LA PAZ BAJO SANGRE Y SOSPECHA: EJECUTAN A PAREJA MIENTRAS CRECEN SEÑALAMIENTOS CONTRA EL GOBIERNO MUNICIPAL
*Entre presuntos pactos con el Sindicato 22 de Octubre,
negocios con el agua y una policía señalada por extorsión, el municipio
gobernado por Martha Guerrero y Tranquilino Lagos Buenabad se hunde en la
violencia
LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 21 de febrero de 2026.—
Mientras la alcaldesa Martha Guerrero y su esposo Tranquilino Lagos Buenabad
son señalados por presuntos acuerdos con el grupo delictivo Sindicato 22 de
Octubre para continuar lucrando con la venta de agua a las colonias más pobres,
en el municipio los ríos de sangre siguen corriendo sin freno.
La ciudadanía no necesita más discursos, ni amenazas contra
periodistas incómodos. Necesita seguridad. Necesita gobierno. Necesita
autoridad. Pero en La Paz lo que hay es miedo.
La noche del jueves 19 de febrero, una pareja fue ejecutada a
balazos en la colonia Valle de los Reyes. El ataque ocurrió sobre la calle
Atlacomulco, entre calle 15 y calle 16. Vecinos reportaron múltiples
detonaciones. Cuando policías municipales y estatales arribaron al lugar,
encontraron a un hombre y una mujer tendidos sobre la vía pública con múltiples
impactos de arma de fuego.
Paramédicos confirmaron que ambos ya no contaban con signos
vitales. En la escena fueron localizados al menos 15 casquillos percutidos
calibre 9 milímetros. La zona fue acordonada mientras peritos realizaban las
diligencias correspondientes y el levantamiento de los cuerpos.
QUINCE DISPAROS. DOS PERSONAS EJECUTADAS. Y UN SILENCIO
OFICIAL QUE OFENDE.
La pregunta retumba en cada colonia: ¿dónde está el
contraalmirante Eduardo Fouilloux Bataller, titular de la Dirección General de Seguridad
y Prevención Ciudadana? ¿Dónde está el jefe operativo Isaías Ramírez Real,
alias, “El Gallo”? A quien versiones locales lo vinculan con estructuras de la
delincuencia organizada.
Mientras la pareja gobernante insiste en que los homicidios
son “de competencia federal”, la sangre derramada ocurre en calles municipales,
bajo su responsabilidad directa. Pretender lavarse las manos no limpia la
escena del crimen ni devuelve la vida a las víctimas.
La cabecera municipal luce hoy tapizada de bares y antros de
dudosa reputación. Establecimientos que operan hasta la madrugada entre
denuncias de prostitución y presunta venta de estupefacientes. Un modelo de
“desarrollo” que, lejos de ofrecer alternativas a la juventud, la empuja al
consumo y la degradación social.
Y en ese entorno, una policía mal pagada —pero siempre activa—
no destaca precisamente por su eficacia contra el crimen, sino por las
constantes denuncias de extorsión a comerciantes y ciudadanos. Un círculo
vicioso donde la inseguridad genera miedo, el miedo genera silencio y el
silencio permite que el poder se perpetúe.
Los habitantes de Los Reyes La Paz no piden milagros. Exigen
lo básico: que no los maten. Que no los extorsionen. Que no les vendan el agua
como si fuera un privilegio. Que no se normalice la ejecución a plena calle
como parte del paisaje cotidiano.
Porque cuando el gobierno pierde el control, o peor aún,
cuando se le señala de estar vinculado con quienes siembran el terror— ya no se
trata solo de incompetencia. Se trata de complicidad.
Y en La Paz, hoy, lo que sobra son preguntas… y lo que falta
es justicia.







