MILLONES SIN RESULTADOS: EL COMISARIO INTOCABLE DE METEPEC
Y LA VIOLENCIA QUE NO CEDE
*Diez años, millones de pesos y cero resultados: la seguridad
de Metepec atrapada entre la violencia y la protección política
METEPEC, Estado de México, 2 de febrero de 2026.— Mientras
Metepec enfrenta una de las etapas más violentas de su historia reciente, el
director de Seguridad Pública municipal, Jesús Ramírez Manzur, acumula más de 9.2
millones de pesos en percepciones salariales a lo largo de la última década,
sin que existan resultados verificables que justifiquen su permanencia ni el
costo de su gestión.
De acuerdo con cifras oficiales de Transparencia, Ramírez
Manzur —en el cargo desde septiembre de 2015— recibió tan solo en 2024 un total
de 922 mil 511 pesos, suma que incluye sueldo neto, aguinaldo y prima
vacacional. Sus ingresos acumulados alcanzaron 7 millones 380 mil pesos en ocho
años, cifra que se incrementó con el salario de 2025 y la parte proporcional de
enero de 2026, hasta rebasar los 9.2 millones de pesos.
El monto no solo resulta elevado: no cuadra con el tabulador
municipal. Mientras los salarios oficiales para cargos directivos oscilan entre
64 mil y 78 mil pesos mensuales, los registros de Transparencia muestran que el
comisario ha percibido ingresos superiores incluso a los del propio alcalde,
evidenciando inconsistencias administrativas graves y una opacidad que nadie ha
explicado.
VIOLENCIA CONSTANTE, RESULTADOS NULOS
El gasto millonario no se tradujo en seguridad. Durante la
gestión de Ramírez Manzur, los delitos no han disminuido de manera sostenida.
Las cifras de homicidio muestran picos recurrentes entre 2015 y 2025, y el robo
a transeúnte, uno de los delitos que más afectan a la población, se ha
mantenido entre 300 y 400 casos anuales, sin una tendencia clara a la baja.
Los registros municipales tampoco reflejan mejoras en lesiones
con arma, robo a casa habitación, robo de vehículos o robo a negocio. En varios
rubros, la incidencia actual es similar a la de hace diez años, lo que confirma
un estancamiento prolongado en la política de seguridad.
Desde 2024, Metepec vive una ola sostenida de ataques armados,
ejecuciones y agresiones directas, que exhiben la pérdida de control
territorial. Entre los hechos más graves destacan:
La ejecución de un hombre en Infonavit San Francisco,
asesinado mientras cambiaba la llanta de su vehículo; los agresores escaparon
en motocicleta.
Un ataque armado en la calle Galeana, en plena cabecera
municipal, que dejó un herido y ninguna detención.
Nueve balaceras documentadas en un solo año, ocurridas en
zonas comerciales y habitacionales.
El asesinato del exfiscal regional de Nezahualcóyotl, Elohim
Díaz Jiménez, y de un empresario, dentro de un restaurante.
Homicidios ligados al despojo de inmuebles, un delito donde
confluyen células criminales, intereses económicos y omisiones institucionales.
Solo en 2025 se registraron 11 asesinatos, al menos cuatro
vinculados a disputas de predios o grupos criminales.
EL COMISARIO QUE NADIE TOCA
Pese a este panorama, Ramírez Manzur ha sobrevivido tres
administraciones municipales —dos priistas y una panista— sin evaluaciones
públicas, sin auditorías visibles y sin rendición de cuentas. Su permanencia
está asociada a su cercanía con José Manzur Quiroga, exsecretario general de Gobierno
del Estado de México y figura histórica del priismo regional.
En una entidad donde suele abrirse investigación inmediata a
mandos policiacos por posibles vínculos con el crimen organizado, el caso de
Metepec resulta atípico: el comisario jamás ha sido investigado, a pesar del
deterioro de la seguridad, la duración inusual de su encargo y sus conexiones
políticas.
Durante una década, la estrategia de Ramírez Manzur se ha
limitado a presencia policial reactiva, sin fortalecer la prevención social, la
inteligencia criminal ni una reducción sostenida de los delitos. Hoy, tras millones
de pesos invertidos en la jefatura de seguridad, Metepec no solo es más
inseguro: es un ejemplo de cómo la impunidad administrativa y la protección
política pueden perpetuar el fracaso.
La pregunta ya no es cuánto ha costado su gestión, sino por
qué nadie la investiga.









