HABLAN DE SOBERANÍA, PERO ENTREGARON LA PAZ AL CRIMEN
*Mientras Tranquilino Lagos presume lealtad y soberanía en el
Congreso de Morena, en Los Reyes La Paz crecen las acusaciones por presuntos
vínculos del poder municipal con el cobro de piso, el control criminal del agua
y la violencia que mantiene sometida a la población
Por. EXPEDIENTE SECRETO
Porque mientras Lagos Buenabad habla de “no intervención”,
“autodeterminación” y respaldo absoluto a Morena, en Los Reyes La Paz la
ciudadanía vive atrapada por la violencia, el cobro de derecho de piso y el
avance de grupos criminales que, durante años, han operado con total impunidad.
Resulta insultante escuchar discursos patrióticos de quien, en
los hechos, permitió que el grupo criminal conocido como Sindicato 22 de
Octubre, encabezado en la zona por Héctor Becerril, extendiera su influencia en
la localidad. Vecinos y comerciantes señalan desde hace tiempo que el control
territorial, las extorsiones y hasta el manejo de servicios públicos
estratégicos, como los pozos de agua, terminaron bajo intereses ajenos a la
ciudadanía.
Mientras en el Congreso de Morena se hablaba de soberanía y de
presuntas conspiraciones internacionales, en las calles de La Paz la gente
sigue padeciendo amenazas, violencia y miedo. Esa es la verdadera crisis que
Tranquilino Lagos evita mencionar.
El esposo de la alcaldesa defendió incluso la decisión del
gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de separarse del cargo tras los
señalamientos de autoridades estadounidenses por presuntos vínculos criminales.
Pero jamás mostró la misma preocupación por las víctimas de la inseguridad en
su propio municipio, gobernado por su esposa.
La contradicción es evidente: Tranquilino habla de dignidad
nacional mientras en La Paz el crimen organizado gana espacios que debería
controlar la autoridad. Hablan de “no sumisión” frente a Estados Unidos, pero
guardan silencio ante los grupos criminales que someten a comerciantes,
transportistas y ciudadanos.
Más grave aún es que Lagos Buenabad asegure que Morena no
permitirá ser señalado de “narcoterrorista” o vinculado a la narcoviolencia,
cuando cada vez son más los ciudadanos que cuestionan la cercanía de operadores
políticos con estructuras delictivas en distintas regiones del país.
Por eso el Congreso morenista celebrado este fin de semana ya
es señalado públicamente como una “cumbre de narcopolíticos”, no por una
campaña extranjera, sino por la creciente desconfianza social hacia dirigentes
y funcionarios señalados por presuntos nexos criminales.
La verdadera amenaza para México no está únicamente fuera del
país. También está dentro de los gobiernos que prefieren construir discursos
ideológicos mientras permiten que la delincuencia organizada se incruste en la
vida pública y controle territorios completos, como ocurre en Los Reyes La Paz.

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