EMBOSCADA Y SILENCIO: LA OTRA GUERRA TRAS LA CAÍDA DE “EL MENCHO”
*Denuncias internas hablan de decenas de militares muertos,
falta de apoyo en San Isidro y una ola de violencia que expuso la fragilidad
institucional en al menos 22 estados
Por: Rodolfo Rodríguez y Martín Ponce
CIUDAD DE MÉXICO, 26 de febrero de 2026.– En medio del
hermetismo oficial que siguió al abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes,
alias “El Mencho”, en Tapalpa, Jalisco, comienzan a emerger denuncias que
dibujan un panorama mucho más grave del que hasta ahora han reconocido las
autoridades federales.
De acuerdo con información revelada por el periodista Héctor
de Mauleón, elementos de la Guardia Nacional denunciaron que el mismo día del
operativo contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), un grupo
de guardias fue emboscado en la entrada del poblado de San Isidro, a un costado
del residencial Las Cañadas, en Zapopan, Jalisco.
Según la denuncia, varios elementos murieron en el ataque. Una
fuente militar citada señala que la cifra superaría los 20 efectivos caídos
solo en ese punto. Sin embargo, hasta ahora no existe un reporte oficial
actualizado que confirme cuántas vidas se perdieron aquel domingo ni en los
hechos violentos que se desencadenaron en los días posteriores.
Más aún, en un mensaje enviado por un mando militar, se afirma
que el número de militares fallecidos —entre personal del Ejército y la Guardia
Nacional— podría ascender a 120, producto de emboscadas y ataques ocurridos
desde el domingo en distintos puntos del país. Se trata de una cifra que no ha
sido corroborada oficialmente.
LA EMBOSCADA EN SAN ISIDRO
De acuerdo con los testimonios, mientras los guardias
nacionales intentaban resistir la emboscada en San Isidro, solicitaron apoyo
por radio. El respaldo nunca llegó.
Los atacantes —presuntamente integrantes del CJNG— habrían
ejecutado la agresión como parte de la reacción violenta desatada tras la
muerte de “El Mencho”, que incluyó bloqueos carreteros, quema de vehículos,
ataques a casetas de cobro, tiendas de conveniencia, bancos del Bienestar y
tiroteos contra instalaciones de seguridad.
Videos que circulan en redes sociales muestran fragmentos del
ataque. En uno de ellos, grabado por los propios agresores, se menciona al
“Doble R”, identificado como Ricardo Ruiz Velasco, señalado como responsable de
la zona metropolitana de Guadalajara para el grupo criminal.
Un dato subrayado por los denunciantes resulta especialmente
delicado: San Isidro estaría bajo la responsabilidad del Sector 1 de la Policía
de Zapopan, y en el punto del ataque existiría una cámara del C-5. A pesar de
ello, ni policías municipales ni estatales con bases cercanas acudieron en
auxilio. Cuando refuerzos del Ejército y la Guardia Nacional llegaron, era
demasiado tarde. La mayoría de los elementos ya habían perdido la vida.
DETENCIONES Y OMISIONES EN MICHOACÁN
La ola de violencia no se limitó a Jalisco. En Michoacán, once
policías municipales de Ecuandureo, incluido su director, fueron detenidos tras
detectarse que patrullaban encapuchados y sin insignias oficiales durante los
narcobloqueos.
El fiscal estatal, Carlos Torres Piña, informó que los agentes
habrían obstruido labores para retirar vehículos incendiados y que estarían
vinculados con una célula del CJNG que opera en la región.
En los municipios de Sahuayo y Jiquilpan también se abrieron
investigaciones contra policías municipales que no respondieron ante el inicio
de los bloqueos y permitieron el robo e incendio de vehículos.
SILENCIO OFICIAL Y VACÍO INFORMATIVO
Hasta el momento, el gobierno federal y el gabinete de
seguridad no han emitido un informe detallado que precise el número de víctimas,
las circunstancias de los ataques ni el balance real de la ofensiva criminal
desatada tras el operativo en Tapalpa.
La falta de información oficial ha generado un vacío que
alimenta versiones encontradas, cifras no confirmadas y una creciente desconfianza
pública. Lo ocurrido no solo evidenciaría la capacidad de reacción del CJNG,
sino también las debilidades institucionales y posibles complicidades a nivel
municipal y estatal que quedaron expuestas durante los narcobloqueos en al
menos 22 estados.
Mientras las cifras continúan sin aclararse, la pregunta
central permanece abierta: ¿cuál es el costo real —en vidas y en control
territorial— que dejó la caída de “El Mencho”?







