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ANTORCHA CAMPESINA Y EL VIEJO MODELO DE PODER  QUE MORENA JURÓ COMBATIR   *Morena en Tlaxcala enfrenta tensión interna por la cercanía d...

viernes, 22 de mayo de 2026

ANTORCHA CAMPESINA Y EL VIEJO MODELO DE PODER

 QUE MORENA JURÓ COMBATIR

 

*Morena en Tlaxcala enfrenta tensión interna por la cercanía del gobierno municipal con Antorcha Campesina y operadores ligados al viejo PRI

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TLAXCALA, México, 22 de mayo de 2026.- El festejo por el 35 aniversario del Movimiento Antorchista en Tlaxcala no fue únicamente un acto político; fue la confirmación de que una de las organizaciones más cuestionadas del país sigue encontrando refugio en el poder, pese a su largo historial de señalamientos, privilegios y presuntas redes de protección política.

 

Mientras su dirigente nacional, Aquiles Córdoba Morán hablaba de “gestión social” y apoyo a los sectores vulnerables, la realidad es que el discurso de Antorcha Campesina hace años dejó de convencer incluso dentro de sus propios sectores. La razón es simple: durante décadas, la organización construyó un gigantesco aparato económico y político bajo la bandera de la pobreza, mientras sus líderes acumulaban poder, propiedades y negocios.

 

El propio ex presidente Andrés Manuel López Obrador denunció públicamente en distintas conferencias mañaneras que Antorcha Campesina recibía 20 mil millones de pesos al año, dinero público, que, en teoría, debía llegar a las personas más pobres del país. Según esos señalamientos, el dinero terminó sirviendo para consolidar un verdadero emporio económico con gasolineras, hoteles y centros comerciales, mientras la organización perfeccionaba un modelo basado en presión política, movilización callejera y negociación permanente con los gobiernos en turno.

 

No se trata de acusaciones menores. Antorcha Campesina ha sido históricamente una de las organizaciones con mayor capacidad de protesta y chantaje político en México. Bloqueos, marchas, plantones y movilizaciones masivas fueron durante años su herramienta principal para obtener recursos, posiciones y protección. Bajo el argumento de “gestión social”, la organización construyó un esquema donde la pobreza terminó funcionando como instrumento político.

 

A ello se suma el largo historial de controversias legales que ha perseguido a la organización y a varios de sus dirigentes: denuncias por presuntos despojos, investigaciones relacionadas con manejo irregular de recursos y múltiples señalamientos públicos que, casualmente, terminaban diluyéndose después de negociaciones políticas o movilizaciones masivas. En otras palabras, la presión social convertida en mecanismo de impunidad.

 

Por eso preocupa el acercamiento entre Antorcha Campesina y el alcalde de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García, quien además cuenta con el respaldo político del grupo de poder encabezado por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros. En Morena comienzan a encenderse las alertas porque entienden perfectamente lo que significa abrirle espacio a una organización que históricamente ha operado mediante estructuras clientelares y control político territorial.

 

El problema de fondo es que Morena prometió combatir precisamente ese viejo sistema de privilegios, corporativismo y manipulación social. Sin embargo, en Tlaxcala parece estar ocurriendo exactamente lo contrario: la incorporación silenciosa de un grupo que durante décadas sobrevivió gracias a los acuerdos con el poder.

 

Y como si eso no fuera suficiente, otro actor político aparece en el tablero: Alejandra Del Moral. Al interior de Morena existe preocupación por la operación política que la priista estaría realizando en Tlaxcala, aprovechando los vínculos familiares y políticos de su entorno. No es un dato menor que el padre de su esposo haya gobernado esa entidad y que exista la aspiración de recuperar poder en el estado.

 

La presencia de Del Moral alrededor de este entramado político confirma algo todavía más delicado: en la práctica, viejos grupos priistas, operadores regionales y organizaciones clientelares parecen estar encontrando espacios dentro de estructuras vinculadas a Morena. El discurso cambia, los colores cambian, pero los métodos siguen siendo los mismos.

 

En Tlaxcala, muchos dentro del oficialismo ya entienden el riesgo. Antorcha Campesina no llega sola ni gratis; llega con intereses políticos, estructuras de presión y ambiciones de control. Y cuando una organización con ese historial comienza a acercarse demasiado al poder municipal y estatal, lo que se pone en duda no es únicamente la congruencia de Morena, sino la posibilidad de que Tlaxcala termine atrapada nuevamente en las prácticas que el país dijo querer dejar atrás.

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