TEXCOCO: EL DESGASTE DE NAZARIO GUTIÉRREZ YA
REBASÓ EL DISCURSO POLÍTICO
*Entre rechazo ciudadano y acuerdos con Antorcha, el alcalde
texcocano enfrenta fracturas internas en Morena y un futuro político cada vez
más incierto
Por: EXPEDIENTE SECRETO
El dato es contundente: seis de cada diez habitantes
desaprueban su gestión. No se trata de una percepción aislada ni de una crítica
proveniente únicamente de sus adversarios políticos; es una tendencia que
refleja el desencanto de una población que esperaba más de un gobierno emanado
de la llamada Cuarta Transformación y que hoy observa una administración
marcada por la falta de resultados, desgaste interno y decisiones políticamente
cuestionables.
Sin embargo, lejos de asumir el costo de su propio desempeño,
el alcalde insiste en responsabilizar a una supuesta operación política en su
contra. Una lectura equivocada de la realidad. Cuando el rechazo social se
vuelve generalizado, la explicación no está afuera ni en “campañas negras”; la
raíz del problema suele encontrarse en el propio ejercicio de gobierno.
El respaldo de grupos afines como “Mexiquenses de Corazón”
puede servir para alimentar discursos optimistas o intentar sostener una imagen
pública artificialmente fortalecida, pero no alcanza para modificar la
percepción ciudadana ni para ocultar el desgaste político que atraviesa su
administración. En política, las estructuras ayudan, pero las elecciones no se
ganan únicamente con propaganda ni con aplausos internos: se ganan con
resultados concretos, cercanía social y legitimidad ciudadana. Y precisamente
ahí es donde el gobierno de Nazario Gutiérrez muestra sus mayores debilidades.
Aunado al pobre desempeño administrativo que distintos
sectores señalan en Texcoco, sobre el alcalde también pesan los acuerdos
políticos que mantiene con uno de los grupos más polémicos y confrontados del
priismo mexiquense: Antorcha Campesina. Una relación que ha generado molestia e
incomodidad dentro de las bases de Morena, particularmente porque Antorcha ha
sido históricamente identificada como una estructura de presión política ligada
a prácticas clientelares y a episodios de confrontación social.
De acuerdo con diversas versiones políticas al interior del
Estado de México, líderes antorchistas estarían operando políticamente junto al
senador morenista Higinio Martínez Miranda, con el objetivo de fortalecer
proyectos electorales rumbo a futuras disputas por el poder estatal. Ese
escenario coloca a Nazario Gutiérrez en una posición incómoda dentro de Morena,
pues muchos militantes y liderazgos no ven con buenos ojos la apertura y los
espacios que Antorcha Campesina ha ganado en Texcoco.
Y es que dentro del obradorismo mexiquense existe un sector
que considera que permitir la entrada de grupos históricamente ligados al viejo
régimen priista representa una contradicción directa con los principios que Morena
prometió defender. Para muchos morenistas, la cercanía con Antorcha no es
gratuita ni casual; responde a acuerdos políticos que podrían terminar
pasándole factura al alcalde texcocano.
La inconformidad crece todavía más porque Texcoco no es
cualquier municipio dentro del mapa político mexiquense. Se trata de la tierra
política de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y del secretario general de
Gobierno Horacio Duarte Olivares, dos de las figuras más importantes del grupo
político dominante en la entidad. Por ello, dentro de Morena muchos consideran
que una eventual alianza o cercanía con estructuras antorchistas podría
interpretarse como una traición política difícil de perdonar.
En ese contexto, las aspiraciones políticas de Nazario
Gutiérrez parecen enfrentar un escenario cada vez más complicado. Mientras el
alcalde insiste en construir una narrativa de victimización y persecución
política, el descontento ciudadano continúa creciendo y las fracturas internas
dentro de Morena comienzan a hacerse visibles.
Porque al final, los discursos pueden sostenerse un tiempo,
pero la realidad termina imponiéndose. Y hoy, en Texcoco, esa realidad apunta a
un gobierno debilitado, cuestionado y con un futuro político incierto.
El llamado “sueño” político del alcalde texcocano podría
quedarse exactamente en eso: un sueño guajiro. Morena difícilmente permitirá
una fractura interna en uno de sus bastiones más importantes del Estado de
México, y menos aún cuando en el trasfondo aparecen grupos y acuerdos que buena
parte de la militancia considera incompatibles con el proyecto político que
prometieron defender.

No hay comentarios:
Publicar un comentario