CHIMALHUACÁN: EL ROBO ESTABA DENTRO DE LA PATRULLA
*Cateo destapa megacentro de autopartes robadas y exhibe a
policías municipales protegidos por el mando
Por: EXPEDIENTE SECREETRO
CHIMALHUACÁN, Estado de México, 8 de febrero de 2026.— Lo que
comenzó como la denuncia por el robo violento de un vehículo terminó por
destapar una cloaca de corrupción incrustada en la propia policía municipal de
Chimalhuacán. Más de 30 toneladas de autopartes robadas, una caja seca con
medios de identificación adulterados y cinco personas detenidas, entre ellas dos
policías municipales en activo, fue el saldo de un cateo que confirma lo que al
interior de la corporación era un “secreto a voces”: el crimen operaba con
placa, uniforme y con protección.
El pasado 5 de febrero, un operativo encabezado por la Fiscalía
General de Justicia del Estado de México, en coordinación con la Guardia
Nacional y la Secretaría de Seguridad estatal, derivado de una investigación
iniciada tras el robo con violencia de un automóvil ocurrido el pasado 26 de
enero en este municipio. A partir de la denuncia, el Ministerio Público logró
acreditar ante un juez la posible ubicación del vehículo y obtuvo la orden
judicial para catear un inmueble en una colonia de Chimalhuacán.
Ahí, las autoridades encontraron un auténtico centro de
desmantelamiento y acopio ilegal: cofres, parrillas, fascias, cajuelas, piezas
eléctricas y cajas de plástico pertenecientes a vehículos de distintas marcas y
modelos, además de una caja seca con identificación alterada, también cargada
con autopartes de procedencia ilícita.
“Las investigaciones permitieron identificar el predio donde
se encontraba la unidad robada y asegurar elementos clave para los procesos
legales”, informó la Fiscalía del Edoméx.
El inmueble quedó asegurado por orden del Ministerio Público
para preservar las evidencias y continuar las investigaciones que permitan
determinar la procedencia de las autopartes y la situación jurídica del predio.
Sin embargo, lo más grave no fue el volumen del botín, sino quiénes lo
custodiaban.
Entre los detenidos se encuentra un hombre de apellido
Carrillo, policía municipal en activo, adscrito a la Región 1, primer turno,
así como Marelis Varilla, también policía municipal en funciones, adscrita a la
Región 3. De acuerdo con testimonios de sus propios compañeros, ambos eran considerados
“los consentidos” del director operativo Arturo Hernández Ortega, conocido
dentro de la corporación con el indicativo “Centurión”, a quien presuntamente
le “arrimaban” fuertes cantidades de dinero.
Al interior de la policía municipal, señalan fuentes
consultadas, era sabido que los hoy detenidos operaban como delincuentes
protegidos y solapados por el mando operativo, mientras la ciudadanía era
extorsionada y asaltada por quienes juraron protegerla.
Y MIENTRAS LA PODREDUMBRE SALE A FLOTE, EL SILENCIO OFICIAL ES
ENSORDECEDOR
La alcaldesa morenista Xóchitl Flores Jiménez no ha emitido
una sola declaración pública comprometiéndose a limpiar la corporación ni a
romper con las redes de corrupción que hoy quedan exhibidas. Tampoco ha fijado
postura ante los señalamientos de que los extorsionadores de negocios serían
policías municipales adscritos al área de inteligencia.
La omisión no es menor. Ni la presidenta municipal ni la
gobernadora Delfina Gómez han anunciado acciones concretas para depurar la policía
de Chimalhuacán y poner fin a la impunidad de quienes, con uniforme oficial,
operan como ratas disfrazadas de policías.
Mientras tanto, la pregunta queda en el aire: ¿Cuántos centros
de robo más operan bajo la protección del poder municipal y cuántos “Centuriones”
siguen cobrando su cuota a costa de la seguridad de la gente?
En Chimalhuacán, una vez más, quedó claro que el crimen no
estaba escondido: estaba uniformado.
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