POLICÍA ASESINADO EN CHICOLOAPAN DESTAPA CLOACA DE DROGA Y CORRUPCIÓN; COMPAÑEROS LO SEÑALAN COMO PRESUNTO NARCOMENUDISTA
*El homicidio de un policía señalado por sus propios
compañeros como presunto narcomenudista vuelve a poner bajo la lupa a
Chicoloapan y las acusaciones de una posible infiltración del crimen organizado
en la corporación y el gobierno municipal
Por: EXPEDIENTE SECRETO
La mañana de ayer viernes, alrededor de las 07:00 horas, fue
localizado sin vida Marcos Raúl Pérez Díaz, de 47 años, quien se desempeñaba
como elemento de la Policía Municipal de Chicoloapan.
El cuerpo fue encontrado sobre Avenida Real de Arzobispado,
esquina con Real de Castilla, sin número, en la colonia Real de Costitlán. Al
arribar los servicios médicos de emergencia determinaron que el hombre ya no
presentaba signos vitales.
PERO EL CASO ESTÁ RODEADO DE INTERROGANTES
En el lugar no fueron localizados casquillos percutidos, por
lo que hasta el momento no existe certeza sobre si Pérez Díaz fue asesinado en
ese punto o si su cuerpo fue abandonado posteriormente. La investigación deberá
determinar dónde ocurrió el homicidio, quienes participaron y cuál fue el
móvil.
Sin embargo, lo que más sacude a la corporación son los
señalamientos realizados por compañeros del propio policía asesinado, quienes
solicitaron permanecer en el anonimato.
De acuerdo con esos testimonios, Pérez Díaz llevaba tiempo involucrado
en actividades de narcomenudeo y habría utilizado su posición dentro de la
corporación para participar en la distribución de droga. Incluso, sus
compañeros lo señalan como un presunto distribuidor de cocaína al interior de
la propia Policía Municipal.
Se trata de acusaciones graves que deberán ser investigadas
por las autoridades competentes, pero que adquieren especial relevancia por un
antecedente que ya había puesto al elemento bajo la lupa.
DETENIDO POR DELITOS CONTRA LA SALUD Y DE REGRESO A LA POLICÍA
El pasado 21 de abril, Marcos Raúl Pérez Díaz fue detenido y
puesto a disposición del Ministerio Público por presuntos delitos contra la
salud.
No obstante, según los testimonios recabados, horas después
habría recuperado su libertad tras un supuesto pago de dinero dentro de la
Fiscalía General de Justicia del Estado de México y, lejos de ser separado de
la corporación, habría regresado a trabajar como policía municipal con absoluta
normalidad.
Esta versión, por su gravedad, exige una investigación a fondo
sobre todo para que el comisario de la policía municipal Josafat Green Ramírez explique
quien permitió su reincorporación, bajo qué condiciones recuperó su libertad y,
sobre todo, si existió alguna irregularidad en el procedimiento ministerial.
Porque si un policía municipal efectivamente fue detenido por
delitos contra la salud y posteriormente regresó a portar el uniforme y ejercer
funciones de seguridad, la pregunta es inevitable: ¿Quién lo protegió y por
qué?
Y esa pregunta conduce directamente al problema de fondo que
desde hace años arrastra Chicoloapan.
SEIS AÑOS DE ACUSACIONES Y LA SOMBRA DEL CRIMEN ORGANIZADO
Durante los seis años en que Nancy Gómez Vargas, de Morena,
estuvo al frente del Ayuntamiento, el municipio quedó marcado por constantes
señalamientos sobre una presunta presencia y operación de grupos criminales.
Uno de los nombres que apareció públicamente fue el de su
hermano, Marco Antonio Gómez Vargas, alias “El Kino”, quien desde 2022 comenzó
a ser señalado públicamente como presunto operador criminal.
De acuerdo con los señalamientos que se hicieron durante
aquellos años, “El Kino” habría estado relacionado con el cobro de extorsiones
y derecho de piso, además de la presunta distribución y control de puntos de
venta de droga.
Durante años, esas acusaciones generaron cuestionamientos
sobre la capacidad —o voluntad— de las autoridades para enfrentar a la
delincuencia.
Finalmente, el pasado 10 de julio, Marco Antonio Gómez Vargas
fue detenido en Chiapas y puesto a disposición de las autoridades por delitos
relacionados con tráfico de drogas, extorsión y homicidio, de acuerdo con los
datos proporcionados para esta información.
Pero la detención de “El Kino” no significó que las
acusaciones sobre la penetración criminal en Chicoloapan desaparecieran.
AHORA, LAS ACUSACIONES APUNTAN AL GOBIERNO DE FRANCISCO JAVIER
MENDOZA
El municipio es gobernado actualmente por el morenista Francisco
Javier Mendoza Vásquez, y nuevamente aparecen señalamientos que vinculan a
integrantes del entorno político municipal con personas acusadas públicamente
de actividades criminales.
Entre ellos está Reinaldo Ruiz Castaneyra, alias “El Perro”, a
quien comerciantes y distintas versiones locales señalan como el encargado del
cobro de extorsiones y derecho de piso a comerciantes establecidos y ambulantes.
El señalamiento adquiere una dimensión política porque, según
las acusaciones, Mendoza Vásquez ha aparecido públicamente junto a Ruiz
Castaneyra, mientras integrantes del equipo del alcalde se refieren a éste como
“licenciado”.
Y existe un cuestionamiento todavía más delicado: se afirma
que un hijo de “El Perro”, Edgar Ruiz Aguilar fue incorporado como primer
regidor de la administración municipal.
Con estas circunstancias, el problema ya no es solamente la
existencia de delincuentes operando en las calles. Sino que la sociedad se enfrenta
ala a posible infiltración de intereses criminales en las propias estructuras
del gobierno municipal.
¿QUIÉN GOBIERNA REALMENTE CHICOLOAPAN?
El asesinato de Marcos Raúl Pérez Díaz coloca nuevamente sobre
la mesa una pregunta que las autoridades municipales y estatales no pueden
seguir esquivando: ¿Hasta dónde ha penetrado el crimen organizado en Chicoloapan?
Porque resulta inadmisible que un policía municipal sea
asesinado y que, simultáneamente, compañeros de la corporación lo señalen como
presunto vendedor de droga dentro de la propia institución, mientras existen
antecedentes de una detención por delitos contra la salud que habría terminado
sin impedir su regreso al servicio.
Tampoco puede ignorarse que durante años han existido
señalamientos sobre extorsión, venta de drogas y presuntos operadores
criminales vinculados con círculos políticos de Morena.
Con tanta sangre derramada en Chicoloapan, la sociedad se enfrenta
al riesgo de que la frontera entre gobierno y delincuencia se haya vuelto
prácticamente invisible.
Y mientras las autoridades hablan de seguridad, los ciudadanos
siguen viviendo entre homicidios, extorsiones y miedo.




