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MORENA Y EL VIEJO TRUCO DEL PODER: DESAYUNOS, PROMESAS Y PERIODISTAS OLVIDADOS EN EL ESTADO DE MÉXICO   *Entre cafés y discursos, el gre...

domingo, 10 de mayo de 2026

MORENA Y EL VIEJO TRUCO DEL PODER: DESAYUNOS, PROMESAS Y PERIODISTAS OLVIDADOS EN EL ESTADO DE MÉXICO

 

*Entre cafés y discursos, el gremio periodístico vuelve a escuchar las mismas promesas que el poder jamás cumplió

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


CHALCO, Estado de México, 10 de mayo de 2026.– En el Estado de México la historia volvió a repetirse, solo cambiaron los colores del partido en el poder. Morena terminó por adoptar las mismas prácticas que durante décadas criticó al PRI: utilizar al gremio periodístico cuando conviene políticamente, llenarlo de promesas en tiempos estratégicos y después abandonarlo al olvido, a la precariedad y a la indefensión.

 

El pasado viernes 8 de mayo, la presidenta estatal de Morena, Luz María Hernández Bermúdez, compartió un desayuno con periodistas de la zona oriente mexiquense. El encuentro provocó entusiasmo entre varios comunicadores, quienes difundieron fotografías, mensajes y expresiones de agradecimiento por la cercanía mostrada por la dirigente morenista.

 

Sin embargo, detrás de las sonrisas, los abrazos y las mesas servidas, resurge una pregunta incómoda: ¿Tan rápido olvidaron los agravios?

 

Apenas en enero pasado, periodistas denunciaron públicamente haber sido excluidos de un desayuno convocado por la gobernadora mexiquense Delfina Gómez Álvarez. En ese momento circularon videos, reclamos y notas periodísticas donde comunicadores acusaban al área de Comunicación Social del gobierno estatal de negarles el acceso y tratarlos con desprecio.

 

Hoy, meses después, muchos de esos mismos comunicadores celebran un desayuno político como si se tratara de un acto histórico de reconocimiento al gremio. Una contradicción brutal que exhibe el nivel de vulnerabilidad en el que sobrevive gran parte del periodismo mexiquense.

 

La escena no es nueva. Durante décadas, los gobiernos priistas perfeccionaron un mecanismo perverso: prometer protección, seguridad social, apoyos económicos, publicidad oficial, pensiones, gastos funerarios y respaldo jurídico a periodistas independientes. Todo eso aparecía cada vez que había elecciones o crisis políticas.

 

DESPUÉS VENÍA EL SILENCIO

 

Los compromisos jamás se materializaban. El gremio seguía trabajando sin garantías, sin seguridad y muchas veces bajo amenazas constantes. Pero el objetivo político ya se había cumplido: obtener cobertura gratuita, favorable y reducir las críticas incómodas.

 

HOY MORENA RECORRE EXACTAMENTE EL MISMO CAMINO QUE EL PRI

 

En los últimos días comenzó a circular información sobre una posible reforma a la Ley de Protección Integral de Periodistas y Personas Defensoras de Derechos Humanos en el Estado de México. Según el discurso oficial, la iniciativa incluiría servicios de salud, seguridad social, apoyos funerarios, capacitación y profesionalización para periodistas.

 

La narrativa gubernamental sostiene que el proyecto surgió del diálogo con el gremio y de los foros regionales impulsados por el gobierno estatal.

 

La encargada de difundir esa versión fue Nayeli Gómez Castillo, sobrina de la gobernadora y coordinadora de comunicación social del gobierno del Edomex, quien aseguró que las propuestas nacieron directamente de las demandas expresadas por periodistas mexiquenses.

 

EL DISCURSO SUENA BIEN. DEMASIADO BIEN

 

Porque mientras desde el poder hablan de democracia, libertad de expresión y protección al periodismo, la realidad en las calles mexiquenses es completamente distinta: agresiones, abandono institucional, censura indirecta, exclusión, precariedad económica y presión política permanente sobre medios de comunicación.

 

Muchos periodistas saben perfectamente cómo opera el sistema. Saben que los gobiernos —sin importar el partido— suelen acercarse al gremio cuando necesitan legitimidad, cobertura mediática o control político.

 

Por eso resulta todavía más preocupante que algunos comunicadores continúen cayendo en el mismo juego de siempre: cambiar dignidad por cercanía política, crítica por fotografías y exigencia profesional por desayunos protocolarios.

 

Mientras tanto, el Estado de México continúa hundido en una crisis de violencia, corrupción y desconfianza institucional. Municipios gobernados por Morena enfrentan constantes señalamientos por inseguridad y presuntos vínculos de funcionarios locales con grupos criminales, mientras desde el poder se insiste en construir una narrativa de transformación que cada vez convence menos.

 

EL PROBLEMA NO ES UN DESAYUNO

 

El problema es que el periodismo mexiquense corre el riesgo de convertirse nuevamente en rehén de las promesas vacías del poder político, exactamente igual que ocurrió durante los peores años del priismo que Morena juró combatir.

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