TRAGAMONEDAS: UN GOLPE IMPORTANTE, PERO LA
BATALLA ESTÁ LEJOS DE GANARSE
*Decomisar miles de máquinas es apenas el comienzo; sin
prevención, difusión y vigilancia permanente, la delincuencia encontrará la
forma de volver a operar
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Si, como sostiene la Fiscalía General de Justicia del Estado
de México, estas máquinas son utilizadas para el lavado de dinero, la extorsión
y el reclutamiento de menores de edad, la pregunta obligada es: ¿cómo fue
posible que miles de estos aparatos operaran durante tanto tiempo en decenas de
municipios sin que las autoridades municipales, estatales y de seguridad
detectaran o frenaran su expansión?
La denominada "Operación Dos de Bastos" deja al
descubierto la magnitud del fenómeno criminal, pero también exhibe las enormes
deficiencias en materia de prevención e inteligencia. Desmantelar una red es
importante; impedir que vuelva a instalarse será el verdadero reto.
Las reformas al Código Penal para castigar el uso de estas
máquinas pueden fortalecer el marco jurídico, pero la ley, por sí sola, no
resolverá el problema si no va acompañada de operativos permanentes,
investigaciones patrimoniales, sanciones contra quienes protegen estos negocios
ilícitos y una vigilancia constante en los municipios donde históricamente han
proliferado.
Hay otro aspecto que no puede seguir ignorándose: la falta de
información hacia la ciudadanía. Miles de personas juegan en estas máquinas
convencidas de que son simples dispositivos de entretenimiento, cuando, de
acuerdo con las investigaciones oficiales, forman parte de un esquema de
financiamiento de organizaciones criminales. Esa desinformación beneficia
directamente a quienes obtienen ganancias ilícitas mediante el lavado de dinero
y el enganchamiento de jóvenes.
El Gobierno del Estado de México y los ayuntamientos tienen la
obligación de emprender una campaña masiva de difusión para explicar que estas
tragamonedas no son un negocio legal e inocente, sino una herramienta utilizada
—según las investigaciones de la Fiscalía— por grupos delictivos para
fortalecer sus operaciones. Mientras la población desconozca esa realidad,
seguirá alimentando, muchas veces sin saberlo, una economía criminal.
El operativo merece reconocimiento, pero también debe asumirse
como el inicio de una estrategia mucho más amplia. El verdadero éxito no será
decomisar miles de máquinas una sola vez, sino impedir que vuelvan a aparecer
en las tiendas de barrio, proteger a los menores del reclutamiento criminal y
cortar definitivamente una de las fuentes de financiamiento de la delincuencia
organizada. Hoy se dio un paso importante, pero aún falta un largo camino por
recorrer.









