LA REALIDAD DE LA NOTICIA

AGUA BAJO CONTROL CRIMINAL EN LA PAZ *Mientras vecinos sufren desabasto, el “Sindicato 22 de Octubre” reparte pipas y crecen sospechas de ...

jueves, 28 de mayo de 2026

AGUA BAJO CONTROL CRIMINAL EN LA PAZ


*Mientras vecinos sufren desabasto, el “Sindicato 22 de Octubre” reparte pipas y crecen sospechas de presuntos pactos entre el grupo delictivo y el gobierno de Martha Guerrero

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 28 de mayo de 2026.- Mientras cientos de familias sobreviven entre cubetas vacías, tinacos secos y protestas desesperadas por la falta de agua, en el municipio de La Paz crecen las sospechas de que el gobierno morenista encabezado por Martha Guerrero y su esposo y operador político, Tranquilino Lagos Buenabad, habría permitido que un grupo criminal tomara el control de uno de los recursos más sensibles para la población: el agua potable.

 

En distintas colonias de la localidad, vecinos han salido a las calles en los últimos días para denunciar la incapacidad del ayuntamiento para resolver la crisis hídrica. Sin embargo, detrás del desabasto, emerge una acusación todavía más grave: que el llamado “Sindicato 22 de Octubre” controla pozos, pipas, distribución y venta de agua en el municipio, operando con total impunidad y presunta protección política.

 

La situación ya dejó de ser un rumor de pasillo. En La Paz, cada vez más habitantes señalan que el acceso al agua está condicionado, manipulado y convertido en un mecanismo de presión política y control social.

 

De acuerdo con denuncias vecinales, en las zonas altas y marginadas del municipio, personas vinculadas al “Sindicato 22 de Octubre” exigen afiliaciones o respaldo político a Morena a cambio de entregar apenas 300 litros de agua por semana a familias que viven en condiciones precarias. Al mismo tiempo, pipas de agua son comercializadas hasta en dos mil pesos, convirtiendo la necesidad humana en un negocio lucrativo.

 

El problema adquiere dimensiones todavía más delicadas debido a que los pozos señalados por vecinos y líderes sociales son infraestructura pública, que legalmente debería estar bajo control de las autoridades municipales y organismos operadores. A pesar de ello, ni el ayuntamiento ni la alcaldesa han aclarado públicamente quién administra realmente esos pozos ni bajo qué facultades operan grupos externos distribuyendo agua en el municipio.

 

EL SILENCIO OFICIAL HA ALIMENTADO AÚN MÁS LAS SOSPECHAS

 

Diversos sectores políticos y ciudadanos han retado públicamente a Martha Guerrero y a Tranquilino Lagos a deslindarse abiertamente del “Sindicato 22 de Octubre” y de sus operadores en la región, entre ellos Héctor Becerril. Hasta ahora, no existe un posicionamiento contundente ni una negación frontal sobre los presuntos vínculos.

 

La polémica escaló todavía más este jueves, cuando, en medio de las protestas por la escasez, el propio grupo difundió un comunicado en redes sociales anunciando que pondría pipas de agua a disposición de las colonias afectadas.

 

“¡La Unión hace la fuerza! La Federación 22 de Octubre se solidariza con La Paz”, publicó la organización, asegurando que trabajaban “por el bienestar de la comunidad”.

 

Lejos de tranquilizar a la población, el mensaje provocó nuevas dudas y alarma entre habitantes, quienes cuestionan cómo un grupo señalado por presuntas actividades criminales tiene capacidad para abastecer de agua a comunidades enteras mientras el gobierno municipal permanece rebasado.

 

Las interrogantes son inevitables: ¿Quién autorizó al grupo operar sobre infraestructura pública? ¿De dónde obtiene el agua? ¿Por qué una organización señalada por presuntos delitos aparece resolviendo una crisis que corresponde al ayuntamiento? ¿Y por qué el gobierno local no actúa contra quienes presuntamente controlan ilegalmente un recurso público?

 

Para muchos habitantes, el comunicado terminó por exhibir lo que durante meses se denunció en voz baja: una presunta convivencia entre el poder político y estructuras criminales que han encontrado en el agua un mecanismo de negocio, presión y control territorial.

 

EL CONTEXTO QUE RODEA AL “SINDICATO 22 DE OCTUBRE” VUELVE TODAVÍA MÁS DELICADO EL ESCENARIO

 

La organización forma parte de la Unión de Sindicatos y Organizaciones Nacionales de la República Mexicana (USON), cuyo dirigente, Guillermo Fragoso Báez, alias “El Memo” o “El Jefe”, permanece prófugo señalado por delitos como extorsión al autotransporte, cobro ilegal a conductores de pipas y secuestro exprés.

 

A ello se suma el caso de Christian Jesús Castillo Grimaldo, alias “El Jimmy”, sexto regidor, identificado como líder del grupo en Chalco, actualmente preso en un penal de Coahuila por delitos de extorsión, invasión de predios y presuntos homicidios.

 

Pese a esos antecedentes, hoy el “Sindicato 22 de Octubre” aparece públicamente como el supuesto “salvador” de un ayuntamiento incapaz de garantizar un derecho humano básico.

 

LA CIUDADANÍA, SIN EMBARGO, OBSERVA CON MIEDO

 

Muchos vecinos temen recibir agua distribuida por la organización, bajo la sospecha de que tarde o temprano el apoyo será cobrado mediante cuotas, favores políticos o nuevas formas de control social. Otros advierten que desde la llegada de Martha Guerrero al poder, la presencia del grupo se volvió más visible y agresiva en el municipio.

 

Comerciantes, dueños de bares y empresarios locales también han denunciado en distintos momentos presuntos intentos de extorsión y cobro de piso. Paralelamente, la violencia y los asesinatos han aumentado, mientras los grupos ligados al “Sindicato 22 de Octubre” operan cada vez con mayor exposición pública.

 

Para amplios sectores de La Paz, el problema ya no es únicamente la falta de agua. El verdadero temor es que el municipio esté transitando hacia un modelo donde grupos criminales sustituyen funciones del Estado, controlan servicios públicos y se fortalecen bajo la sombra del poder político.

 

Y mientras la gente sigue esperando agua, también espera respuestas.

miércoles, 27 de mayo de 2026

HIGINIO ROMPE A MORENA Y DESATA GUERRA POR EL EDOMEX


*El senador lanzó amenazas políticas, defendió a sus aliados, atacó al gobierno de Delfina Gómez Álvarez y advirtió que, si Morena no impone a “todos” sus candidatos, el partido podría pagar el costo electoral en el Estado de México

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TEXCOCO, Estado de México, 27 de mayo de 2026.- El senador mexiquense Higinio Martínez Miranda volvió a exhibir públicamente la fractura, el canibalismo político y la guerra de facciones que se vive al interior de Morena en el Estado de México. Lo hizo como acostumbra: con soberbia, amenazas veladas, ataques contra su propio partido y dejando claro que, si no se postulan sus candidatos y su grupo político que conserva el control de los principales municipios mexiquenses, está dispuesto a incendiar la estabilidad interna del movimiento que llevó al poder a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez.

 

Desde el inicio de la entrevista, con el periodista, José Alan Chávez Jacobo, del medio informativo CALLEJÓN: Higinio dejó ver los aires de grandeza que lo han caracterizado durante décadas. Presumió ser “el senador más votado” y prácticamente se colocó por encima de sus propios compañeros de bancada, minimizando incluso a los legisladores de oposición por haber llegado por la vía plurinominal. Una vez más, el llamado “Grupo Texcoco” mostró el verdadero rostro de una corriente política que durante años ha operado como un cacicazgo dentro de Morena.

 

Sin embargo, lo más grave no fue la arrogancia del senador, sino la forma en que abrió fuego contra su propio partido, contra el gobierno estatal y contra figuras centrales de Morena, dejando entrever una profunda ruptura política con el grupo que hoy gobierna el Estado de México.

 

En un hecho sumamente delicado, Higinio Martínez reconoció implícitamente que existen figuras de Morena bajo sospecha de vínculos criminales. Cuando se le cuestionó sobre los señalamientos de narcogobierno y sobre los escándalos relacionados con personajes cercanos al poder federal, el senador utilizó una frase que cimbró al morenismo: “mejor que digan que es uno o dos o tres senadores”. Es decir, lejos de desmentir tajantemente cualquier infiltración criminal, terminó sugiriendo que podrían existir legisladores vinculados con estructuras ilícitas.

 

La declaración resulta demoledora políticamente, porque proviene de uno de los hombres más influyentes de Morena en el Estado de México y porque ocurre en medio del creciente desgaste nacional provocado por acusaciones, investigaciones y señalamientos que persiguen a distintos actores de la llamada Cuarta Transformación, por presuntos nexos con la delincuencia organizada.

 

Pero Higinio no se detuvo ahí. También arremetió contra el Congreso local mexiquense, al que acusó de vivir sometido al poder estatal y de actuar sin oposición real. Acusó que en el Estado de México “no se permite la mínima crítica” contra la gobernadora Delfina Gómez o contra funcionarios estatales. Es decir, el propio fundador de Morena en la entidad terminó calificando al gobierno de su partido como un aparato intolerante, autoritario y cerrado a cualquier señalamiento.

 

Las palabras del senador son especialmente graves porque durante años él mismo fue uno de los principales operadores del sistema político mexiquense. Fue diputado local en múltiples ocasiones, alcalde de Texcoco y líder absoluto de un grupo político que hoy controla alcaldías, diputaciones y estructuras territoriales. Ahora pretende presentarse como víctima de un sistema que él ayudó a construir.

 

En realidad, detrás de su discurso de “crítica interna” parece esconderse una amenaza política directa: o Morena postula a los perfiles del Grupo Texcoco, o el partido podría enfrentar divisiones internas capaces de poner en riesgo municipios estratégicos rumbo al próximo proceso electoral.

 

Eso quedó completamente claro cuando lanzó advertencias abiertas sobre las candidaturas y reelecciones. Higinio prácticamente condicionó la estabilidad política de Morena a que se permita la continuidad de todos sus aliados. “Si Morena va a la reelección, es todos”, sentenció en tono de presión política.

 

La lista de protegidos del senador incluye a figuras sumamente cuestionadas políticamente como Azucena Cisneros Coss en Ecatepec, Martha Guerrero Sánchez en La Paz, Nazario Gutiérrez Martínez, Isaac Montoya Márquez, además de los grupos políticos que gobiernan Ixtapaluca y Chimalhuacán tras desplazar a Antorcha Campesina.

 

El mensaje fue brutalmente claro: nadie debe tocar a los aliados del senador.

 

Incluso, Higinio explotó públicamente contra el secretario general de Gobierno, Horacio Duarte Olivares, y contra el secretario de Movilidad, Juan Hugo de la Rosa García, simplemente porque acudieron a Ecatepec a la inauguración de una obra, acompañados de una diputada local, sin invitar a Azucena Cisneros. El senador llegó al extremo de acusarlos de actuar con “mentalidad facciosa” y de intentar hacer a un lado a la alcaldesa.

 

La escena retrata el verdadero fondo de la disputa: Morena en el Estado de México ya no está unido por un proyecto político, sino dividido por cuotas de poder, intereses territoriales, candidaturas y control presupuestal.

 

También quedó evidenciada la ruptura entre Higinio Martínez y la dirigencia estatal de Morena encabezada por Luz María Hernández Bermúdez, a quien acusó de favorecer a determinados grupos políticos. Incluso lanzó advertencias sobre posibles malos resultados electorales en el 2027 si continúan las decisiones “facciosas” dentro del partido.

 

Más delicado aún fue el momento en que prácticamente suplicó la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para frenar al grupo que actualmente controla el gobierno mexiquense. Higinio aseguró que su “esperanza” está puesta en Sheinbaum y advirtió que, si las decisiones quedan en manos de “caprichos”, “vendettas” y “amiguismos”, Morena podría sufrir consecuencias electorales.

 

En otras palabras, el senador dejó ver que la guerra interna dentro del morenismo mexiquense ya alcanzó niveles de confrontación alarmantes.

 

El discurso de Higinio también estuvo cargado de contradicciones. Mientras defendía a algunos de sus aliados políticos bajo el argumento de que realizan gobiernos “honestos” y “transparentes”, evitó responder directamente a los señalamientos sobre presuntos nexos criminales, corrupción o irregularidades que persiguen a distintos actores políticos cercanos a su grupo.

 

Por momentos, la entrevista pareció más una advertencia mafiosa que una reflexión política. “Cuando hable yo más, no van a amanecer del coraje”, lanzó el senador en tono desafiante, dejando entrever que posee información delicada contra funcionarios del gobierno estatal y contra actores de Morena.

 

El problema de fondo es que las declaraciones de Higinio Martínez confirman algo que Morena ha intentado negar durante años: el movimiento en el Estado de México está fracturado, dividido en tribus políticas y atrapado en una lucha interna por el control absoluto del poder.

 

Lo que hoy ocurre en Morena no es debate democrático, sino una guerra entre grupos políticos que buscan imponer candidatos, proteger aliados y conservar territorios electorales rumbo a las próximas elecciones.

 

Y mientras los liderazgos morenistas se despedazan entre sí, el Estado de México sigue hundido en inseguridad, violencia, corrupción, crisis de movilidad y abandono institucional.

 

La llamada transformación mexiquense, reconoció incluso el propio Higinio Martínez, simplemente no llegó.

 

Y quizá esa sea la confesión más demoledora de todas.

ECATEPEC BAJO SOSPECHA: NARCOFIESTA ARMADA DESTAPA PRESUNTOS VÍNCULOS ENTRE CRIMINALES Y AUTORIDADES MUNICIPALES

 

*Detenidos aseguraron tener protección local; policías revelan que recibieron órdenes de no intervenir durante la reunión armada en hotel de Ecatepec

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


ECATEPEC, Estado de México, 27 de mayo de 2026.- Lo que ocurrió el pasado 24 de mayo en el hotel MODENA, ubicado sobre avenida Reforma y Vía Morelos, en la colonia San José Jalpa, no fue una simple reunión clandestina. De acuerdo con información obtenida de autoridades de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), se trató de una auténtica narcofiesta encabezada presuntamente por integrantes del grupo delictivo “La Unión Tepito”, quienes convivían con armas largas, pistolas, alcohol y drogas, sin que la policía municipal de Ecatepec interviniera en ningún momento.

 

La gravedad del caso no radica únicamente en la presencia de hombres y mujeres armados en uno de los municipios más violentos del país, sino en las declaraciones posteriores de algunos detenidos, quienes afirmaron tener una relación cercana con autoridades locales y aseguraron que en Ecatepec “no los molestan”, razón por la cual —dijeron— no era la primera vez que realizaban este tipo de festejos en la localidad.

 

Las investigaciones federales revelan además un dato todavía más delicado: policías municipales habrían recibido instrucciones de sus mandos para no intervenir durante el evento, pese a que se reportó la presencia de sujetos armados con rifles y pistolas de uso exclusivo de las fuerzas armadas.

 

La operación fue finalmente ejecutada por elementos de la Agencia de Investigación Criminal, quienes detuvieron a más de 20 personas presuntamente relacionadas con “La Unión Tepito”. La carpeta de investigación quedó registrada bajo el número FED/MEX/ECAT/0001554/2026 por el delito de portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

 

Durante el operativo fueron aseguradas 22 armas largas y cortas. Entre los detenidos se encuentran: Bryan Erasmo Jiménez Salazar, Leonardo Gael Bautista Hernández, Mayrin Esmeralda Torres Campos, Ahzli Rocha Martínez, Shamira Montserrat Ojeda Robles, Cheisi Jetzemany Rivera Pérez, Zara Malinali Aguirre Cruz, Camila Alexandra Munguía Urbina, Abril Betzabel Ramírez Hernández, Ángel Gabriel Apolíneo Pérez, Hilary Danea Torres Acosta, Edgar David Ruiz Albino, Dereck Yandel Morales Alcázar, Alan Brandon Reyes Pérez, Kevin Oswaldo Maldonado Yáñez, Diego Armando Espinoza Sebastián, Kalid Israel Carrillo Ruiz, Abraham Aguilera Castañeda, Antwan Peralta Sánchez, Fabricio Martínez Rodríguez.

 

El caso vuelve a colocar bajo presión a la administración de la morenista Azucena Cisneros Coss, señalada desde hace años por presuntos vínculos políticos y personales con personajes relacionados con estructuras criminales en el Valle de México.

 

Uno de los nombres que más ha perseguido públicamente a la alcaldesa es el de Alejandro Gilmaré Mendoza, alias “El Choko”, presunto líder de “La Chokiza”, grupo ligado a “La Unión Tepito” y relacionado por autoridades con delitos de extorsión, homicidio, narcomenudeo, invasión de viviendas y despojo de propiedades.

 

Pese a ello, Cisneros Coss llegó a referirse públicamente a “El Choko” como un “luchador social” y un “gran ser humano”, declaraciones que hoy cobran una nueva dimensión tras el hallazgo de presuntos integrantes de “La Unión Tepito” celebrando armados dentro de Ecatepec sin ser molestados por la policía municipal.

 

La coincidencia entre los testimonios de policías y las declaraciones de los detenidos abre una línea de investigación políticamente explosiva: la posibilidad de que grupos criminales operen con tolerancia institucional dentro del municipio más poblado del Estado de México.

 

Porque mientras el discurso oficial presume operativos, recorridos y estrategias de seguridad, la realidad parece mostrar otra cosa: criminales festejando con armas de guerra en hoteles de Ecatepec, bajo la sombra de una autoridad que prefirió no intervenir.

 OPERATIVOS DE UTILERÍA Y UN MUNICIPIO BAÑADO EN SANGRE

 

*La Paz: operativos de show y ejecuciones sin freno

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 27 de mayo de 2026.- En Los Reyes La Paz la violencia ya no se esconde, se administra. Mientras la alcaldesa morenista Martha Guerrero Sánchez y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad, montan espectáculos mediáticos con supuestos operativos en bares y antros de mala muerte, las ejecuciones, la extorsión y el control criminal siguen creciendo sin ningún freno real.

 

La escena es grotesca: patrullas, cámaras, discursos de “combate a la delincuencia” y recorridos nocturnos para las redes sociales, mientras en las calles la realidad es otra. Venta de cocaína, cristal, cobro de piso, control del agua y asesinatos continúan funcionando con una normalidad que ya parece institucionalizada. La pregunta que muchos habitantes se hacen no es si existe crimen organizado en el municipio, sino quién lo protege.

 

El pasado 25 de mayo, mientras el gobierno municipal presumía “acciones de seguridad”, otro cadáver apareció tirado sobre la calle Camino al Cerro, en la colonia El Potrero. Un hombre de aproximadamente 38 años fue encontrado sin vida, con visibles huellas de tortura. Vecinos alertaron a las autoridades, pero para entonces el mensaje ya estaba enviado: en La Paz manda el terror, no el gobierno.

 

Y, aun así, el discurso oficial insiste en vender la idea de que todo está bajo control.

 

Los habitantes de la localidad llevan meses denunciando que la violencia se disparó en calles, hoteles, bares y colonias enteras, donde las ejecuciones se han vuelto parte del paisaje cotidiano. Mujeres asesinadas, comerciantes aterrorizados y transportistas obligados a pagar cuotas forman parte de un sistema criminal que opera con absoluta impunidad.

 

En el centro de las acusaciones aparece nuevamente el nombre de Héctor Becerril y el grupo delictivo conocido como “Sindicato 22 de Octubre”, señalado por vecinos y diversas voces locales como una estructura dedicada al control territorial mediante extorsión, intimidación y violencia. Las denuncias apuntan a que este grupo criminal no solo controla la distribución ilegal de agua y el cobro de derecho de piso, sino que habría extendido su dominio sobre comerciantes, tianguistas, taxistas y negocios nocturnos, replicando el mismo modelo de terror que durante años ha operado en Chalco.

 

Lo verdaderamente alarmante no es únicamente la presencia criminal, sino el silencio político.

 

Ni Martha Guerrero ni Tranquilino Lagos Buenabad han salido públicamente a responder de frente las acusaciones que desde hace meses circulan entre habitantes y medios locales sobre presuntos acuerdos con esa estructura criminal. El vacío de explicaciones alimenta la sospecha social y fortalece la percepción de que el municipio dejó de combatir al crimen para aprender a convivir con él.

 

Porque cuando un gobierno prefiere organizar operativos teatrales mientras las ejecuciones siguen apareciendo una tras otra, el mensaje es devastador: la seguridad pública se convirtió en propaganda.

 

La tragedia de Los Reyes La Paz no solo es la sangre derramada. Es la normalización de un modelo político donde la simulación sustituye a la justicia, donde los operativos sirven para la fotografía y no para desmantelar redes criminales, y donde el miedo de la población parece valer menos que la narrativa oficial.

 

Mientras no exista una investigación seria, transparente y pública sobre los presuntos vínculos entre operadores políticos y grupos criminales, la violencia seguirá creciendo bajo la sombra de un gobierno que cada vez convence menos y despierta más sospechas.

martes, 26 de mayo de 2026

HELICÓPTERO FANTASMA: EL BLACK HAWK QUE MORENA COMPRÓ, PERO NADIE ENCUENTRA EN EL EDOMEX

 

*Mientras la inseguridad golpea al Estado de México, el gobierno de Delfina Gómez enfrenta un nuevo escándalo: un helicóptero Black Hawk de 4 millones de dólares que presuntamente fue pagado, pero jamás apareció

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 26 de mayo de 2026.- Al interior del gobierno mexiquense comenzó a estallar un escándalo que amenaza con convertirse en uno de los casos más delicados de presunto desvío de recursos públicos durante la administración de la morenista Delfina Gómez Álvarez. La historia gira en torno a una aeronave militar, usada, Sikorsky UH-60 Black Hawk valuada en 4 millones de dólares, que habría sido adquirida desde enero pasado por el gobierno estatal, pero que simplemente no aparece.

 

No está en los hangares del aeropuerto de Toluca. No opera para la Secretaría de Seguridad del Estado de México. No existe evidencia pública de su entrega. Y, pese a ello, presuntamente ya se pagan espacios para resguardarlo con recursos públicos.

 

Fuentes consultadas al interior de la administración estatal aseguran que la compra del helicóptero fue impulsada directamente por el secretario de Seguridad estatal, Cristóbal Castañeda Camarillo, quien habría encabezado las negociaciones relacionadas con la adquisición del aparato. El problema es monumental: el Black Hawk nunca llegó.

 

La operación, según personal vinculado a la Dirección de Normatividad del gobierno mexiquense, comenzó a generar conflictos internos desde enero pasado, cuando diversas áreas empezaron a cuestionar la inexistencia física de la aeronave, mientras continuaban fluyendo pagos relacionados con su supuesto resguardo.

 

De acuerdo con información proporcionada a Expediente Secreto, incluso se estaría pagando mensualmente un espacio en hangares del aeropuerto de Toluca para mantener la aeronave “en un lugar seguro y digno”, aunque trabajadores y operadores aeroportuarios aseguran que el helicóptero jamás ha sido visto en la terminal aérea.

 

El costo de arrendamiento de un espacio para una aeronave de estas dimensiones puede oscilar entre 100 mil y 150 mil pesos mensuales, dependiendo del aeropuerto y los servicios incluidos. En este caso, el dinero saldría directamente del erario mexiquense.

 

La pregunta que ya comienza a recorrer pasillos gubernamentales y oficinas policiacas es brutal: ¿dónde quedó el dinero?

 

UN GOBIERNO ATRAPADO ENTRE OPACIDAD Y SOSPECHAS

 

El escándalo ocurre en un momento particularmente delicado para el gobierno estatal. Aunque la administración mexiquense insiste en presumir disminuciones en algunos indicadores delictivos, la percepción ciudadana de inseguridad continúa siendo una de las más altas del país, según mediciones recientes del INEGI.

 

Mientras millones de mexiquenses viven entre asaltos, extorsiones, desapariciones y violencia cotidiana, el gobierno estatal aparece involucrado en una operación opaca relacionada con equipo táctico militar de alto costo.

 

Y lo más grave es que, lejos de transparentar el caso, desde el entorno de la gobernadora habría existido un intento por contener el escándalo.

 

Dentro del propio gobierno mexiquense crece la molestia porque, pese a las acusaciones y señalamientos internos, Delfina Gómez Álvarez mantiene intacto a Cristóbal Castañeda Camarillo al frente de la seguridad estatal.

 

Funcionarios consultados cuestionan por qué el secretario sigue protegido políticamente cuando, en cualquier administración mínimamente funcional, una denuncia de este tamaño habría derivado en investigaciones inmediatas, separación del cargo y vigilancia institucional para evitar una posible fuga. Pero en el Edomex ocurre lo contrario.

 

EL GRUPO SINALOENSE QUE TOMÓ EL CONTROL DE LA SEGURIDAD MEXIQUENSE

 

La llegada de Cristóbal Castañeda Camarillo al Estado de México nunca estuvo libre de polémica.

 

El ex secretario de Seguridad de Sinaloa arribó acompañado de un grupo de mandos importados desde aquella entidad, varios de ellos señalados y cuestionados por su desempeño durante uno de los periodos más violentos en la historia reciente del estado gobernado por Rubén Rocha Moya.

 

Entre los perfiles que aterrizaron en territorio mexiquense aparecen: Carlos Alberto Hernández Leyva, nombrado subsecretario de la Policía Estatal, Víctor Antonio Cisneros Díaz, puesto al frente de la Unidad de Información (Inteligencia), Jesús Astorga Ríos, nombrado director de Operaciones del C5 en Ecatepec, uno de los municipios más violentos y codiciados por las organizaciones criminales, así como Gonzalo Hernández Durazo,  ex Delegado de la PGR y señalado por su oscuro paso dentro de estructuras federales en Sinaloa, fue nombrado titular de la Universidad Mexiquense de Seguridad y Justicia.  

 

Todos forman parte del círculo cercano de Castañeda Camarillo y todos llegaron a posiciones estratégicas dentro de la estructura de seguridad mexiquense.

 

Además, policías municipales y estatales cuestionan la estrategia de colocar militares o marinos retirados al frente de corporaciones locales en municipios gobernados por Morena, una política promovida por Castañeda Camarillo y que, aseguran, terminó agravando problemas operativos, administrativos y de coordinación, pues la mayoría no acredito los exámenes de control y confianza.

 

SINALOA: EL PASADO QUE PERSIGUE A CASTAÑEDA

 

La sombra de Sinaloa persigue permanentemente al actual secretario de Seguridad del Edomex.

 

Durante su gestión en aquella entidad, el crimen organizado no disminuyó. Por el contrario, el poder de las organizaciones criminales, como la de “Los Chapitos” y “El Mayo Zambada”, se consolidaron hasta convertirse en dueños de regiones enteras. En territorios prácticamente paralizados por la violencia.

 

Hoy, dentro de sectores policiacos y políticos mexiquenses, las preguntas son cada vez más incómodas: ¿por qué el gobierno mexiquense abrió sus puertas a mandos arrastrando señalamientos tan delicados?, ¿por qué siguen siendo protegidos?, ¿y por qué el caso del Black Hawk parece intocable?

 

La adquisición fallida o inexistente del helicóptero podría convertirse en mucho más que un escándalo administrativo. Si se confirma el presunto desvío de recursos, el caso tendría implicaciones federales, financieras y penales. Porque aquí no se habla únicamente de corrupción.

 

Se habla de millones de dólares públicos desaparecidos, de estructuras de seguridad infiltradas por sospechas, de opacidad institucional y de un gobierno que prometió ser distinto, pero que cada vez enfrenta más acusaciones de repetir —o incluso superar— las prácticas que durante años criticó.

 

La llamada “Cuarta Transformación” prometió terminar con los excesos y la corrupción. Sin embargo, en el Estado de México, el supuesto Black Hawk fantasma amenaza con convertirse en el símbolo perfecto de una administración atrapada entre el discurso de austeridad y las sospechas de un presunto saqueo silencioso.

lunes, 25 de mayo de 2026

LA PAZ: OPERATIVOS DE TEATRO Y PACTOS CRIMINALES


*Mientras Martha Guerrero y Tranquilino Lagos presumen clausuras y patrullajes mediáticos, ciudadanos denuncian vínculos con el “Sindicato 22 de Octubre”, extorsiones, narcomenudeo y control criminal del agua en el municipio

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 25 de mayo de 2026.- En Los Reyes La Paz ya nadie compra el discurso barato de los “operativos por la legalidad” que presume la alcaldesa morenista Martha Guerrero y su esposo Tranquilino Lagos Buenabad. La realidad en las calles es completamente distinta a la propaganda maquillada que intentan vender con videos producidos al estilo cinematográfico, donde aparecen decenas de patrullas, elementos federales y funcionarios municipales recorriendo antros y bares mientras una voz institucional intenta convencer a la ciudadanía de que “el orden y la legalidad” prevalecen en el municipio.

 

Lo insultante no es únicamente el montaje. Lo verdaderamente ofensivo es que pretenden presentar como un logro histórico la suspensión temporal de cinco antros de mala muerte y el aseguramiento administrativo de 17 motocicletas, mientras el narcomenudeo, la extorsión, el cobro de piso y el control criminal del agua potable siguen creciendo descaradamente bajo sus narices.

 

Porque en La Paz todos saben perfectamente quién manda realmente en amplias zonas del municipio. Y todos saben también del presunto pacto político y criminal que señalan ciudadanos y comerciantes entre el gobierno morenista y el grupo delictivo “Sindicato 22 de Octubre”, encabezado presuntamente por Héctor Becerril. Un grupo señalado de operar con violencia, amenazas, extorsiones y control territorial.

 

La pregunta que nadie en el gobierno municipal quiere responder es muy simple: ¿por qué Tranquilino Lagos Buenabad no sale públicamente a deslindarse de Héctor Becerril y del “Sindicato 22 de Octubre”? ¿Por qué nunca condenan directamente a esa organización? ¿Por qué guardan silencio mientras comerciantes, vecinos y transportistas denuncian amenazas y cobros ilegales?

 

Mientras graban videos propagandísticos para redes sociales, la ciudadanía vive aterrorizada. Los bares y antros del municipio no solamente son señalados por venta irregular de alcohol, sino por operar como puntos de distribución de cocaína y cristal. Sin embargo, en los espectaculares “operativos coordinados”, jamás aparecen detenidos los narcomenudistas. Nunca hay aseguramientos relevantes. Nunca aparecen los verdaderos responsables. Todo termina reduciéndose a clausuras administrativas que sirven más para tomarse fotografías que para combatir el crimen.

 

La situación resulta todavía más grave porque el “Sindicato 22 de Octubre” no solamente ha sido relacionado con actividades de extorsión y control comercial, sino también con la distribución de agua mediante pipas en diversas zonas del municipio. Vecinos denuncian desde hace tiempo que el acceso al agua se convirtió en un mecanismo de presión política y sometimiento social. Quien no se alinea, quien no coopera o quien no simpatiza con Morena, simplemente es castigado.

 

Eso no es gobernar. Eso es utilizar las necesidades básicas de la población como instrumento de control político y terror social. Y mientras tanto, Martha Guerrero y Tranquilino Lagos Buenabad siguen escondidos detrás de videos institucionales que ya nadie cree.

 

La violencia, además, dejó de ser una amenaza aislada para convertirse en parte cotidiana del municipio. En antros de la localidad ya se han registrado ataques armados y asesinatos de mujeres inocentes, así como amenazas y narcomensajes firmados presuntamente a nombre del Cártel Jalisco Nueva Generación. Y no puede ignorarse que autoridades mexiquenses ya han documentado operaciones del “Sindicato 22 de Octubre” vinculadas al CJNG en municipios cercanos como Chalco.

 

Es decir, mientras el gobierno municipal presume “orden y legalidad”, el crimen organizado avanza territorialmente con amenazas, ejecuciones y control económico.

 

El caso del tianguis de la cabecera municipal es quizá una de las pruebas más escandalosas de la descomposición institucional. Sujetos armados ingresaron para amenazar comerciantes prácticamente frente al palacio municipal y a escasos metros de la policía local. Nadie intervino. Nadie actuó. Nadie protegió a los comerciantes. Y según testimonios, Tranquilino Lagos ya tenía conocimiento de la situación y pidió que no se hiciera pública, prometiendo resolver el problema. No resolvió nada.

 

Eso explica perfectamente por qué los “operativos” generan más burlas que confianza.

 

Pero el deterioro institucional no termina ahí. Entre los personajes reciclados por este gobierno morenista aparece Francisco Felipe Villa Campa, actual director de Protección Civil y Bomberos, arrastrando señalamientos de corrupción, presuntas extorsiones y presuntos vínculos con grupos criminales desde otros cargos públicos.

 

Empresarios de Ciudad Nezahualcóyotl ya habían protestado anteriormente por presuntos intentos de extorsión cuando ocupó cargos en esa región. En Veracruz también enfrentó cuestionamientos severos durante su paso por la policía municipal de Xalapa. Sin embargo, lejos de representar un impedimento, ese historial parece haber sido suficiente mérito para ser incorporado al gobierno de Martha Guerrero.

 

Ahora, tras las clausuras de bares y antros, muchos empresarios temen que el siguiente paso sea el de siempre: presuntas extorsiones disfrazadas de “regularización”, donde funcionarios municipales convierten las clausuras en negocio personal.

 

La Paz no necesita videos propagandísticos ni montajes mediáticos. Necesita autoridades que rompan públicamente cualquier vínculo o sospecha con estructuras criminales, que enfrenten al narcomenudeo real y que dejen de utilizar las instituciones para administrar miedo, impunidad y simulación.

 

Porque mientras el gobierno presume patrullas y operativos teatrales, los ciudadanos siguen viviendo entre amenazas, extorsiones, balaceras y silencio oficial.

domingo, 24 de mayo de 2026

ECATEPEC: CAMINAR 22 MIL CALLES NO SIRVE CUANDO EL

 CRIMEN CAMINA DENTRO DEL PODER

 

*Vecinos conocen la inseguridad; el gobierno conoce a quienes la operan

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


ECATEPEC, Estado de México, 24 de mayo de 2026.- Mientras la alcaldesa morenista Azucena Cisneros Coss presume en redes sociales que ya recorrió por tercera ocasión las 22 mil calles del municipio, la realidad que viven miles de familias en Ecatepec parece ir en sentido contrario a su propaganda. Porque recorrer calles con cámaras y discursos no significa gobernar, mucho menos resolver la violencia, la extorsión y el control criminal que desde hace años ahogan al municipio.

 

La propia alcaldesa reconoce en sus videos que son los vecinos quienes saben dónde asaltan, dónde no hay luz y dónde opera la inseguridad. Lo que Cisneros Coss omite decir es que también son los vecinos quienes desde hace tiempo denuncian que amplios sectores de la policía municipal están rebasados, infiltrados o incluso señalados por proteger intereses criminales antes que a la ciudadanía.

 

En sus recorridos propagandísticos, la alcaldesa habla de “tocar tierra”, pero evita hablar de los vínculos políticos y personales que desde hace años la persiguen públicamente. Uno de los nombres que más pesa sobre su administración es el de Alejandro Gilmaré Mendoza, alias “El Choko”, presunto líder de “La Chokiza”, organización relacionada con extorsión, homicidios, narcomenudeo, despojo de predios e invasiones de viviendas. A pesar de ello, Cisneros Coss llegó a presentarlo públicamente como un “luchador social” y “gran ser humano”, una postura que hoy resulta políticamente insostenible frente al historial criminal que le atribuyen las autoridades.

 

El problema no es únicamente Ecatepec. El municipio se convirtió en otro ejemplo del deterioro político de Morena en el Estado de México, donde cada vez son más frecuentes las acusaciones de infiltración criminal en estructuras de gobierno y grupos políticos locales. Mientras la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y la Fiscalía mexiquense encabezada por José Luis Cervantes Martínez guardan silencio o actúan con lentitud, los hechos continúan acumulándose.

 

Los antecedentes sobran. En la zona sur del Estado de México quedaron documentadas presiones y amenazas atribuidas a La Familia Michoacana contra candidatos opositores durante procesos electorales. Uno de los casos más visibles fue el de Zudikey Rodríguez, quien denunció intimidaciones y amenazas para abandonar la contienda en Valle de Bravo.

 

En Ecatepec, la disputa política parece dividirse entre dos grupos con señalamientos igualmente delicados: por un lado, estructuras relacionadas con “Los 300”, vinculadas al ex alcalde morenista y hoy diputado federal, Luis Fernando Vilchis Contreras; por el otro, el círculo político de Azucena Cisneros, constantemente relacionado con personajes como “El Choko” y Guillermo Fragoso Báez, alias “El Memo” o “El Jefe”, identificado como dirigente sindical y presunto operador criminal ligado a homicidio, secuestro, extorsión, venta de combustible robado (huachicol), narco menudeo, despojo, tráfico de armas, según la carpeta de investigación FED/FEMDO/UEIDM-MEX/0000421/2024 y hoy se encuentra prófugo de la justicia.

 

 

La tragedia para los habitantes de Ecatepec es que, mientras la clase política libra guerras de poder y presume recorridos calle por calle, los ciudadanos siguen atrapados entre la inseguridad, la corrupción y el abandono institucional. Porque el verdadero problema no es cuántas veces una alcaldesa camina las calles, sino cuántas veces el gobierno ha permitido que el crimen se instale en ellas.

viernes, 22 de mayo de 2026

LA AUSTERIDAD DE MORENA TERMINÓ DONDE EMPIEZAN LAS MANSIONES

 

*La mansión de 36 millones exhibe el doble discurso de austeridad que Morena convirtió en bandera política

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TECÁMAC, Estado de México, 22 de mayo de 2026.- La llamada “Cuarta Transformación” prometió acabar con los excesos, los privilegios y la corrupción de la vieja clase política. Juraron vivir en la justa medianía, combatir el enriquecimiento inexplicable y transparentar hasta el último peso del patrimonio de sus funcionarios. Ocho años después, la realidad volvió a golpear el discurso oficial: casas de lujo, propiedades ocultas, declaraciones patrimoniales incompletas y explicaciones que insultan la inteligencia de la gente.

 

AHORA EL ESCÁNDALO TIENE NOMBRE: MARIELA GUTIÉRREZ ESCALANTE

 

La senadora morenista intenta convencer a la opinión pública de que una residencia valuada en más de 36.5 millones de pesos no representa ningún problema porque “ya no es suya”, aunque siga viviendo ahí gracias a un usufructo vitalicio. Es decir, la propiedad está a nombre de sus hijos, pero ella mantiene el control y disfrute de la mansión. Una fórmula legal quizá válida en el papel, pero políticamente devastadora para un movimiento que construyó su narrativa atacando precisamente ese tipo de simulaciones patrimoniales.

 

Lo más grave no es solamente el valor de la propiedad ubicada en Ozumbilla, en Tecámac. Lo verdaderamente escandaloso es el contraste brutal entre el discurso de austeridad republicana y la realidad inmobiliaria de muchos cuadros de Morena, a quienes —misteriosamente— comienzan a aparecerles residencias millonarias, terrenos gigantescos y lujos imposibles de justificar únicamente con salarios públicos.

 

Porque mientras millones de mexicanos sobreviven entre inflación, inseguridad y precariedad laboral, la élite morenista parece haberse mudado a otra dimensión: la de las casas con techos de cristal, jardines monumentales, espejos de agua, esculturas decorativas y estacionamientos enormes. La “transformación” terminó transformando a varios políticos de supuestos luchadores sociales en nuevos integrantes de una clase privilegiada que vive exactamente igual —o mejor— que aquellos a quienes juraron combatir.

 

La explicación de Mariela Gutiérrez tampoco resuelve las dudas centrales. Si la propiedad dejó de pertenecerle desde 2014, ¿por qué continuó habitándola como residencia principal? ¿Por qué no transparentar desde el inicio el usufructo vitalicio? ¿Por qué hasta ahora, después del reportaje y del escándalo mediático, decidió “actualizar” su declaración patrimonial? En política, las omisiones también hablan. Y aquí las omisiones pesan toneladas.

 

El caso revive además una constante cada vez más evidente dentro de Morena: funcionarios que reportan austeridad en el discurso, pero cuyos patrimonios parecen crecer a velocidades imposibles de explicar. Casas de lujo, relojes caros, ranchos, departamentos exclusivos y redes familiares beneficiadas se han vuelto parte recurrente del paisaje político de un movimiento que llegó prometiendo superioridad moral.

 

La defensa de “no es delito tener propiedades” tampoco elimina el problema de fondo. Nadie cuestiona el derecho de una persona a tener patrimonio. Lo que la sociedad cuestiona es la opacidad, las inconsistencias y el doble discurso. Morena convirtió durante años la crítica patrimonial en arma política contra sus adversarios; hoy, cuando las sospechas apuntan hacia sus propios cuadros, las respuestas se reducen a tecnicismos legales y explicaciones familiares.

 

El caso también deja muy mal parado al discurso anticorrupción del oficialismo. Porque mientras se exige transparencia absoluta a opositores, periodistas, empresarios y ciudadanos, varios integrantes de la 4T parecen operar bajo una lógica distinta: ocultar primero, aclarar después y victimizarse cuando aparecen las investigaciones.

 

En el fondo, el escándalo de la residencia en Ozumbilla no es solamente un problema inmobiliario. Es el símbolo del desgaste moral de un proyecto político que prometió ser diferente y terminó reproduciendo las mismas prácticas que durante décadas denunció. La diferencia es que ahora los privilegios se justifican en nombre del pueblo.

 

Y mientras la narrativa oficial sigue hablando de austeridad, la realidad vuelve a exhibir algo mucho más incómodo: en Morena, la pobreza parece ser únicamente para el discurso.

ANTORCHA CAMPESINA Y EL VIEJO MODELO DE PODER

 QUE MORENA JURÓ COMBATIR

 

*Morena en Tlaxcala enfrenta tensión interna por la cercanía del gobierno municipal con Antorcha Campesina y operadores ligados al viejo PRI

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TLAXCALA, México, 22 de mayo de 2026.- El festejo por el 35 aniversario del Movimiento Antorchista en Tlaxcala no fue únicamente un acto político; fue la confirmación de que una de las organizaciones más cuestionadas del país sigue encontrando refugio en el poder, pese a su largo historial de señalamientos, privilegios y presuntas redes de protección política.

 

Mientras su dirigente nacional, Aquiles Córdoba Morán hablaba de “gestión social” y apoyo a los sectores vulnerables, la realidad es que el discurso de Antorcha Campesina hace años dejó de convencer incluso dentro de sus propios sectores. La razón es simple: durante décadas, la organización construyó un gigantesco aparato económico y político bajo la bandera de la pobreza, mientras sus líderes acumulaban poder, propiedades y negocios.

 

El propio ex presidente Andrés Manuel López Obrador denunció públicamente en distintas conferencias mañaneras que Antorcha Campesina recibía 20 mil millones de pesos al año, dinero público, que, en teoría, debía llegar a las personas más pobres del país. Según esos señalamientos, el dinero terminó sirviendo para consolidar un verdadero emporio económico con gasolineras, hoteles y centros comerciales, mientras la organización perfeccionaba un modelo basado en presión política, movilización callejera y negociación permanente con los gobiernos en turno.

 

No se trata de acusaciones menores. Antorcha Campesina ha sido históricamente una de las organizaciones con mayor capacidad de protesta y chantaje político en México. Bloqueos, marchas, plantones y movilizaciones masivas fueron durante años su herramienta principal para obtener recursos, posiciones y protección. Bajo el argumento de “gestión social”, la organización construyó un esquema donde la pobreza terminó funcionando como instrumento político.

 

A ello se suma el largo historial de controversias legales que ha perseguido a la organización y a varios de sus dirigentes: denuncias por presuntos despojos, investigaciones relacionadas con manejo irregular de recursos y múltiples señalamientos públicos que, casualmente, terminaban diluyéndose después de negociaciones políticas o movilizaciones masivas. En otras palabras, la presión social convertida en mecanismo de impunidad.

 

Por eso preocupa el acercamiento entre Antorcha Campesina y el alcalde de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García, quien además cuenta con el respaldo político del grupo de poder encabezado por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros. En Morena comienzan a encenderse las alertas porque entienden perfectamente lo que significa abrirle espacio a una organización que históricamente ha operado mediante estructuras clientelares y control político territorial.

 

El problema de fondo es que Morena prometió combatir precisamente ese viejo sistema de privilegios, corporativismo y manipulación social. Sin embargo, en Tlaxcala parece estar ocurriendo exactamente lo contrario: la incorporación silenciosa de un grupo que durante décadas sobrevivió gracias a los acuerdos con el poder.

 

Y como si eso no fuera suficiente, otro actor político aparece en el tablero: Alejandra Del Moral. Al interior de Morena existe preocupación por la operación política que la priista estaría realizando en Tlaxcala, aprovechando los vínculos familiares y políticos de su entorno. No es un dato menor que el padre de su esposo haya gobernado esa entidad y que exista la aspiración de recuperar poder en el estado.

 

La presencia de Del Moral alrededor de este entramado político confirma algo todavía más delicado: en la práctica, viejos grupos priistas, operadores regionales y organizaciones clientelares parecen estar encontrando espacios dentro de estructuras vinculadas a Morena. El discurso cambia, los colores cambian, pero los métodos siguen siendo los mismos.

 

En Tlaxcala, muchos dentro del oficialismo ya entienden el riesgo. Antorcha Campesina no llega sola ni gratis; llega con intereses políticos, estructuras de presión y ambiciones de control. Y cuando una organización con ese historial comienza a acercarse demasiado al poder municipal y estatal, lo que se pone en duda no es únicamente la congruencia de Morena, sino la posibilidad de que Tlaxcala termine atrapada nuevamente en las prácticas que el país dijo querer dejar atrás.