HIGINIO MARTÍNEZ: EL CACIQUE QUE AHORA DISPARA CONTRA EL MOVIMIENTO QUE LO HIZO PODEROSO
*El histórico líder del Grupo Texcoco endurece su ofensiva
contra Morena mientras crecen las versiones sobre su aislamiento político y sus
acercamientos con antiguos adversarios del movimiento
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Hoy, sin embargo, el llamado Grupo Texcoco enfrenta uno de sus
momentos de mayor debilitamiento. El senador ha intensificado sus críticas
contra gobiernos emanados del mismo movimiento que lo llevó al poder y del que
fue uno de sus principales beneficiarios.
Lo paradójico es que el Higinio Martínez que hoy exige
respuestas y denuncia cada crisis de Morena. Fue mucho más moderado cuando el
PRI gobernaba el Estado de México. Ahora, con Claudia Sheinbaum en la
Presidencia de la República y Delfina Gómez Álvarez en la gubernatura, ambas
surgidas de la 4T y de su propio entorno político, su discurso se ha convertido
en una ofensiva permanente.
Denunciar los problemas nunca será cuestionable. Lo que sí
merece escrutinio es la oportunidad política con la que aparecen esas críticas
y el contexto interno en el que se producen. Para muchos dentro de Morena, la
confrontación parece coincidir con la pérdida de espacios de influencia del
histórico y frustrado líder texcocano.
En ese escenario, la búsqueda de la presidencia del Senado
deja de ser únicamente una aspiración legislativa. Se convierte en una
plataforma nacional desde donde podría recuperar capacidad de negociación e
intentar influir en la definición de candidaturas rumbo a las elecciones de
2027.
La incógnita es inevitable: ¿esa estrategia responde a un
acuerdo con la dirigencia nacional de Morena o constituye un nuevo chantaje
utilizado como método de presión para modificar el equilibrio interno del
partido?
Las versiones sobre el creciente distanciamiento entre Higinio
Martínez y diversos liderazgos morenistas han dado paso a otro elemento que ha
generado inquietud: los acercamientos políticos con Antorcha Campesina,
organización que durante décadas fue identificada como uno de los principales
brazos de operación electoral del viejo régimen priista en el Estado de México
y cuya relación con Morena ha estado marcada por constantes confrontaciones
políticas.
Para numerosos observadores, esa aproximación resulta
contradictoria con el discurso que durante años sostuvo el propio senador
contra las estructuras del antiguo régimen. La política suele admitir alianzas
coyunturales, pero también obliga a explicar por qué antiguos adversarios
terminan convertidos en interlocutores cuando cambian las circunstancias del
poder.
Mientras pierde influencia dentro de Morena, Higinio Martínez
parece elevar el costo político de cada diferencia interna. Cada declaración
incrementa la percepción de una confrontación que ya no sólo involucra a
personajes específicos, sino al propio proyecto político que durante años lo
impulsó.
La pregunta que comienza a surgir en distintos círculos
políticos es inevitable: después de las críticas, los desencuentros y los
acercamientos con actores históricamente enfrentados a Morena, ¿cuál será el
siguiente movimiento del senador?
No son pocos quienes consideran que únicamente faltaría que
amagara con abandonar el partido para intentar construir, desde otra fuerza
política, una plataforma de presión contra el movimiento que lo convirtió en
uno de los hombres más poderosos del Estado de México. De ocurrir un escenario
así, no sólo estaría rompiendo con el proyecto que lo llevó a la cima del
poder, sino que abriría un nuevo capítulo de confrontación política con quienes
durante años fueron sus aliados.
Porque en política las diferencias son legítimas. Lo que
termina definiendo a los liderazgos es si las críticas buscan corregir el rumbo
de un proyecto o convertirse en herramientas para recuperar el poder perdido.









