LA SANGRE QUE MARTHA GUERRERO NO PUEDE LLAMAR “DESINFORMACIÓN”
*La Paz se desangra mientras el gobierno de Martha Guerrero acusa de “amarillistas” a los medios que exhiben la violencia
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Una niña
de apenas 10 años fue asesinada; su padre recibió un disparo en la espalda y su
madre resultó herida. Un trabajador de seguridad fue ejecutado afuera de un bar
y, días antes, un motociclista fue atacado a plena luz del día.
Tres
episodios violentos en cuestión de semanas bastan para exhibir la distancia
entre el discurso oficial y la realidad que padecen los habitantes de La Paz.
Porque
una cosa es la propaganda desde el Palacio Municipal y otra muy distinta lo que
ocurre en las calles. Y en las calles hay armas, ataques, muertos, heridos y
miedo.
UNA NIÑA
DE 10 AÑOS, LA PRUEBA MÁS BRUTAL
El
episodio más indignante ocurrió el pasado 9 de agosto, cuando la menor de
iniciales E.Y.G.C., de apenas 10 años, perdió la vida durante un ataque armado
contra una camioneta Toyota Hiace de transporte público, número económico 102 y
placas 187NZ101, perteneciente a la Unión de Taxistas de Servicio Colectivo del
Estado de México. En la unidad viajaban la niña y sus padres. Los hechos ocurrieron
el domingo 9 de agosto alrededor de las 7:20 de la mañana, en avenida Texcoco
Manzana 96 Lote 12, Colonia Ancón.
Cristian
Alvarado Antonio, de 33 años, recibió un disparo en la espalda, mientras que Blanca
Daniela García Cruz, de 32 años, resultó herida en el brazo izquierdo. En el
lugar fueron localizados cinco casquillos calibre 9 milímetros. La niña murió,
mientras su padre continúa luchando por su vida.
De
acuerdo con compañeros de la ruta que pidieron permanecer en el anonimato, el
ataque estaría relacionado con el cobro de extorsiones o “derecho de piso”, y
señalaron que el transportista presuntamente se habría negado en reiteradas
ocasiones a pagar las cantidades exigidas por grupos criminales.
Los
testimonios recabados apuntan a que dos sujetos llegaron a bordo de una
motocicleta; uno de ellos abrió fuego contra la unidad y ambos huyeron. Hasta
donde se ha informado públicamente, no existe una detención relacionada con
este ataque. Eso no es una opinión. Eso ocurrió.
MIENTRAS
EL GOBIERNO HABLA DE “DESINFORMACIÓN”, LAS BALAS HABLAN POR SÍ MISMAS
El 1 de
agosto, alrededor de las 23:30 horas, hombres armados llegaron al bar “La
Malquerida de Oro”, ubicado sobre la carretera federal México-Puebla, en la
colonia Emiliano Zapata, dentro del mismo predio donde opera el corralón
Castillo.
El
establecimiento pertenece a Arturo Castillo, también propietario de las grúas y
el corralón Castillo.
De
acuerdo con testimonios obtenidos en la zona, dos sujetos que viajaban en
motocicleta ingresaron al establecimiento y dispararon contra un hombre de
aproximadamente 40 a 45 años, quien se desempeñaba como elemento de seguridad y
se disponía a abrir el negocio.
El
trabajador murió. En el sitio fueron localizados dos casquillos calibre 9
milímetros.
Y apenas
unos días antes, el 28 de julio, alrededor de las 15:30 horas, otro ataque
volvió a demostrar la vulnerabilidad de quienes transitan por las calles de La
Paz.
Un
motociclista circulaba sobre la calle Tenancingo cuando dos sujetos que
viajaban en otra motocicleta le cerraron el paso. Sin mediar palabra, abrieron
fuego y escaparon. Nuevamente fueron localizados dos casquillos calibre 9
milímetros.
Tres
hechos. Una niña asesinada. Un padre baleado. Una madre herida. Un trabajador
ejecutado. Un motociclista atacado a plena tarde.
Y ante
esta realidad, el discurso oficial parece concentrarse en desacreditar a
quienes la documentan.
¿“AMARILLISMO” O UNA REALIDAD QUE EL AYUNTAMIENTO NO QUIERE MIRAR?
La
administración municipal encabezada formalmente por Martha Guerrero Sánchez ha
respondido a las críticas contra su gobierno descalificando a medios y páginas
informativas que exhiben los problemas de seguridad y de servicios que enfrenta
el municipio.
Entre los
espacios señalados aparecen Comunicadores en Pie de Lucha, Maroma La Paz, Circo
Maroma y Teatro, Palomita Buena Onda, Denuncia Informativa Los Reyes La Paz,
Observatorio Ciudadano, La Mediocridad de La Paz, Denuncia Informativa La Paz y
Escena Delictiva-MP.
La
pregunta es inevitable: ¿Son “amarillistas” los medios o son amarillistas las
balas? ¿También es “desinformación” una niña de 10 años asesinada? ¿Es
“amarillismo” un padre que recibe un disparo en la espalda? ¿Es una “narrativa”
una madre herida?
¿Es falsa
información un trabajador de seguridad ejecutado? ¿También es “desinformación”
un motociclista atacado a plena luz del día?
Los
hechos no necesitan propaganda para existir. La sangre tampoco necesita
comunicados de prensa.
MARTHA
GUERRERO: “LOS MEDIOS PUEDEN SER UN ARMA PARA DESINFORMAR”
La
postura de la alcaldesa quedó expuesta nuevamente durante la 67ª sesión
ordinaria de Cabildo, celebrada el 16 de agosto, donde cuestionó la información
difundida por los medios de comunicación.
Durante
su intervención sostuvo que los medios pueden convertirse en “un arma muy
interesante para desinformar” y pidió a los ciudadanos no creer todo lo que
aparece en esos espacios.
El
problema para la presidenta municipal es que hay hechos que no dependen de lo
que diga un periodista, una página de Facebook o un medio de comunicación. Dependen
de las balas.
Cinco
casquillos calibre 9 milímetros no son una campaña mediática. Una niña muerta
no es una opinión editorial. Un hombre herido de bala no es “desinformación”. Un
trabajador ejecutado no es “amarillismo”.
Y una
familia atacada dentro de una unidad de transporte público no puede desaparecer
de la realidad simplemente porque resulta incómoda para el gobierno municipal.
EL PODER
PUEDE DESACREDITAR A LOS MEDIOS, PERO NO PUEDE BORRAR LOS MUERTOS
La
paradoja de Los Reyes La Paz es obscena. Mientras desde el gobierno municipal
se intenta construir un discurso de tranquilidad y se cuestiona a quienes
informan sobre la violencia, los hechos siguen acumulándose.
Transportistas
denuncian presiones y extorsiones. Comerciantes viven bajo el yugo del pago de
derecho de piso. Los ciudadanos tienen miedo.
Y ahora
una familia fue alcanzada por las balas, con el resultado más terrible posible:
una niña de 10 años perdió la vida.
Frente a
esto, el gobierno tiene dos caminos. Puede seguir atacando a los medios. O
puede responder a los ciudadanos.
Porque la
obligación de una administración municipal no es pedirle a la población que
ignore las noticias que le incomodan al poder.
Su
obligación es prevenir el delito, proteger a la población, colaborar con las
investigaciones y exigir resultados.
Y AHORA,
EL POLÉMICO MANDO POLICIACO
A esta
crisis se suma otra interrogante que diversos medios de comunicación han venido
planteando desde la llegada de Isaías Ramírez Leal, “El Gallo”, como director
operativo de la policía municipal.
Desde
entonces se han difundido señalamientos relacionados con su trayectoria en
corporaciones de municipios del sur del Estado de México y presuntos vínculos
con integrantes de La Familia Michoacana.
Estos
señalamientos deben ser investigados y esclarecidos por las autoridades
competentes; no pueden convertirse ni en condenas anticipadas ni en asuntos que
simplemente se ignoren.
Pero
precisamente ahí está el problema ¿Qué ha hecho el gobierno municipal para
despejar públicamente esas dudas? ¿Ha presentado investigaciones,
certificaciones, antecedentes y controles de confianza que permitan responder a
los señalamientos? ¿O simplemente ha optado por cerrar filas y descalificar a
quienes preguntan?
Porque si
un gobierno considera falsas las acusaciones, tiene una obligación elemental: demostrarlo
con transparencia.
No basta
con llamar “amarillistas” a los medios. No basta con decir que existe
“desinformación”. No basta con pedirle a la ciudadanía que no crea lo que lee.
LA PAZ NO
NECESITA PROPAGANDA; NECESITA SEGURIDAD
Martha
Guerrero y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad —a quien actores políticos y
militantes locales señalan por tener una influencia importante en decisiones
del Ayuntamiento, pese a no haber sido electo para ocupar la Presidencia
Municipal— pueden intentar controlar el discurso político.
Pueden
cuestionar a los medios. Pueden señalar páginas. Pueden acusar de “amarillismo”
a quienes exhiben los problemas.
Pero no
pueden controlar las balas. No pueden regresar la vida a una niña de 10 años. No
pueden borrar los cinco casquillos encontrados en el lugar del ataque. No
pueden desaparecer el disparo que recibió su padre. No pueden curar con
discursos la herida de su madre. No pueden revivir al trabajador ejecutado.
Y tampoco
pueden convencer a los ciudadanos de que un ataque armado ocurrido a plena luz
del día nunca sucedió.
La
verdadera pregunta ya no es qué dicen los medios. La verdadera pregunta es:
¿Hasta
dónde piensan llegar Martha Guerrero y Tranquilino Lagos Buenabad con una
política de gobierno que, en lugar de responder a las denuncias sobre
inseguridad, parece más preocupada por desacreditar a quienes las hacen
públicas?
Porque
mientras en el Ayuntamiento hablan de “desinformación”, en las calles de Los
Reyes La Paz existe otra versión.
Una
versión que no necesita micrófonos. Una versión que no necesita propaganda. Una
versión escrita con balas. Y hay algo que ningún discurso oficial podrá
convertir en “amarillismo”:
la sangre
de una niña de diez años.


