ANTORCHA CAMPESINA SE DISFRAZA DE ANTIIMPERIALISTA
PARA COLARSE EN LA 4T
*Del discurso antiimperialista al acomodo político: Antorcha
busca reciclar su poder dentro de Morena
Por: EXPEDIENTE SECRETO
TEXCOCO, Estado de México, 5 de febrero de 2026.— Aquiles
Córdova Morán, dirigente vitalicio y patriarca del Movimiento Antorchista
Nacional, volvió a escena con un discurso grandilocuente sobre el
“imperialismo”, la guerra mundial y la multipolaridad, pero detrás de la
retórica ideológica se asoma una maniobra política clara: justificar su
alineamiento con Morena y su entrada formal a la llamada Cuarta Transformación.
En una entrevista publicada el pasado 31 de enero por el
semanario buzos, órgano afín al antorchismo, Córdova Morán realizó una serie de
contracciones discursivas para presentarse como un férreo opositor al
imperialismo estadounidense y, al mismo tiempo, como aliado natural del
gobierno de la 4T. El mensaje, envuelto en referencias al “gran capital”, a las
corporaciones trasnacionales y al peligro de una guerra nuclear, parece más un
acto de maquillaje político que una reflexión genuina sobre el contexto
internacional.
El líder antorchista sostiene que el imperialismo se encuentra
en decadencia y que, en su desesperación, empuja al mundo hacia una guerra
global. Bajo esa narrativa, llama a México a alinearse con la multipolaridad y
a cerrar filas con el gobierno actual frente a lo que denomina una “campaña de
la ultraderecha”. Sin embargo, críticos dentro y fuera de Morena señalan que el
discurso antiimperialista de Córdova es selectivo y oportunista, útil solo para
legitimar su acercamiento al poder que durante décadas combatió… o utilizó
según le convenía.
Porque Antorcha Campesina no es un actor nuevo ni ajeno al
sistema político que hoy dice repudiar. Fundado en 1974, el movimiento nació
como una organización de apoyo al sector agrario, pero con el paso de los años
se consolidó como un aparato político-electoral, muy violento y ligado al PRI,
con métodos de presión, control territorial y movilización dura. Municipios
como Ixtapaluca y Chimalhuacán, en la zona oriente del Estado de México, fueron
durante años sus bastiones, gobernados como feudos donde Antorcha se resistió a
soltar el poder.
No es casual que, tras el triunfo de Morena en 2018, surgieran
alertas internas para impedir que ese tipo de estructuras se infiltraran en el
nuevo partido. Incluso Mario Delgado, entonces dirigente nacional de Morena,
advirtió públicamente sobre el riesgo de abrirle la puerta a Antorcha
Campesina. Hoy esas advertencias parecen haber sido ignoradas.
La llegada del antorchismo a la 4T se explica, según diversas
fuentes políticas, por la intervención del senador Higinio Martínez Miranda,
quien ha provocado una ruptura al interior de Morena, además, es conocido por
su cacicazgo político en el municipio de Texcoco y operador clave en el Estado
de México. Con su respaldo, Antorcha encontró el camino que durante años se le
negó: el cobijo del partido que prometió desterrar el viejo régimen.
De ahí que el discurso de Aquiles Córdova contra el
imperialismo estadounidense resulte, para muchos, una falacia conveniente. No
se trata de una conversión ideológica, sino de una estrategia de supervivencia
política. El llamado a “organizar al pueblo” y a “cerrar el paso a la derecha”
suena menos a conciencia social y más a la reedición de las prácticas que
convirtieron a Antorcha en un grupo temido y cuestionado.
La pregunta incómoda sigue en el aire: ¿qué pensarán los
morenistas de antaño, aquellos que construyeron el movimiento desde la
resistencia, que enfrentaron represión y fraudes, al ver llegar a Morena a los
viejos caciques de un grupo señalado durante años como aparato de choque y
control político, con un historial marcado por conflictos, violencia y
acusaciones graves?
Mientras Aquiles Córdova predica sobre la decadencia del
imperio, Antorcha Campesina parece haber encontrado un nuevo refugio, no en la
multipolaridad mundial, sino en el pragmatismo de una 4T que hoy abre sus
puertas a quienes ayer representaban todo lo que decía combatir.
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