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AGUA BAJO CONTROL CRIMINAL EN LA PAZ *Mientras vecinos sufren desabasto, el “Sindicato 22 de Octubre” reparte pipas y crecen sospechas de ...

jueves, 28 de mayo de 2026

AGUA BAJO CONTROL CRIMINAL EN LA PAZ


*Mientras vecinos sufren desabasto, el “Sindicato 22 de Octubre” reparte pipas y crecen sospechas de presuntos pactos entre el grupo delictivo y el gobierno de Martha Guerrero

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 28 de mayo de 2026.- Mientras cientos de familias sobreviven entre cubetas vacías, tinacos secos y protestas desesperadas por la falta de agua, en el municipio de La Paz crecen las sospechas de que el gobierno morenista encabezado por Martha Guerrero y su esposo y operador político, Tranquilino Lagos Buenabad, habría permitido que un grupo criminal tomara el control de uno de los recursos más sensibles para la población: el agua potable.

 

En distintas colonias de la localidad, vecinos han salido a las calles en los últimos días para denunciar la incapacidad del ayuntamiento para resolver la crisis hídrica. Sin embargo, detrás del desabasto, emerge una acusación todavía más grave: que el llamado “Sindicato 22 de Octubre” controla pozos, pipas, distribución y venta de agua en el municipio, operando con total impunidad y presunta protección política.

 

La situación ya dejó de ser un rumor de pasillo. En La Paz, cada vez más habitantes señalan que el acceso al agua está condicionado, manipulado y convertido en un mecanismo de presión política y control social.

 

De acuerdo con denuncias vecinales, en las zonas altas y marginadas del municipio, personas vinculadas al “Sindicato 22 de Octubre” exigen afiliaciones o respaldo político a Morena a cambio de entregar apenas 300 litros de agua por semana a familias que viven en condiciones precarias. Al mismo tiempo, pipas de agua son comercializadas hasta en dos mil pesos, convirtiendo la necesidad humana en un negocio lucrativo.

 

El problema adquiere dimensiones todavía más delicadas debido a que los pozos señalados por vecinos y líderes sociales son infraestructura pública, que legalmente debería estar bajo control de las autoridades municipales y organismos operadores. A pesar de ello, ni el ayuntamiento ni la alcaldesa han aclarado públicamente quién administra realmente esos pozos ni bajo qué facultades operan grupos externos distribuyendo agua en el municipio.

 

EL SILENCIO OFICIAL HA ALIMENTADO AÚN MÁS LAS SOSPECHAS

 

Diversos sectores políticos y ciudadanos han retado públicamente a Martha Guerrero y a Tranquilino Lagos a deslindarse abiertamente del “Sindicato 22 de Octubre” y de sus operadores en la región, entre ellos Héctor Becerril. Hasta ahora, no existe un posicionamiento contundente ni una negación frontal sobre los presuntos vínculos.

 

La polémica escaló todavía más este jueves, cuando, en medio de las protestas por la escasez, el propio grupo difundió un comunicado en redes sociales anunciando que pondría pipas de agua a disposición de las colonias afectadas.

 

“¡La Unión hace la fuerza! La Federación 22 de Octubre se solidariza con La Paz”, publicó la organización, asegurando que trabajaban “por el bienestar de la comunidad”.

 

Lejos de tranquilizar a la población, el mensaje provocó nuevas dudas y alarma entre habitantes, quienes cuestionan cómo un grupo señalado por presuntas actividades criminales tiene capacidad para abastecer de agua a comunidades enteras mientras el gobierno municipal permanece rebasado.

 

Las interrogantes son inevitables: ¿Quién autorizó al grupo operar sobre infraestructura pública? ¿De dónde obtiene el agua? ¿Por qué una organización señalada por presuntos delitos aparece resolviendo una crisis que corresponde al ayuntamiento? ¿Y por qué el gobierno local no actúa contra quienes presuntamente controlan ilegalmente un recurso público?

 

Para muchos habitantes, el comunicado terminó por exhibir lo que durante meses se denunció en voz baja: una presunta convivencia entre el poder político y estructuras criminales que han encontrado en el agua un mecanismo de negocio, presión y control territorial.

 

EL CONTEXTO QUE RODEA AL “SINDICATO 22 DE OCTUBRE” VUELVE TODAVÍA MÁS DELICADO EL ESCENARIO

 

La organización forma parte de la Unión de Sindicatos y Organizaciones Nacionales de la República Mexicana (USON), cuyo dirigente, Guillermo Fragoso Báez, alias “El Memo” o “El Jefe”, permanece prófugo señalado por delitos como extorsión al autotransporte, cobro ilegal a conductores de pipas y secuestro exprés.

 

A ello se suma el caso de Christian Jesús Castillo Grimaldo, alias “El Jimmy”, sexto regidor, identificado como líder del grupo en Chalco, actualmente preso en un penal mexiquense por delitos de extorsión, invasión de predios y presuntos homicidios.

 

Pese a esos antecedentes, hoy el “Sindicato 22 de Octubre” aparece públicamente como el supuesto “salvador” de un ayuntamiento incapaz de garantizar un derecho humano básico.

 

LA CIUDADANÍA, SIN EMBARGO, OBSERVA CON MIEDO

 

Muchos vecinos temen recibir agua distribuida por la organización, bajo la sospecha de que tarde o temprano el apoyo será cobrado mediante cuotas, favores políticos o nuevas formas de control social. Otros advierten que desde la llegada de Martha Guerrero al poder, la presencia del grupo se volvió más visible y agresiva en el municipio.

 

Comerciantes, dueños de bares y empresarios locales también han denunciado en distintos momentos presuntos intentos de extorsión y cobro de piso. Paralelamente, la violencia y los asesinatos han aumentado, mientras los grupos ligados al “Sindicato 22 de Octubre” operan cada vez con mayor exposición pública.

 

Para amplios sectores de La Paz, el problema ya no es únicamente la falta de agua. El verdadero temor es que el municipio esté transitando hacia un modelo donde grupos criminales sustituyen funciones del Estado, controlan servicios públicos y se fortalecen bajo la sombra del poder político.

 

Y mientras la gente sigue esperando agua, también espera respuestas.

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