LA REALIDAD DE LA NOTICIA

¿QUIÉN ENTREGÓ EL EDOMEX AL “GRUPO SINALOA”?   *La seguridad mexiquense, bajo sospecha: mientras Sinaloa se desangra entre violencia, ac...

miércoles, 12 de agosto de 2026

¿QUIÉN ENTREGÓ EL EDOMEX AL “GRUPO SINALOA”?

 

*La seguridad mexiquense, bajo sospecha: mientras Sinaloa se desangra entre violencia, acusaciones de narcopolítica y penetración criminal, Delfina Gómez mantiene a Cristóbal Castañeda Camarillo al frente de la seguridad estatal y permite que su círculo de confianza gane posiciones estratégicas. El caso de la Universidad Mexiquense de Seguridad enciende todas las alarmas.

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 12 de agosto de 2026.- El Estado de México no necesita que le disparen para ser tomado. También puede ser ocupado desde las oficinas. Sin balas. Sin retenes. Sin camionetas blindadas.

 

Con nombramientos. Con cargos. Con contratos. Con operadores. Con funcionarios que llegan de otra entidad y, poco a poco, comienzan a apoderarse de las áreas estratégicas del gobierno.

 

Eso es precisamente lo que hoy debería estar explicando la gobernadora Delfina Gómez Álvarez.

 

Porque mientras Sinaloa se encuentra sumido en una brutal crisis de violencia y bajo el escrutinio nacional e internacional por presuntos vínculos entre funcionarios y organizaciones criminales, en el Estado de México se consolida la presencia de un grupo de funcionarios provenientes de aquella entidad alrededor de la Secretaría de Seguridad.

 

Al frente está Cristóbal Castañeda Camarillo. Y la pregunta ya no es por qué llegó. La pregunta es: ¿Hasta dónde llegó con él?

 

DEL NORTE AL CENTRO: ¿UNA IMPORTACIÓN PELIGROSA?

 

Castañeda Camarillo llegó al Estado de México después de haber encabezado la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.

 

La gobernadora Delfina Gómez decidió poner en sus manos la seguridad de una entidad con más de 17 millones de habitantes, una complejidad criminal enorme y una policía que enfrenta problemas históricos de corrupción, infiltración y falta de confianza ciudadana. Fue una decisión política de la gobernadora.

 

Por lo tanto, cada funcionario que Castañeda coloca, cada estructura que modifica y cada espacio estratégico que entrega también es responsabilidad política del gobierno de Delfina Gómez.

 

Y ahí es donde aparece la Universidad Mexiquense de Seguridad. La institución que debería ser una fortaleza contra el crimen. La escuela donde se preparan quienes mañana tendrán una placa, un arma y autoridad sobre los ciudadanos.

 

La fábrica de policías del Estado de México. Y, según los cuestionamientos que hoy circulan, uno de los principales territorios donde se ha asentado la influencia de los operadores vinculados al grupo de Castañeda.

 

Si eso es falso, que lo demuestren. Si es cierto que expliquen por qué. Pero lo que no puede hacer el gobierno estatal es esconderse detrás del silencio.

 

LA UNIVERSIDAD QUE NO DEBERÍA TENER DUEÑO POLÍTICO

 

La Universidad Mexiquense de Seguridad no pertenece a Castañeda. No pertenece a sus operadores. No pertenece a ningún grupo político. Pertenece al Estado de México.

 

Por eso resulta inadmisible que una institución de esa importancia pueda ser percibida como un espacio reservado para funcionarios de confianza de un secretario de Seguridad.

 

Y el nombre que aparece en la Rectoría es Gonzalo Hernández Durazo. Ex delegado de la Fiscalía General de la Republica. Su nombramiento está documentado oficialmente.

 

Pero alrededor de su trayectoria también existen señalamientos que deben ser aclarados respecto de su paso por instituciones federales de seguridad y procuración de justicia, particularmente durante su permanencia en Sinaloa.

 

Y aquí hay que ser absolutamente claros: un señalamiento no constituye una sentencia. Precisamente por eso la obligación de las autoridades es investigar, transparentar y despejar cualquier duda.

 

No ocultarla. No minimizarla. No pedirles a los mexiquenses que simplemente confíen.

 

¿QUÉ ESTÁ IMPORTANDO CASTAÑEDA?

 

Esta es la pregunta que debería perseguir todos los días a la Secretaría de Seguridad.

 

¿Qué está llegando realmente desde Sinaloa? ¿Experiencia? ¿Inteligencia? ¿Capacidad operativa? ¿O una red de funcionarios y operadores cuya principal virtud es la cercanía personal con el secretario?

 

Porque el Estado de México no es Sinaloa. Tiene otra geografía. Otra dinámica criminal. Otra estructura económica. Otra problemática social y otra realidad política.

 

Y, sobre todo, otros millones de ciudadanos que no votaron para que un grupo de funcionarios foráneos convirtiera las instituciones mexiquenses en su zona de influencia.

 

No se cuestiona que un funcionario pueda venir de otro estado. Se cuestiona que los perfiles locales sean desplazados mientras un círculo de confianza concentra posiciones estratégicas. Eso sí merece una investigación. Y una explicación pública.

 

SINALOA DEBERÍA SER UNA ADVERTENCIA

 

Mientras tanto, Sinaloa ofrece una lección que nadie en el Estado de México debería ignorar.

 

El 29 de abril de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública una acusación contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros funcionarios y exfuncionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y delitos relacionados con narcotráfico y armas.

 

Rocha Moya rechazó las acusaciones, además, todo el gobierno de Morena incluyendo la presidenta Claudia Sheinbaum lo han protegido. Pero el simple hecho de que un gobierno extranjero haya colocado bajo semejante escrutinio a la estructura política y de seguridad de una entidad debería provocar una reacción inmediata en cualquier gobierno responsable.

 

Porque cuando las instituciones encargadas de combatir al crimen son cuestionadas por sus posibles vínculos con quienes deberían perseguir, la democracia entra en zona de peligro.

 

Y justamente por eso resulta tan grave que un grupo proveniente de esa realidad tenga hoy una influencia creciente en la seguridad mexiquense.

 

¿QUÉ LE DEBE DELFINA A CASTAÑEDA?

 

Aquí está el verdadero asunto. No se trata únicamente de Castañeda. Se trata de la gobernadora Delfina Gómez.

 

Porque la gobernadora tiene la facultad de removerlo. Tiene la facultad de exigir explicaciones. Tiene la facultad de ordenar investigaciones.

 

Tiene la obligación de garantizar que ningún grupo político, económico o criminal capture las instituciones de seguridad.

 

Entonces: ¿Por qué lo mantiene? ¿Por qué continúa intacto? ¿Por qué, frente a los cuestionamientos, la gobernadora no abre una revisión integral de la estructura que recibió de Castañeda?

 

¿Por qué no transparenta cuántos funcionarios provenientes de Sinaloa ocupan actualmente puestos estratégicos?

 

¿Por qué no publica sus perfiles, antecedentes y evaluaciones de control de confianza? ¿Por qué no explica cómo fueron seleccionados?

 

¿Por qué no aclara si existe una estructura política o administrativa que opere alrededor del secretario?

 

Y la pregunta más incómoda de todas: ¿Qué le debe Delfina Gómez a Cristóbal Castañeda Camarillo para permitir que continúe controlando una de las áreas más sensibles de su gobierno?

 

Porque si no le debe nada, entonces debería tener las manos libres para exigir cuentas.

 

EL “CÁRTEL ADMINISTRATIVO”

 

Aquí no hablamos de un cártel criminal acreditado judicialmente. Hablamos de algo distinto y, políticamente, igualmente preocupante:

 

un posible cártel administrativo. Un grupo de funcionarios unidos por lealtades, procedencias y relaciones de confianza que puede terminar convirtiendo las instituciones públicas en patrimonio de una camarilla.

 

Eso es lo que debe impedirse. Porque las instituciones comienzan a perderse mucho antes de que aparezcan las armas.

 

Primero llegan los amigos. Después los operadores. Luego los nombramientos. Después los contratos. Después el control.

 

Y cuando finalmente alguien pregunta quién manda, resulta que nadie sabe exactamente dónde termina el gobierno y dónde comienza el grupo.

 

EL EDOMEX NO ES BOTÍN

 

El Estado de México no es refugio de funcionarios. No es agencia de colocación. No es laboratorio para experimentar con estructuras importadas. No es patrimonio de Castañeda. No es patrimonio de Delfina. Y mucho menos puede convertirse en territorio de ningún grupo político o de seguridad.

 

Los mexiquenses merecen saber quién está tomando las decisiones. Merecen saber quién forma a sus policías. Merecen saber quién controla la Universidad Mexiquense de Seguridad. Merecen saber quién recomienda a los funcionarios. Merecen saber qué antecedentes tienen. Merecen saber cuánto dinero público manejan.

 

Y merecen saber si existe alguna investigación sobre sus posibles vínculos con organizaciones criminales. Eso no es persecución política. Es rendición de cuentas.

 

ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE

 

La historia de Sinaloa debería servir como advertencia. Porque cuando el crimen organizado logra penetrar las instituciones, recuperarlas puede costar años. Y cuando la política comienza a depender de estructuras de seguridad opacas, la democracia deja de funcionar con reglas claras.

 

Por eso Delfina Gómez todavía está a tiempo. Puede ordenar una investigación independiente. Puede revisar los nombramientos. Puede auditar la Universidad Mexiquense de Seguridad. Puede revisar los contratos.

 

Puede transparentar los controles de confianza. Puede explicar la procedencia de los funcionarios. Puede demostrar que no existe ninguna estructura paralela. Puede demostrar que Cristóbal Castañeda no tiene un gobierno dentro del gobierno. Puede demostrar que las instituciones siguen perteneciendo a los mexiquenses.

 

Pero si decide no hacerlo, el silencio comenzará a ser una respuesta. Y entonces la pregunta dejará de ser si existe una “invasión sinaloense”.

 

La pregunta será mucho más grave: ¿Quién abrió la puerta?

 

Porque nadie puede tomar el control de una institución pública sin que alguien le entregue las llaves. Y en el Estado de México, esas llaves están en manos de la gobernadora.

 

Delfina Gómez tiene la palabra. Los mexiquenses tienen el derecho de exigir respuestas.

 

Y la historia juzgará a quienes permitieron que las instituciones de seguridad terminaran convertidas en territorio de grupos de poder.

 

El Estado de México no es Sinaloa. El Estado de México no es botín. Y sus policías no pueden ser formados bajo la sombra de ninguna estructura política, administrativa o criminal.

martes, 11 de agosto de 2026

ASF DETECTA PRESUNTO DAÑO POR 40.7 MILLONES EN VALLE DE BRAVO; CRECEN LOS CUESTIONAMIENTOS AL GOBIERNO DE MICHELLE NÚÑEZ

 

*La ASF puso bajo la lupa 40.7 millones de pesos por contratos sin comprobar, mientras el OSFEM acumula observaciones sobre nómina, contrataciones y gasto público; además, el gobierno de Michelle Núñez arrastra el polémico antecedente de la elección de 2021 y los señalamientos sobre la presunta injerencia del crimen organizado

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


VALLE DE BRAVO, Estado de México, 11 de agosto de 2026.- La administración morenista de Michelle Núñez Ponce enfrenta un nuevo frente de presión por el manejo de los recursos públicos. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó un probable daño a la Hacienda Pública Federal por 40 millones 717 mil 575 pesos, mientras que las revisiones del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) han documentado otras anomalías relacionadas con el crecimiento de la nómina y el ejercicio del gasto municipal.

 

El caso no se reduce a simples diferencias contables. De acuerdo con los datos proporcionados, las observaciones de la ASF están relacionadas principalmente con recursos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal, incluyendo contratos vinculados con la recolección de basura que carecerían de facturas y documentación suficiente para acreditar plenamente el destino y aplicación de los recursos.

 

La dimensión del señalamiento resulta particularmente delicada porque, además de las observaciones administrativas, la ASF presentó una denuncia, con lo que el asunto alcanzó el terreno de las investigaciones de carácter penal. En ese contexto, se han señalado indagatorias de instituciones federales, incluida la Fiscalía General de la República (FGR), sobre el posible desvío de recursos y otros hechos relacionados con la actuación de autoridades en la zona.

 

Es decir, el problema ya no puede despacharse simplemente como un trámite burocrático pendiente de solventación. 40.7 millones se encuentran bajo observación.

 

El monto observado por la ASF asciende a 40 millones 717 mil 575 pesos, una cantidad que obliga a responder preguntas elementales: ¿qué se contrató? ¿a quién se pagó? ¿qué servicios fueron efectivamente prestados? ¿dónde están las facturas? ¿dónde está la documentación comprobatoria? y, sobre todo, ¿dónde puede verificarse físicamente que los recursos públicos terminaron en el objetivo para el que fueron autorizados?

 

La ausencia o insuficiencia de documentación probatoria es precisamente uno de los puntos que coloca a la administración municipal bajo escrutinio.

 

Y aunque una observación de auditoría no equivale por sí misma a una sentencia ni acredita automáticamente un delito, tampoco puede minimizarse. La obligación de los funcionarios es demostrar documentalmente que cada peso público fue ejercido conforme a la ley.

 

En este caso, además, existe un elemento que eleva la presión: la presentación de una denuncia por parte del órgano fiscalizador federal.

 

OSFEM también encuentra irregularidades en el expediente de cuestionamientos no termina en la ASF.

 

El OSFEM ha señalado otras anomalías en el manejo de las finanzas municipales, entre ellas un incremento desproporcionado del presupuesto destinado a servicios personales, es decir, la nómina.

El crecimiento de la plantilla y del gasto burocrático resulta especialmente sensible cuando se contrasta con las necesidades que enfrenta Valle de Bravo en materia de servicios públicos.

 

A ello se agregan señalamientos relacionados con la falta de licitaciones públicas en organismos descentralizados municipales, entre ellos el ODAS, lo que vuelve a colocar sobre la mesa la transparencia de los procedimientos utilizados para contratar servicios y ejercer recursos.

 

La suma de observaciones federales y estatales dibuja, cuando menos, un escenario incómodo para el gobierno municipal: más dinero observado, más cuestionamientos sobre contratos y más dudas sobre la forma en que se está administrando el presupuesto.

 

Frente a estos señalamientos, la alcaldesa Michelle Núñez Ponce ha rechazado las acusaciones de corrupción.

 

La postura de su administración es que las observaciones forman parte de los procedimientos ordinarios de fiscalización y que el Ayuntamiento se encuentra dentro del periodo legal para solventar, atender y aclarar la documentación requerida por los órganos fiscalizadores.

 

Ese argumento deberá sostenerse con documentos. Porque una cosa es que una administración tenga derecho a solventar observaciones —lo cual es parte normal de cualquier proceso de fiscalización— y otra muy distinta es que pueda darse por aclarado un probable daño al erario antes de que las autoridades fiscalizadoras determinen que la documentación presentada es suficiente.

 

Por eso, mientras el proceso no concluya, los 40.7 millones de pesos permanecen como un foco rojo que requiere explicaciones puntuales.

 

Los cuestionamientos financieros se cruzan además con una historia política particularmente delicada de Valle de Bravo.

 

Durante el proceso electoral de 2021, Zudikey Rodríguez, entonces candidata de la coalición PRI-PAN-PRD a la presidencia municipal, denunció haber sido privada temporalmente de la libertad por integrantes de un grupo criminal identificado en distintas versiones periodísticas como La Familia Michoacana, en un hecho que habría tenido como propósito obligarla a suspender sus actividades de campaña.

 

El episodio fue ampliamente señalado por periodistas y medios como un posible caso de intervención del crimen organizado en el proceso electoral.

 

La gravedad de ese antecedente no está solamente en lo que le ocurrió a una candidata. Está en la posibilidad de que un grupo criminal haya intentado modificar las condiciones de una elección mediante amenazas y coerción.

 

El antecedente permanece y vuelve inevitable una pregunta política: ¿qué ocurrió realmente en aquella elección y hasta dónde llegó la influencia del crimen organizado?

 

Hoy, años después de aquella elección, el gobierno de Michelle Núñez vuelve a estar bajo escrutinio, ahora por la vía de los recursos públicos.

 

Y eso coloca a la administración municipal frente a una obligación que no admite propaganda ni discursos partidistas: aclarar peso por peso los recursos observados.

 

Los 40 millones 717 mil 575 pesos señalados por la ASF no son una cifra menor. Tampoco lo son las observaciones del OSFEM sobre nómina, gasto operativo y procedimientos de contratación.

 

Y si existen investigaciones ministeriales derivadas de denuncias de fiscalización, corresponderá a las autoridades competentes determinar si hubo únicamente errores administrativos, omisiones que puedan ser solventadas o, en su caso, conductas que pudieran constituir responsabilidades administrativas o delitos.

 

En el terreno político, los cuestionamientos adquieren otra dimensión por la cercanía que diversos actores han señalado entre Michelle Núñez y Horacio Duarte Olivares, actual secretario general de Gobierno del Estado de México.

 

Esa cercanía política, por sí misma, no demuestra impunidad ni responsabilidad en las irregularidades observadas. Sin embargo, sí alimenta el debate sobre la capacidad real de las estructuras de Morena para responder a los cuestionamientos cuando uno de sus gobiernos municipales queda bajo la lupa de los órganos fiscalizadores.

 

La pregunta de fondo es sencilla: ¿habrá consecuencias si las observaciones no son solventadas?

 

Porque si los documentos aparecen y los recursos quedan debidamente acreditados, el expediente deberá cerrarse conforme a derecho.

 

Pero si no aparecen, si los servicios no pueden acreditarse, si los contratos carecen de sustento o si las investigaciones encuentran elementos de responsabilidad, entonces el asunto dejará de ser una disputa política para convertirse en un problema de posibles responsabilidades legales.

 

Valle de Bravo merece algo más que explicaciones partidistas. Merece saber dónde están sus recursos.

 

Y la administración de Michelle Núñez tiene la obligación de demostrarlo con documentos, contratos, facturas, comprobantes y resultados verificables.

 

Porque cuando una auditoría federal pone bajo observación más de 40 millones de pesos, la pregunta ya no es si el gobierno municipal se siente atacado políticamente.

 

La pregunta es dónde está el dinero, quién lo ejerció, para qué se utilizó y por qué la documentación no permitió acreditarlo ante la ASF.

 

El resto deberá resolverlo la autoridad.

EL COBRO DE PISO COBRA UNA VIDA DE 10 AÑOS: ERANDI DAYLIN, 

VÍCTIMA DEL TERROR EN LA PAZ

 

*Sicarios atacan a balazos una unidad de la Ruta 69; matan a una niña y dejan a sus padres gravemente heridos. Transportistas acusan a “Los Vallarta” de imponer extorsiones y advierten que volverán a paralizar las carreteras del oriente si no hay detenidos

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 11 de agosto de 2026.- El cobro de piso dejó de ser una amenaza telefónica, una cuota clandestina o una extorsión más para convertirse en una sentencia de muerte. Esta vez la víctima fue una niña de apenas 10 años de edad.

 

Se llamaba Erandi Daylin y el pasado domingo, alrededor de las seis de la mañana, acompañaba a su padre a trabajar cuando sicarios que viajaban en motocicleta atacaron a balazos, de manera directa, una unidad de la Ruta 69, en la base ubicada en el cruce de las avenidas Pantitlán y Texcoco, en Los Reyes La Paz.

 

Dentro de la cabina principal de la vagoneta viajaban el conductor, su esposa —quien trabajaba como checadora de las unidades— y la pequeña Erandi Daylin.

 

Los primeros reportes señalan que el ataque habría ocurrido después de que el conductor se negara a continuar pagando las extorsiones exigidas por grupos delictivos que operan en la zona.

 

Los agresores dispararon de frente contra la unidad. Las balas alcanzaron a la niña.

 

Erandi fue trasladada para recibir atención médica, pero las heridas fueron mortales. La menor murió víctima de un ataque que, de acuerdo con los propios transportistas, estaría relacionado con el cobro de piso que desde hace años padecen.

 

Su padre recibió impactos de bala en la cabeza y la espalda y permanece en estado grave, con riesgo para su vida. Su madre resultó herida en los brazos.

 

Una familia destrozada. Una niña asesinada. Y detrás de la tragedia, la denuncia de un gremio que asegura llevar años viviendo bajo el régimen de la extorsión.

 

“LOS VALLARTA”, SEÑALADOS POR LOS TRANSPORTISTAS

 

Operadores de la Ruta 69 sostienen que el ataque fue ordenado por un grupo delictivo autodenominado “Los Vallarta”, al que responsabilizan de exigir cuotas a los trabajadores del transporte.

 

Según los propios transportistas, las extorsiones no son nuevas y forman parte de una estructura que ha convertido el miedo en una forma cotidiana de operación.

 

Las cuotas, denunciaron, oscilan entre 100 y 150 pesos diarios por unidad. Pero quienes se niegan a pagar, aseguran, enfrentan consecuencias mucho más graves.

 

El gremio afirma que durante este periodo 20 unidades de pasajeros han sido incendiadas y tres choferes han sido asesinados, además del homicidio de quien fuera su anterior presidente, ocurrido el año pasado.

 

Es decir, para los transportistas de la Ruta 69, el cobro de piso no es una percepción ni un rumor: es una amenaza que, aseguran, lleva años cobrando vidas y destruyendo su patrimonio. Y ahora cobró la vida de una niña.

 

CINCO HORAS DE CAOS: EL GRITO DE LOS TRANSPORTISTAS

 

La muerte de Erandi Daylin provocó una reacción inmediata. Durante las primeras horas del lunes 10 de agosto, cientos de transportistas salieron a las calles y bloquearon las principales vías de comunicación del oriente mexiquense.

 

La protesta alcanzó la carretera federal México-Texcoco, donde fue cerrada completamente la circulación en ambos sentidos a la altura de la zona de bancos de Los Reyes La Paz.

 

También fue bloqueada la autopista México-Puebla, cerca de Santa Martha Acatitla.

 

Durante más de cinco horas, una parte importante de la movilidad de la zona oriente quedó prácticamente paralizada.

 

Kilómetros de vehículos, conductores atrapados y un caos vial que evidenció, una vez más, la fragilidad de la seguridad y la movilidad en una de las regiones más pobladas del Estado de México.

 

Pero el mensaje de los transportistas no fue solamente contra la extorsión. También fue directamente contra las autoridades municipales.

 

“LA POLICÍA SÓLO SIRVE PARA LAS REDES SOCIALES”

 

Los manifestantes acusaron públicamente a la Policía Municipal de Los Reyes La Paz de mostrar una “absoluta incapacidad” para combatir a los grupos criminales que operan en el municipio.

 

Los transportistas cuestionaron que los patrullajes y operativos sean utilizados para difundir en redes sociales detenciones de presuntos sospechosos, mientras —afirmaron— los puntos donde realmente operan los extorsionadores y narcomenudistas y asesinos permanecen prácticamente sin vigilancia.

 

La pregunta que queda en el aire es brutalmente sencilla: ¿De qué sirven las fotografías de detenidos si los extorsionadores continúan cobrando piso y una niña de 10 años termina muerta dentro de una unidad de transporte?

 

La protesta solamente fue levantada de manera temporal después de que se iniciaran carpetas de investigación ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM). Pero el conflicto está lejos de terminar.

 

Los transportistas lanzaron un ultimátum: si las autoridades no esclarecen el asesinato de Erandi Daylin, detienen a los responsables y frenan el cobro de piso, volverán a las calles y amenazan con realizar bloqueos permanentes en las tres principales carreteras de la zona oriente.

 

LA PAZ: ENTRE EL DISCURSO OFICIAL Y LA REALIDAD

 

Mientras en los discursos oficiales se insiste en que los delitos de alto impacto van a la baja, en las calles de Los Reyes La Paz la percepción de los ciudadanos parece contar una historia completamente diferente.

 

Homicidios dolosos, ejecuciones, extorsiones, robo con violencia, narcomenudeo y ataques armados forman parte de las denuncias que cotidianamente se escuchan en distintos sectores del municipio.

 

La alcaldesa Martha Guerrero Sánchez ha sostenido que los delitos de alto impacto presentan una tendencia descendente.

 

Pero el asesinato de una niña de 10 años, ocurrido en una unidad de transporte público, vuelve a colocar esa narrativa oficial frente a una realidad que difícilmente puede maquillarse con estadísticas.

 

Porque una estadística puede decir que un delito bajó. Una familia sabe que Erandi murió. Y los transportistas saben cuánto les cuesta trabajar bajo amenaza.

 

EL PODER DETRÁS DEL PODER

 

En medio de este escenario también aparecen señalamientos políticos que el gobierno municipal tendría que aclarar.

 

De acuerdo con acusaciones realizadas por integrantes del propio entorno morenista, Tranquilino Lagos Buenabad, esposo de la alcaldesa Martha Guerrero, tendría una influencia determinante en las decisiones del gobierno municipal.

 

Asimismo, existen señalamientos —que deberán ser investigados y acreditados por las autoridades competentes— sobre presuntos acuerdos con el grupo criminal que durante años ha sido identificado en la zona como “Sindicato 22 de Octubre”, actualmente denominado Federación Unida 22 de Octubre.

 

El punto central no es solamente político. Es criminal. Si existen acuerdos, pactos, tolerancia o cualquier tipo de entendimiento entre funcionarios públicos y grupos dedicados a la extorsión, deben ser investigados y, en su caso, sancionados.

 

Porque un gobierno que permite que un grupo cobre cuotas a los trabajadores deja de ser simplemente un gobierno ineficiente. Se convierte en un gobierno rebasado.

 

Y cuando ese cobro de piso termina con una niña asesinada, la responsabilidad política adquiere otra dimensión.

 

EL “ÉXITO” QUE NO SE VE EN LAS CALLES

 

Desde el gobierno del Estado de México también se ha insistido en que los homicidios presentan una tendencia descendente.

 

La gobernadora Delfina Gómez Álvarez ha difundido avances en materia de seguridad.

 

Sin embargo, el problema aparece cuando las estadísticas oficiales chocan con lo que sucede en municipios donde, según denuncias de ciudadanos, transportistas, comerciantes y empresarios, el miedo se ha convertido en mecanismo de supervivencia.

 

En algunas zonas, la gente no denuncia. No porque el delito no exista. No denuncia porque tiene miedo.

 

Paga. Se calla. Cierra su negocio. Cambia de ruta. Deja de trabajar de noche. Y aprende a convivir con el delincuente porque siente que la autoridad no puede o no quiere protegerla.

 

Ese fenómeno puede producir una aparente disminución de las denuncias, pero no necesariamente significa que haya desaparecido el delito.

 

Puede significar algo mucho más grave: que la ciudadanía dejó de confiar en las instituciones. Y mientras las autoridades hablan de reducción de homicidios, en las calles del oriente mexiquense los transportistas hablan de cuotas, amenazas, unidades incendiadas y compañeros asesinados. Ahora hablan de una niña muerta.

 

ERANDI NO DEBIÓ MORIR

 

La tragedia de Erandi Daylin vuelve a colocar a Los Reyes La Paz frente a una realidad que ningún comunicado oficial puede esconder. Una menor de 10 años salió de casa para acompañar a su padre a trabajar.

 

No regresó. Su padre permanece gravemente herido. Su madre también resultó lesionada. Y cientos de trabajadores del transporte tuvieron que tomar las carreteras para exigir algo que debería ser elemental en cualquier sociedad: el derecho a trabajar sin pagarle tributo a la delincuencia y regresar vivos a casa.

 

Ahora corresponde a la FGJEM determinar quién disparó, quién ordenó el ataque, quién financia las extorsiones y quiénes dentro del gobierno local forman parte de la estructura criminal señalada por los transportistas.

 

Pero también corresponde a las autoridades municipales y estatales responder una pregunta que ya no puede ser evadida:

 

¿Quién protege a los trabajadores de Los Reyes La Paz cuando quienes deberían protegerlos parecen incapaces de hacerlo?

 

Porque si la respuesta es que los ciudadanos deben bloquear carreteras para ser escuchados, entonces el problema ya no es únicamente la inseguridad. Es el fracaso de la autoridad.

 

Y si después del asesinato de una niña de 10 años los extorsionadores siguen cobrando piso, entonces el mensaje para los delincuentes será devastadoramente claro:

 

en Los Reyes La Paz, la ley puede tener uniforme, oficina y presupuesto, pero el miedo sigue teniendo dueño.

HIGINIO MARTÍNEZ: EL CACIQUE QUE QUIERE EL SENADO PARA

 IR POR EL EDOMEX EN 2029

 

*El texcocano busca afanosamente la Mesa Directiva del Senado como plataforma de poder y pretende conservar el control de una estructura política que alcanza municipios estratégicos. La elección de 2027 será su prueba de fuerza y, al mismo tiempo, la primera guerra encarnizada por la sucesión mexiquense

 

Por: EXPEDIENTES SECRETOS

 


TEXCOCO, Estado de México, 11 de agosto de 2026.- Higinio Martínez Miranda volvió a levantar la mano. Pero esta vez no parece conformarse con una posición dentro del Senado de la República. El veterano político texcocano está mirando mucho más lejos: 2029, la gubernatura del Estado de México y la posibilidad de volver a colocarse en el centro de las decisiones políticas de la entidad.

 

Su eventual llegada a la presidencia de la Mesa Directiva del Senado tampoco sería una simple aspiración parlamentaria. Para el grupo político que encabeza, significaría una plataforma de poder nacional, mayor exposición pública, interlocución directa con las más altas esferas del gobierno federal y, sobre todo, una herramienta para demostrar que Higinio Martínez todavía tiene capacidad para negociar, presionar y mover piezas dentro de Morena.

 

Y AHÍ COMIENZA EL PROBLEMA

 

Porque el senador no llega a esta disputa con las manos vacías. Durante años construyó una estructura política alrededor de Mexiquenses de Corazón, organización desde la cual ha acumulado candidaturas, posiciones legislativas, alcaldías, operadores y lealtades políticas.

 

Su verdadero examen, sin embargo, será la elección intermedia de 2027.

 

Higinio necesita conservar municipios, ampliar posiciones legislativas y demostrar que su grupo continúa teniendo músculo electoral. Si lo consigue, llegará a 2029 con argumentos para reclamar una candidatura y, eventualmente, disputar nuevamente la conducción política del Estado de México.

 

En otras palabras: no parece estar preparando una salida digna de la política; está preparando su regreso por la puerta grande.

 

LA MESA DIRECTIVA COMO TRAMPOLÍN

 

La pretensión de presidir la Mesa Directiva del Senado adquiere otra dimensión cuando se observa desde la sucesión mexiquense.

 

El cargo le permitiría incrementar su interlocución política, tener exposición cotidiana en la agenda nacional y ocupar una posición institucional privilegiada para proyectar su figura.

 

Si logra llegar, podrá presentar el ascenso como el reconocimiento a una trayectoria de décadas.

 

Pero también significaría algo más: una demostración de fuerza de Mexiquenses de Corazón.

 

Porque desde esa posición podría intentar reorganizar su estructura política en el Estado de México, fortalecer a sus operadores, negociar candidaturas y llegar a la elección de 2027 con mayor capacidad de presión.

 

Y eso, inevitablemente, colocaría a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y al secretario general de gobierno, Horacio Duarte, ante un escenario muy incómodo.

 

Higinio podría seguir presentándose como aliado de la llamada Cuarta Transformación, pero al mismo tiempo convertirse en uno de sus principales factores de presión interna. El verdadero adversario no tendría que estar afuera. Podría estar sentado en la misma mesa.

 

SHEINBAUM Y MORENA, ANTE EL DILEMA HIGINIO

 

El escenario tampoco resulta sencillo para la dirigencia nacional de Morena.

 

Si desde Palacio Nacional se decide cerrar el paso a Higinio Martínez, aunque formalmente sean los senadores quienes determinen la integración de la Mesa Directiva, el mensaje político sería difícil de ocultar: el grupo gobernante habría decidido contener al viejo operador mexiquense.

 

Eso podría generar inconformidad entre sus operadores y aliados. Pero existe el otro escenario. Si Higinio consigue la presidencia, el resultado sería precisamente el contrario: saldría fortalecido.

 

Y un Higinio fortalecido no sólo tendría que administrar una responsabilidad parlamentaria. Tendría que demostrar, en los hechos, que todavía puede disputar espacios, candidaturas y posiciones dentro de Morena en el Estado de México.

 

Ahí está el dilema que el propio senador ha colocado sobre la mesa: si le dan poder, lo fortalecen; si se lo niegan, lo enfrentan. Y en ambos casos, el conflicto puede trasladarse a 2027.

 

EL PODER MUNICIPAL, LA VERDADERA RESERVA DEL CACIQUE

 

Pero la fuerza de Higinio Martínez no se encuentra únicamente en el Senado. Su verdadera reserva de poder está en el territorio.

 

De acuerdo con los señalamientos que acompañan este análisis, Mexiquenses de Corazón mantiene influencia política en administraciones municipales estratégicas como La Paz, Ecatepec, Texcoco, Chimalhuacán e Ixtapaluca, además de una red de legisladores y operadores que durante años han respondido a los intereses del grupo. Ese entramado representa mucho más que votos.

 

Representa capacidad de movilización, negociación, colocación de cuadros y, fundamentalmente, influencia sobre presupuestos públicos municipales.

 

Bajo esa lógica, se ha señalado que el control político de esas administraciones podría involucrar recursos públicos que, en conjunto, rondarían los 15 mil millones de pesos, sin considerar los recursos adicionales que pudieran canalizarse a través de las obras y programas contemplados en el Plan Integral para la Zona Oriente. La influencia política sobre esos municipios. Representa un enorme monto de dinero que Martínez Miranda no está dispuesto a perder.

 

Quince mil millones de pesos representan una capacidad presupuestal que puede convertir a una estructura política en un actor con enorme capacidad de operación territorial.

 

Por eso, la elección de 2027 adquiere una importancia extraordinaria para el texcocano.

 

Perder municipios significaría perder estructura. Perder estructura significaría perder capacidad de negociación. Y perder capacidad de negociación podría poner en riesgo su proyecto rumbo a 2029.

 

EL PRECIO DE PERDER

 

Ésa sería la razón por la que la elección intermedia podría convertirse en una auténtica batalla campal para Higinio Martínez.

 

No solamente estará en juego cuántas alcaldías conserva Morena. Estará en juego cuántas alcaldías conserva su grupo.

 

Porque una cosa es que Morena gane una elección y otra muy distinta que el triunfo termine fortaleciendo a un grupo político diferente al suyo.

 

Higinio necesita que sus aliados permanezcan en posiciones estratégicas. Necesita legisladores cercanos. Necesita operadores. Necesita municipios desde los cuales pueda mantener presencia territorial. Y necesita, sobre todo, demostrar que su estructura sigue siendo indispensable.

 

Por eso sus movimientos actuales pueden leerse como una preparación para la batalla que viene.

 

EL MORENISTA QUE APRENDIÓ DEL VIEJO PRI

 

La paradoja política es evidente. Higinio Martínez pertenece a un movimiento que llegó al poder denunciando precisamente las prácticas de los viejos regímenes: el control de estructuras, los cacicazgos, la concentración de decisiones, el reparto de candidaturas y la utilización de posiciones políticas como instrumentos de negociación.

 

Sin embargo, sus críticos sostienen que su manera de operar recuerda precisamente a aquello que Morena prometió desterrar.

 

Un viejo estilo de hacer política dentro de un partido que se presentó como la transformación de ese viejo sistema. El problema no sería aspirar a una posición.

 

El problema sería convertir las posiciones públicas, las alcaldías, las estructuras electorales y los recursos presupuestales en piezas de una estrategia personal de acumulación de poder.

 

Y ahí aparece una pregunta inevitable: ¿Dónde quedó la bandera de “primero los pobres” cuando la prioridad política parece ser conservar el control de municipios y estructuras de poder?

 

Porque mientras millones de mexiquenses enfrentan problemas de seguridad, agua, servicios públicos, movilidad, infraestructura y pobreza, la clase política continúa disputándose posiciones.

 

EL CACIQUE NO QUIERE SOLTAR EL CONTROL

 

Higinio Martínez lleva décadas en la política mexiquense. Conoce el territorio. Conoce los mecanismos internos de los partidos. Conoce a los operadores. Conoce a los alcaldes. Conoce a los legisladores. Y, sobre todo, conoce el valor político de controlar una estructura territorial.

 

Por eso sería ingenuo interpretar su aspiración a la Mesa Directiva del Senado como un asunto meramente protocolario.

 

El cargo puede convertirse en el siguiente escalón de una estrategia mucho más ambiciosa.

 

La apuesta sería clara: fortalecer su posición nacional, conservar su estructura mexiquense en 2027 y llegar a 2029 con suficiente fuerza para reclamar la candidatura al gobierno estatal.

 

El problema para Morena es que ese proyecto necesariamente choca con otros proyectos. Y el principal afectado podría ser el propio grupo gobernante en el Estado de México.

 

Porque si Higinio conserva municipios, legisladores y operadores; si consigue la Mesa Directiva del Senado; si aumenta su presencia nacional y si logra sobrevivir políticamente a la elección de 2027, entonces ya no será solamente un senador con aspiraciones. Será un competidor directo por el poder mexiquense.

 

2027 SERÁ EL VEREDICTO

 

La elección de 2027 será, por eso, mucho más que una elección intermedia. Será el primer referéndum sobre la verdadera fuerza de Higinio Martínez.

 

Si conserva su territorio, podrá argumentar que sigue vivo políticamente. Si amplía posiciones, podrá negociar desde una posición de fuerza. Si obtiene la Mesa Directiva del Senado, tendrá una plataforma nacional.

 

Y si consigue las tres cosas, la sucesión de 2029 comenzará mucho antes de lo que Morena quisiera admitir. Por eso el problema no es solamente Higinio. El problema es el poder que puede acumular Higinio.

 

Un senador con una estructura territorial, alcaldías aliadas, legisladores, operadores, recursos públicos administrados por gobiernos municipales y una posición nacional de primer nivel puede convertirse en un actor difícil de contener.

 

Y si Morena decide frenarlo, puede provocar una rebelión interna. Si decide impulsarlo, puede estar creando a uno de sus principales competidores por el poder estatal.

 

Higinio ha colocado la trampa sobre la mesa: si lo dejan avanzar, se fortalece; si intentan detenerlo, puede convertirse en un factor de conflicto dentro de la propia 4T.

 

Mientras tanto, el viejo cacique texcocano vuelve a levantar la mano. No para despedirse. Sino para avisar que quiere otra vez el poder.

 

Y esta vez, no parece conformarse con una senaduría. Quiere el Estado de México.