REFORMA ELECTORAL EN LA CONGELADORA: ALIADOS DE MORENA FRENAN INTENTO DE “DINAMITAR” EL SISTEMA DEMOCRÁTICO
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Al encuentro acudieron Jorge Emilio González, del Partido
Verde; Alberto Anaya, del Partido del Trabajo; Luisa María Alcalde, dirigente
nacional de Morena; así como los morenistas Ignacio Mier, Ricardo Monreal y
Pablo Gómez. Lo que se anticipaba como una cita clave para destrabar la ruta
legislativa terminó convertido en una reunión sin humo blanco.
Versiones de los asistentes aseguran que los aliados se
mantuvieron firmes —por no decir inamovibles— en sus posiciones. No hubo
concesiones de último minuto ni acuerdos preliminares. Las conversaciones
continuarán en los próximos días, pero por ahora la iniciativa electoral se
queda en la congeladora.
En política, lo que no avanza… se negocia más caro. Jorge
Emilio González, conocido como “El Niño Verde”, explicó que acudió en
representación del coordinador del Partido Verde en el Senado, Manuel Velasco
Coello, quien no pudo asistir. “No conocemos la versión final. Yo vengo nada
más a recibir y de aquí me voy a ver a Manuel Velasco y le platicaré”, declaró
a su llegada. Se fue como llegó: sin acuerdos y con más interrogantes que
respuestas.
EL FONDO DEL CONFLICTO
Lo que se ha filtrado sobre la reforma electoral es explosivo.
Morena, bajo el argumento de que “las elecciones cuestan demasiado”, pretende eliminar
las candidaturas plurinominales. Una medida que, de concretarse, golpearía
directamente a sus propios aliados: el Partido Verde y el PT dependen en buena
medida de ese esquema para mantener representación legislativa.
Para muchos analistas, la jugada tiene un trasfondo más
profundo: rediseñar el sistema electoral en condiciones donde el partido en el
poder ya concentra una mayoría legislativa cuestionada por la oposición. El
riesgo, advierten, es desmantelar los equilibrios que durante décadas construyó
la izquierda cuando era oposición y que hoy parecen estorbarle.
La paradoja es evidente. Morena, que durante años denunció
fraudes, excesos y control institucional, hoy es señalada de querer redibujar
las reglas del juego con mayoría en mano. Si el PVEM y el PT acceden sin
resistencia, se darían un balazo en el pie. Si se oponen, podrían abrir una
grieta en la alianza oficialista.
¿RUPTURA EN PUERTA?
La reforma electoral podría convertirse en un parteaguas. Una
ruptura con los aliados dejaría al partido guinda expuesto y sin el margen de
maniobra que presume. La narrativa del poder absoluto se desdibujaría.
El contexto tampoco ayuda: críticas por el control de órganos
autónomos, señalamientos sobre la influencia en la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, cuestionamientos en materia de derechos humanos y un clima de
confrontación constante desde la tribuna presidencial contra periodistas,
madres buscadoras y activistas.
La pregunta flota en el ambiente político: ¿es esta reforma un
ajuste técnico para abaratar elecciones o el intento de consolidar un poder sin
contrapesos?
Por ahora, no hubo acuerdo. Y en el tablero político, cuando
los aliados dudan, el mensaje es claro: el poder también se desgasta.

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