CIA, EXPLOSIONES Y SILENCIO OFICIAL: EL CASO TECÁMAC
EXHIBE EL COLAPSO DE LA FISCALÍA MEXIQUENSE
*Explosión en Tecámac revive sospechas de encubrimiento y
fracaso de la Fiscalía mexiquense
Por: EXPEDIENTE SECRETO
La versión cimbró al gobierno federal y obligó al secretario
de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, a salir públicamente
a desmentir la información y calificarla como falsa. Sin embargo, la respuesta
abrió nuevas preguntas: ¿cómo puede asegurar el funcionario federal que la
versión es falsa si ni siquiera la Fiscalía General de Justicia del Estado de
México transparentó la investigación sobre la explosión?
Y es que, desde el primer momento, la Fiscalía mexiquense,
encabezada por José Luis Cervantes Martínez, manejó el caso con total
hermetismo. No hubo avances públicos, no hubo explicaciones técnicas
convincentes y tampoco resultados concretos. Como ocurre en decenas de casos de
alto impacto en el Estado de México, la apuesta institucional parecía ser la de
siempre: dejar que el tema muriera mediáticamente y esperar al olvido.
PERO LA PUBLICACIÓN INTERNACIONAL REVENTÓ NUEVAMENTE EL CASO
De acuerdo con el reportaje de CNN, la explosión no habría
sido un accidente ni un hecho aislado, sino una acción dirigida específicamente
contra “El Payín”, señalado como operador del Cártel de Sinaloa. El medio
estadounidense sostuvo que fuentes vinculadas al gobierno de Estados Unidos
señalaron una posible intervención de un grupo especializado ligado a la CIA
dentro de una estrategia más agresiva de Washington contra los cárteles
mexicanos.
“Las autoridades mexicanas han mantenido un extremo hermetismo
en torno a la explosión, pero múltiples fuentes dijeron a CNN que el ataque fue
un asesinato selectivo, facilitado por agentes operativos de la Agencia Central
de Inteligencia”, señaló el reportaje.
Horas después, una vocera de la CIA rechazó públicamente la
versión y aseguró que la información era falsa. Sin embargo, hasta el momento
CNN no se ha retractado de la publicación ni ha retirado el contenido, lo que
mantiene viva la controversia.
Además, resulta ingenuo pensar que una agencia como la CIA
reconocería públicamente operaciones encubiertas en territorio extranjero.
Históricamente, las agencias de inteligencia trabajan precisamente bajo
esquemas de secrecía y negación oficial. En México, desde hace décadas,
persiste la percepción de que agencias estadounidenses realizan operaciones de
inteligencia y seguimiento relacionadas con el narcotráfico, muchas veces sin
conocimiento pleno del gobierno mexicano en turno.
Lo verdaderamente grave es que el vacío de información dejado
por la Fiscalía del Estado de México abrió espacio para especulaciones
internacionales, exhibiendo nuevamente la debilidad institucional de la
dependencia encargada de procurar justicia en la entidad más poblada del país.
Mientras Omar García Harfuch intenta contener el escándalo
mediático, en el Estado de México crece la presión política contra José Luis
Cervantes Martínez. Legisladores mexiquenses ya exigen abiertamente su renuncia
al considerar que la Fiscalía acumula años de opacidad, ineficacia y fracaso
frente al avance del crimen organizado.
Porque el fondo del problema no es solamente si la CIA
participó o no en un operativo clandestino en Tecámac. El verdadero escándalo
es que las autoridades mexicanas dejaron tantas dudas abiertas, que hoy una
versión internacional resulta más creíble para muchos ciudadanos que la palabra
de su propia Fiscalía.
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