LA PAZ: BALACERAS, EJECUCIONES Y TERROR BAJO EL GOBIERNO DE MORENA
*Mientras Martha Guerrero presume patrullas y discursos de
seguridad, comandos armados siguen sembrando terror en bares, calles y colonias
de La Paz sin que exista una estrategia real para frenar la violencia
Por: EXPEDIENTE SECRETO
De acuerdo con el propietario del establecimiento, todo
ocurrió de manera repentina. Mientras se encontraba al interior del negocio
comenzó a escuchar múltiples detonaciones de arma de fuego y, por instinto, se
tiró al piso para resguardarse. Segundos después escuchó cómo una motocicleta
se alejaba del sitio. Cuando salió nuevamente al exterior encontró la escena
del terror: dos jóvenes mujeres que se encontraban tomando cerveza bajo una
carpa instalada afuera del negocio habían sido alcanzadas por las balas.
Una de las víctimas fue identificada como Samantha Shekmeth Godínez
Ruiz, de 23 años, quien recibió un disparo en el brazo derecho. La otra joven,
Estela Urbano Martínez, de 28 años, resultó herida de bala en una pierna. Ambas
son estudiantes de enfermería y fueron trasladadas de emergencia a un hospital
de la zona por paramédicos.
Tras los hechos, las autoridades iniciaron la carpeta de
investigación TRA/FTR/FTR/03/130705/26/05, misma que quedó asentada bajo el
número de folio 1761-G-25-A.
Pero el ataque no solo dejó personas heridas. Los agresores
abandonaron una cartulina con un mensaje intimidatorio que confirma el nivel de
impunidad con el que operan grupos criminales en el municipio:
“ESTO SIGUE HIJOS DE SU PUTA MADRE, AQUI ESTAMOS Y NO NOS
VAMOS EL QUE NO SE ALINIE LE VAMOS A SEGUIR PEGANDO AQUI PURO CJNG GENTE DE
LV”.
El hallazgo del narcomensaje representa un golpe demoledor
para el discurso de la alcaldesa morenista Martha Guerrero Sánchez, quien
apenas horas antes había presentado diez nuevas patrullas y ofrecido
entrevistas asegurando que habría mayor seguridad para los habitantes. Sin
embargo, para la delincuencia organizada, la estrategia parece reducirse a
propaganda política sin capacidad real para contener la violencia.
Y es que lo ocurrido en “La Gozadera” no es un hecho aislado.
La Paz acumula una cadena de ejecuciones, ataques armados y asesinatos que han
convertido al municipio en un territorio marcado por el miedo.
Apenas el pasado 3 de mayo, Andrés Páez Fernández, de 33 años,
fue ejecutado a balazos en plena vía pública, en la esquina de Vicente Guerrero
y Allende, en San Sebastián Chimalpa. De acuerdo con testimonios, el hombre
apenas había salido de su domicilio cuando se escucharon las detonaciones.
Minutos después su cuerpo quedó tendido sobre el asfalto, mientras vecinos
observaban otra escena más de terror cotidiano.
Días antes, el 26 de abril, dos hombres fueron atacados afuera
del bar “Golden Drinks”, sobre Calle 9, entre Ixtapan y Tenancingo. El saldo
fue un muerto y un herido grave. Vecinos denunciaron nuevamente el clima de
pánico y señalaron que los hechos violentos en bares y centros nocturnos se han
vuelto prácticamente una constante en el municipio.
La violencia incluso ha alcanzado zonas que deberían estar
bajo vigilancia permanente. El pasado 6 de abril, dos personas fueron
ejecutadas afuera del bar “El Club”, ubicado sobre avenida del Trabajo, casi
esquina con Ignacio Aldama, a escasos cien metros del palacio municipal. Es
decir, la sangre corrió prácticamente frente al poder local sin que existiera
capacidad de reacción para evitar el doble homicidio.
El 3 de abril, otra mujer fue localizada sin vida y con
visibles signos de violencia en la colonia Ejidal El Pino, sobre la calle
Medrano Buendía, casi esquina con avenida San Francisco. El crimen volvió a
exhibir el fracaso absoluto de la estrategia de seguridad, apenas días después
de que la alcaldesa difundiera mensajes prometiendo reforzar la vigilancia por
el periodo vacacional.
Los antecedentes vienen desde el año pasado y son igual de
brutales. El 2 de diciembre, en el interior del Hotel Saro, sobre avenida
Puebla, fue hallado el cuerpo sin vida de una mujer de aproximadamente 35 años,
golpeada salvajemente en rostro y cabeza. Tres días después, otra mujer murió
por disparos de arma de fuego en las inmediaciones del bar “La Europea”, tras
quedar atrapada en una riña entre clientes, a escasos metros del palacio
municipal.
Ese crimen detonó indignación ciudadana contra la alcaldesa
Martha Guerrero Sánchez y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad, a quienes
vecinos y sectores sociales señalan de permitir la proliferación de centros
nocturnos presuntamente vinculados a actividades ilícitas, venta de droga y
explotación sexual.
Hoy, con el nuevo ataque armado y el mensaje criminal
abandonado en “La Gozadera”, queda nuevamente al descubierto una realidad
inocultable: La Paz atraviesa una de las peores crisis de inseguridad de su historia
reciente. Mientras Morena presume patrullas y discursos oficiales, las balas
siguen imponiendo el control en las calles.
La pregunta que cada vez más habitantes se hacen es
inevitable: ¿cómo pudo el municipio llegar a este nivel de terror sin que exista
responsabilidad política? Porque para miles de ciudadanos, la violencia no solo
creció frente a las autoridades de Morena, sino bajo su tolerancia.

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