LA PAZ SE DESANGRA Y EL GOBIERNO SIGUE PRESUMIENDO SEGURIDAD
*Sicarios irrumpen en el bar “La Malquerida de Oro”, propiedad
del dueño del corralón Castillo; versiones preliminares hablan de un muerto y
un herido grave
Por: EXPEDIENTE SECRETO
La noche del sábado volvió a teñirse de sangre en un municipio
donde los discursos oficiales de tranquilidad contrastan con una realidad
marcada por ejecuciones, ataques armados, hallazgos de cadáveres y una
creciente sensación de miedo entre los habitantes.
El establecimiento pertenece a Arturo Castillo, también dueño
de las grúas y el corralón Castillo. El bar opera dentro del mismo predio donde
se encuentra el corralón, en el kilómetro 16 y medio de la carretera federal
México-Texcoco, en los límites entre la alcaldía Iztapalapa y Los Reyes La Paz.
De acuerdo con testimonios de personas que se encontraban en
la zona, alrededor de las 22:30 horas del sábado 1 de agosto, sujetos que
presuntamente viajaban a bordo de una motocicleta llegaron al lugar y abrieron
fuego contra personas que estaban dentro del establecimiento.
La información sobre el número de víctimas aún es
contradictoria. Algunos testigos aseguraron que dos personas perdieron la vida,
mientras que otras versiones señalaron que un hombre fue asesinado y otro quedó
gravemente herido.
Hasta el momento, las autoridades municipales y estatales no
han informado oficialmente el saldo definitivo ni han dado a conocer avances
sobre la identificación de los responsables.
Lo que quedó después de la agresión fue una escena de
violencia: sangre derramada, personas heridas y un nuevo ataque armado que
vuelve a exhibir la vulnerabilidad de un municipio donde la inseguridad parece
avanzar sin encontrar una respuesta contundente.
AMENAZAS PREVIAS COLOCAN EL ATAQUE BAJO LA LUPA
El atentado ocurrió apenas unos días después de que en redes
sociales fuera difundido un video atribuido a presuntos integrantes del Cártel
Jalisco Nueva Generación (CJNG), en el que se anunciaba una supuesta “limpia”
contra personas y grupos señalados por los encapuchados como presuntos delincuentes
en municipios de la zona oriente del Estado de México.
EN EL MATERIAL, CUYA AUTENTICIDAD NO HA SIDO CONFIRMADA
OFICIALMENTE, FUE MENCIONADO ARTURO CASTILLO
Los hombres que aparecen en el video lo acusaron de
presuntamente sustraer vehículos y autopartes que se encontraban bajo resguardo
en el corralón de su propiedad. Hasta ahora, no existe información oficial que
confirme que exista un vínculo entre las amenazas difundidas y el ataque
registrado en “La Malquerida de Oro”.
Sin embargo, la cercanía entre ambos hechos obliga a las
autoridades a investigar si existe alguna conexión.
La pregunta es inevitable: ¿las corporaciones de seguridad
conocían las amenazas y realizaron alguna acción preventiva o simplemente esperaron
a que la violencia volviera a estallar?
LA VERSIÓN OFICIAL SE ESTRELLA CONTRA LA REALIDAD
Mientras la administración de Martha Guerrero presume
resultados y repite que la inseguridad está contenida, los hechos continúan
desmintiendo el discurso oficial.
Los habitantes no viven la seguridad en boletines. La viven —o
la padecen— en las calles, en los negocios, en el transporte público y en las
colonias donde los homicidios y ataques armados han dejado de ser
acontecimientos extraordinarios.
Cada nuevo asesinato profundiza la percepción de que Los Reyes
La Paz se encuentra atrapado entre la violencia criminal y una autoridad
incapaz de recuperar el control.
Y mientras las calles se llenan de sangre, desde el gobierno
municipal se insiste en presentar una imagen de tranquilidad que no coincide
con el temor de comerciantes, vecinos y familias.
También crecen los cuestionamientos hacia Tranquilino Lagos
Buenabad, esposo de la alcaldesa, a quien sectores políticos y ciudadanos
señalan como una figura con influencia dentro de la administración municipal,
pese a no haber sido electo mediante el voto popular.
Para los críticos del gobierno, la pregunta es clara: ¿quién
toma las decisiones en La Paz y quién responde por el fracaso de la estrategia
de seguridad?
¿DÓNDE ESTÁN FOUILLOUX Y “EL COMANDANTE GALLO”?
Después del ataque, las exigencias también se dirigieron hacia
los mandos de la Policía Municipal.
Habitantes cuestionan la ausencia de resultados visibles del
comisario de Seguridad Pública Municipal, Eduardo Fouilloux Bataller, así como
del director operativo, Isaías Ramírez Leal, conocido dentro de la corporación
con el indicativo “Gallo”.
La ciudadanía se pregunta por qué, pese a la continuidad de
los ataques armados y a la creciente percepción de inseguridad, no se observan
cambios profundos dentro de la corporación ni una estrategia capaz de impedir
que la violencia siga creciendo.
En redes sociales y entre algunos sectores de la población han
surgido señalamientos sobre posibles acuerdos o tolerancia hacia grupos
delictivos. Sin embargo, esas acusaciones no han sido aclaradas públicamente,
ni por Tranquilino Lagos, ni por su esposa, sin embargo, la ciudadanía exige
sean investigadas por las autoridades competentes.
Lo que sí está documentado es la persistencia de asesinatos, hechos
violentos y la falta de resultados que devuelvan tranquilidad a la población.
La Paz vuelve a registrar un ataque armado. Otra vez hay
muertos y heridos. Otra vez las autoridades deben explicar qué ocurrió.
Y mientras el gobierno municipal presume que la seguridad está
controlada, la realidad vuelve a responder con sangre.







