CRISIS DE SARAMPIÓN EXHIBE EL DESGOBIERNO EN LA PAZ Y COLOCA EN LA MIRA A MARTHA GUERRERO Y TRANQUILINO LAGOS
*Escasez de vacunas, protestas por agua y señalamientos de
abuso de poder profundizan el hartazgo ciudadano contra la alcaldesa Martha
Guerrero Sánchez y su esposo en La Paz
Por: EXPEDIENTE SECRETO
LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 14 de febrero de 2026.— El
repunte de sarampión en territorio mexiquense no solo exhibe una crisis
sanitaria; en Los Reyes La Paz se ha convertido en el espejo más incómodo de un
gobierno municipal señalado por la improvisación, el abandono y el uso faccioso
del poder. Mientras las filas para vacunarse crecen y las dosis se agotan, la
indignación ciudadana apunta con nombre y apellido: la alcaldesa Martha
Guerrero Sánchez y su esposo Tranquilino Lagos Buenabad.
El Estado de México acumula 78 casos en lo que va de 2026, con
mayor concentración en municipios densamente poblados como Tlalnepantla, Ecatepec,
La Paz, Chimalhuacán, Zumpango y Cuautitlán. Aunque no se reportan defunciones,
la reacción oficial ha sido tardía y desarticulada. Las jornadas de vacunación,
que hoy se difunden como si fueran un logro extraordinario, no son más que
medidas de contención ante una prevención que falló.
En La Paz, la emergencia sanitaria desnuda algo más profundo:
la fragilidad institucional de un gobierno que, según vecinos, opera bajo la
sombra de Tranquilino Lagos Buenabad. Aunque la investidura recae en Martha
Guerrero, en el municipio se repite una frase con creciente molestia: “no
gobierna ella, gobierna él”. La percepción de un poder paralelo, sin
responsabilidad formal, pero con influencia real, ha erosionado la confianza
pública.
Las colonias más pobres —las mismas que históricamente han
sido terreno fértil para la captación electoral— hoy enfrentan filas
interminables para vacunarse y carencias básicas como el agua. En Lomas de San
Sebastián, el pasado 4 de febrero, habitantes se manifestaron frente al pozo de
la calle Dalia al denunciar que se les negó el suministro mientras pipas
vinculadas al grupo criminal conocido como “Sindicato 22 de Octubre” salían
abastecidas rumbo a empresas en la Ciudad de México. La escena fue demoledora:
escasez para los vecinos, negocio para Tranquilino.
Las acusaciones son graves: presunta tolerancia —cuando no
complicidad— con intereses que lucran con un recurso vital, mientras la
población queda relegada. El enojo no solo se dirige al gobierno municipal,
sino particularmente a Lagos Buenabad, a quien señalan de operar políticamente
el municipio sin cargo electo, de influir en decisiones administrativas y de
intentar cooptar liderazgos opositores mediante ofertas económicas para
integrarlos a nómina bajo perfiles “discretos”.
En paralelo, la crisis sanitaria se atiende con parches.
Brigadas del Instituto de Salud recorren colonias priorizando a quienes no
cuentan con esquema completo, pero la narrativa oficial insiste en presentar lo
urgente como si fuera extraordinario. Morena presume jornadas que antes eran
rutina permanente en centros de salud. Hoy, la improvisación se vende como
eficacia.
La desesperación política es palpable. Con la mira puesta en
2027, la pareja en el poder enfrenta un desgaste acelerado. El municipio luce
abandonado en servicios, inseguro en varias zonas y fracturado socialmente. La
amenaza de demandas por “daño moral” contra medios críticos no hace sino
confirmar un talante intolerante ante el escrutinio.
En La Paz, la molestia ya no se murmura: se expresa en
protestas, en reclamos abiertos y en una pregunta que recorre calles y
colonias: ¿quién gobierna realmente y para quién? Porque mientras el sarampión
se intenta contener con vacunas de emergencia, el hartazgo social crece sin
antídoto visible.








