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EL FAVOR DE ANTORCHA A HIGINIO: EL PACTO QUE AMENAZA CON ARREBATARLE A CHAPINGO 1,640 HECTÁREAS DE BOSQUE   *Voces de la comunidad de Ch...

sábado, 15 de agosto de 2026

EL FAVOR DE ANTORCHA A HIGINIO: EL PACTO QUE AMENAZA CON ARREBATARLE A CHAPINGO 1,640 HECTÁREAS DE BOSQUE

 

*Voces de la comunidad de Chapingo sostienen que la ofensiva de los ejidatarios de Río Frío habría encontrado respaldo político en el grupo de Higinio Martínez; Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo son señalados de gestionar ante autoridades el reconocimiento de los terrenos como propiedad ejidal

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 15 de agosto de 2026.- Este sería el favor que Antorcha Campesina le habría pedido a Higinio Martínez Miranda para sellar su pacto rumbo a la gubernatura del Estado de México: ayudar a los ejidatarios de Río Frío a quedarse con 1,640 hectáreas de bosque que pertenecen a la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

 

Esa es la versión que circula con creciente fuerza entre integrantes de la comunidad universitaria, quienes observan con indignación cómo una invasión que comenzó con el cierre de accesos y el ingreso de maquinaria pesada a la Estación Forestal Experimental Zoquiapan (EFEZ) estaría siendo acompañada ahora por una ofensiva política y burocrática para intentar convertir la ocupación en un supuesto derecho de propiedad.

 

El asunto es explosivo porque, de acuerdo con las denuncias, el conflicto dejó de ser hace tiempo un simple pleito agrario.

 

Ahora aparecen diputados federales de Morena, funcionarios estatales, autoridades municipales, operadores agrarios y un técnico forestal externo que estaría construyendo los argumentos técnicos para respaldar la pretensión de los ejidatarios.

 

Y en el centro de esa operación aparece el nombre de Higinio Martínez Miranda, senador texcocano y uno de los principales aspirantes del morenismo mexiquense a la candidatura para gobernador en 2029.

 

La pregunta que nadie quiere responder es evidente: ¿El bosque de Chapingo se convirtió en la moneda de cambio de un pacto político?

 

ANTORCHA HABRÍA COBRADO EL FAVOR

 

Las acusaciones que circulan dentro de Chapingo apuntan a que la relación entre el grupo político de Higinio Martínez y sectores de Antorcha Campesina continúa vigente y que el conflicto de Zoquiapan podría formar parte de los acuerdos territoriales y políticos que permitirían al senador fortalecer su estructura rumbo a 2029.

 

La versión es contundente: Antorcha habría pedido apoyo para que los ejidatarios de Río Frío fueran reconocidos como propietarios de los terrenos forestales ocupados y Higinio habría activado a sus operadores políticos para abrir esa puerta.

 

Las voces aseguran que presuntamente el senador y Antorcha Campesina palmearon el despojo y así apropiarse de los terrenos. Las acusaciones deben ser investigadas porque, detrás de ellas, existe una serie de hechos concretos que requieren explicación.

 

Entre ellos está la intervención de dos diputados federales de Morena: Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo.

 

Ambos son señalados de realizar gestiones ante distintas dependencias para respaldar a los ejidatarios y conseguir que sean reconocidos como propietarios de las 1,640 hectáreas.

 

Corona Arvizu, además, se hizo famoso en octubre de 2025 por impulsar una iniciativa relacionada con sancionar con prisión la difusión de memes contra funcionarios públicos, propuesta que provocó críticas y burlas en redes sociales.

 

Ahora vuelve a colocarse bajo los reflectores, pero por un asunto mucho más serio: su presunta participación en las gestiones políticas alrededor de uno de los principales espacios forestales de Chapingo.

 

PRIMERO ENTRARON POR LA FUERZA; AHORA BUSCAN LA LEGALIZACIÓN

 

La historia de Zoquiapan tiene una cronología que resulta difícil de ignorar. El 15 de octubre de 2025, ejidatarios de Río Frío cerraron el acceso principal a la Estación Forestal Experimental Zoquiapan e introdujeron maquinaria pesada para abrir caminos.

 

Los estudiantes de Ciencias Forestales no abandonaron inmediatamente sus prácticas. Buscaron caminos secundarios para continuar con sus actividades académicas.

 

Pero el 15 de febrero de 2026, según testimonios universitarios, los ejidatarios los enfrentaron con machetes y los amenazaron para impedirles el paso.

 

La advertencia habría sido directa: “Estos son nuestros bosques”.

 

Los alumnos continuaron intentando realizar sus prácticas hasta que la situación llegó a un punto crítico. El 28 de mayo, los caminos y veredas restantes fueron cerrados.

 

Los estudiantes fueron nuevamente expulsados y, desde entonces, profesores y alumnos dejaron de acudir a la estación por temor a una confrontación violenta.

 

Un profesor de Chapingo, quien solicitó anonimato, lo resumió así: “Pensamos que no irían más allá, por lo cual no suspendimos nuestras tareas de enseñanza, hasta que el 28 de mayo pasado cerraron todas las veredas y caminos y expulsaron con más amenazas a nuestros estudiantes. Desde entonces no hemos vuelto por el riesgo de violencia”.

 

LA OPERACIÓN POLÍTICA

 

Mientras los estudiantes quedaron fuera del bosque, comenzó otra etapa de la disputa.

 

Según las denuncias, Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo comenzaron a realizar gestiones ante distintas instancias gubernamentales para respaldar la pretensión de los ejidatarios.

 

En el entramado aparecen también María Eugenia Rojano Valdés, secretaria del Campo del Estado de México; Abraham Noriega González, delegado regional de esa dependencia; integrantes del Ayuntamiento de Ixtapaluca y Lorenzo de Jesús, comisariado ejidal de Río Frío.

 

Pero existe otro personaje que llama particularmente la atención. Se trata de un técnico forestal externo, señalado como asesor de los ejidatarios y quien, según las denuncias, habría alentado su incursión en la estación.

 

Su función sería todavía más delicada: elaborar planos, delimitaciones, argumentos cartográficos y elementos técnicos relacionados con el uso de suelo para sustentar la reclamación de los terrenos.

 

Es decir: primero se ocupa el territorio y después se construye el expediente para intentar justificar la ocupación.

 

Eso es precisamente lo que integrantes de Chapingo consideran una operación destinada a fabricar una fachada técnica y legal para el despojo ¿Quién está protegiendo a los invasores?

 

Mientras tanto, el rector de Chapingo tampoco ha escapado a las críticas. El 15 de diciembre de 2025, el rector acudió a reunirse con representantes de los ejidatarios de Río Frío.

 

La comunidad universitaria nunca conoció con claridad el resultado de aquella reunión, mientras la ocupación continuó.

 

“Los estudiantes, los profesores y los trabajadores administrativos quedamos a la espera de que los desalojaran. Sin embargo, ahí siguen”, señaló el profesor entrevistado.

 

Y agregó una acusación todavía más fuerte: “Quizá convencieron al rector de que se hiciera de la vista gorda y de que no actuara con firmeza legal, o tal vez Antorcha Campesina lo presionó para que no se moviera y los ha dejado hacer a su antojo, beneficiando a los usurpadores ejidales”.

 

La acusación es grave y corresponde a las autoridades universitarias responderla.

 

Porque mientras se discuten documentos, gestiones y argumentos jurídicos, la realidad es que los alumnos de la Universidad de Chapingo fueron expulsados de una estación forestal que utilizan para su formación profesional.

 

CORONA, CUANALO Y EL GRUPO DE HIGINIO

 

La presencia de Corona Arvizu y Jesús Cuanalo adquiere especial relevancia por su presunta participación en las gestiones para favorecer a los ejidatarios.

 

Corona Arvizu pertenece al grupo morenista identificado con Higinio Martínez Miranda, por lo que la comunidad universitaria observa con especial suspicacia que un legislador cercano al senador participe en la defensa política de los reclamantes. Y ahí vuelve a aparecer la organización más represiva del Edomex, Antorcha Campesina.

 

Para quienes conocen la política mexiquense, la organización no es un actor menor. Su capacidad de movilización, presión territorial y negociación política la ha convertido durante décadas en un factor de poder.

 

Por eso, la versión que circula dentro de Chapingo resulta políticamente explosiva:

 

el conflicto de Zoquiapan sería uno de los favores que Antorcha habría colocado sobre la mesa para mantener su alianza con Higinio Martínez. Y si esa versión fuera cierta, la pregunta sería todavía más delicada:

 

¿Qué está dispuesto a entregar el grupo político de Higinio Martínez para obtener el respaldo territorial que necesita rumbo a 2029?

 

EL BOSQUE COMO MONEDA POLÍTICA

 

Lo que está en juego no son unas cuantas parcelas. Son 1,640 hectáreas de bosque pertenecientes al ámbito de la Universidad Autónoma Chapingo, utilizadas para enseñanza, investigación y prácticas profesionales.

 

Es patrimonio vinculado a una institución pública. Por eso, el caso exige que las autoridades federales, estatales, agrarias y universitarias hagan públicos los documentos que acrediten quién tiene la propiedad y posesión legal de esos terrenos.

 

También deben transparentarse las gestiones realizadas por los diputados Corona Arvizu y Cuanalo.

 

¿Con qué dependencias se reunieron? ¿A quién solicitaron que reconociera a los ejidatarios? ¿Con qué documentos pretenden acreditar la propiedad? ¿Quién elaboró los planos? ¿Quién financió esos trabajos técnicos? ¿Quién es el asesor forestal externo? ¿Y por qué los estudiantes de Chapingo tienen meses sin poder entrar a realizar sus prácticas?

 

Pero hay una pregunta todavía más importante: ¿Higinio Martínez está interviniendo en el conflicto?

 

Si no lo está haciendo, debería decirlo públicamente y deslindarse. Si sí lo está haciendo, debería explicar por qué.

 

Porque el escenario que hoy se denuncia es indignante: una organización política necesitaría un favor para respaldar una candidatura; el favor consistiría en ayudar a ocupar un bosque universitario; diputados morenistas moverían los hilos institucionales; funcionarios estatales y municipales aparecerían en el entramado y, finalmente, un técnico forestal construiría la justificación para intentar vestir de legalidad lo que comenzó con maquinaria, bloqueos y amenazas.

 

Si esto se confirma, no estaríamos frente a una simple disputa agraria. Estaríamos frente a una operación política para apropiarse de patrimonio público.

 

Y entonces el problema ya no sería únicamente que los ejidatarios de Río Frío quieran 1,640 hectáreas. El verdadero problema sería que alguien desde el poder político les esté abriendo la puerta para conseguirlas.

 

Mientras tanto, los estudiantes siguen fuera. El bosque sigue ocupado. Y quienes denuncian el despojo siguen esperando que alguna autoridad tenga el valor de preguntar lo elemental:

 

¿Quién está negociando Zoquiapan y qué está recibiendo a cambio?

viernes, 14 de agosto de 2026

¿AMARILLISMO? NO: EL VERDADERO ESCÁNDALO ES QUERER

 SILENCIAR LAS CRÍTICAS EN LA PAZ

 

*Mientras La Paz se desangra entre ejecuciones, extorsiones y señalamientos sobre su policía, el gobierno de Martha Guerrero prefiere llamar “amarillistas” a quienes exhiben la crisis, antes que responder con resultados, transparencia y cuentas claras

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 14 de agosto de 2026.- Resulta cuando menos grotesco que desde una página de Facebook identificada con la administración de Martha Guerrero Sánchez y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad, se pretenda dar lecciones de periodismo, profesionalismo y “desinformación” mientras Los Reyes La Paz se hunde en una crisis de inseguridad que el propio texto reconoce.

 

La página Nuestra Transformación publicó el pasado 12 de agosto un largo alegato contra diversas plataformas informativas a las que calificó de “amarillistas”, entre ellas Comunicadores en Pie de Lucha, Maroma La Paz, Circo Maroma y Teatro, Palomita Buena Onda, Denuncia Informativa Los Reyes La Paz, Observatorio Ciudadano, La Mediocridad de La Paz, Denuncia Informativa La Paz y Escena Delictiva-MP.

 

El problema es que el discurso de “no amarillismo” parece reducirse a una cosa: que nadie cuestione al gobierno municipal.

 

Porque si esas páginas exageran, como sostiene Nuestra Transformación, la pregunta elemental es: ¿por qué la administración de Martha Guerrero no responde con datos, expedientes, estadísticas, investigaciones y resultados que desmonten esas acusaciones?

 

Descalificar a los críticos es infinitamente más sencillo que explicar por qué la violencia continúa golpeando a la población.

 

EL VIEJO RECURSO: SI NO PUEDES RESPONDER, DESCALIFICA

 

El comunicado habla de “desinformación”, de publicaciones sin metodología, de uso deficiente de inteligencia artificial y de supuestas afinidades políticas.

 

Pero evade lo esencial. ¿Son falsos los asesinatos? ¿Son falsas las ejecuciones? ¿Es falso que comerciantes y habitantes han denunciado cobros de derecho de piso? ¿Son falsas las críticas al desempeño de la policía municipal? ¿Es falso que existen señalamientos públicos sobre funcionarios y mandos policiales? ¿Son falsas las preguntas sobre las presuntas relaciones políticas y personales de integrantes de la delincuencia organizada con el gobierno municipal? Si lo son, que presenten las pruebas.

 

Porque llamar “amarillista” a quien denuncia una realidad incómoda no convierte esa realidad en mentira.

 

Y aquí aparece una contradicción monumental: Nuestra Transformación reconoce que el municipio está “secuestrado por la inseguridad”, pero en lugar de explicar por qué la estrategia de seguridad municipal ha fallado, dedica buena parte de su publicación a atacar a quienes hablan de ella.

 

Eso no es una estrategia de seguridad. Es una estrategia de comunicación.

 

“EL GALLO”: DEMASIADAS PREGUNTAS Y NINGUNA RESPUESTA

 

Uno de los asuntos que han colocado bajo la lupa distintos espacios informativos es la llegada de Isaías Ramírez Leal, con indicativo “El Gallo”, como director operativo de la policía municipal.

 

Desde antes de su llegada se habían difundido señalamientos sobre su paso por corporaciones de municipios del sur del Estado de México y presuntos vínculos con integrantes de La Familia Michoacana.

 

Aquí debe quedar claro: se trata de señalamientos que requieren acreditación y, en su caso, investigación de las autoridades competentes; no de una condena judicial. Pero precisamente por eso la pregunta sigue vigente:

 

¿Qué hizo el gobierno municipal para investigar y despejar públicamente esas dudas antes de colocar a este mando en una posición estratégica de seguridad?

 

Porque cuando existen cuestionamientos de esa naturaleza, la respuesta de un gobierno serio no debería ser acusar de “amarillismo” a los medios. Debería ser transparencia.

 

UN COMISARIO CUESTIONADO Y UNA TROPA PRECARIZADA

 

También se han difundido señalamientos sobre el desempeño del comisario municipal de Seguridad Pública, Eduardo Fouilloux Bataller, un anciano de casi 70 años de edad, a quien trabajadores de la corporación —según las versiones recogidas— describen como una figura prácticamente decorativa y afirman que se pasa buena parte de la jornada en su oficina durmiendo. Si esas acusaciones son falsas, que el gobierno las desmienta. Pero si son ciertas, el problema es todavía más grave.

 

A ello se suma otro dato que ha sido señalado públicamente: policías municipales con salarios cercanos a 8 mil pesos mensuales. En un territorio donde se denuncia la presencia de células criminales y el cobro de piso, tener policías mal pagados, desmotivados y expuestos a organizaciones delictivas constituye una vulnerabilidad enorme.

 

Se han señalado incluso acercamientos entre algunos elementos policiacos y grupos criminales a cambio de dinero. Es una acusación delicada que debe investigarse.

 

Pero nuevamente: ¿qué está haciendo el gobierno municipal para impedirlo?

 

Y LUEGO ESTÁ EL ELEFANTE EN LA HABITACIÓN: HÉCTOR BECERRIL

 

Hay otro asunto que Nuestra Transformación convenientemente no explica.

 

La población ha solicitado públicamente a Tranquilino Lagos Buenabad esposo de la alcaldesa Martha Guerrero, que se deslinde de manera clara y contundente de cualquier relación con Héctor Becerril, identificado públicamente como dirigente del grupo delictivo “Sindicato 22 de Octubre”, actualmente denominado “Federación Unida 22 de Octubre”.

 

La respuesta, hasta ahora, ha sido el silencio, según los cuestionamientos planteados. Y ese silencio alimenta las preguntas.

 

No porque el silencio constituya una prueba de complicidad —no la constituye—, sino porque un gobierno que presume transparencia debería ser el primero interesado en despejar cualquier sospecha sobre sus relaciones políticas, personales o institucionales.

 

Más aún cuando existen señalamientos públicos y referencias de autoridades investigadoras respecto de actividades de ese grupo relacionadas con extorsión, cobro de piso y control de pozos de agua.

 

Si existen investigaciones oficiales, que se conozcan. Si no existe ninguna relación, que se diga. Y si los señalamientos son falsos, que se compruebe que son falsos.

 

Lo que no resulta aceptable es pretender resolver las preguntas insultando a quienes las formulan.

 

LA PÁGINA HABLA DE UNIDAD; LA REALIDAD EXIGE RENDICIÓN DE CUENTAS

 

Nuestra Transformación termina apelando a la “unidad de la población y gobierno”, a la responsabilidad y a la información verificable. Perfecto.

 

Entonces que empiece el gobierno municipal. Que publique los resultados reales de su estrategia de seguridad. Que explique los homicidios y ejecuciones que han ocurrido durante su administración.

 

Que informe qué investigaciones existen sobre las denuncias de extorsión y derecho de piso. Que explique qué mecanismos de control interno existen sobre sus policías. Que aclare los antecedentes y procesos de selección de sus mandos.

 

Que transparente cualquier relación institucional del gobierno con organizaciones sindicales o sociales señaladas públicamente por autoridades. Que responda sobre el desempeño del comisario.

 

Que explique qué está haciendo para evitar la infiltración criminal en la corporación policiaca. Y, sobre todo, que deje de confundir crítica con desestabilización.

 

Porque una democracia no se desestabiliza porque existan periodistas incómodos. Se desestabiliza cuando un gobierno pierde la capacidad de garantizar seguridad, justicia y servicios públicos y, en lugar de corregir sus errores, decide buscar culpables entre quienes los exhiben.

 

EL VERDADERO AMARILLISMO SERÍA MAQUILLAR LA TRAGEDIA

 

El gobierno municipal no puede exigir silencio mientras los ciudadanos tienen miedo. No puede pedir “unidad” mientras evade preguntas. No puede hablar de “información verificable” mientras no coloca sobre la mesa la información que permitiría verificar o desmentir los señalamientos.

 

Y mucho menos puede pretender que una página de Facebook sustituya la obligación institucional de rendir cuentas. Porque si hay algo que realmente debería preocupar a Los Reyes La Paz no son las páginas que critican.

 

Es que el gobierno tenga que recurrir a una página afín para defenderse de ellas. El problema de La Paz no es que existan demasiadas voces denunciando la inseguridad. El problema es que existen demasiados hechos que obligan a denunciarlos.

 

Y mientras los ciudadanos viven con miedo, los comerciantes enfrentan presuntas amenazas y la violencia sigue ocupando las calles, desde el entorno político de la alcaldesa Martha Guerrero parece haber una prioridad distinta: descubrir quién está hablando.

 

Eso sí tiene un nombre. No es combate a la inseguridad. Es control del relato.

 

Y cuando un gobierno dedica más energía a desacreditar al mensajero que a resolver el mensaje, la pregunta inevitable deja de ser quién hace “amarillismo”.

 

La pregunta verdaderamente incómoda es: ¿Qué es exactamente lo que no quieren que la población siga preguntando?

BLACK HAWK: UN HELICÓPTERO QUE VUELA ENTRE

 LA OPACIDAD Y EL ESCÁNDALO

 

*El Black Hawk de Delfina Gómez acumula dudas sobre su costo, origen de los recursos, matrícula, pilotos y adquisición; el gobierno mexiquense guarda silencio mientras crecen las sospechas de opacidad

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 14 de agosto de 2026.- El gobierno de Delfina Gómez Álvarez presume un Black Hawk como símbolo de fuerza contra la delincuencia, pero la aeronave comienza a convertirse en símbolo de algo mucho más incómodo: la opacidad que caracteriza algunas de las decisiones de su administración.

 

El pasado 22 de junio, la gobernadora, el secretario general de gobierno Horacio Duarte, el secretario de Seguridad Cristóbal Castañeda Camarillo y otros funcionrios presentaron el Sikorsky UH-60 como una nueva herramienta para combatir al crimen. El costo anunciado fue de 170 millones de pesos.

 

Pero fuentes internas de la Secretaría de Seguridad, que pidieron anonimato, aseguran que el costo real habría sido cercano a 190 millones de pesos ¿Dónde están los 20 millones de diferencia?

 

La pregunta es todavía más incómoda porque el 26 de mayo, La Revista Expediente Secreto ya había revelado que dentro del propio gobierno estatal existían dudas sobre una aeronave que presuntamente había sido adquirida desde enero de este año y que no aparecía por ningún lado: no había evidencia pública de su entrega, ubicación u operación, aunque incluso se hablaba de pagos relacionados con su resguardo. Después apareció el helicóptero. Y con él, nuevas dudas.

 

De acuerdo con fuentes de la dependencia, el gobierno mexiquense no cuenta con pilotos para operar esta aeronave, por lo que dos días antes de su presentación habría sido tripulada durante vuelos en Toluca por dos pilotos estadounidenses.

 

Si es así, las autoridades tienen que explicar quién los contrató, quién les pagó y bajo qué autorización realizaron esas operaciones. Pero el asunto no termina ahí.

 

También existen señalamientos de que no hay claridad documental sobre quién pagó la aeronave ni sobre el origen de los recursos utilizados para adquirirla. Las fuentes sostienen que un empresario cercano a Castañeda Camarillo habría intervenido como intermediario.

 

Hasta ahora, esta versión no ha sido acreditada públicamente. Precisamente por eso, el gobierno debería demostrar con documentos que no existe ninguna irregularidad.

 

Y hay otro dato todavía más delicado: las mismas fuentes aseguran que el Black Hawk no cuenta con matrícula.

 

Si una aeronave destinada a tareas de seguridad pública realmente carece de una identificación aeronáutica regular, la pregunta es brutalmente sencilla:

 

¿Qué está haciendo en el cielo del Estado de México? Aquí no sirven los discursos de combate al crimen ni las fotografías oficiales.

 

Una operación de casi 190 millones de pesos debe tener contratos, facturas, comprobantes de pago, procedimiento de adquisición, proveedor, intermediarios, registro, matrícula, permisos, pilotos y responsables perfectamente identificados. Todo debe estar en los expedientes.

 

Por eso, Delfina Gómez y Cristóbal Castañeda tienen una obligación política y administrativa: mostrar los documentos y despejar todas las dudas.

 

Porque si los 170 millones anunciados son reales, deben demostrarlo. Si costó casi 190 millones de pesos, deben explicar la diferencia. Si hubo un intermediario, deben identificarlo. Si existieron, o existen pilotos extranjeros, deben transparentar su contratación. Si tiene matrícula, deben mostrarla.

 

Y si todo está legalmente en regla, ¿por qué tanta opacidad? El problema ya no es el helicóptero. El problema es lo que parece estar ocultándose detrás de él.

 

Un gobierno que presume combatir a quienes operan en la oscuridad no puede permitir que una adquisición multimillonaria de su propia administración vuele envuelta en sombras.

 

El Black Hawk necesita algo más que combustible para despegar: necesita transparencia para no convertirse en otro escándalo de la administración de Delfina Gómez.

miércoles, 12 de agosto de 2026

¿QUIÉN ENTREGÓ EL EDOMEX AL “GRUPO SINALOA”?

 

*La seguridad mexiquense, bajo sospecha: mientras Sinaloa se desangra entre violencia, acusaciones de narcopolítica y penetración criminal, Delfina Gómez mantiene a Cristóbal Castañeda Camarillo al frente de la seguridad estatal y permite que su círculo de confianza gane posiciones estratégicas. El caso de la Universidad Mexiquense de Seguridad enciende todas las alarmas.

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 12 de agosto de 2026.- El Estado de México no necesita que le disparen para ser tomado. También puede ser ocupado desde las oficinas. Sin balas. Sin retenes. Sin camionetas blindadas.

 

Con nombramientos. Con cargos. Con contratos. Con operadores. Con funcionarios que llegan de otra entidad y, poco a poco, comienzan a apoderarse de las áreas estratégicas del gobierno.

 

Eso es precisamente lo que hoy debería estar explicando la gobernadora Delfina Gómez Álvarez.

 

Porque mientras Sinaloa se encuentra sumido en una brutal crisis de violencia y bajo el escrutinio nacional e internacional por presuntos vínculos entre funcionarios y organizaciones criminales, en el Estado de México se consolida la presencia de un grupo de funcionarios provenientes de aquella entidad alrededor de la Secretaría de Seguridad.

 

Al frente está Cristóbal Castañeda Camarillo. Y la pregunta ya no es por qué llegó. La pregunta es: ¿Hasta dónde llegó con él?

 

DEL NORTE AL CENTRO: ¿UNA IMPORTACIÓN PELIGROSA?

 

Castañeda Camarillo llegó al Estado de México después de haber encabezado la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.

 

La gobernadora Delfina Gómez decidió poner en sus manos la seguridad de una entidad con más de 17 millones de habitantes, una complejidad criminal enorme y una policía que enfrenta problemas históricos de corrupción, infiltración y falta de confianza ciudadana. Fue una decisión política de la gobernadora.

 

Por lo tanto, cada funcionario que Castañeda coloca, cada estructura que modifica y cada espacio estratégico que entrega también es responsabilidad política del gobierno de Delfina Gómez.

 

Y ahí es donde aparece la Universidad Mexiquense de Seguridad. La institución que debería ser una fortaleza contra el crimen. La escuela donde se preparan quienes mañana tendrán una placa, un arma y autoridad sobre los ciudadanos.

 

La fábrica de policías del Estado de México. Y, según los cuestionamientos que hoy circulan, uno de los principales territorios donde se ha asentado la influencia de los operadores vinculados al grupo de Castañeda.

 

Si eso es falso, que lo demuestren. Si es cierto que expliquen por qué. Pero lo que no puede hacer el gobierno estatal es esconderse detrás del silencio.

 

LA UNIVERSIDAD QUE NO DEBERÍA TENER DUEÑO POLÍTICO

 

La Universidad Mexiquense de Seguridad no pertenece a Castañeda. No pertenece a sus operadores. No pertenece a ningún grupo político. Pertenece al Estado de México.

 

Por eso resulta inadmisible que una institución de esa importancia pueda ser percibida como un espacio reservado para funcionarios de confianza de un secretario de Seguridad.

 

Y el nombre que aparece en la Rectoría es Gonzalo Hernández Durazo. Ex delegado de la Fiscalía General de la Republica. Su nombramiento está documentado oficialmente.

 

Pero alrededor de su trayectoria también existen señalamientos que deben ser aclarados respecto de su paso por instituciones federales de seguridad y procuración de justicia, particularmente durante su permanencia en Sinaloa.

 

Y aquí hay que ser absolutamente claros: un señalamiento no constituye una sentencia. Precisamente por eso la obligación de las autoridades es investigar, transparentar y despejar cualquier duda.

 

No ocultarla. No minimizarla. No pedirles a los mexiquenses que simplemente confíen.

 

¿QUÉ ESTÁ IMPORTANDO CASTAÑEDA?

 

Esta es la pregunta que debería perseguir todos los días a la Secretaría de Seguridad.

 

¿Qué está llegando realmente desde Sinaloa? ¿Experiencia? ¿Inteligencia? ¿Capacidad operativa? ¿O una red de funcionarios y operadores cuya principal virtud es la cercanía personal con el secretario?

 

Porque el Estado de México no es Sinaloa. Tiene otra geografía. Otra dinámica criminal. Otra estructura económica. Otra problemática social y otra realidad política.

 

Y, sobre todo, otros millones de ciudadanos que no votaron para que un grupo de funcionarios foráneos convirtiera las instituciones mexiquenses en su zona de influencia.

 

No se cuestiona que un funcionario pueda venir de otro estado. Se cuestiona que los perfiles locales sean desplazados mientras un círculo de confianza concentra posiciones estratégicas. Eso sí merece una investigación. Y una explicación pública.

 

SINALOA DEBERÍA SER UNA ADVERTENCIA

 

Mientras tanto, Sinaloa ofrece una lección que nadie en el Estado de México debería ignorar.

 

El 29 de abril de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública una acusación contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros funcionarios y exfuncionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y delitos relacionados con narcotráfico y armas.

 

Rocha Moya rechazó las acusaciones, además, todo el gobierno de Morena incluyendo la presidenta Claudia Sheinbaum lo han protegido. Pero el simple hecho de que un gobierno extranjero haya colocado bajo semejante escrutinio a la estructura política y de seguridad de una entidad debería provocar una reacción inmediata en cualquier gobierno responsable.

 

Porque cuando las instituciones encargadas de combatir al crimen son cuestionadas por sus posibles vínculos con quienes deberían perseguir, la democracia entra en zona de peligro.

 

Y justamente por eso resulta tan grave que un grupo proveniente de esa realidad tenga hoy una influencia creciente en la seguridad mexiquense.

 

¿QUÉ LE DEBE DELFINA A CASTAÑEDA?

 

Aquí está el verdadero asunto. No se trata únicamente de Castañeda. Se trata de la gobernadora Delfina Gómez.

 

Porque la gobernadora tiene la facultad de removerlo. Tiene la facultad de exigir explicaciones. Tiene la facultad de ordenar investigaciones.

 

Tiene la obligación de garantizar que ningún grupo político, económico o criminal capture las instituciones de seguridad.

 

Entonces: ¿Por qué lo mantiene? ¿Por qué continúa intacto? ¿Por qué, frente a los cuestionamientos, la gobernadora no abre una revisión integral de la estructura que recibió de Castañeda?

 

¿Por qué no transparenta cuántos funcionarios provenientes de Sinaloa ocupan actualmente puestos estratégicos?

 

¿Por qué no publica sus perfiles, antecedentes y evaluaciones de control de confianza? ¿Por qué no explica cómo fueron seleccionados?

 

¿Por qué no aclara si existe una estructura política o administrativa que opere alrededor del secretario?

 

Y la pregunta más incómoda de todas: ¿Qué le debe Delfina Gómez a Cristóbal Castañeda Camarillo para permitir que continúe controlando una de las áreas más sensibles de su gobierno?

 

Porque si no le debe nada, entonces debería tener las manos libres para exigir cuentas.

 

EL “CÁRTEL ADMINISTRATIVO”

 

Aquí no hablamos de un cártel criminal acreditado judicialmente. Hablamos de algo distinto y, políticamente, igualmente preocupante:

 

un posible cártel administrativo. Un grupo de funcionarios unidos por lealtades, procedencias y relaciones de confianza que puede terminar convirtiendo las instituciones públicas en patrimonio de una camarilla.

 

Eso es lo que debe impedirse. Porque las instituciones comienzan a perderse mucho antes de que aparezcan las armas.

 

Primero llegan los amigos. Después los operadores. Luego los nombramientos. Después los contratos. Después el control.

 

Y cuando finalmente alguien pregunta quién manda, resulta que nadie sabe exactamente dónde termina el gobierno y dónde comienza el grupo.

 

EL EDOMEX NO ES BOTÍN

 

El Estado de México no es refugio de funcionarios. No es agencia de colocación. No es laboratorio para experimentar con estructuras importadas. No es patrimonio de Castañeda. No es patrimonio de Delfina. Y mucho menos puede convertirse en territorio de ningún grupo político o de seguridad.

 

Los mexiquenses merecen saber quién está tomando las decisiones. Merecen saber quién forma a sus policías. Merecen saber quién controla la Universidad Mexiquense de Seguridad. Merecen saber quién recomienda a los funcionarios. Merecen saber qué antecedentes tienen. Merecen saber cuánto dinero público manejan.

 

Y merecen saber si existe alguna investigación sobre sus posibles vínculos con organizaciones criminales. Eso no es persecución política. Es rendición de cuentas.

 

ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE

 

La historia de Sinaloa debería servir como advertencia. Porque cuando el crimen organizado logra penetrar las instituciones, recuperarlas puede costar años. Y cuando la política comienza a depender de estructuras de seguridad opacas, la democracia deja de funcionar con reglas claras.

 

Por eso Delfina Gómez todavía está a tiempo. Puede ordenar una investigación independiente. Puede revisar los nombramientos. Puede auditar la Universidad Mexiquense de Seguridad. Puede revisar los contratos.

 

Puede transparentar los controles de confianza. Puede explicar la procedencia de los funcionarios. Puede demostrar que no existe ninguna estructura paralela. Puede demostrar que Cristóbal Castañeda no tiene un gobierno dentro del gobierno. Puede demostrar que las instituciones siguen perteneciendo a los mexiquenses.

 

Pero si decide no hacerlo, el silencio comenzará a ser una respuesta. Y entonces la pregunta dejará de ser si existe una “invasión sinaloense”.

 

La pregunta será mucho más grave: ¿Quién abrió la puerta?

 

Porque nadie puede tomar el control de una institución pública sin que alguien le entregue las llaves. Y en el Estado de México, esas llaves están en manos de la gobernadora.

 

Delfina Gómez tiene la palabra. Los mexiquenses tienen el derecho de exigir respuestas.

 

Y la historia juzgará a quienes permitieron que las instituciones de seguridad terminaran convertidas en territorio de grupos de poder.

 

El Estado de México no es Sinaloa. El Estado de México no es botín. Y sus policías no pueden ser formados bajo la sombra de ninguna estructura política, administrativa o criminal.