AL NARCO QUE AMLO DEJÓ CRECER SEIS AÑOS, LO DETUVIERON EN 19 MESES
*Habían ensayado durante 100 horas y lograron detenerlo en unas cuantas: esas que el gobierno que lo dejó crecer, no quiso invertir para quitarles su bota de encima a Nayarit, Jalisco, Michoacán, Guerrero y Zacatecas
Por: Héctor De Mauleón
Esa lista la encabezaban Juan Carlos Valencia González,
El 03, hijastro del extinto líder del Cártel Jalisco Nueva Generación,
Hugo González Mendoza, El Sapo, y Abraham Jesús Ambriz Cano, El
Yogurt.
Se mencionaba también a Julio Castillo Rodríguez, El
Chorro, yerno del extinto líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, entre los
jefes regionales más importantes de esta organización criminal.
Inteligencia Naval había anticipado la posibilidad de
que, a falta de consenso, estos líderes empezaran a actuar de manera
semiautónoma. De modo que se iniciaron labores de rastreo en busca de
posibles indicadores de que el Cártel Jalisco hubiera acordado una sucesión.
No solo se monitorearon cuentas que en las redes sociales suelen
funcionar como oficinas de prensa del crimen organizado. Se analizaron posibles
cambios en los flujos de metanfetamina y fentanilo en
corredores controlados por el CJNG, y se revisaron los patrones de violencia en
estados controlados por este grupo delictivo.
Se monitorearon incluso narcocorridos, en busca de
señales de una posible sucesión.
En esa investigación apareció Audías Flores Silva, El
Jardinero, moviendo hombres, armas y dinero, a fin de quedarse al frente de la
organización.
Según los reportes de la Marina, El Jardinero coordinaba
operaciones criminales a gran escala en una inmensa franja del Pacífico:
desde Nayarit a Guerrero, pasando por Jalisco y Michoacán. A través de grupos
operativos extremadamente sanguinarios, había llevado la violencia incluso
a Zacatecas, con la intención de meter al Cártel Jalisco al estado de Durango.
El gobierno de Estados Unidos ofrecía cinco millones de
dólares por él. Desde octubre de 2024, cuando López Obrador se llevó sus “abrazos,
no balazos” a su finca de Palenque, y el gobierno de Claudia
Sheinbaum dio un giro radical a la estrategia de seguridad, la Marina se
lanzó tras su rastro en colaboración con agencias de Estados Unidos, en el
marco del llamado Entendimiento Bicentenario, que implica “acciones conjuntas
en contra de amenazas comunes”.
El Jardinero había comenzado a crecer dentro del cártel tras
su salida de la cárcel en 2019. Su ascenso coincidió con el sexenio
de AMLO. Tras el abatimiento del Mencho buscó quedarse con el liderazgo del
grupo criminal. Sus movimientos se fueron precisando, especialmente a partir de
ese acontecimiento.
Desde los primeros meses de 2026, la Marina propinó una serie
de golpes significativos al Cártel Jalisco Nueva Generación. Estos golpes
incluyeron el aseguramiento de armamentos, buques pesqueros y semisumergibles
en Colima y Nayarit, así como una cadena de detenciones y decomisos
en los estados de Nayarit, Michoacán y Jalisco.
Tras el abatimiento de El Mencho, un reporte de la Semar recomendó
ofrecer beneficios a integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación de niveles
bajos e intermedios, con la intención de que pudieran ofrecer información sobre
las finanzas, las rutas y los movimientos del cártel. En vista del
“exitoso operativo” que había permitido ubicar a El Mencho en Jalisco, se
recomendaba estrechar el intercambio de datos con las agencias de
inteligencia de Estados Unidos.
Sostiene el secretario de Marina que se desató un seguimiento
“sistemático, discreto y sostenido” que permitió establecer las rutas de El
Jardinero, así como sus puntos de entrada y salida en 45 ubicaciones. “Se
entendió no solo dónde estaba, sino cómo se movía, con quién interactuaba y
bajo qué esquemas de seguridad”.
Lo que no se hizo en seis años se logró en 19 meses. El 25 de
abril se obtuvo la ubicación precisa de El Jardinero, en las inmediaciones de
Santa María del Oro, en Nayarit. Con más de 300 elementos y 10 aeronaves
se inició el operativo.
El Jardinero viajaba en una Suburban. Al verse rodeado
abandonó el vehículo y echó a correr. Pero las condiciones accidentadas del terreno
no estaban de su parte. Tampoco, su precaria condición física. Se quiso ocultar
en un drenaje, debajo de la carretera. Agentes navales saltaron de uno de
los helicópteros que lo seguían y lo sometieron con facilidad.
Habían ensayado durante 100 horas y lograron detenerlo en unas
cuantas: esas que el gobierno que lo dejó crecer, no quiso invertir para
quitarles su bota de encima a las poblaciones de Nayarit, Jalisco, Michoacán,
Guerrero y Zacatecas.
Estados Unidos solicita desde hace años su extradición.









