ROMÁN RICO, EL CHAPULÍN QUE BUSCA OTRO PADRINO POLÍTICO
*Del PRI al Verde y ahora en busca de cobijo en Morena; su
trayectoria está marcada por cargos para su familia, promesas incumplidas,
escándalos y graves señalamientos que las autoridades deberían esclarecer
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Durante su etapa priista consiguió la Dirección de Gobierno
Municipal y, posteriormente, logró colocar a integrantes de su familia en
posiciones dentro del Ayuntamiento. Su esposa fue regidora; después una de sus
hijas ocupó también una regiduría y, actualmente, otra de ellas llegó al
Cabildo por el Partido Verde Ecologista.
El mensaje parece claro: los partidos cambian, pero la familia
Rico permanece.
En el actual gobierno de Martha Guerrero, Román Rico también
encontró espacio. Durante algunos meses encabezó el área de recolección de
basura, hasta que terminó fuera del cargo luego de presuntos desencuentros con
Tranquilino Lagos Buenabad, esposo de la alcaldesa.
Pero alrededor de su salida existen señalamientos que no
deberían quedar en simples versiones políticas. Se ha acusado a Rico González
de haber permitido el ingreso de personas presuntamente vinculadas con el grupo
delictivo “Los Mazo” a espacios del área que encabezaba. Esa versión habría
provocado fricciones con Lagos Buenabad, a quien también se le han atribuido presuntos
acuerdos con la organización criminal conocida anteriormente como Sindicato 22
de Octubre y actualmente como Federación Unida 22 de Octubre, encabezada por
Héctor Becerril.
Son acusaciones graves y, precisamente por eso, requieren
investigación, no silencio.
UN PASADO QUE NO DESAPARECE CAMBIANDO DE PARTIDO
La historia política de Rico González tampoco comenzó en los
escritorios del Ayuntamiento.
Versiones que durante años han circulado en Los Reyes La Paz
lo ubican, hace aproximadamente tres décadas, como vendedor de naranjas en
calles de la cabecera municipal. Posteriormente, esos mismos señalamientos lo
relacionan con una banda delictiva encabezada por un sujeto conocido como “El
Cacho”, dedicada presuntamente al robo de camiones y tráileres sobre la
carretera México-Texcoco y a la comercialización de mercancía en el mercado
negro.
Más tarde, según esas versiones, habría buscado protección
dentro de corporaciones policiales, como la extinta policía judicial, donde
como participo como supuesto informante, es decir, como madrina.
También existen señalamientos sobre una presunta participación
en interrogatorios violentos y en la identificación de personas relacionadas
con actividades delictivas.
Pero hay una acusación todavía más delicada: la versión de que
habría sido obligado por integrantes de aquella banda a participar en el
homicidio de una persona para garantizar que nunca los denunciara.
Una acusación de homicidio no puede desaparecer debajo de la
alfombra cuando lleva años circulando. Si existe una investigación ministerial,
debe conocerse. Si no existe, debe aclararse. Lo que corresponde no es la
protección política, sino la verdad.
DEL GOLPE A UN REPORTERO AL ATAQUE A SU DOMICILIO
En enero de 2018, cuando aspiraba a la candidatura priista a
la presidencia municipal, Rico González protagonizó otro episodio que exhibió
su relación con la crítica.
Al ser cuestionado por un reportero sobre una presunta
agresión atribuida a su hija Itzayana Rico contra vecinos y los daños
ocasionados a un vehículo, el político reaccionó violentamente y golpeó al
comunicador.
Para alguien que pretendía gobernar el municipio, la escena
resulta por lo menos preocupante: un político que no parece tolerar preguntas
incómodas ¿Cómo pretende gobernar?
Dos años después, la violencia llegó hasta su propia casa. La
madrugada del 8 de junio de 2020, alrededor de las 03:51 horas, sujetos a bordo
de un automóvil compacto blanco dispararon contra el portón de su domicilio
ubicado en la calle Aldama número 14, en pleno Centro de Los Reyes La Paz.
Fueron reportados al menos 32 disparos. No hubo víctimas. Rico
González declaró entonces que sabía quiénes eran los responsables y señaló a
presuntos narcomenudistas. Y nuevamente surgieron preguntas que hasta ahora
merecen respuesta:
¿Por qué tenía identificados a los presuntos responsables?
¿Qué relación existía con las personas señaladas? ¿Qué investigaron las
autoridades? ¿Hubo detenidos? ¿Se esclareció el ataque?
Preguntas sencillas que, en un municipio donde la violencia y
la delincuencia son asuntos cotidianos, no deberían quedar archivadas.
LA UNIVERSIDAD FANTASMA
Pero si algo ha caracterizado políticamente a Román Rico son
también sus grandes promesas. Al inicio de la actual administración anunció,
con bombo y platillo, la construcción de una universidad en Los Reyes La Paz.
Aseguró que ya contaba con el terreno, que había cientos de
millones de pesos disponibles y que el proyecto tenía respaldo de la
gobernadora Delfina Gómez Álvarez e incluso de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Hasta ahora, la universidad simplemente no existe. Ni campus. Ni
obra. Ni resultados.
Por eso las preguntas son inevitables: ¿Dónde está el predio?
¿Dónde están los cientos de millones de pesos? ¿Qué dependencia comprometió los
recursos? ¿Dónde está el proyecto ejecutivo? ¿Dónde están los convenios?
Si todo lo anunciado era cierto, los documentos deberían
existir. Si no existen, entonces aquella universidad no fue más que otra
promesa utilizada para ganar reflectores políticos.
AHORA TOCA LA PUERTA DE TEXCOCO
El PRI ya no parece abrirle las puertas. El Verde tampoco
parece dispuesto a seguir cargando con él. Y ahora, según versiones políticas
locales, Román Rico estaría buscando un nuevo padrino para impulsar a su hijo
menor hacia una regiduría.
En esa búsqueda habría comenzado a acercarse a Texcoco y al
alcalde morenista Nazario Gutiérrez Martínez. El asunto coloca una papa caliente
sobre el escritorio del presidente municipal texcocano:
¿Está dispuesto a convertirse en el nuevo padrino político de
Román Rico? Porque si Morena decide darle cobijo, tendrá que responder una
pregunta elemental:
¿Qué gana Texcoco cargando con el historial de un político que
ha pasado de partido en partido y que arrastra señalamientos que nunca han sido
aclarados plenamente?
Román Rico puede cambiar de partido cuantas veces quiera. Puede
cambiar de camiseta. Puede cambiar de aliados. Puede cambiar de discurso.
Lo que no puede cambiar tan fácilmente es su historial. Y ese
historial está lleno de preguntas. Por eso, antes de que algún nuevo grupo
político le abra las puertas, sería conveniente que alguien le preguntara
directamente:
¿Qué ocurrió realmente durante sus años de militancia y
actividad política? Porque si todo son mentiras, que presente las pruebas y las
desmienta.
Pero si detrás de los rumores existen expedientes, testimonios
o investigaciones, entonces ya no estamos hablando de un simple chapulín
político, sino de un asunto que corresponde esclarecer a las autoridades. Mientras
tanto, Román Rico sigue buscando dónde acomodarse.
Después de brincar del PRI al Verde y tocar ahora las puertas
de Morena, sólo falta saber quién será el próximo partido dispuesto a cargar
con el costo político de su pasado.




