LA AUSTERIDAD DE DISCURSO Y LOS PRIVILEGIOS DE NÓMINA EN MORENA
*Entre discursos de “pobreza franciscana” y nóminas
millonarias, alcaldes morenistas del Oriente mexiquense exhiben el verdadero
rostro de la llamada austeridad republicana
Por: EXPEDIENTE SECRETO
De acuerdo al portal IPOMEX que utilizan los gobiernos
municipales para transparentar su gestión, publicando de manera obligatoria
información sobre sueldos, presupuestos, contratos y trámites. Mismo que arroja
datos que contrastan con el discurso de Morena, de purificar la vida pública y
el combatir la corrupción.
El caso más indignante es el de Martha Guerrero Sánchez y su
esposo Tranquilino Lagos Buenabad, quienes durante años han construido un
discurso basado en la supuesta honestidad, la “transformación” y la austeridad,
mientras en los hechos disfrutan de salarios privilegiados financiados con
recursos públicos.
De acuerdo con los datos publicados en IPOMEX, la alcaldesa de
La Paz reporta un ingreso bruto mensual de 104 mil 517 pesos, una cifra
escandalosa para un municipio que apenas supera los 300 mil habitantes y que
enfrenta graves problemas de inseguridad, servicios deficientes, calles destruidas
y una evidente crisis de gobierno.
Pero el problema no es únicamente el monto. La contradicción
es política y moral. Mientras Martha Guerrero y Tranquilino Lagos recorren
medios y eventos presumiendo “finanzas sanas” y “austeridad republicana”, la
realidad demuestra que el poder terminó convirtiéndose en privilegio personal.
La incongruencia llega al absurdo cuando en el propio registro
oficial la alcaldesa aparece con la denominación de “Policía Tercero”, aunque
adscrita al área de Presidencia Municipal. Un detalle que no solo refleja
desorden administrativo, sino que exhibe la opacidad con la que muchos
gobiernos municipales manejan la información pública.
En Morena repiten constantemente que “primero los pobres”,
pero en municipios como La Paz parece que primero están los altos salarios de
la clase política. Porque mientras miles de familias apenas sobreviven con
ingresos mínimos, sus gobernantes se asignan percepciones que la mayoría de
ciudadanos jamás alcanzará en toda su vida laboral.
La situación se repite en otros municipios gobernados por
Morena. Azucena Cisneros Coss aparece con un salario bruto mensual de más de
120 mil pesos; Adolfo Cerqueda Rebollo supera los 100 mil pesos; Nazario
Gutiérrez Martínez ronda los 97 mil; y Abigail Sánchez Martínez reporta casi 94
mil pesos mensuales.
La pregunta es inevitable: ¿dónde quedó la austeridad que
Morena prometió como bandera ética y política?
Porque si algo ha quedado claro es que la narrativa de la
“transformación” se ha convertido en una herramienta propagandística mientras
los gobiernos municipales mantienen estructuras burocráticas costosas, salarios
elevados y administraciones que siguen sin resolver los problemas básicos de la
población.
Incluso el caso de Xóchitl Flores Jiménez, quien reporta el sueldo
más bajo entre los municipios revisados, evidencia la enorme disparidad salarial
existente dentro de gobiernos emanados del mismo partido.
En total, los salarios brutos mensuales de estos alcaldes
morenistas superan los 810 mil pesos, lo que representa más de 9.6 millones de
pesos al año. Dinero público que termina financiando una clase política que
llegó al poder prometiendo exactamente lo contrario.
Y mientras eso ocurre, las calles siguen inseguras, los
servicios públicos colapsan, el agua escasea, el transporte es deficiente y la
ciudadanía continúa esperando resultados reales.
Morena llegó al poder criticando los excesos del pasado. Hoy,
muchos de sus gobiernos parecen haber aprendido demasiado rápido las viejas
mañas del sistema que juraron combatir.
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