HELICÓPTERO FANTASMA: EL BLACK HAWK QUE MORENA COMPRÓ, PERO NADIE ENCUENTRA EN EL EDOMEX
*Mientras la inseguridad golpea al Estado de México, el
gobierno de Delfina Gómez enfrenta un nuevo escándalo: un helicóptero Black
Hawk de 4 millones de dólares que presuntamente fue pagado, pero jamás apareció
Por: EXPEDIENTE SECRETO
No está en los hangares del aeropuerto de Toluca. No opera
para la Secretaría de Seguridad del Estado de México. No existe evidencia
pública de su entrega. Y, pese a ello, presuntamente ya se pagan espacios para
resguardarlo con recursos públicos.
Fuentes consultadas al interior de la administración estatal
aseguran que la compra del helicóptero fue impulsada directamente por el
secretario de Seguridad estatal, Cristóbal Castañeda Camarillo, quien habría
encabezado las negociaciones relacionadas con la adquisición del aparato. El
problema es monumental: el Black Hawk nunca llegó.
La operación, según personal vinculado a la Dirección de
Normatividad del gobierno mexiquense, comenzó a generar conflictos internos
desde enero pasado, cuando diversas áreas empezaron a cuestionar la
inexistencia física de la aeronave, mientras continuaban fluyendo pagos
relacionados con su supuesto resguardo.
De acuerdo con información proporcionada a Expediente Secreto,
incluso se estaría pagando mensualmente un espacio en hangares del aeropuerto
de Toluca para mantener la aeronave “en un lugar seguro y digno”, aunque trabajadores
y operadores aeroportuarios aseguran que el helicóptero jamás ha sido visto en
la terminal aérea.
El costo de arrendamiento de un espacio para una aeronave de
estas dimensiones puede oscilar entre 100 mil y 150 mil pesos mensuales,
dependiendo del aeropuerto y los servicios incluidos. En este caso, el dinero
saldría directamente del erario mexiquense.
La pregunta que ya comienza a recorrer pasillos
gubernamentales y oficinas policiacas es brutal: ¿dónde quedó el dinero?
UN GOBIERNO ATRAPADO ENTRE OPACIDAD Y SOSPECHAS
El escándalo ocurre en un momento particularmente delicado
para el gobierno estatal. Aunque la administración mexiquense insiste en
presumir disminuciones en algunos indicadores delictivos, la percepción
ciudadana de inseguridad continúa siendo una de las más altas del país, según
mediciones recientes del INEGI.
Mientras millones de mexiquenses viven entre asaltos,
extorsiones, desapariciones y violencia cotidiana, el gobierno estatal aparece
involucrado en una operación opaca relacionada con equipo táctico militar de
alto costo.
Y lo más grave es que, lejos de transparentar el caso, desde
el entorno de la gobernadora habría existido un intento por contener el
escándalo.
Dentro del propio gobierno mexiquense crece la molestia
porque, pese a las acusaciones y señalamientos internos, Delfina Gómez Álvarez
mantiene intacto a Cristóbal Castañeda Camarillo al frente de la seguridad
estatal.
Funcionarios consultados cuestionan por qué el secretario
sigue protegido políticamente cuando, en cualquier administración mínimamente
funcional, una denuncia de este tamaño habría derivado en investigaciones
inmediatas, separación del cargo y vigilancia institucional para evitar una
posible fuga. Pero en el Edomex ocurre lo contrario.
EL GRUPO SINALOENSE QUE TOMÓ EL CONTROL DE LA SEGURIDAD
MEXIQUENSE
La llegada de Cristóbal Castañeda Camarillo al Estado de
México nunca estuvo libre de polémica.
El ex secretario de Seguridad de Sinaloa arribó acompañado de
un grupo de mandos importados desde aquella entidad, varios de ellos señalados
y cuestionados por su desempeño durante uno de los periodos más violentos en la
historia reciente del estado gobernado por Rubén Rocha Moya.
Entre los perfiles que aterrizaron en territorio mexiquense
aparecen: Carlos Alberto Hernández Leyva, nombrado subsecretario de la Policía Estatal, Víctor
Antonio Cisneros Díaz, puesto al
frente de la Unidad de Información (Inteligencia), Jesús Astorga
Ríos, nombrado director de
Operaciones del C5 en Ecatepec, uno de los municipios más violentos y
codiciados por las organizaciones criminales, así como Gonzalo Hernández
Durazo, ex Delegado de la
PGR y señalado por su oscuro paso dentro de estructuras federales en Sinaloa,
fue nombrado titular de la Universidad Mexiquense de Seguridad y Justicia.
Todos forman parte del círculo cercano de Castañeda Camarillo
y todos llegaron a posiciones estratégicas dentro de la estructura de seguridad
mexiquense.
Además, policías municipales y estatales cuestionan la
estrategia de colocar militares o marinos retirados al frente de corporaciones
locales en municipios gobernados por Morena, una política promovida por
Castañeda Camarillo y que, aseguran, terminó agravando problemas operativos,
administrativos y de coordinación, pues la mayoría no acredito los exámenes de
control y confianza.
SINALOA: EL PASADO QUE PERSIGUE A CASTAÑEDA
La sombra de Sinaloa persigue permanentemente al actual
secretario de Seguridad del Edomex.
Durante su gestión en aquella entidad, el crimen organizado no
disminuyó. Por el contrario, el poder de las organizaciones criminales, como la
de “Los Chapitos” y “El Mayo Zambada”, se consolidaron hasta convertirse en dueños
de regiones enteras. En territorios prácticamente paralizados por la violencia.
Hoy, dentro de sectores policiacos y políticos mexiquenses,
las preguntas son cada vez más incómodas: ¿por qué el gobierno mexiquense abrió
sus puertas a mandos arrastrando señalamientos tan delicados?, ¿por qué siguen
siendo protegidos?, ¿y por qué el caso del Black Hawk parece intocable?
La adquisición fallida o inexistente del helicóptero podría
convertirse en mucho más que un escándalo administrativo. Si se confirma el
presunto desvío de recursos, el caso tendría implicaciones federales,
financieras y penales. Porque aquí no se habla únicamente de corrupción.
Se habla de millones de dólares públicos desaparecidos, de
estructuras de seguridad infiltradas por sospechas, de opacidad institucional y
de un gobierno que prometió ser distinto, pero que cada vez enfrenta más
acusaciones de repetir —o incluso superar— las prácticas que durante años
criticó.
La llamada “Cuarta Transformación” prometió terminar con los
excesos y la corrupción. Sin embargo, en el Estado de México, el supuesto Black
Hawk fantasma amenaza con convertirse en el símbolo perfecto de una
administración atrapada entre el discurso de austeridad y las sospechas de un
presunto saqueo silencioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario