HIGINIO MARTÍNEZ, EL PODER, LAS IMPOSICIONES Y LAS INCÓMODAS COMPAÑÍAS
*La defensa de candidaturas heredadas y los cuestionamientos
por la cercanía de aliados con personajes investigados profundizan la crisis
interna de Morena rumbo a 2027
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Al defender la continuidad de los equipos políticos
encabezados por Xóchitl Flores Jiménez en Chimalhuacán, Felipe Arvizu en
Ixtapaluca y otros alcaldes afines a su corriente política denominada
"Mexiquenses de Corazón", el senador dejó entrever nuevamente su
visión autoritaria sobre la política: los grupos deben permanecer y las
candidaturas deben quedar en manos de quienes actualmente gobiernan.
El mensaje resulta particularmente delicado porque Morena cuenta
con estatutos que establecen que las candidaturas deben definirse mediante
encuestas y mecanismos internos de participación. Sin embargo, las
declaraciones de Higinio Martínez son interpretadas por numerosos liderazgos y militantes
de la 4T como una presión abierta para que determinados alcaldes o sus grupos
políticos designen a sus sucesores.
La pregunta es inevitable: ¿qué pasará con los demás
liderazgos morenistas que legítimamente aspiran a competir por una candidatura?
¿Tendrán derecho a participar en igualdad de condiciones o deberán aceptar las
decisiones tomadas desde Texcoco?
Durante años, un nutrido grupo al interior de Morena ha
sostenido que el senador Higinio Martínez se ha comportado como un cacique, al
tratar de construir una estructura de control regional que trasciende Texcoco y
se extiende a municipios como Chimalhuacán, Ixtapaluca, La Paz, Ecatepec,
Chalco, Valle de Chalco y otros gobiernos identificados con su corriente
política.
La controversia se vuelve aún más profunda cuando aparecen
nombres que hoy son motivo de investigaciones judiciales.
Uno de los casos más delicados es el de Guillermo Fragoso
Báez, identificado por las autoridades mexiquenses y federales como dirigente
de la Unión de Sindicatos y Organizaciones Nacionales (USON), organización que
ha sido señalada en investigaciones relacionadas con redes de extorsión en
diversos municipios del Estado de México.
De acuerdo con información pública, Fragoso Báez es buscado
por las autoridades dentro de investigaciones relacionadas con delitos de
extorsión agravada y homicidio. Su nombre aparece vinculado a la causa penal
88/2025 y las autoridades han señalado presuntas operaciones de cobro ilegal
contra mototaxistas, taxistas, conductores del transporte público, a operadores
de pipas de agua, así como por narcomenudeo y asesinatos.
Lo preocupante es que Guillermo Fragoso no era un personaje
desconocido dentro de la política mexiquense. Fue regidor de Ecatepec durante
el gobierno de Fernando Vilchis Contreras y durante años mantuvo presencia
pública en eventos políticos de la región.
Diversas fotografías difundidas públicamente muestran a
Fragoso Báez junto a actores políticos de Morena, incluyendo a Higinio Martínez
y alcaldes identificados con el grupo político que el controla, así como a personajes
cercanos como Azucena Cisneros alcaldesa del municipio de Ecatepec y Nazario Gutiérrez
de Texcoco.
Si bien una fotografía no constituye una prueba de algún delito
ni acredita responsabilidad alguna, sí genera cuestionamientos legítimos sobre
la cercanía política que existió entre diversos actores públicos y una persona
que actualmente es buscada por cometer delitos graves.
Las investigaciones han puesto bajo los reflectores a
organizaciones como USON, 25 de Marzo, Sindicato 22 de Octubre y Piperos de
Ecatepec y Estado de México, agrupaciones que durante años operaron como
organizaciones sociales y sindicales, pero que en realidad son grupos
criminales que actualmente son objeto de investigaciones por parte de las
autoridades y lamentablemente cercanas a Morena, principalmente a los “Mexiquense
de Corazón”.
La dimensión política del problema resulta inevitable. Los
municipios donde estas estructuras tienen presencia coinciden en varios casos
con territorios gobernados por alcaldes identificados con el grupo político de
Higinio Martínez.
Entre ellos aparecen Azucena Cisneros Coss en Ecatepec,
Nazario Gutiérrez Martínez en Texcoco, Felipe Arvizu en Ixtapaluca, Xóchitl
Flores Jiménez en Chimalhuacán y Martha Guerrero Sánchez en La Paz, todos considerados
partes del círculo político cercano al senador texcocano.
Y, aunque ninguna autoridad ha acreditado responsabilidad
penal alguna contra estos funcionarios por el simple hecho de compartir
espacios políticos o fotografías con determinadas personas. Sin embargo, el
tema exige explicaciones claras y transparentes ante la ciudadanía que les brindo
su confianza, porque creyeron que en realidad eran diferentes.
El problema para Morena es que estos episodios se suman a una
creciente percepción de concentración de poder dentro de un solo grupo
político. Mientras miles de militantes esperan participar en igualdad de
condiciones rumbo a 2027, el discurso del senador parece orientado a garantizar
la continuidad de quienes ya forman parte de su estructura.
La paradoja es evidente. Morena nació denunciando el
caciquismo, el dedazo y la imposición de candidatos. Hoy, desde el Estado de
México, algunas de las voces más influyentes dentro del partido parecen
impulsar exactamente lo mismo que durante años criticaron.
Si las candidaturas terminan siendo definidas por grupos de
poder y no por la voluntad de la militancia, Morena corre el riesgo de enfrentar
una fractura interna sin precedentes.
Y si además persisten las dudas sobre la cercanía política con
personajes señalados como presuntos criminales que hoy son investigados por las
autoridades, el costo para la credibilidad del partido podría ser aún mayor.
LA GRAN PREGUNTA RUMBO A 2027 YA NO ES QUIÉN SERÁ CANDIDATO
La verdadera pregunta es si Morena seguirá siendo un
movimiento democrático o terminará convertido en el patrimonio político de un
solo grupo encabezado por un cacique que durante años se apoderado de Texcoco.








