CATEM: LA MAFIA SINDICAL QUE EXTORSIONA AL PAÍS CON EL SELLO DE LA 4T
*Cobros ilegales, amenazas, vínculos criminales y protección
política: el imperio de Pedro Haces vuelve a estallar, ahora en Tampico
Por: EXPEDIENTE SECRETO
CIUDAD DE MÉXICO, 31 de enero de 2026.- La CATEM ya no es solo
un sindicato. Es un aparato de extorsión con estructura nacional, disfrazado de
representación laboral y blindado por su cercanía con el poder político. A un
mes de que empresarios denunciaran ante autoridades federales un patrón sistemático
de chantaje, falsificación de firmas y amenazas de huelga, el escándalo vuelve
a estallar, ahora en Tampico, Tamaulipas.
Empresarios de la Canaco Tampico acusan a la Confederación
Autónoma de Trabajadores y Empleados de México de exigir pagos de hasta 25 mil
pesos para permitir la descarga de mercancías en el puerto. Un derecho
convertido en botín. La denuncia, ya en manos de la Secretaría de Gobernación,
señala directamente a Juan Manuel Quezada Rodríguez, directivo de la CATEM,
como operador de los cobros ilegales, bajo la dirigencia estatal de Hugo
Torteya Chimeli.
Pero Tampico no es la excepción: es la confirmación. En
diciembre pasado fue detenido en Durango Edgar Rodríguez Ortiz, alias, “El
Limones”, identificado como secretario de organización de la CATEM en el estado
y señalado por empresarios como extorsionador serial de transportistas y
constructores. Su nombre no es menor: organizaciones de La Laguna lo ubican
como operador financiero de los Cabrera Sarabia, grupo criminal ligado al
entorno de El Mayo Zambada.
A pesar de ello, el líder nacional de la CATEM y diputado de
Morena, Pedro Haces Barba, negó cualquier vínculo. Pero las pruebas lo
desmienten. Fotografías eliminadas de las redes del sindicato —y rescatadas por
usuarios— muestran a Haces posando sonriente junto a Él Limones, ambos con la
camiseta de la CATEM. Para los transportistas, la relación era “un secreto a
voces”. Para el poder, un silencio conveniente.
En agosto del año pasado, 19 cámaras empresariales de Coahuila
y Durango rompieron el miedo y calificaron a la CATEM como lo que es: un “sindicato
criminal”. Denunciaron cobros ilegales por transportar ganado, mover materiales
de construcción, usar módulos de riego e incluso por cada hectárea sembrada. Un
impuesto mafioso impuesto a punta de amenazas.
La violencia verbal y el terror quedaron expuestos en audios
difundidos públicamente, donde Nassael Armando Cobián Duarte, secretario
general de la CATEM en Durango, amenaza con lenguaje brutal a sindicatos de
transportistas para forzarlos a afiliarse y pagar cuotas. No era negociación:
era sometimiento.
Las denuncias se multiplicaron en al menos seis estados
—Oaxaca, Veracruz, Querétaro, Estado de México y Puebla, entre otros— donde se
habló de desapariciones, privaciones de la libertad, cobros indebidos y
alianzas con el crimen organizado. En Altamira y Ciudad Madero, desde mediados
de 2025, trabajadores de carga y descarga fueron obligados a firmar su
afiliación bajo presión directa.
Con más de mil sindicatos bajo su control y alrededor de siete
millones de afiliados, Pedro Haces se ha convertido en un factor de poder
incómodo dentro de Morena. No es bien visto en Palacio Nacional, no por sus
métodos, sino por sus excesos, sus lujos y sus vínculos. Sus relaciones con
abogados cercanos a El Mayo Zambada provocaron alarma, y su figura es vista
como un muro entre la Presidencia y el sector empresarial.
Cuando los escándalos estallaron a nivel nacional, Omar García
Harfuch recibió la orden de investigar a la CATEM. El diagnóstico fue
lapidario: lo ocurrido en La Laguna no era una anomalía, sino un modus operandi
nacional. Desde Palacio se ordenó contener el poder extorsionador del
sindicato. Contener, no desmantelar.

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