TRANQUILINO LAGOS: 38 MINUTOS DE DISCURSO PARA ATACAR A LOS MEDIOS
*El esposo de Martha Guerrero descalifica a periodistas, habla
de “desinformación” y pide prácticamente regular las redes sociales; mientras
tanto, las publicaciones que lo incomodan documentan homicidios, violencia y
problemas que siguen ocurriendo en Los Reyes La Paz
Por: EXPEDIENTE SECRETO
El problema es que, después de casi 40 minutos de teoría política,
geopolítica y comunicación digital, queda una pregunta mucho más sencilla: ¿Dónde
están las respuestas a los hechos que esos medios publican?
Porque los medios a los que Lagos Buenabad acusa de mentir no
necesitan inventar muertos para criticar a un gobierno. En Los Reyes La Paz han
ocurrido homicidios, ataques armados, denuncias ciudadanas y otros hechos
violentos que forman parte de la realidad cotidiana del municipio y documentar
un asesinato no convierte al reportero en adversario político.
CUANDO LA CRÍTICA SE CONVIERTE EN “DESINFORMACIÓN”
Durante la entrevista, Lagos Buenabad sostuvo que las batallas
contemporáneas ya no solamente se libran en el terreno bélico, sino también en
el electoral, y acusó a la derecha de impulsar una narrativa de desinformación
para destruir a sus adversarios.
Para sostener su argumento recurrió a Roger Stone, estratega
político conservador estadounidense; a Donald Trump y Hillary Clinton; a Joseph
Goebbels; a la televisión abierta y finalmente a Facebook y los algoritmos de
las redes sociales.
También cuestionó a TV Azteca y habló de la capacidad de las
plataformas digitales para manipular a la población.
La paradoja es evidente: un personaje que ocupa buena parte de
una entrevista para explicar el poder de las redes sociales termina molesto
precisamente porque esas mismas redes permiten que los ciudadanos conozcan
versiones distintas a la oficial.
Y ahí está el verdadero problema, no es Facebook, no es la
inteligencia artificial, no es Roger Stone, no es la derecha estadounidense. Es
la crítica.
“LA GENTE HUMILDE”, SEGÚN EL DISCURSO DE LAGOS
Uno de los pasajes más cuestionables de la entrevista aparece
cuando Lagos Buenabad habla del carácter popular de la televisión abierta y
sostiene que ese medio llegaba a amplios sectores de la población,
particularmente a personas de origen humilde, para después relacionarlo con
mecanismos de control y manipulación.
El argumento merece una pregunta: ¿Por qué hablar de la
población humilde como si fuera un sector particularmente manipulable? Las
personas de las colonias populares de Los Reyes La Paz no necesitan que ningún
medio les diga si tienen agua o no.
Lo saben cuándo abren la llave, no necesitan que Facebook les
explique si existe inseguridad, lo saben cuándo escuchan disparos, no necesitan
que un periodista les enseñe que existen problemas de servicios públicos. Los
padecen.
Por eso resulta peligroso que desde el poder se pretenda convertir
al ciudadano que cuestiona en un individuo “manipulado” y al reportero que
publica información incómoda en un supuesto instrumento de intereses políticos.
DEL “BENDITAS REDES SOCIALES” A LA PREOCUPACIÓN POR REGULARLAS
Lagos Buenabad también habló de la necesidad de analizar
mecanismos regulatorios frente a las redes sociales y la inteligencia
artificial. Y aquí aparece otra contradicción política.
Durante los años en que Morena fue oposición, las redes
sociales fueron una de sus principales herramientas para romper el monopolio de
los medios tradicionales y difundir críticas contra los gobiernos en turno.
El propio Andrés Manuel López Obrador convirtió la
comunicación directa con ciudadanos en una de sus principales banderas, incluso
gritaba a los cuatro vientos “Venditas Redes Sociales”.
Hoy, desde el gobierno, el discurso cambia cuando las mismas
plataformas permiten cuestionar a quienes gobiernan. La pregunta no es si las
redes necesitan reglas para combatir delitos o proteger derechos. Ese debate
existe en prácticamente todo el mundo.
La pregunta es otra: ¿La regulación debe servir para proteger
a los ciudadanos o para proteger a los gobiernos de las críticas?
EL DISCURSO CONTRA LOS MEDIOS Y LOS MUERTOS QUE NO SON
“NARRATIVA”
La confrontación entre Lagos Buenabad y diversos medios de
comunicación de la zona no es nueva. En publicaciones previas se ha documentado
el enfrentamiento entre el entorno de la administración de Martha Guerrero y
plataformas que han cuestionado su gestión.
Pero hay algo que debería quedar perfectamente claro: Un
homicidio no es una narrativa de derecha, un cadáver no pertenece al PRI, al
PAN, a Morena ni a ningún partido, una familia que pierde a uno de sus
integrantes no está haciendo propaganda.
Un comerciante que denuncia extorsión no está participando
necesariamente en una operación electoral. Y un reportero que informa sobre un
asesinato no necesita autorización del gobierno municipal para hacerlo.
EL “SINDICATO 22 DE OCTUBRE” Y LA PREGUNTA QUE SIGUE PENDIENTE
Durante la entrevista, Lagos Buenabad también rechazó los señalamientos
que lo relacionan públicamente con el grupo delictivo denominado “Sindicato 22
de Octubre”.
Sin embargo, las acusaciones existen y han sido publicadas de
manera reiterada. Pero si no son ciertas ¿Qué le preocupa? También existen
publicaciones periodísticas que han documentado señalamientos ciudadanos sobre
el control y comercialización de agua mediante pipas y la supuesta influencia
de ese grupo en distintas zonas de La Paz.
Por eso la pregunta periodística no desaparece porque Lagos
ataque a los medios: ¿Quién controla realmente la distribución del agua en las
partes altas de Los Reyes La Paz?
Y una segunda: ¿Por qué los habitantes tienen que pagar
cantidades que, según denuncias difundidas públicamente, pueden alcanzar hasta
2 mil pesos por una pipa mientras el gobierno municipal tiene la
responsabilidad de garantizar el suministro del servicio?
Si esas acusaciones son falsas, que presente los registros de
distribución y los documentos que muestren lo contrario. En el gobierno de Martha
Guerrero todo debe de quedar claro, porque no resuelve el problema llamar
“mentirosos” a quienes preguntan.
Lagos Buenabad también lanzó descalificaciones contra
reporteros y los acusa sin tener ningún sustento legal, sin embargo, todos
saben que a Tranquilino lo que les sobra es el miedo de perder el poder que ya
considera suyo, esta actitud solo demuestra el tamaño de su pequeño cerebro.
El ataque personal es fácil, responder con documentos es más
difícil. Decir que un repportero miente requiere demostrar qué los asesinatos
son falsos, presentar la información correcta y exhibir las pruebas. Lo demás
es retórica y la respuesta no puede ser una conferencia sobre Roger Stone.
La respuesta tiene que ser el dato: cuántos homicidios hubo,
cuántos casos fueron esclarecidos, cuántos detenidos existen y qué está
haciendo el gobierno municipal para impedir que vuelvan a ocurrir.
El episodio deja una fotografía política incómoda para la
administración municipal. Mientras Lagos Buenabad dedica extensos minutos a
explicar cómo supuestamente la derecha utiliza las redes sociales para atacar a
Morena, los ciudadanos siguen enfrentando los problemas que dieron origen a
esas críticas.
Seguridad, falta de agua, extorsiones denunciadas, falta de servicios
públicos, más violencia y un gobierno que, en lugar de limitarse a responder
con resultados, parece cada vez más interesado en discutir con quienes los
cuestionan.
El esposo de la alcaldesa puede tener derecho a defenderse, puede
acusar a los medios de equivocarse, puede exigir derecho de réplica, puede
presentar documentos y puede denunciar ante las autoridades si considera que
una publicación constituye un delito.
Lo que no puede hacer es desaparecer con 38 minutos de
discurso la realidad de las calles. Porque las redes sociales podrán manipular,
exagerar o equivocarse. Pero tampoco pueden inventar todos los problemas que los
ciudadanos viven diariamente.
Y si el gobierno de Martha Guerrero considera que los medios
están mintiendo, tiene una herramienta mucho más poderosa que cualquier
discurso: los resultados, menos teoría política, menos ataques a periodistas, menos
enemigos imaginarios y más respuestas.
Porque gobernar significa rendir cuentas, incluso cuando las
preguntas los incomodan.







