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¿AMARILLISMO? NO: EL VERDADERO ESCÁNDALO ES QUERER  SILENCIAR LAS CRÍTICAS EN LA PAZ   *Mientras La Paz se desangra entre ejecuciones, e...

viernes, 14 de agosto de 2026

¿AMARILLISMO? NO: EL VERDADERO ESCÁNDALO ES QUERER

 SILENCIAR LAS CRÍTICAS EN LA PAZ

 

*Mientras La Paz se desangra entre ejecuciones, extorsiones y señalamientos sobre su policía, el gobierno de Martha Guerrero prefiere llamar “amarillistas” a quienes exhiben la crisis, antes que responder con resultados, transparencia y cuentas claras

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 14 de agosto de 2026.- Resulta cuando menos grotesco que desde una página de Facebook identificada con la administración de Martha Guerrero Sánchez y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad, se pretenda dar lecciones de periodismo, profesionalismo y “desinformación” mientras Los Reyes La Paz se hunde en una crisis de inseguridad que el propio texto reconoce.

 

La página Nuestra Transformación publicó el pasado 12 de agosto un largo alegato contra diversas plataformas informativas a las que calificó de “amarillistas”, entre ellas Comunicadores en Pie de Lucha, Maroma La Paz, Circo Maroma y Teatro, Palomita Buena Onda, Denuncia Informativa Los Reyes La Paz, Observatorio Ciudadano, La Mediocridad de La Paz, Denuncia Informativa La Paz y Escena Delictiva-MP.

 

El problema es que el discurso de “no amarillismo” parece reducirse a una cosa: que nadie cuestione al gobierno municipal.

 

Porque si esas páginas exageran, como sostiene Nuestra Transformación, la pregunta elemental es: ¿por qué la administración de Martha Guerrero no responde con datos, expedientes, estadísticas, investigaciones y resultados que desmonten esas acusaciones?

 

Descalificar a los críticos es infinitamente más sencillo que explicar por qué la violencia continúa golpeando a la población.

 

EL VIEJO RECURSO: SI NO PUEDES RESPONDER, DESCALIFICA

 

El comunicado habla de “desinformación”, de publicaciones sin metodología, de uso deficiente de inteligencia artificial y de supuestas afinidades políticas.

 

Pero evade lo esencial. ¿Son falsos los asesinatos? ¿Son falsas las ejecuciones? ¿Es falso que comerciantes y habitantes han denunciado cobros de derecho de piso? ¿Son falsas las críticas al desempeño de la policía municipal? ¿Es falso que existen señalamientos públicos sobre funcionarios y mandos policiales? ¿Son falsas las preguntas sobre las presuntas relaciones políticas y personales de integrantes de la delincuencia organizada con el gobierno municipal? Si lo son, que presenten las pruebas.

 

Porque llamar “amarillista” a quien denuncia una realidad incómoda no convierte esa realidad en mentira.

 

Y aquí aparece una contradicción monumental: Nuestra Transformación reconoce que el municipio está “secuestrado por la inseguridad”, pero en lugar de explicar por qué la estrategia de seguridad municipal ha fallado, dedica buena parte de su publicación a atacar a quienes hablan de ella.

 

Eso no es una estrategia de seguridad. Es una estrategia de comunicación.

 

“EL GALLO”: DEMASIADAS PREGUNTAS Y NINGUNA RESPUESTA

 

Uno de los asuntos que han colocado bajo la lupa distintos espacios informativos es la llegada de Isaías Ramírez Leal, con indicativo “El Gallo”, como director operativo de la policía municipal.

 

Desde antes de su llegada se habían difundido señalamientos sobre su paso por corporaciones de municipios del sur del Estado de México y presuntos vínculos con integrantes de La Familia Michoacana.

 

Aquí debe quedar claro: se trata de señalamientos que requieren acreditación y, en su caso, investigación de las autoridades competentes; no de una condena judicial. Pero precisamente por eso la pregunta sigue vigente:

 

¿Qué hizo el gobierno municipal para investigar y despejar públicamente esas dudas antes de colocar a este mando en una posición estratégica de seguridad?

 

Porque cuando existen cuestionamientos de esa naturaleza, la respuesta de un gobierno serio no debería ser acusar de “amarillismo” a los medios. Debería ser transparencia.

 

UN COMISARIO CUESTIONADO Y UNA TROPA PRECARIZADA

 

También se han difundido señalamientos sobre el desempeño del comisario municipal de Seguridad Pública, Eduardo Fouilloux Bataller, un anciano de casi 70 años de edad, a quien trabajadores de la corporación —según las versiones recogidas— describen como una figura prácticamente decorativa y afirman que se pasa buena parte de la jornada en su oficina durmiendo. Si esas acusaciones son falsas, que el gobierno las desmienta. Pero si son ciertas, el problema es todavía más grave.

 

A ello se suma otro dato que ha sido señalado públicamente: policías municipales con salarios cercanos a 8 mil pesos mensuales. En un territorio donde se denuncia la presencia de células criminales y el cobro de piso, tener policías mal pagados, desmotivados y expuestos a organizaciones delictivas constituye una vulnerabilidad enorme.

 

Se han señalado incluso acercamientos entre algunos elementos policiacos y grupos criminales a cambio de dinero. Es una acusación delicada que debe investigarse.

 

Pero nuevamente: ¿qué está haciendo el gobierno municipal para impedirlo?

 

Y LUEGO ESTÁ EL ELEFANTE EN LA HABITACIÓN: HÉCTOR BECERRIL

 

Hay otro asunto que Nuestra Transformación convenientemente no explica.

 

La población ha solicitado públicamente a Tranquilino Lagos Buenabad esposo de la alcaldesa Martha Guerrero, que se deslinde de manera clara y contundente de cualquier relación con Héctor Becerril, identificado públicamente como dirigente del grupo delictivo “Sindicato 22 de Octubre”, actualmente denominado “Federación Unida 22 de Octubre”.

 

La respuesta, hasta ahora, ha sido el silencio, según los cuestionamientos planteados. Y ese silencio alimenta las preguntas.

 

No porque el silencio constituya una prueba de complicidad —no la constituye—, sino porque un gobierno que presume transparencia debería ser el primero interesado en despejar cualquier sospecha sobre sus relaciones políticas, personales o institucionales.

 

Más aún cuando existen señalamientos públicos y referencias de autoridades investigadoras respecto de actividades de ese grupo relacionadas con extorsión, cobro de piso y control de pozos de agua.

 

Si existen investigaciones oficiales, que se conozcan. Si no existe ninguna relación, que se diga. Y si los señalamientos son falsos, que se compruebe que son falsos.

 

Lo que no resulta aceptable es pretender resolver las preguntas insultando a quienes las formulan.

 

LA PÁGINA HABLA DE UNIDAD; LA REALIDAD EXIGE RENDICIÓN DE CUENTAS

 

Nuestra Transformación termina apelando a la “unidad de la población y gobierno”, a la responsabilidad y a la información verificable. Perfecto.

 

Entonces que empiece el gobierno municipal. Que publique los resultados reales de su estrategia de seguridad. Que explique los homicidios y ejecuciones que han ocurrido durante su administración.

 

Que informe qué investigaciones existen sobre las denuncias de extorsión y derecho de piso. Que explique qué mecanismos de control interno existen sobre sus policías. Que aclare los antecedentes y procesos de selección de sus mandos.

 

Que transparente cualquier relación institucional del gobierno con organizaciones sindicales o sociales señaladas públicamente por autoridades. Que responda sobre el desempeño del comisario.

 

Que explique qué está haciendo para evitar la infiltración criminal en la corporación policiaca. Y, sobre todo, que deje de confundir crítica con desestabilización.

 

Porque una democracia no se desestabiliza porque existan periodistas incómodos. Se desestabiliza cuando un gobierno pierde la capacidad de garantizar seguridad, justicia y servicios públicos y, en lugar de corregir sus errores, decide buscar culpables entre quienes los exhiben.

 

EL VERDADERO AMARILLISMO SERÍA MAQUILLAR LA TRAGEDIA

 

El gobierno municipal no puede exigir silencio mientras los ciudadanos tienen miedo. No puede pedir “unidad” mientras evade preguntas. No puede hablar de “información verificable” mientras no coloca sobre la mesa la información que permitiría verificar o desmentir los señalamientos.

 

Y mucho menos puede pretender que una página de Facebook sustituya la obligación institucional de rendir cuentas. Porque si hay algo que realmente debería preocupar a Los Reyes La Paz no son las páginas que critican.

 

Es que el gobierno tenga que recurrir a una página afín para defenderse de ellas. El problema de La Paz no es que existan demasiadas voces denunciando la inseguridad. El problema es que existen demasiados hechos que obligan a denunciarlos.

 

Y mientras los ciudadanos viven con miedo, los comerciantes enfrentan presuntas amenazas y la violencia sigue ocupando las calles, desde el entorno político de la alcaldesa Martha Guerrero parece haber una prioridad distinta: descubrir quién está hablando.

 

Eso sí tiene un nombre. No es combate a la inseguridad. Es control del relato.

 

Y cuando un gobierno dedica más energía a desacreditar al mensajero que a resolver el mensaje, la pregunta inevitable deja de ser quién hace “amarillismo”.

 

La pregunta verdaderamente incómoda es: ¿Qué es exactamente lo que no quieren que la población siga preguntando?

BLACK HAWK: UN HELICÓPTERO QUE VUELA ENTRE

 LA OPACIDAD Y EL ESCÁNDALO

 

*El Black Hawk de Delfina Gómez acumula dudas sobre su costo, origen de los recursos, matrícula, pilotos y adquisición; el gobierno mexiquense guarda silencio mientras crecen las sospechas de opacidad

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 14 de agosto de 2026.- El gobierno de Delfina Gómez Álvarez presume un Black Hawk como símbolo de fuerza contra la delincuencia, pero la aeronave comienza a convertirse en símbolo de algo mucho más incómodo: la opacidad que caracteriza algunas de las decisiones de su administración.

 

El pasado 22 de junio, la gobernadora, el secretario general de gobierno Horacio Duarte, el secretario de Seguridad Cristóbal Castañeda Camarillo y otros funcionrios presentaron el Sikorsky UH-60 como una nueva herramienta para combatir al crimen. El costo anunciado fue de 170 millones de pesos.

 

Pero fuentes internas de la Secretaría de Seguridad, que pidieron anonimato, aseguran que el costo real habría sido cercano a 190 millones de pesos ¿Dónde están los 20 millones de diferencia?

 

La pregunta es todavía más incómoda porque el 26 de mayo, La Revista Expediente Secreto ya había revelado que dentro del propio gobierno estatal existían dudas sobre una aeronave que presuntamente había sido adquirida desde enero de este año y que no aparecía por ningún lado: no había evidencia pública de su entrega, ubicación u operación, aunque incluso se hablaba de pagos relacionados con su resguardo. Después apareció el helicóptero. Y con él, nuevas dudas.

 

De acuerdo con fuentes de la dependencia, el gobierno mexiquense no cuenta con pilotos para operar esta aeronave, por lo que dos días antes de su presentación habría sido tripulada durante vuelos en Toluca por dos pilotos estadounidenses.

 

Si es así, las autoridades tienen que explicar quién los contrató, quién les pagó y bajo qué autorización realizaron esas operaciones. Pero el asunto no termina ahí.

 

También existen señalamientos de que no hay claridad documental sobre quién pagó la aeronave ni sobre el origen de los recursos utilizados para adquirirla. Las fuentes sostienen que un empresario cercano a Castañeda Camarillo habría intervenido como intermediario.

 

Hasta ahora, esta versión no ha sido acreditada públicamente. Precisamente por eso, el gobierno debería demostrar con documentos que no existe ninguna irregularidad.

 

Y hay otro dato todavía más delicado: las mismas fuentes aseguran que el Black Hawk no cuenta con matrícula.

 

Si una aeronave destinada a tareas de seguridad pública realmente carece de una identificación aeronáutica regular, la pregunta es brutalmente sencilla:

 

¿Qué está haciendo en el cielo del Estado de México? Aquí no sirven los discursos de combate al crimen ni las fotografías oficiales.

 

Una operación de casi 190 millones de pesos debe tener contratos, facturas, comprobantes de pago, procedimiento de adquisición, proveedor, intermediarios, registro, matrícula, permisos, pilotos y responsables perfectamente identificados. Todo debe estar en los expedientes.

 

Por eso, Delfina Gómez y Cristóbal Castañeda tienen una obligación política y administrativa: mostrar los documentos y despejar todas las dudas.

 

Porque si los 170 millones anunciados son reales, deben demostrarlo. Si costó casi 190 millones de pesos, deben explicar la diferencia. Si hubo un intermediario, deben identificarlo. Si existieron, o existen pilotos extranjeros, deben transparentar su contratación. Si tiene matrícula, deben mostrarla.

 

Y si todo está legalmente en regla, ¿por qué tanta opacidad? El problema ya no es el helicóptero. El problema es lo que parece estar ocultándose detrás de él.

 

Un gobierno que presume combatir a quienes operan en la oscuridad no puede permitir que una adquisición multimillonaria de su propia administración vuele envuelta en sombras.

 

El Black Hawk necesita algo más que combustible para despegar: necesita transparencia para no convertirse en otro escándalo de la administración de Delfina Gómez.

miércoles, 12 de agosto de 2026

¿QUIÉN ENTREGÓ EL EDOMEX AL “GRUPO SINALOA”?

 

*La seguridad mexiquense, bajo sospecha: mientras Sinaloa se desangra entre violencia, acusaciones de narcopolítica y penetración criminal, Delfina Gómez mantiene a Cristóbal Castañeda Camarillo al frente de la seguridad estatal y permite que su círculo de confianza gane posiciones estratégicas. El caso de la Universidad Mexiquense de Seguridad enciende todas las alarmas.

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 12 de agosto de 2026.- El Estado de México no necesita que le disparen para ser tomado. También puede ser ocupado desde las oficinas. Sin balas. Sin retenes. Sin camionetas blindadas.

 

Con nombramientos. Con cargos. Con contratos. Con operadores. Con funcionarios que llegan de otra entidad y, poco a poco, comienzan a apoderarse de las áreas estratégicas del gobierno.

 

Eso es precisamente lo que hoy debería estar explicando la gobernadora Delfina Gómez Álvarez.

 

Porque mientras Sinaloa se encuentra sumido en una brutal crisis de violencia y bajo el escrutinio nacional e internacional por presuntos vínculos entre funcionarios y organizaciones criminales, en el Estado de México se consolida la presencia de un grupo de funcionarios provenientes de aquella entidad alrededor de la Secretaría de Seguridad.

 

Al frente está Cristóbal Castañeda Camarillo. Y la pregunta ya no es por qué llegó. La pregunta es: ¿Hasta dónde llegó con él?

 

DEL NORTE AL CENTRO: ¿UNA IMPORTACIÓN PELIGROSA?

 

Castañeda Camarillo llegó al Estado de México después de haber encabezado la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.

 

La gobernadora Delfina Gómez decidió poner en sus manos la seguridad de una entidad con más de 17 millones de habitantes, una complejidad criminal enorme y una policía que enfrenta problemas históricos de corrupción, infiltración y falta de confianza ciudadana. Fue una decisión política de la gobernadora.

 

Por lo tanto, cada funcionario que Castañeda coloca, cada estructura que modifica y cada espacio estratégico que entrega también es responsabilidad política del gobierno de Delfina Gómez.

 

Y ahí es donde aparece la Universidad Mexiquense de Seguridad. La institución que debería ser una fortaleza contra el crimen. La escuela donde se preparan quienes mañana tendrán una placa, un arma y autoridad sobre los ciudadanos.

 

La fábrica de policías del Estado de México. Y, según los cuestionamientos que hoy circulan, uno de los principales territorios donde se ha asentado la influencia de los operadores vinculados al grupo de Castañeda.

 

Si eso es falso, que lo demuestren. Si es cierto que expliquen por qué. Pero lo que no puede hacer el gobierno estatal es esconderse detrás del silencio.

 

LA UNIVERSIDAD QUE NO DEBERÍA TENER DUEÑO POLÍTICO

 

La Universidad Mexiquense de Seguridad no pertenece a Castañeda. No pertenece a sus operadores. No pertenece a ningún grupo político. Pertenece al Estado de México.

 

Por eso resulta inadmisible que una institución de esa importancia pueda ser percibida como un espacio reservado para funcionarios de confianza de un secretario de Seguridad.

 

Y el nombre que aparece en la Rectoría es Gonzalo Hernández Durazo. Ex delegado de la Fiscalía General de la Republica. Su nombramiento está documentado oficialmente.

 

Pero alrededor de su trayectoria también existen señalamientos que deben ser aclarados respecto de su paso por instituciones federales de seguridad y procuración de justicia, particularmente durante su permanencia en Sinaloa.

 

Y aquí hay que ser absolutamente claros: un señalamiento no constituye una sentencia. Precisamente por eso la obligación de las autoridades es investigar, transparentar y despejar cualquier duda.

 

No ocultarla. No minimizarla. No pedirles a los mexiquenses que simplemente confíen.

 

¿QUÉ ESTÁ IMPORTANDO CASTAÑEDA?

 

Esta es la pregunta que debería perseguir todos los días a la Secretaría de Seguridad.

 

¿Qué está llegando realmente desde Sinaloa? ¿Experiencia? ¿Inteligencia? ¿Capacidad operativa? ¿O una red de funcionarios y operadores cuya principal virtud es la cercanía personal con el secretario?

 

Porque el Estado de México no es Sinaloa. Tiene otra geografía. Otra dinámica criminal. Otra estructura económica. Otra problemática social y otra realidad política.

 

Y, sobre todo, otros millones de ciudadanos que no votaron para que un grupo de funcionarios foráneos convirtiera las instituciones mexiquenses en su zona de influencia.

 

No se cuestiona que un funcionario pueda venir de otro estado. Se cuestiona que los perfiles locales sean desplazados mientras un círculo de confianza concentra posiciones estratégicas. Eso sí merece una investigación. Y una explicación pública.

 

SINALOA DEBERÍA SER UNA ADVERTENCIA

 

Mientras tanto, Sinaloa ofrece una lección que nadie en el Estado de México debería ignorar.

 

El 29 de abril de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública una acusación contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros funcionarios y exfuncionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y delitos relacionados con narcotráfico y armas.

 

Rocha Moya rechazó las acusaciones, además, todo el gobierno de Morena incluyendo la presidenta Claudia Sheinbaum lo han protegido. Pero el simple hecho de que un gobierno extranjero haya colocado bajo semejante escrutinio a la estructura política y de seguridad de una entidad debería provocar una reacción inmediata en cualquier gobierno responsable.

 

Porque cuando las instituciones encargadas de combatir al crimen son cuestionadas por sus posibles vínculos con quienes deberían perseguir, la democracia entra en zona de peligro.

 

Y justamente por eso resulta tan grave que un grupo proveniente de esa realidad tenga hoy una influencia creciente en la seguridad mexiquense.

 

¿QUÉ LE DEBE DELFINA A CASTAÑEDA?

 

Aquí está el verdadero asunto. No se trata únicamente de Castañeda. Se trata de la gobernadora Delfina Gómez.

 

Porque la gobernadora tiene la facultad de removerlo. Tiene la facultad de exigir explicaciones. Tiene la facultad de ordenar investigaciones.

 

Tiene la obligación de garantizar que ningún grupo político, económico o criminal capture las instituciones de seguridad.

 

Entonces: ¿Por qué lo mantiene? ¿Por qué continúa intacto? ¿Por qué, frente a los cuestionamientos, la gobernadora no abre una revisión integral de la estructura que recibió de Castañeda?

 

¿Por qué no transparenta cuántos funcionarios provenientes de Sinaloa ocupan actualmente puestos estratégicos?

 

¿Por qué no publica sus perfiles, antecedentes y evaluaciones de control de confianza? ¿Por qué no explica cómo fueron seleccionados?

 

¿Por qué no aclara si existe una estructura política o administrativa que opere alrededor del secretario?

 

Y la pregunta más incómoda de todas: ¿Qué le debe Delfina Gómez a Cristóbal Castañeda Camarillo para permitir que continúe controlando una de las áreas más sensibles de su gobierno?

 

Porque si no le debe nada, entonces debería tener las manos libres para exigir cuentas.

 

EL “CÁRTEL ADMINISTRATIVO”

 

Aquí no hablamos de un cártel criminal acreditado judicialmente. Hablamos de algo distinto y, políticamente, igualmente preocupante:

 

un posible cártel administrativo. Un grupo de funcionarios unidos por lealtades, procedencias y relaciones de confianza que puede terminar convirtiendo las instituciones públicas en patrimonio de una camarilla.

 

Eso es lo que debe impedirse. Porque las instituciones comienzan a perderse mucho antes de que aparezcan las armas.

 

Primero llegan los amigos. Después los operadores. Luego los nombramientos. Después los contratos. Después el control.

 

Y cuando finalmente alguien pregunta quién manda, resulta que nadie sabe exactamente dónde termina el gobierno y dónde comienza el grupo.

 

EL EDOMEX NO ES BOTÍN

 

El Estado de México no es refugio de funcionarios. No es agencia de colocación. No es laboratorio para experimentar con estructuras importadas. No es patrimonio de Castañeda. No es patrimonio de Delfina. Y mucho menos puede convertirse en territorio de ningún grupo político o de seguridad.

 

Los mexiquenses merecen saber quién está tomando las decisiones. Merecen saber quién forma a sus policías. Merecen saber quién controla la Universidad Mexiquense de Seguridad. Merecen saber quién recomienda a los funcionarios. Merecen saber qué antecedentes tienen. Merecen saber cuánto dinero público manejan.

 

Y merecen saber si existe alguna investigación sobre sus posibles vínculos con organizaciones criminales. Eso no es persecución política. Es rendición de cuentas.

 

ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE

 

La historia de Sinaloa debería servir como advertencia. Porque cuando el crimen organizado logra penetrar las instituciones, recuperarlas puede costar años. Y cuando la política comienza a depender de estructuras de seguridad opacas, la democracia deja de funcionar con reglas claras.

 

Por eso Delfina Gómez todavía está a tiempo. Puede ordenar una investigación independiente. Puede revisar los nombramientos. Puede auditar la Universidad Mexiquense de Seguridad. Puede revisar los contratos.

 

Puede transparentar los controles de confianza. Puede explicar la procedencia de los funcionarios. Puede demostrar que no existe ninguna estructura paralela. Puede demostrar que Cristóbal Castañeda no tiene un gobierno dentro del gobierno. Puede demostrar que las instituciones siguen perteneciendo a los mexiquenses.

 

Pero si decide no hacerlo, el silencio comenzará a ser una respuesta. Y entonces la pregunta dejará de ser si existe una “invasión sinaloense”.

 

La pregunta será mucho más grave: ¿Quién abrió la puerta?

 

Porque nadie puede tomar el control de una institución pública sin que alguien le entregue las llaves. Y en el Estado de México, esas llaves están en manos de la gobernadora.

 

Delfina Gómez tiene la palabra. Los mexiquenses tienen el derecho de exigir respuestas.

 

Y la historia juzgará a quienes permitieron que las instituciones de seguridad terminaran convertidas en territorio de grupos de poder.

 

El Estado de México no es Sinaloa. El Estado de México no es botín. Y sus policías no pueden ser formados bajo la sombra de ninguna estructura política, administrativa o criminal.

martes, 11 de agosto de 2026

ASF DETECTA PRESUNTO DAÑO POR 40.7 MILLONES EN VALLE DE BRAVO; CRECEN LOS CUESTIONAMIENTOS AL GOBIERNO DE MICHELLE NÚÑEZ

 

*La ASF puso bajo la lupa 40.7 millones de pesos por contratos sin comprobar, mientras el OSFEM acumula observaciones sobre nómina, contrataciones y gasto público; además, el gobierno de Michelle Núñez arrastra el polémico antecedente de la elección de 2021 y los señalamientos sobre la presunta injerencia del crimen organizado

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


VALLE DE BRAVO, Estado de México, 11 de agosto de 2026.- La administración morenista de Michelle Núñez Ponce enfrenta un nuevo frente de presión por el manejo de los recursos públicos. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó un probable daño a la Hacienda Pública Federal por 40 millones 717 mil 575 pesos, mientras que las revisiones del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) han documentado otras anomalías relacionadas con el crecimiento de la nómina y el ejercicio del gasto municipal.

 

El caso no se reduce a simples diferencias contables. De acuerdo con los datos proporcionados, las observaciones de la ASF están relacionadas principalmente con recursos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal, incluyendo contratos vinculados con la recolección de basura que carecerían de facturas y documentación suficiente para acreditar plenamente el destino y aplicación de los recursos.

 

La dimensión del señalamiento resulta particularmente delicada porque, además de las observaciones administrativas, la ASF presentó una denuncia, con lo que el asunto alcanzó el terreno de las investigaciones de carácter penal. En ese contexto, se han señalado indagatorias de instituciones federales, incluida la Fiscalía General de la República (FGR), sobre el posible desvío de recursos y otros hechos relacionados con la actuación de autoridades en la zona.

 

Es decir, el problema ya no puede despacharse simplemente como un trámite burocrático pendiente de solventación. 40.7 millones se encuentran bajo observación.

 

El monto observado por la ASF asciende a 40 millones 717 mil 575 pesos, una cantidad que obliga a responder preguntas elementales: ¿qué se contrató? ¿a quién se pagó? ¿qué servicios fueron efectivamente prestados? ¿dónde están las facturas? ¿dónde está la documentación comprobatoria? y, sobre todo, ¿dónde puede verificarse físicamente que los recursos públicos terminaron en el objetivo para el que fueron autorizados?

 

La ausencia o insuficiencia de documentación probatoria es precisamente uno de los puntos que coloca a la administración municipal bajo escrutinio.

 

Y aunque una observación de auditoría no equivale por sí misma a una sentencia ni acredita automáticamente un delito, tampoco puede minimizarse. La obligación de los funcionarios es demostrar documentalmente que cada peso público fue ejercido conforme a la ley.

 

En este caso, además, existe un elemento que eleva la presión: la presentación de una denuncia por parte del órgano fiscalizador federal.

 

OSFEM también encuentra irregularidades en el expediente de cuestionamientos no termina en la ASF.

 

El OSFEM ha señalado otras anomalías en el manejo de las finanzas municipales, entre ellas un incremento desproporcionado del presupuesto destinado a servicios personales, es decir, la nómina.

El crecimiento de la plantilla y del gasto burocrático resulta especialmente sensible cuando se contrasta con las necesidades que enfrenta Valle de Bravo en materia de servicios públicos.

 

A ello se agregan señalamientos relacionados con la falta de licitaciones públicas en organismos descentralizados municipales, entre ellos el ODAS, lo que vuelve a colocar sobre la mesa la transparencia de los procedimientos utilizados para contratar servicios y ejercer recursos.

 

La suma de observaciones federales y estatales dibuja, cuando menos, un escenario incómodo para el gobierno municipal: más dinero observado, más cuestionamientos sobre contratos y más dudas sobre la forma en que se está administrando el presupuesto.

 

Frente a estos señalamientos, la alcaldesa Michelle Núñez Ponce ha rechazado las acusaciones de corrupción.

 

La postura de su administración es que las observaciones forman parte de los procedimientos ordinarios de fiscalización y que el Ayuntamiento se encuentra dentro del periodo legal para solventar, atender y aclarar la documentación requerida por los órganos fiscalizadores.

 

Ese argumento deberá sostenerse con documentos. Porque una cosa es que una administración tenga derecho a solventar observaciones —lo cual es parte normal de cualquier proceso de fiscalización— y otra muy distinta es que pueda darse por aclarado un probable daño al erario antes de que las autoridades fiscalizadoras determinen que la documentación presentada es suficiente.

 

Por eso, mientras el proceso no concluya, los 40.7 millones de pesos permanecen como un foco rojo que requiere explicaciones puntuales.

 

Los cuestionamientos financieros se cruzan además con una historia política particularmente delicada de Valle de Bravo.

 

Durante el proceso electoral de 2021, Zudikey Rodríguez, entonces candidata de la coalición PRI-PAN-PRD a la presidencia municipal, denunció haber sido privada temporalmente de la libertad por integrantes de un grupo criminal identificado en distintas versiones periodísticas como La Familia Michoacana, en un hecho que habría tenido como propósito obligarla a suspender sus actividades de campaña.

 

El episodio fue ampliamente señalado por periodistas y medios como un posible caso de intervención del crimen organizado en el proceso electoral.

 

La gravedad de ese antecedente no está solamente en lo que le ocurrió a una candidata. Está en la posibilidad de que un grupo criminal haya intentado modificar las condiciones de una elección mediante amenazas y coerción.

 

El antecedente permanece y vuelve inevitable una pregunta política: ¿qué ocurrió realmente en aquella elección y hasta dónde llegó la influencia del crimen organizado?

 

Hoy, años después de aquella elección, el gobierno de Michelle Núñez vuelve a estar bajo escrutinio, ahora por la vía de los recursos públicos.

 

Y eso coloca a la administración municipal frente a una obligación que no admite propaganda ni discursos partidistas: aclarar peso por peso los recursos observados.

 

Los 40 millones 717 mil 575 pesos señalados por la ASF no son una cifra menor. Tampoco lo son las observaciones del OSFEM sobre nómina, gasto operativo y procedimientos de contratación.

 

Y si existen investigaciones ministeriales derivadas de denuncias de fiscalización, corresponderá a las autoridades competentes determinar si hubo únicamente errores administrativos, omisiones que puedan ser solventadas o, en su caso, conductas que pudieran constituir responsabilidades administrativas o delitos.

 

En el terreno político, los cuestionamientos adquieren otra dimensión por la cercanía que diversos actores han señalado entre Michelle Núñez y Horacio Duarte Olivares, actual secretario general de Gobierno del Estado de México.

 

Esa cercanía política, por sí misma, no demuestra impunidad ni responsabilidad en las irregularidades observadas. Sin embargo, sí alimenta el debate sobre la capacidad real de las estructuras de Morena para responder a los cuestionamientos cuando uno de sus gobiernos municipales queda bajo la lupa de los órganos fiscalizadores.

 

La pregunta de fondo es sencilla: ¿habrá consecuencias si las observaciones no son solventadas?

 

Porque si los documentos aparecen y los recursos quedan debidamente acreditados, el expediente deberá cerrarse conforme a derecho.

 

Pero si no aparecen, si los servicios no pueden acreditarse, si los contratos carecen de sustento o si las investigaciones encuentran elementos de responsabilidad, entonces el asunto dejará de ser una disputa política para convertirse en un problema de posibles responsabilidades legales.

 

Valle de Bravo merece algo más que explicaciones partidistas. Merece saber dónde están sus recursos.

 

Y la administración de Michelle Núñez tiene la obligación de demostrarlo con documentos, contratos, facturas, comprobantes y resultados verificables.

 

Porque cuando una auditoría federal pone bajo observación más de 40 millones de pesos, la pregunta ya no es si el gobierno municipal se siente atacado políticamente.

 

La pregunta es dónde está el dinero, quién lo ejerció, para qué se utilizó y por qué la documentación no permitió acreditarlo ante la ASF.

 

El resto deberá resolverlo la autoridad.

EL COBRO DE PISO COBRA UNA VIDA DE 10 AÑOS: ERANDI DAYLIN, 

VÍCTIMA DEL TERROR EN LA PAZ

 

*Sicarios atacan a balazos una unidad de la Ruta 69; matan a una niña y dejan a sus padres gravemente heridos. Transportistas acusan a “Los Vallarta” de imponer extorsiones y advierten que volverán a paralizar las carreteras del oriente si no hay detenidos

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 11 de agosto de 2026.- El cobro de piso dejó de ser una amenaza telefónica, una cuota clandestina o una extorsión más para convertirse en una sentencia de muerte. Esta vez la víctima fue una niña de apenas 10 años de edad.

 

Se llamaba Erandi Daylin y el pasado domingo, alrededor de las seis de la mañana, acompañaba a su padre a trabajar cuando sicarios que viajaban en motocicleta atacaron a balazos, de manera directa, una unidad de la Ruta 69, en la base ubicada en el cruce de las avenidas Pantitlán y Texcoco, en Los Reyes La Paz.

 

Dentro de la cabina principal de la vagoneta viajaban el conductor, su esposa —quien trabajaba como checadora de las unidades— y la pequeña Erandi Daylin.

 

Los primeros reportes señalan que el ataque habría ocurrido después de que el conductor se negara a continuar pagando las extorsiones exigidas por grupos delictivos que operan en la zona.

 

Los agresores dispararon de frente contra la unidad. Las balas alcanzaron a la niña.

 

Erandi fue trasladada para recibir atención médica, pero las heridas fueron mortales. La menor murió víctima de un ataque que, de acuerdo con los propios transportistas, estaría relacionado con el cobro de piso que desde hace años padecen.

 

Su padre recibió impactos de bala en la cabeza y la espalda y permanece en estado grave, con riesgo para su vida. Su madre resultó herida en los brazos.

 

Una familia destrozada. Una niña asesinada. Y detrás de la tragedia, la denuncia de un gremio que asegura llevar años viviendo bajo el régimen de la extorsión.

 

“LOS VALLARTA”, SEÑALADOS POR LOS TRANSPORTISTAS

 

Operadores de la Ruta 69 sostienen que el ataque fue ordenado por un grupo delictivo autodenominado “Los Vallarta”, al que responsabilizan de exigir cuotas a los trabajadores del transporte.

 

Según los propios transportistas, las extorsiones no son nuevas y forman parte de una estructura que ha convertido el miedo en una forma cotidiana de operación.

 

Las cuotas, denunciaron, oscilan entre 100 y 150 pesos diarios por unidad. Pero quienes se niegan a pagar, aseguran, enfrentan consecuencias mucho más graves.

 

El gremio afirma que durante este periodo 20 unidades de pasajeros han sido incendiadas y tres choferes han sido asesinados, además del homicidio de quien fuera su anterior presidente, ocurrido el año pasado.

 

Es decir, para los transportistas de la Ruta 69, el cobro de piso no es una percepción ni un rumor: es una amenaza que, aseguran, lleva años cobrando vidas y destruyendo su patrimonio. Y ahora cobró la vida de una niña.

 

CINCO HORAS DE CAOS: EL GRITO DE LOS TRANSPORTISTAS

 

La muerte de Erandi Daylin provocó una reacción inmediata. Durante las primeras horas del lunes 10 de agosto, cientos de transportistas salieron a las calles y bloquearon las principales vías de comunicación del oriente mexiquense.

 

La protesta alcanzó la carretera federal México-Texcoco, donde fue cerrada completamente la circulación en ambos sentidos a la altura de la zona de bancos de Los Reyes La Paz.

 

También fue bloqueada la autopista México-Puebla, cerca de Santa Martha Acatitla.

 

Durante más de cinco horas, una parte importante de la movilidad de la zona oriente quedó prácticamente paralizada.

 

Kilómetros de vehículos, conductores atrapados y un caos vial que evidenció, una vez más, la fragilidad de la seguridad y la movilidad en una de las regiones más pobladas del Estado de México.

 

Pero el mensaje de los transportistas no fue solamente contra la extorsión. También fue directamente contra las autoridades municipales.

 

“LA POLICÍA SÓLO SIRVE PARA LAS REDES SOCIALES”

 

Los manifestantes acusaron públicamente a la Policía Municipal de Los Reyes La Paz de mostrar una “absoluta incapacidad” para combatir a los grupos criminales que operan en el municipio.

 

Los transportistas cuestionaron que los patrullajes y operativos sean utilizados para difundir en redes sociales detenciones de presuntos sospechosos, mientras —afirmaron— los puntos donde realmente operan los extorsionadores y narcomenudistas y asesinos permanecen prácticamente sin vigilancia.

 

La pregunta que queda en el aire es brutalmente sencilla: ¿De qué sirven las fotografías de detenidos si los extorsionadores continúan cobrando piso y una niña de 10 años termina muerta dentro de una unidad de transporte?

 

La protesta solamente fue levantada de manera temporal después de que se iniciaran carpetas de investigación ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM). Pero el conflicto está lejos de terminar.

 

Los transportistas lanzaron un ultimátum: si las autoridades no esclarecen el asesinato de Erandi Daylin, detienen a los responsables y frenan el cobro de piso, volverán a las calles y amenazan con realizar bloqueos permanentes en las tres principales carreteras de la zona oriente.

 

LA PAZ: ENTRE EL DISCURSO OFICIAL Y LA REALIDAD

 

Mientras en los discursos oficiales se insiste en que los delitos de alto impacto van a la baja, en las calles de Los Reyes La Paz la percepción de los ciudadanos parece contar una historia completamente diferente.

 

Homicidios dolosos, ejecuciones, extorsiones, robo con violencia, narcomenudeo y ataques armados forman parte de las denuncias que cotidianamente se escuchan en distintos sectores del municipio.

 

La alcaldesa Martha Guerrero Sánchez ha sostenido que los delitos de alto impacto presentan una tendencia descendente.

 

Pero el asesinato de una niña de 10 años, ocurrido en una unidad de transporte público, vuelve a colocar esa narrativa oficial frente a una realidad que difícilmente puede maquillarse con estadísticas.

 

Porque una estadística puede decir que un delito bajó. Una familia sabe que Erandi murió. Y los transportistas saben cuánto les cuesta trabajar bajo amenaza.

 

EL PODER DETRÁS DEL PODER

 

En medio de este escenario también aparecen señalamientos políticos que el gobierno municipal tendría que aclarar.

 

De acuerdo con acusaciones realizadas por integrantes del propio entorno morenista, Tranquilino Lagos Buenabad, esposo de la alcaldesa Martha Guerrero, tendría una influencia determinante en las decisiones del gobierno municipal.

 

Asimismo, existen señalamientos —que deberán ser investigados y acreditados por las autoridades competentes— sobre presuntos acuerdos con el grupo criminal que durante años ha sido identificado en la zona como “Sindicato 22 de Octubre”, actualmente denominado Federación Unida 22 de Octubre.

 

El punto central no es solamente político. Es criminal. Si existen acuerdos, pactos, tolerancia o cualquier tipo de entendimiento entre funcionarios públicos y grupos dedicados a la extorsión, deben ser investigados y, en su caso, sancionados.

 

Porque un gobierno que permite que un grupo cobre cuotas a los trabajadores deja de ser simplemente un gobierno ineficiente. Se convierte en un gobierno rebasado.

 

Y cuando ese cobro de piso termina con una niña asesinada, la responsabilidad política adquiere otra dimensión.

 

EL “ÉXITO” QUE NO SE VE EN LAS CALLES

 

Desde el gobierno del Estado de México también se ha insistido en que los homicidios presentan una tendencia descendente.

 

La gobernadora Delfina Gómez Álvarez ha difundido avances en materia de seguridad.

 

Sin embargo, el problema aparece cuando las estadísticas oficiales chocan con lo que sucede en municipios donde, según denuncias de ciudadanos, transportistas, comerciantes y empresarios, el miedo se ha convertido en mecanismo de supervivencia.

 

En algunas zonas, la gente no denuncia. No porque el delito no exista. No denuncia porque tiene miedo.

 

Paga. Se calla. Cierra su negocio. Cambia de ruta. Deja de trabajar de noche. Y aprende a convivir con el delincuente porque siente que la autoridad no puede o no quiere protegerla.

 

Ese fenómeno puede producir una aparente disminución de las denuncias, pero no necesariamente significa que haya desaparecido el delito.

 

Puede significar algo mucho más grave: que la ciudadanía dejó de confiar en las instituciones. Y mientras las autoridades hablan de reducción de homicidios, en las calles del oriente mexiquense los transportistas hablan de cuotas, amenazas, unidades incendiadas y compañeros asesinados. Ahora hablan de una niña muerta.

 

ERANDI NO DEBIÓ MORIR

 

La tragedia de Erandi Daylin vuelve a colocar a Los Reyes La Paz frente a una realidad que ningún comunicado oficial puede esconder. Una menor de 10 años salió de casa para acompañar a su padre a trabajar.

 

No regresó. Su padre permanece gravemente herido. Su madre también resultó lesionada. Y cientos de trabajadores del transporte tuvieron que tomar las carreteras para exigir algo que debería ser elemental en cualquier sociedad: el derecho a trabajar sin pagarle tributo a la delincuencia y regresar vivos a casa.

 

Ahora corresponde a la FGJEM determinar quién disparó, quién ordenó el ataque, quién financia las extorsiones y quiénes dentro del gobierno local forman parte de la estructura criminal señalada por los transportistas.

 

Pero también corresponde a las autoridades municipales y estatales responder una pregunta que ya no puede ser evadida:

 

¿Quién protege a los trabajadores de Los Reyes La Paz cuando quienes deberían protegerlos parecen incapaces de hacerlo?

 

Porque si la respuesta es que los ciudadanos deben bloquear carreteras para ser escuchados, entonces el problema ya no es únicamente la inseguridad. Es el fracaso de la autoridad.

 

Y si después del asesinato de una niña de 10 años los extorsionadores siguen cobrando piso, entonces el mensaje para los delincuentes será devastadoramente claro:

 

en Los Reyes La Paz, la ley puede tener uniforme, oficina y presupuesto, pero el miedo sigue teniendo dueño.