HIGINIO FRACASA Y DESATA GUERRA INTERNA EN MORENA
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Tras el revés político, operadores y defensores del texcocano
han salido en redes sociales con un discurso incendiario, lanzando acusaciones
contra quienes —aseguran— “mordieron la mano que les dio respaldo”. En una
ofensiva que raya en la desesperación, los “aplaudidores” del senador, ahora
intentan posicionar la idea de traición, corrupción y venta de conciencias
dentro del propio movimiento, sin presentar pruebas claras, pero sí elevando el
tono de confrontación.
“Se vendieron… y no barato. Se vendieron caro”, acusan en
mensajes que circulan ampliamente, mientras advierten que “las máscaras pueden
caer” en los próximos meses. Sin embargo, más que una advertencia política, el
discurso deja ver un intento por contener el desgaste de una figura que, lejos
de fortalecerse, parece cada vez más aislada.
Columnas y publicaciones digitales han intentado rescatar la
imagen del senador, que hoy por hoy está hundido —según sus propios críticos—
en un “pozo político profundo” tras fallar en su intento de posicionarse rumbo
a futuros procesos electorales. El rechazo de bases y liderazgos de Morena ha
sido evidente, debilitando cualquier aspiración o liderazgo dentro del partido.
A este escenario se suma un factor que terminó por erosionar
aún más su credibilidad: su acercamiento con Antorcha Campesina. La posible
alianza con una de las organizaciones más controvertidas del Estado de México
fue vista como una contradicción directa a su discurso de izquierda, generando
críticas incluso entre sus simpatizantes. Para muchos, ese movimiento no solo
fue un error estratégico, sino una traición a su propia trayectoria política.
Lejos de asumir costos, Martínez Miranda ha optado por
victimizarse, asegurando que quienes hoy lo cuestionan fueron beneficiarios de
su confianza. No obstante, sus detractores recuerdan que el propio senador
defendía la crítica como un sano ejercicio democrático… hasta que esta se
dirigió hacia él.
La incongruencia, señalan, alcanza niveles más profundos al
revisar su historial político. Basta recordar su desencuentro con el entonces
presidente Andrés Manuel López Obrador por la cancelación del aeropuerto de
Texcoco, episodio en el que —según versiones ampliamente difundidas— el
texcocano habría reclamado beneficios personales a cambio del proyecto, dejando
al descubierto una lógica política centrada en intereses propios.
Hoy, ese pasado vuelve a pesarle. Lo que comenzó como una
jugada para reposicionarse, terminó evidenciando fracturas, contradicciones y
una pérdida de respaldo que difícilmente podrá revertir en el corto plazo.
Mientras tanto, la narrativa de traición, amenazas veladas y
advertencias de “caída de máscaras” no hace más que confirmar que la disputa
interna en Morena está lejos de terminar… y que, en este caso, apenas comienza.








