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EMBAJADAS COMO EXILIO DORADO: LA 4T RECICLA PROBLEMAS Y LOS EXPORTA CON PASAPORTE DIPLOMÁTICO   *El caso Marx Arriaga reabre la sospecha...

lunes, 16 de febrero de 2026

EMBAJADAS COMO EXILIO DORADO: LA 4T RECICLA PROBLEMAS Y LOS EXPORTA CON PASAPORTE DIPLOMÁTICO

 

*El caso Marx Arriaga reabre la sospecha: ¿servicio exterior o bote de desechos político?

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



CIUDAD DE MÉXICO, 16 de febrero de 2026.– En medio de la tormenta política que lo rodea, Marx Arriaga Navarro, funcionario de la Secretaría de Educación Pública, soltó una declaración que encendió aún más el debate: le ofrecieron una embajada para que dejara el cargo.

 

La revelación no quedó en rumor. Fue el propio titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, quien confirmó que a Arriaga se le propuso representar a México en un país de América Latina.

 

La pregunta es inevitable: ¿nombramiento diplomático por méritos o salida elegante para apagar un incendio interno?

 

DIPLOMACIA COMO PREMIO… ¿O COMO DESTIERRO?

 

De concretarse, el mensaje hacia el país receptor habría sido cuando menos incómodo: México enviaría a un representante no por su perfil técnico o trayectoria diplomática, sino como resultado de una purga política. Un “reacomodo” presupuestal para mantener dentro de la nómina a quien se volvió incómodo.

 

No sería la primera vez que la autodenominada Cuarta Transformación utiliza el servicio exterior como válvula de escape. Hace poco, Alejandro Gertz Manero fue enviado al Reino Unido, en un movimiento que muchos interpretaron como la salida diplomática de un personaje que acumulaba más polémicas que consensos.

 

¿Representación internacional o reciclaje político?
¿Embajadas estratégicas o bote de desechos de la 4T? La línea es cada vez más delgada.

 

LAS ACUSACIONES INTERNAS

 

Pero el caso Arriaga no se limita al ofrecimiento diplomático. Extrabajadores de la Dirección de Materiales Educativos de la SEP sostienen que, tras su remoción, habría mucho por investigar al interior del área que encabezó.

 

Las versiones apuntan a presuntos “moches” que —según afirman— terminaban beneficiando a Arriaga y que supuestamente eran recaudados por Sady Arturo Loaiza Escalona, un colaborador venezolano que él mismo habría incorporado a la dependencia.

 

De acuerdo con esos testimonios, a trabajadores contratados por honorarios se les exigía una cuota para conservar su puesto. Una práctica que, de comprobarse, no solo contradice el discurso oficial, sino que configuraría un esquema de extorsión laboral dentro de una institución encargada, paradójicamente, de formar valores cívicos.

 

EL DISCURSO FRENTE AL ESPEJO

 

La Cuarta Transformación ha hecho de su lema —“no robar, no mentir y no traicionar”— una bandera moral. Sin embargo, los señalamientos que rodean este caso obligan a cuestionar si esa máxima es convicción o propaganda.

 

Si a un funcionario señalado se le ofrece una embajada en lugar de una investigación exhaustiva, el mensaje es demoledor: el problema no se corrige, se exporta. Se cambia de oficina, se cambia de país, pero no necesariamente se rinden cuentas.

 

El posible traslado diplomático de Marx Arriaga habría sido presentado como una deferencia; para muchos, en cambio, sería una forma de sacar del reflector a un personaje que generaba más costos políticos que beneficios.

 

La diplomacia mexicana merece perfiles con experiencia, credibilidad y solvencia ética. Convertirla en refugio de conflictos internos no solo erosiona la confianza ciudadana, sino que también deteriora la imagen del país ante sus socios internacionales.

 

Hoy la polémica no es solo por un nombre. Es por el método.
Porque cuando el servicio exterior se convierte en salida de emergencia, la transparencia queda en segundo plano y la rendición de cuentas se diluye en el extranjero.

 

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