EL BOTÍN DE CHIMALHUACÁN: NEPOTISMO, SAQUEO Y EL
REGRESO DISFRAZADO DE ANTORCHA
*Mientras Xóchitl Flores y su esposo operan un maximato
familiar para saquear el presupuesto, la organización más violenta del Edomex
se infiltra sin pudor en la 4T
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Jiménez Hernández busca la alcaldía impulsada por una sociedad
conyugal que ha visto en el municipio un negocio privado: la alcaldesa Xóchitl
Flores y su esposo, Miguel Benito Pérez. Dicen las malas lenguas —y las buenas
también— que el plan original era que el mismísimo Benito Pérez fuera el
sucesor directo. El nepotismo en su máxima expresión. No obstante, una bendita
cláusula interna de Morena, que prohíbe la postulación de familiares directos
de funcionarios en funciones, le cerró el paso al esposo. Ante el freno legal, la
pareja presidencial aplicó el viejo truco del "maximato" local:
imponer a una incondicional para seguir gobernando tras bambalinas.
En el evento abundó la retórica vacía. La alcaldesa Flores
Jiménez se llenó la boca hablando de unidad y de un supuesto respaldo a la
presidenta Claudia Sheinbaum. Por su parte, la dócil aspirante, Patricia
Jiménez, se desvivió en elogios hacia la gobernadora Delfina Gómez y la propia
alcaldesa, atribuyéndole a esta última el "histórico" triunfo de 2021
que sacó a Antorcha Popular del Palacio Municipal después de 20 años de
gobierno.
Qué memoria tan corta y qué soberbia tan alta. Todo el mundo
en Chimalhuacán sabe perfectamente que la derrota de Antorcha Campesina no fue
un logro de Xóchitl Flores ni de su esposo. Fue la gran ola electoral de Andrés
Manuel López Obrador la que los arrastró a la victoria. En realidad, la pareja
se sacó la lotería sin haber comprado el boleto. Y en lugar de honrar esa
confianza ciudadana, se han dedicado a lo largo de estos años a saquear todo lo
que han podido del presupuesto local.
Pero lo más alarmante para la militancia de izquierda no es
solo la voracidad de los que mandan, sino la miopía de una clase política que
no ve —o no quiere ver— quién es el verdadero enemigo a vencer. El peligro en
Chimalhuacán no son los partidos de oposición debilitados; el peligro real es
la metamorfosis de Antorcha Campesina. Esa organización, mutante por
conveniencia, ya se ha infiltrado silenciosamente en el PRI, en el Partido
Verde y, descaradamente, en el propio Morena.
¿Qué diría hoy el fundador del movimiento, Andrés Manuel López
Obrador, si viera a los líderes de la "Antorcha Mundial" pidiendo el
voto uniformados con los chalecos guindas de la Cuarta Transformación?
Para muestra basta un botón que raya en el descaro absoluto:
hoy vemos al maestro Antonio Zacarías Mendoza, líder de una de las facciones
consideradas más violentas del Estado de México, operando activamente en
reuniones públicas de Morena. El mismo personaje que sin ningún pudor porta el
chaleco tricolor del PRI o de Morena, el mismo que hace algunos meses despotricaba
con odio contra la 4T, hoy, sin embargo, se arrodilla ante las siglas del
partido guinda con tal de mantener sus privilegios.
La columna vertebral de la dignidad se les rompió hace mucho.
Queda claro que existen personajes capaces de cualquier pirueta ideológica con
tal de no perder el poder o la impunidad. Entre el saqueo de la pareja
gobernante y el transformismo cínico de los antorchistas, el noble pueblo de
Chimalhuacán sigue siendo el único que paga los platos rotos de una
transformación que, en estas tierras, terminó convertida en una burla.










