POLICÍAS SECUESTRADORES: CAE ELEMENTO DE LA SSC EN CHALCO; EXIGÍAN 4 MILLONES POR LIBERAR A UNIFORMADO
Por: EXPEDIENTE SECRETO
CHALCO, Estado de México, 17 de febrero de 2026.– La
podredumbre volvió a asomarse detrás del uniforme. Una organización criminal
presuntamente integrada por policías en activo de la capital del país y del
Estado de México quedó al descubierto tras la detención de Omar “M”, elemento
de la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina, acusado de participar en el
secuestro de un integrante de la Policía Bancaria e Industrial (PBI), por cuya
liberación exigían cuatro millones de pesos.
El caso no sólo exhibe la infiltración del crimen en las
corporaciones policiacas; confirma una realidad alarmante: quienes deberían
proteger a la ciudadanía hoy son señalados como presuntos secuestradores.
La detención ocurrió durante patrullajes del Operativo
Estrategia Operativa Pegaso Zona Oriente, luego de que vecinos de la colonia
Santa María Huexoculco alertaran sobre sujetos armados en un domicilio de la
calle 5 de Mayo. En el exterior del inmueble fue ubicado un joven armado con
una pistola calibre 9 milímetros.
Se trataba de Omar “M”, de apenas 22 años, policía preventivo
en activo. Portaba un arma marca Millennium G2 calibre 9mm con cartuchos
útiles. Fue puesto a disposición de la Fiscalía General de Justicia del Estado
de México, donde enfrenta cargos por secuestro y acopio de armas de uso
exclusivo de las Fuerzas Armadas.
PERO LO MÁS ESTREMECEDOR VINO DESPUÉS. CINCO DÍAS EN
CAUTIVERIO
Al inspeccionar el inmueble, los agentes escucharon gritos.
Dentro de una recámara hallaron a un hombre maniatado y con el rostro cubierto.
Era Fernando “N”, policía activo adscrito a la Policía Bancaria e Industrial de
la CDMX.
LLEVABA CINCO DÍAS PRIVADO DE LA LIBERTAD
La víctima relató que fue “levantado” en Chalco y que sus
captores exigieron a su familia cuatro millones de pesos a cambio de respetarle
la vida. El testimonio destapó un dato aún más grave: los autores intelectuales
serían policías municipales en activo, plenamente identificados mediante
fotografías.
Entre los señalados destaca Tecnopala Silva Carlos, agente de
Tránsito municipal de Chalco, considerado el presunto líder de la red criminal.
Tras el operativo logró darse a la fuga y hoy es buscado por autoridades del
gabinete de seguridad mexiquense.
UNIFORMES AL SERVICIO DEL CRIMEN
El escándalo sacude a dos corporaciones y coloca bajo la lupa
los controles de confianza, la supervisión interna y la infiltración del crimen
organizado en cuerpos policiacos locales y capitalinos.
No se trata de un impostor disfrazado de policía. Son
elementos con placa, arma de cargo y responsabilidad pública, presuntamente
convertidos en secuestradores. La traición es doble: contra la ley y contra la
institución que juraron servir.
El detenido quedó a disposición de la Fiscalía antisecuestros
con sede en Nezahualcóyotl, donde se definirá su situación jurídica, mientras
continúan las investigaciones para ubicar a otros policías que integrarían esta
red que operaba entre la capital y el Estado de México.
SILENCIO OFICIAL
Llama poderosamente la atención que hasta el momento la
alcaldesa morenista de Chalco, Abigail Sánchez Martínez, no se haya pronunciado
públicamente sobre el caso. Tampoco su oficina de comunicación social ha
emitido postura alguna frente a un escándalo que golpea directamente a la
seguridad municipal.
El silencio institucional agrava la percepción de opacidad y
encubrimiento. En un contexto donde distintos municipios y estados gobernados
por la llamada “4T” han enfrentado señalamientos por presunta infiltración del
crimen organizado, este caso se convierte en una prueba crítica de voluntad
política.
La pregunta es inevitable y profundamente inquietante:
¿cuántas redes más operan bajo la sombra del uniforme?
Cuando la línea entre autoridad y delincuencia se desdibuja,
la ciudadanía queda en total indefensión. Y cuando el secuestrador porta placa,
el miedo deja de ser una posibilidad para convertirse en certeza.








