"EL KINO" EXHIBE LOS FILTROS DE MORENA; LA CAPTURA DEL HERMANO DE UNA EXALCALDESA SACUDE AL PARTIDO
*Mientras la justicia alcanza al presunto operador de La
Familia Michoacana tras seis años prófugo, crecen los cuestionamientos sobre
las candidaturas y los controles internos del partido en el Estado de México
Por: EXPEDIENTE SECRETO
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México informó
que, en coordinación con autoridades federales, logró detener a quien
identifica como presunto jefe de plaza y generador de violencia, además de
señalarlo como lugarteniente de "Osiris" y "El Tuerto",
presuntos líderes de La Familia Michoacana en territorio mexiquense. El
detenido también es requerido por la Fiscalía Especializada en Materia de
Delincuencia Organizada (FEMDO).
PERO EL EXPEDIENTE NO TERMINA EN EL ÁMBITO CRIMINAL
"El Kino" es hermano de la expresidenta municipal morenista
de Chicoloapan, Nancy Gómez Vargas, quien en su momento reconoció públicamente
ese parentesco al ser cuestionada por medios de comunicación. La captura vuelve
inevitable una pregunta que desde hace años acompaña a la clase política
mexiquense: ¿cómo es posible que personajes señalados por las autoridades como
presuntos operadores de grupos criminales permanezcan durante años prófugos
mientras sus familiares ocupan posiciones de poder?
La discusión adquiere una nueva dimensión porque el detenido
también es cuñado del diputado local Samuel Ríos Moreno, quien ha expresado
públicamente su intención de competir por la presidencia municipal de
Chimalhuacán bajo las siglas de Morena.
En política no basta con la ausencia de responsabilidades
penales. La confianza ciudadana también se construye a partir de la
transparencia, la rendición de cuentas y la capacidad de los partidos para
evitar que cualquier aspirante con vínculos familiares o políticos que generen
dudas razonables deteriore su credibilidad.
Morena ha insistido en que aplicará filtros rigurosos para
impedir el registro de perfiles cuestionados. Esa promesa cobra ahora especial
relevancia. Si el partido pretende sostener un discurso de combate a la
corrupción y de separación entre el poder político y las estructuras
criminales, este caso será una prueba concreta de la consistencia de sus
procesos internos.
No se trata de atribuir responsabilidades penales por
parentesco, pues éstas son individuales y deben acreditarse conforme a la ley.
Se trata de una exigencia política: que quienes aspiran a representar a la
ciudadanía resistan el más alto nivel de escrutinio público y disipen cualquier
duda sobre su entorno y sus relaciones.
La captura de "El Kino" también deja otra
interrogante incómoda para las instituciones de seguridad: ¿cómo pudo
permanecer prófugo durante más de seis años un objetivo considerado prioritario
por las autoridades? Si era identificado como un presunto generador de
violencia y operador de una organización criminal, resulta pertinente conocer
qué factores permitieron que evitara la acción de la justicia durante tanto
tiempo.
Hoy la detención representa un golpe contra una estructura
criminal, pero también un recordatorio de que la lucha contra la delincuencia
organizada no puede limitarse a los operativos policiales. La credibilidad
institucional también depende de que los partidos políticos sean capaces de
revisar con rigor a quienes buscan una candidatura y de responder con hechos,
no sólo con discursos, a las exigencias de una sociedad cansada de que el
crimen organizado y la política aparezcan una y otra vez en la misma
conversación.
La captura de "El Kino" deja una pregunta que Morena
tendrá que responder con decisiones, no con comunicados: ¿sus filtros internos
serán realmente un mecanismo de depuración o volverán a convertirse en una
promesa que termina cediendo ante los intereses políticos?






