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sábado, 16 de mayo de 2026

LA PAZ: BALACERAS, EJECUCIONES Y TERROR BAJO EL GOBIERNO DE MORENA

 

*Mientras Martha Guerrero presume patrullas y discursos de seguridad, comandos armados siguen sembrando terror en bares, calles y colonias de La Paz sin que exista una estrategia real para frenar la violencia

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México.- La violencia volvió a exhibir el colapso de la seguridad en el municipio de La Paz. La noche del pasado 14 de mayo, el bar con razón social “La Gozadera”, ubicado en la esquina de avenida Pantitlán y calle 22, en la colonia Valle de Los Reyes, se convirtió en otro escenario de sangre, miedo y presunta disputa criminal, mientras el gobierno municipal presume patrullas nuevas y discursos vacíos.

 

De acuerdo con el propietario del establecimiento, todo ocurrió de manera repentina. Mientras se encontraba al interior del negocio comenzó a escuchar múltiples detonaciones de arma de fuego y, por instinto, se tiró al piso para resguardarse. Segundos después escuchó cómo una motocicleta se alejaba del sitio. Cuando salió nuevamente al exterior encontró la escena del terror: dos jóvenes mujeres que se encontraban tomando cerveza bajo una carpa instalada afuera del negocio habían sido alcanzadas por las balas.

 

Una de las víctimas fue identificada como Samantha Shekmeth Godínez Ruiz, de 23 años, quien recibió un disparo en el brazo derecho. La otra joven, Estela Urbano Martínez, de 28 años, resultó herida de bala en una pierna. Ambas son estudiantes de enfermería y fueron trasladadas de emergencia a un hospital de la zona por paramédicos.

Tras los hechos, las autoridades iniciaron la carpeta de investigación TRA/FTR/FTR/03/130705/26/05, misma que quedó asentada bajo el número de folio 1761-G-25-A.

 

Pero el ataque no solo dejó personas heridas. Los agresores abandonaron una cartulina con un mensaje intimidatorio que confirma el nivel de impunidad con el que operan grupos criminales en el municipio:

 

“ESTO SIGUE HIJOS DE SU PUTA MADRE, AQUI ESTAMOS Y NO NOS VAMOS EL QUE NO SE ALINIE LE VAMOS A SEGUIR PEGANDO AQUI PURO CJNG GENTE DE LV”.

 

El hallazgo del narcomensaje representa un golpe demoledor para el discurso de la alcaldesa morenista Martha Guerrero Sánchez, quien apenas horas antes había presentado diez nuevas patrullas y ofrecido entrevistas asegurando que habría mayor seguridad para los habitantes. Sin embargo, para la delincuencia organizada, la estrategia parece reducirse a propaganda política sin capacidad real para contener la violencia.

 

Y es que lo ocurrido en “La Gozadera” no es un hecho aislado. La Paz acumula una cadena de ejecuciones, ataques armados y asesinatos que han convertido al municipio en un territorio marcado por el miedo.

 

Apenas el pasado 3 de mayo, Andrés Páez Fernández, de 33 años, fue ejecutado a balazos en plena vía pública, en la esquina de Vicente Guerrero y Allende, en San Sebastián Chimalpa. De acuerdo con testimonios, el hombre apenas había salido de su domicilio cuando se escucharon las detonaciones. Minutos después su cuerpo quedó tendido sobre el asfalto, mientras vecinos observaban otra escena más de terror cotidiano.

 

Días antes, el 26 de abril, dos hombres fueron atacados afuera del bar “Golden Drinks”, sobre Calle 9, entre Ixtapan y Tenancingo. El saldo fue un muerto y un herido grave. Vecinos denunciaron nuevamente el clima de pánico y señalaron que los hechos violentos en bares y centros nocturnos se han vuelto prácticamente una constante en el municipio.

 

La violencia incluso ha alcanzado zonas que deberían estar bajo vigilancia permanente. El pasado 6 de abril, dos personas fueron ejecutadas afuera del bar “El Club”, ubicado sobre avenida del Trabajo, casi esquina con Ignacio Aldama, a escasos cien metros del palacio municipal. Es decir, la sangre corrió prácticamente frente al poder local sin que existiera capacidad de reacción para evitar el doble homicidio.

 

El 3 de abril, otra mujer fue localizada sin vida y con visibles signos de violencia en la colonia Ejidal El Pino, sobre la calle Medrano Buendía, casi esquina con avenida San Francisco. El crimen volvió a exhibir el fracaso absoluto de la estrategia de seguridad, apenas días después de que la alcaldesa difundiera mensajes prometiendo reforzar la vigilancia por el periodo vacacional.

 

Los antecedentes vienen desde el año pasado y son igual de brutales. El 2 de diciembre, en el interior del Hotel Saro, sobre avenida Puebla, fue hallado el cuerpo sin vida de una mujer de aproximadamente 35 años, golpeada salvajemente en rostro y cabeza. Tres días después, otra mujer murió por disparos de arma de fuego en las inmediaciones del bar “La Europea”, tras quedar atrapada en una riña entre clientes, a escasos metros del palacio municipal.

 

Ese crimen detonó indignación ciudadana contra la alcaldesa Martha Guerrero Sánchez y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad, a quienes vecinos y sectores sociales señalan de permitir la proliferación de centros nocturnos presuntamente vinculados a actividades ilícitas, venta de droga y explotación sexual.

 

Hoy, con el nuevo ataque armado y el mensaje criminal abandonado en “La Gozadera”, queda nuevamente al descubierto una realidad inocultable: La Paz atraviesa una de las peores crisis de inseguridad de su historia reciente. Mientras Morena presume patrullas y discursos oficiales, las balas siguen imponiendo el control en las calles.

 

La pregunta que cada vez más habitantes se hacen es inevitable: ¿cómo pudo el municipio llegar a este nivel de terror sin que exista responsabilidad política? Porque para miles de ciudadanos, la violencia no solo creció frente a las autoridades de Morena, sino bajo su tolerancia.

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