HIGINIO MARTÍNEZ: EL SENADO COMO META, LOS PENDIENTES
POLÍTICOS COMO LASTRE
*La sombra de un presunto desfalco de 40 millones de pesos,
ligado a la compra de vehículos y un departamento en Acapulco, alcanza al grupo
político que impulsa Higinio Martínez
Por: EXPEDIENTE SECRETO
La aspiración no es menor. Encabezar la Cámara Alta significa
ocupar uno de los espacios de mayor influencia política del país. Sin embargo,
la posibilidad de que Martínez Miranda alcance esa posición abre un debate
inevitable dentro de Morena: ¿es el perfil que necesita la Cuarta Transformación
para representar institucionalmente al movimiento en una etapa decisiva rumbo a
2027?
Aunque nadie puede negar la experiencia del senador, tampoco
puede ignorarse que su trayectoria ha estado acompañada de confrontaciones
internas, disputas por el control político y una serie de controversias que han
generado problemas de todo tipo, incluyendo, una profunda división al interior
de Morena en el Edomex.
Desde que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador
decidió impulsar a Delfina Gómez Álvarez como candidata al gobierno del Estado
de México, diversos sectores de Morena identificaron una fractura entre el
grupo político construido en Texcoco y la dirigencia nacional. Para muchos liderazgos
y militantes, aquella ruptura nunca terminó de cerrarse y sus efectos continúan
presentes en la vida interna del partido.
Las constantes críticas de Higinio Martínez hacia Morena, sus
gobiernos y sus estructuras partidistas que han sido disfrazadas como
ejercicios de autocrítica, pero en realidad son manifestaciones de una
inconformidad política que se ha prolongado durante años.
Paradójicamente, mientras el senador advierte sobre riesgos
electorales y errores internos, el enfrenta cuestionamientos graves por
decisiones y posturas que han generado molestia al interior de Morena.
Uno de los episodios más recientes fue su propuesta para que
alcaldes identificados con el grupo "Mexiquenses de Corazón" pudieran
acceder a mecanismos especiales para mantenerse en posiciones de poder,
incluyendo planteamientos relacionados con procesos de reelección y definición
de candidaturas. Para numerosos liderazgos del partido guinda, dichas
propuestas chocan con los principios de participación democrática en las
alecciones de candidatos por encuesta y la renovación de cuadros que Morena ha
defendido desde su fundación.
Pero el principal problema para las aspiraciones de Martínez
Miranda podría encontrarse dentro de su propio círculo político.
La polémica que actualmente rodea a la alcaldesa de
Tenancingo, Nancy Nápoles Pacheco, identificada con el grupo "Mexiquenses
de Corazón", se ha convertido en un asunto de alto impacto político. De
acuerdo con información difundida públicamente por la Fiscalía General de
Justicia del Estado de México (FGJEM), la presidenta municipal es objeto de
indagatorias relacionadas con un autosecuestro y con el supuesto manejo irregular
de recursos públicos.
Las investigaciones buscan esclarecer un presunto faltante de
aproximadamente 40 millones de pesos. Adicionalmente, versiones del periódico,
El Universal han señalado que parte de esos recursos presuntamente habrían sido
utilizados para la adquisición de vehículos de lujo y de un departamento en
Acapulco. Hasta el momento, corresponde a las autoridades determinar la
veracidad de dichos señalamientos y establecer las responsabilidades que
pudieran existir, sin embargo, más allá del resultado jurídico, el escándalo ya
es un duro golpe para el senador Higinio Martínez y para Morena.
La situación coloca a Morena frente a una prueba de
congruencia. Durante años, el movimiento construyó buena parte de su narrativa
política alrededor del combate a la corrupción y de la exigencia de rendición
de cuentas. Ahora, el reto consiste en demostrar que esos principios se aplican
sin importar grupos, corrientes o cercanías políticas.
En ese contexto, la eventual llegada de Higinio Martínez a la
presidencia del Senado no depende únicamente de su experiencia legislativa o de
su capacidad de negociación. También está vinculada a la percepción que existe
sobre su liderazgo dentro de Morena y sobre los grupos políticos que lo
acompañan.
El desafío para el senador no parece ser convencer a quienes
ya forman parte de su estructura política, sino a una militancia que exige
resultados, coherencia y apego a los principios que dieron origen al movimiento,
sin embargo, tal parece que para el senador esa es una meta inalcanzable.
Morena necesita llegar unido a la elección de 2027. Sin
embargo, la disputa por espacios de poder, las diferencias entre grupos
internos y los cuestionamientos que pesan sobre algunos de sus liderazgos
amenazan con profundizar las fracturas existentes.
Por ello, la discusión sobre Higinio Martínez trasciende no
solo a una simple aspiración personal. Se trata de una prueba para Morena y
para su capacidad de demostrar que la experiencia política es importante, pero
que la confianza, la congruencia y la credibilidad siguen siendo los activos
más valiosos para cualquier proyecto de poder.
Porque en política, los cargos se pueden buscar. Lo
verdaderamente difícil es convencer a la militancia y a la opinión pública de
que se tiene la autoridad moral para ocuparlos.







