LA PAZ SE DESANGRA; EL GOBIERNO PRESUME
Por: EXPEDIENTE SECRETO
El ataque ocurrió el pasado 28 de julio, alrededor de las
15:30 horas, sobre la calle Tenancingo. La víctima circulaba a bordo de una
motocicleta negra, con placas de circulación 55KPY4, cuando, de acuerdo con
testimonios recabados en el lugar, dos sujetos que viajaban en otra motocicleta
le cerraron el paso.
Sin mediar palabra, los agresores abrieron fuego y escaparon,
dejando al motociclista tendido sobre el pavimento. En la zona fueron
localizados dos casquillos percutidos calibre 9 milímetros.
La escena volvió a exhibir una realidad que contrasta con las
cifras y mensajes difundidos por el gobierno municipal: mientras desde las
oficinas se habla de avances y reducción de delitos, en las calles se registran
ejecuciones a plena tarde y los responsables logran huir sin que, hasta el
momento, se haya informado públicamente sobre detenciones relacionadas con el
caso.
Decenas de curiosos y habitantes de la zona expresaron su
indignación ante las autoridades. Algunos señalaron que la inseguridad se ha
vuelto insoportable y que los delincuentes parecen actuar cada vez con mayor
impunidad, sin temor a ser perseguidos o detenidos.
Para los vecinos, el problema ya no se limita a robos,
extorsiones o agresiones aisladas. La violencia, aseguran, se ha normalizado al
grado de que los habitantes viven con el temor de quedar atrapados en el fuego
cruzado o encontrarse con una escena criminal en las inseguras calles del
municipio.
¿QUIÉN GOBIERNA REALMENTE LA PAZ?
A la crisis de seguridad se suma un cuestionamiento que desde
hace tiempo circula entre sectores políticos, sociales y ciudadanos: ¿quién
toma realmente las decisiones en el Ayuntamiento de Los Reyes La Paz?
Aunque la morenista Martha Guerrero Sánchez fue electa
constitucionalmente como presidenta municipal, habitantes de la localidad
sostienen que su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad, mantiene una influencia
determinante en las decisiones políticas y administrativas del gobierno local.
Esta percepción ha alimentado la narrativa de que en La Paz
existe un gobierno con dos centros de poder: uno institucional, encabezado
formalmente por la alcaldesa, y otro que, opera fuera del mandato otorgado por
las urnas.
Sin embargo, pese a la estructura política que rodea al
gobierno municipal y a los constantes anuncios sobre estrategias de seguridad,
los hechos violentos continúan registrándose en calles y avenidas de la
localidad.
El asesinato ocurrido en Valle de Los Reyes vuelve a colocar
bajo cuestionamiento la efectividad de la estrategia municipal y la distancia
entre los mensajes oficiales y la experiencia cotidiana de miles de habitantes.
EXIGEN ACLARAR SEÑALAMIENTOS Y ROMPER EL SILENCIO
En medio de la creciente preocupación por la violencia,
habitantes, periodistas y actores políticos han difundido señalamientos sobre
presuntos vínculos o acuerdos entre Tranquilino Lagos Buenabad y Héctor
Becerril, identificado públicamente como dirigente de la organización que
anteriormente operaba bajo el nombre de Sindicato 22 de Octubre y que
actualmente es mencionada como Federación Unida 22 de Octubre.
Ciudadanos han exigido que Lagos Buenabad responda
públicamente a los cuestionamientos y explique cuál es su relación con dicha
organización, así como el papel que desempeña dentro de la administración
municipal.
La ausencia de una respuesta pública clara ha incrementado la
desconfianza entre sectores de la población. Para sus críticos, el silencio
alimenta sospechas y deja abiertas preguntas que deberían ser respondidas con
transparencia, particularmente en un municipio golpeado por la violencia y
donde la ciudadanía reclama resultados.
Mientras tanto, la ejecución del motociclista se suma a una
larga lista de hechos que mantienen en alerta a la población.
La Paz no necesita boletines triunfalistas ni cifras
utilizadas para construir una imagen de tranquilidad que muchos habitantes
dicen no reconocer. Necesita investigaciones que lleven a los responsables ante
la justicia, estrategias de seguridad que se reflejen en las calles y
autoridades capaces de responder a los cuestionamientos sin evasivas.
Porque mientras el gobierno presume que la inseguridad
disminuye, la violencia continúa dejando cadáveres a plena luz del día.
Y en Los Reyes La Paz, el discurso oficial parece avanzar en
sentido contrario a la realidad.








