ANTORCHA JUEGA A DOS BANDAS: MORENA, VERDE Y HIGINIO
MUEVEN LAS PIEZAS RUMBO A 2027
*El silencio del antorchismo frente a los gobiernos morenistas
de Chimalhuacán, Ixtapaluca y La Paz contrasta con su amenaza de movilizarse
contra Delfina Gómez; detrás de la protesta aparece la disputa por el control
político del Estado de México
Por: EXPEDIENTE SECRETO
¿Con Morena? ¿Con el Partido Verde Ecologista de México? ¿Con
ambos?
Lo único que parece quedar claro es que el PRI dejó de ser una
opción prioritaria para una organización que históricamente ha demostrado una
extraordinaria capacidad para adaptarse al poder en turno y mantener abiertas sus
puertas con quienes ocupan posiciones estratégicas.
Hoy, mientras Antorcha mantiene presencia política y
territorial en municipios como Chimalhuacán, Los Reyes La Paz e Ixtapaluca, sus
movimientos empiezan a ser observados con lupa porque coinciden con la disputa
interna que vive Morena por el futuro político del Estado de México.
Y en el centro de ese tablero aparece nuevamente un viejo y conocido
amigo del antorchismo: Higinio Martínez Miranda. Antorcha y su vieja estrategia: negociar con
quien tiene el poder
Durante décadas, Antorcha Campesina ha construido su fortaleza
a partir de movilización, estructura territorial y capacidad de negociación con
gobiernos de diferentes colores.
Sus dirigentes han tenido acercamientos con figuras vinculadas
a los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Enrique Peña
Nieto, además de haber buscado interlocución con personajes relevantes de la
política nacional.
La lógica siempre ha sido la misma: no casarse permanentemente
con un partido, sino mantener abiertas las puertas con quienes pueden
garantizar capacidad de negociación y espacios de poder.
Por eso, en el actual escenario político resulta obligado
preguntar dónde se encuentra parada la organización.
Porque mientras algunos de sus dirigentes mantienen acercamientos
con sectores de Morena, también existen señales de entendimiento político con
el Partido Verde Ecologista de México, lo que abre todavía más interrogantes
sobre la verdadera estrategia electoral del movimiento. No se trata únicamente
de saber qué partido llevará la camiseta.
Se trata de identificar qué grupo político podría estar
utilizando la estructura antorchista para fortalecer sus propias posiciones
rumbo a la disputa por el Estado de México.
HIGINIO MARTÍNEZ, LA PIEZA QUE CONECTA LAS JUGADAS
La llegada de Higinio Martínez Miranda a la presidencia del
Senado agrega una nueva dimensión al escenario.
Para Antorcha, acercarse a un político con semejante posición
puede representar una vía privilegiada para intentar llegar hasta las más altas
esferas del poder federal.
Y para Higinio, la relación con una organización con capacidad
de movilización territorial podría convertirse en una herramienta adicional
para mantener viva su aspiración de influir en la sucesión política mexiquense.
El senador necesita estructura. Antorcha necesita
interlocución. La combinación resulta políticamente conveniente para ambos.
Y eso explica por qué cobra especial importancia la
posibilidad de que la organización busque nuevamente una reunión con la
presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, como lo ha hecho históricamente
con otros gobiernos federales.
PERO HAY ALGO QUE NO CUADRA
Si Antorcha realmente pretende presentarse como una
organización independiente y combativa frente a los gobiernos de Morena, existe
una pregunta que no puede seguir esquivándose:
¿Por qué no protesta con la misma fuerza en los municipios
gobernados por Morena donde también existen graves problemas y necesidades
sociales? El caso de Ixtapaluca resulta particularmente revelador.
Maricela Serrano Hernández, quien gobernó ese municipio,
conoce perfectamente las necesidades, carencias y problemas históricos de
Ixtapaluca.
Además, es esposa del biólogo Jesús Tolentino Román Bojórquez,
uno de los dirigentes más duros y experimentados de Antorcha Campesina. Sin
embargo, hoy Ixtapaluca está gobernado por el morenista Felipe Arvizu. Y aquí
aparece una contradicción que merece explicación.
Si Antorcha conoce las necesidades de Ixtapaluca y durante
décadas ha utilizado la movilización como mecanismo de presión para exigir
respuestas a los gobiernos, ¿por qué actualmente no existe una presión de la
misma magnitud contra la administración municipal?
Más aún cuando sus críticos sostienen que el gobierno de
Arvizu ha sido incapaz de exigir con suficiente fuerza soluciones para los
problemas que aquejan al municipio.
¿Dónde está Antorcha? ¿Dónde están las grandes movilizaciones?
¿Dónde están los reclamos? El silencio resulta políticamente incómodo.
CHIMALHUACÁN: OTRO SILENCIO DIFÍCIL DE EXPLICAR
La misma pregunta aparece en Chimalhuacán. Jesús Tolentino
Román no es un desconocido para este municipio. Fue presidente municipal en dos
ocasiones y construyó ahí una de las estructuras territoriales más importantes
del movimiento antorchista.
Conoce perfectamente las necesidades de Chimalhuacán. Conoce
sus colonias. Conoce sus carencias. Conoce sus problemas de agua,
infraestructura, seguridad y servicios.
Y, sin embargo, frente al actual gobierno morenista de Xóchitl
Flores Jiménez, las protestas antorchistas tampoco parecen alcanzar la
intensidad que históricamente caracterizó a la organización cuando se
enfrentaba a administraciones de otros partidos ¿Por qué?
Existe una razón política que sus detractores ponen sobre la
mesa: Xóchitl Flores forma parte del mismo entramado político que encabeza
Higinio Martínez. La coincidencia es demasiado significativa como para
ignorarla.
LOS REYES LA PAZ: OTRA PIEZA DEL MISMO TABLERO
El caso de Los Reyes La Paz presenta una situación similar. Mientras
el municipio enfrenta cuestionamientos ciudadanos por problemas de seguridad,
servicios públicos, agua y administración, Antorcha tampoco parece ejercer la
presión que históricamente ha caracterizado su actuación.
Y nuevamente aparece el factor Higinio Martínez. La presidenta
municipal Martha Guerrero Sánchez pertenece al grupo político de Mexiquenses de
Corazón, identificado con el senador.
Así, los tres municipios donde Antorcha presume tener
presencia histórica —Chimalhuacán, Ixtapaluca y Los Reyes La Paz— tienen
actualmente gobiernos de Morena y, al mismo tiempo, mantienen vínculos
políticos con el grupo encabezado por Higinio Martínez, según el señalamiento
de sus adversarios.
Demasiadas coincidencias para no hacer preguntas. ¿Oposición o
simulación? Aquí aparece el verdadero dilema.
Antorcha podría argumentar que sus prioridades son sociales y
que sus decisiones de movilización responden exclusivamente a sus propios
pliegos petitorios.
Es una posición legítima. Pero entonces tendría que explicar
por qué la organización puede amenazar con una gran movilización contra el
Gobierno del Estado de México mientras mantiene una actitud mucho menos
beligerante frente a gobiernos municipales morenistas con los que existen
coincidencias políticas.
¿Dónde termina la lucha social y dónde comienza la estrategia
política? Esa es la pregunta. Y nadie parece querer responderla.
DELFINA Y HORACIO, EL VERDADERO OBJETIVO
Por eso, la anunciada movilización de Antorcha al palacio de
gobierno del Edomex adquiere una lectura diferente. Formalmente, sería una
protesta para exigir el cumplimiento de sus demandas.
Políticamente, podría convertirse en una demostración de
fuerza frente a Delfina Gómez y Horacio Duarte.
Y ahí es donde la disputa deja de ser municipal para
convertirse en una batalla por el control del futuro de Morena en el Estado de
México.
El grupo de Higinio Martínez necesita recuperar terreno. Delfina
Gómez y Horacio Duarte necesitan conservarlo. Y Antorcha puede convertirse en
una pieza de presión dentro de esa confrontación.
EL PARTIDO VERDE TAMPOCO DEBE QUEDAR FUERA DE LA ECUACIÓN
Pero reducir el tablero exclusivamente a Morena sería un
error. El Partido Verde también aparece dentro de las alianzas y acercamientos
que rodean al antorchismo, lo que podría permitir a la organización mantener
abiertas distintas rutas electorales.
Esa capacidad de jugar en varios tableros al mismo tiempo ha
sido precisamente una de sus principales fortalezas políticas. Mientras algunos
grupos se desgastan defendiendo colores partidistas, Antorcha parece entender
otra regla: los partidos cambian; las estructuras permanecen.
Por eso puede dialogar con unos, acercarse a otros y
confrontar a terceros.
EL VERDADERO OBJETIVO: CONSERVAR PODER
La discusión, entonces, no debería reducirse a determinar si
Antorcha es de Morena, del Verde o de algún otro partido.
La pregunta más importante es: ¿qué obtiene Antorcha de cada
alianza y qué obtiene cada grupo político de Antorcha? Porque detrás de las
fotografías, las reuniones, las movilizaciones y los discursos existen
intereses políticos concretos.
Y mientras Higinio Martínez fortalece su posición desde la
presidencia del Senado, Antorcha tiene una oportunidad para recuperar
interlocución con el poder federal.
Al mismo tiempo, Higinio puede utilizar la capacidad de
movilización de la organización para presionar a sus adversarios dentro de
Morena.
Por eso, la amenaza de una movilización a la ciudad de Toluca
podría ser mucho más que una simple protesta. Podría ser el primer movimiento
visible de una guerra política que apenas comienza.
Una guerra en la que Delfina Gómez y Horacio Duarte tendrán
que decidir si enfrentan únicamente a una organización social inconforme o si
detrás de las pancartas y los contingentes existe una operación política mucho
más grande.
Porque si Antorcha realmente está construyendo alianzas
simultáneas con sectores de Morena y del Partido Verde, mientras mantiene una
relación estratégica con Higinio Martínez, entonces el mensaje es claro:
el antorchismo no está buscando un partido al cual pertenecer.
Está buscando el lugar exacto desde donde pueda negociar con quien tenga el
poder.
Y el Estado de México podría convertirse nuevamente en el escenario
donde esa estrategia demuestre hasta dónde llega.



