DELFINA REINCIDE: CAMBIA DE NOMBRE AL SECRETARIO, PERO NO AL
SISTEMA DE CORRUPCIÓN EN MOVILIDAD
*De Sibaja a Juan Hugo: el negocio de grúas, corralones y
transporte irregular sigue intacto en el Edomex
Por: EXPEDIENTE SECRETO
CIUDAD NEZAHUALCÓYOTL, Estado de México, 16 de febrero de
2026.– Lejos de corregir el rumbo tras el escándalo que envolvió a Daniel
Sibaja González, la administración de Delfina Gómez Álvarez parece haber optado
por lo más cómodo: cambiar al personaje, pero dejar intacta la maquinaria de
corrupción.
El paso de Sibaja por la Secretaría de Movilidad estuvo
marcado por acusaciones graves: la presunta construcción de un imperio de
corrupción que habría generado ganancias millonarias al amparo de corralones
ilegales, donde ciudadanos denunciaron cobros que superaban los 100 mil pesos
por recuperar sus vehículos. A ello se sumaron señalamientos por permitir la
circulación de transporte público irregular, tolerar acuerdos entre ministerios
públicos y dueños de corralones, y autorizar incrementos al pasaje mientras las
unidades continúan siendo auténticas chatarras rodantes.
El resultado fue un funcionario señalado de enriquecimiento y
finalmente removido. Pero el relevo no significó una ruptura con las prácticas
denunciadas.
El 15 de enero asumió como nuevo titular de la Secretaría de
Movilidad el exalcalde de Nezahualcóyotl, y conocido cacique de la localidad, Juan
Hugo de la Rosa García, quien sustituyó a Sibaja con la promesa —según sus
defensores— de fortalecer el transporte público, garantizar movilidad segura y
combatir la corrupción. Sin embargo, en las calles y en las agencias del
Ministerio Público la realidad parece contar otra historia.
Hoy, frente a distintas agencias del ministerio público del
Estado de México, permanecen grúas estacionadas, listas para enganchar
vehículos que terminan en corralones señalados por irregularidades. Las
denuncias ciudadanas apuntan a una presunta red donde participan policías de
investigación, policías municipales, estatales, grulleros y agentes del
ministerio público operarían en confabulación, enviando autos a depósitos que
cobran tarifas desproporcionadas. Todo ello, bajo la sombra de la Fiscalía
encabezada por José Luis Cervantes Martínez, cuya responsabilidad institucional
queda inevitablemente en entredicho.
Mientras tanto, la inconformidad ya se manifiesta en el
transporte público. En diversas unidades que circulan por avenidas mexiquenses
puede leerse un mensaje directo: “Gobernadora Delfina Gómez, la Secretaría de
Movilidad no respeta sentencia y protege al transporte público irregular y sin
concesiones.”
La acusación es demoledora: no solo persistiría el transporte
irregular, sino que existiría desacato a resoluciones judiciales. Y en medio de
este escenario, la designación de Juan Hugo de la Rosa levanta cuestionamientos
adicionales.
El nuevo secretario de movilidad no llega con una hoja en
blanco. Durante su paso por el gobierno municipal de Nezahualcóyotl, su
administración enfrentó señalamientos que golpearon la imagen del municipio. Uno
de los episodios más delicados fue el caso de su sobrina, Fabiola Yuritzi
Hernández de la Rosa, quien fue nombrada jefa de Atención a Víctimas del Delito
y posteriormente señalada por la Fiscalía mexiquense por su participación en el
secuestro de una comerciante en el municipio de Texcoco en septiembre de 2022.
De acuerdo con la investigación oficial, la víctima fue
privada de la libertad y se exigieron cinco millones de pesos para su
liberación. La imputada fue ingresada al penal Neza-Bordo.
Ese antecedente no es menor. Habla de redes de poder, de
cercanías peligrosas y de decisiones que colocan a familiares del secretario de
movilidad en posiciones sensibles ¿Qué se puede esperar la ciudadanía con Juan
Hugo de la Rosa al frente de la citada secretaria?.
A ello se suma otro movimiento político que en Neza pocos
consideran casual: la abierta intención de que su hija, la diputada local
Carmen de la Rosa, sea la próxima candidata de Morena a la alcaldía. Nezahualcóyotl
es considerado uno de los municipios más codiciados del Estado de México por su
presupuesto multimillonario. Controlarlo implica manejar recursos de enorme
magnitud. Y en un contexto donde se denuncia que el cacique nunca tiene
“llenadera”, la sospecha de continuidad y herencia política se vuelve
inevitable.
La pregunta es directa: ¿Aprendió la gobernadora la lección
tras el caso Sibaja? Hasta ahora, los hechos parecen indicar lo contrario.
El cambio de nombres no ha significado el desmantelamiento del
esquema denunciado. Las grúas siguen operando, los corralones continúan
señalados, el transporte irregular permanece en circulación y la ciudadanía
sigue pagando los costos —en dinero y en inseguridad— de una estructura que
parece diseñada para exprimir al más débil.
En el Estado de México, la movilidad no solo está colapsada;
también está bajo sospecha.

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