TRANQUILINO LAGOS: EL OPERADOR QUE HOY PRETENDE BORRAR SU PROPIO PASADO POLÍTICO EN LOS REYES LA PAZ
*Mientras acusa al viejo PRI de corrupción y nexos criminales,
el esposo de la alcaldesa Martha Guerrero carga con señalamientos de pactos políticos,
control de poder y presuntos vínculos con grupos delictivos en Los Reyes La
Paz
Por: EXPEDIENTE SECRETO
En su texto, Lagos Buenabad se lanza contra los gobiernos del
viejo PRI, acusándolos de corrupción, saqueo, complicidad con grupos
criminales, obras fantasmas, despojos y utilización del poder para
enriquecerse. Sin embargo, lo que omite deliberadamente es que él mismo fue
parte activa de ese entramado político durante años y que su grupo participó
directamente en las administraciones municipales que hoy pretende condenar.
Tranquilino habla como si hubiera sido un observador ajeno,
como si hubiera vivido exiliado del poder, cuando la realidad política de La
Paz demuestra exactamente lo contrario: entre el año 2000 y 2024 no gobernó
únicamente el PRI. Durante al menos nueve años, el grupo político al que
pertenece Lagos Buenabad tuvo participación directa en el manejo del municipio,
colocando funcionarios, operadores y representantes populares dentro de
distintas administraciones.
La incongruencia es todavía mayor cuando en su columna
escribe: “Nosotros gobernamos con vocación de justicia social”. La frase no
pasó desapercibida entre ciudadanos y actores políticos locales, porque deja
abierta una pregunta inevitable: ¿quién gobierna realmente en Los Reyes La Paz?
Porque la ciudadanía votó por Martha Guerrero, no por su esposo. Sin embargo,
el lenguaje utilizado por Lagos Buenabad refleja la percepción cada vez más
extendida de que detrás del gobierno municipal existe un poder paralelo
encabezado por él mismo.
Pero, además, la memoria selectiva del morenista deja fuera
episodios fundamentales de su propia trayectoria.
Se le olvida, por ejemplo, que Martha Guerrero fue regidora y el
director del OPDAPAS durante el gobierno perredista de Agustín Corona entre
2006 y 2009. Se le olvida que su grupo político colocó regidores y operadores
prácticamente en todas las administraciones municipales, independientemente del
partido que gobernara. Se le olvida todos los millones que despilfarro cuando
fue candidato del PRD a la alcaldía de La Paz y perdió la elección porque la ciudadanía
lo repudia.
También pretende ignorar su cercanía política con la morenista
Olga Medina, quien en su momento colocó una enorme manta en la fachada del
palacio municipal acusando directamente a Lagos Buenabad y a su esposa de estar
al servicio del PRI controlado entonces por el expresidente municipal Rolando
Castellanos.
La historia política de Tranquilino Lagos no es la de un
opositor al sistema; es la historia de un operador que transitó cómodamente
entre distintos grupos de poder, adaptándose a cada circunstancia y conservando
cuotas políticas sin importar los colores partidistas.
Y hay un tema aún más delicado que en su columna evita
cuidadosamente tocar: las acusaciones sobre presuntos acuerdos con grupos
criminales que operan en la región.
Diversos señalamientos locales lo vinculan políticamente con
Héctor Becerril, identificado como líder del grupo criminal “Sindicato 22 de
Octubre”. Acusaciones que, lejos de disiparse, han crecido en medio de la ola
de violencia que actualmente sacude a Los Reyes La Paz y que ha dejado decenas
de asesinatos en apenas unos meses.
Si realmente, como afirma en su texto, su gobierno representa
un rompimiento con las viejas prácticas del PRI, entonces la exigencia
ciudadana es simple: que él y Martha Guerrero se deslinden públicamente de
cualquier relación o acuerdo con grupos criminales. Principalmente con el “Sindicato
22 de Octubre”, pero, el silencio, en este contexto, solo alimenta las
sospechas.
Porque mientras Lagos Buenabad presume alumbrado, senderos
seguros y limpieza de camellones, la realidad cotidiana de muchas colonias
sigue marcada por ejecuciones, extorsiones, cobro de piso, desapariciones y una
creciente disputa territorial entre organizaciones criminales.
Hablar de “transformación” en medio de una guerra sangrienta
resulta, para muchos habitantes, una burla.
Y como si el pasado no pesara lo suficiente, existe un
episodio que vuelve todavía más incómoda su narrativa actual: el atentado que
sufrió el 5 de noviembre de 2008, cuando era director del OPDAPAS.
Aquella tarde, tres sicarios intentaron asesinarlo frente a su
domicilio en la colonia Ejidal El Pino. Lagos Buenabad sobrevivió con heridas
en el hombro izquierdo. Sin embargo, de acuerdo con versiones surgidas entonces
desde la Procuraduría mexiquense, la agresión habría estado relacionada con
presuntos incumplimientos de acuerdos pactados con un grupo criminal. El caso
nunca fue esclarecido públicamente y el propio Lagos Buenabad evitó profundizar
en el tema.
Por eso resulta contradictorio que hoy pretenda presentarse
como víctima del viejo régimen, cuando su trayectoria política está llena de
episodios oscuros, alianzas cuestionadas y participación directa en las
estructuras de poder que ahora condena.
La Paz no necesita discursos de superioridad moral ni columnas
redactadas desde la conveniencia política. Necesita respuestas claras sobre la
violencia, el control territorial del crimen y el verdadero papel que juegan
quienes hoy gobiernan el municipio.
Porque al final, el problema no es solamente la memoria
selectiva de Tranquilino Lagos Buenabad.
El problema es que los ciudadanos comienzan a concluir que,
detrás del discurso de Morena, siguen operando las mismas prácticas, los mismos
grupos y los mismos intereses que durante años hundieron a Los Reyes La Paz.







