HIGINIO MARTÍNEZ: ENTRE LA AUSTERIDAD DISCURSIVA Y
LAS ALIANZAS INCÓMODAS RUMBO A 2027
*Entre la austeridad selectiva y las nostalgias autoritarias
que inquietan rumbo a 2027
Por: EXPEDIENTE SECRETO
CIUDAD DE MÉXICO, 24 de febrero de 2026.- El senador de
Morena, Higinio Martínez Miranda, volvió a escena pública, acompañado de la
presidenta de México, con un mensaje que, más que respaldo institucional a la
presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, suena a arranque anticipado de campaña
rumbo a 2027.
El legislador celebró la propuesta de Reforma Electoral y
presumió, “modestia aparte”, la reducción de regidurías que impulsó hace seis
años en el Estado de México. Se adjudicó ahorros millonarios y se colocó como
pionero de la austeridad republicana. Pero detrás del discurso de eficiencia
administrativa hay una historia política mucho más compleja —y mucho menos
pulcra.
Porque mientras habla de recortes y ahorro público, Martínez
Miranda mantiene una relación política con la organización Antorcha Campesina,
señalada durante años por su estructura clientelar, su capacidad de
movilización bajo presión y su historial de confrontaciones violentas. No es un
detalle menor. Antorcha no es un club de debate ideológico; es un aparato de
control territorial que ha operado con métodos de choque en distintos
municipios del Estado de México.
Resulta profundamente contradictorio que quien presume
combatir excesos presupuestales haya construido parte de su poder territorial
apoyándose en estructuras que viven precisamente de la presión política y la
negociación presupuestal. La austeridad parece selectiva cuando se trata de
aliados estratégicos.
Más aún, el senador decidió cerrar su mensaje evocando una
frase atribuida a Fidel Castro y Camilo Cienfuegos. No se trató de una referencia
histórica neutral. Fue una cita celebratoria, casi nostálgica, de un régimen
que ha mantenido a Cuba bajo un sistema autoritario durante más de medio siglo,
con represión a la disidencia, ausencia de libertades políticas y una economía
colapsada que ha obligado a millones de cubanos a emigrar.
Que un senador mexicano, en pleno 2026, evoque con ligereza a
Castro mientras habla de reformas políticas debería generar inquietud. No es un
guiño inocente: es un mensaje ideológico. Y en política, los símbolos importan.
Si Higinio Martínez pretende presentarse como reformista
moderno y austero, debería explicar por qué coquetea con referencias a
regímenes autoritarios y por qué mantiene cercanía con organizaciones cuya
trayectoria está marcada por prácticas de presión y confrontación.
La pregunta no es si “va bien”, como en la frase que citó. La
pregunta es hacia dónde quiere llevar al Estado de México y al país: ¿hacia una
reforma institucional auténtica o hacia la consolidación de estructuras de
poder personal, sostenidas por alianzas cuestionables y nostalgias ideológicas
peligrosas?
Porque una cosa es reducir regidores. Otra muy distinta es
reducir la calidad democrática.

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