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lunes, 18 de mayo de 2026

TEXCOCO: EL DESGASTE DE NAZARIO GUTIÉRREZ YA

 REBASÓ EL DISCURSO POLÍTICO

 

*Entre rechazo ciudadano y acuerdos con Antorcha, el alcalde texcocano enfrenta fracturas internas en Morena y un futuro político cada vez más incierto

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TEXCOCO, Estado de México, 18 de mayo de 2026.- En Texcoco, el problema para el alcalde Nazario Gutiérrez Martínez ya no es la narrativa, sino los resultados. El desgaste político de su administración comienza a convertirse en un peso demasiado grande incluso para sus aspiraciones de reelección, pues el rechazo ciudadano hacia su gobierno crece de manera constante y cada vez es más evidente en las calles, entre liderazgos sociales y dentro del propio movimiento de Morena.

 

El dato es contundente: seis de cada diez habitantes desaprueban su gestión. No se trata de una percepción aislada ni de una crítica proveniente únicamente de sus adversarios políticos; es una tendencia que refleja el desencanto de una población que esperaba más de un gobierno emanado de la llamada Cuarta Transformación y que hoy observa una administración marcada por la falta de resultados, desgaste interno y decisiones políticamente cuestionables.

 

Sin embargo, lejos de asumir el costo de su propio desempeño, el alcalde insiste en responsabilizar a una supuesta operación política en su contra. Una lectura equivocada de la realidad. Cuando el rechazo social se vuelve generalizado, la explicación no está afuera ni en “campañas negras”; la raíz del problema suele encontrarse en el propio ejercicio de gobierno.

 

El respaldo de grupos afines como “Mexiquenses de Corazón” puede servir para alimentar discursos optimistas o intentar sostener una imagen pública artificialmente fortalecida, pero no alcanza para modificar la percepción ciudadana ni para ocultar el desgaste político que atraviesa su administración. En política, las estructuras ayudan, pero las elecciones no se ganan únicamente con propaganda ni con aplausos internos: se ganan con resultados concretos, cercanía social y legitimidad ciudadana. Y precisamente ahí es donde el gobierno de Nazario Gutiérrez muestra sus mayores debilidades.

 

Aunado al pobre desempeño administrativo que distintos sectores señalan en Texcoco, sobre el alcalde también pesan los acuerdos políticos que mantiene con uno de los grupos más polémicos y confrontados del priismo mexiquense: Antorcha Campesina. Una relación que ha generado molestia e incomodidad dentro de las bases de Morena, particularmente porque Antorcha ha sido históricamente identificada como una estructura de presión política ligada a prácticas clientelares y a episodios de confrontación social.

 

De acuerdo con diversas versiones políticas al interior del Estado de México, líderes antorchistas estarían operando políticamente junto al senador morenista Higinio Martínez Miranda, con el objetivo de fortalecer proyectos electorales rumbo a futuras disputas por el poder estatal. Ese escenario coloca a Nazario Gutiérrez en una posición incómoda dentro de Morena, pues muchos militantes y liderazgos no ven con buenos ojos la apertura y los espacios que Antorcha Campesina ha ganado en Texcoco.

 

Y es que dentro del obradorismo mexiquense existe un sector que considera que permitir la entrada de grupos históricamente ligados al viejo régimen priista representa una contradicción directa con los principios que Morena prometió defender. Para muchos morenistas, la cercanía con Antorcha no es gratuita ni casual; responde a acuerdos políticos que podrían terminar pasándole factura al alcalde texcocano.

 

La inconformidad crece todavía más porque Texcoco no es cualquier municipio dentro del mapa político mexiquense. Se trata de la tierra política de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y del secretario general de Gobierno Horacio Duarte Olivares, dos de las figuras más importantes del grupo político dominante en la entidad. Por ello, dentro de Morena muchos consideran que una eventual alianza o cercanía con estructuras antorchistas podría interpretarse como una traición política difícil de perdonar.

 

En ese contexto, las aspiraciones políticas de Nazario Gutiérrez parecen enfrentar un escenario cada vez más complicado. Mientras el alcalde insiste en construir una narrativa de victimización y persecución política, el descontento ciudadano continúa creciendo y las fracturas internas dentro de Morena comienzan a hacerse visibles.

 

Porque al final, los discursos pueden sostenerse un tiempo, pero la realidad termina imponiéndose. Y hoy, en Texcoco, esa realidad apunta a un gobierno debilitado, cuestionado y con un futuro político incierto.

 

El llamado “sueño” político del alcalde texcocano podría quedarse exactamente en eso: un sueño guajiro. Morena difícilmente permitirá una fractura interna en uno de sus bastiones más importantes del Estado de México, y menos aún cuando en el trasfondo aparecen grupos y acuerdos que buena parte de la militancia considera incompatibles con el proyecto político que prometieron defender.

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