BOMBA EN PALACIO: LIBRO DE SCHERER REVELA VÍNCULOS DEL “REY DEL HUACHICOL” CON EL CÍRCULO MÁS CERCANO AL PODER
*Jesús Ramírez y Mario Delgado, señalados en “Ni venganza ni
perdón” como piezas clave en la trama que habría financiado campañas de Morena
con dinero del mercado ilegal de hidrocarburos
Por: EXPEDIENTE SECRETO
CIUDAD DE MÉXICO, 11 de febrero de 2026.— Una revelación
sacude el corazón mismo del poder. El libro “Ni venganza ni perdón”, escrito
por Julio Scherer Ibarra —exconsejero jurídico de la Presidencia de Andrés
Manuel López Obrador— y el periodista Jorge Fernández Menéndez, no sólo abre
grietas en la narrativa oficial de la 4T: lanza acusaciones que golpean
directamente al gobierno de Claudia Sheinbaum.
El volumen, que comienza a circular a partir de hoy bajo el
sello Planeta, coloca en el centro de una delicada trama al actual jefe de
asesores de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, y al hoy secretario de
Educación, Mario Delgado. No se trata de rumores externos ni de filtraciones
opositoras: la versión proviene de uno de los hombres más cercanos al
expresidente, con acceso privilegiado al núcleo de decisiones del primer tramo
del sexenio.
Según se narra en el libro, fue Jesús Ramírez Cuevas quien
abrió las puertas de Palacio Nacional a Sergio Carmona, conocido como el “Rey
del Huachicol”, un personaje que —afirman los autores— llegó a controlar hasta
un tercio del mercado ilegal de hidrocarburos en la frontera norte del país.
Carmona, asesinado en noviembre de 2021 tras presuntamente entrar en tratos con
agencias de seguridad estadounidenses, habría sido pieza clave en el engranaje
electoral de Morena en el norte.
La acusación es directa: Ramírez Cuevas no sólo facilitó
reuniones estratégicas, sino que presentó a Carmona con el entonces dirigente
nacional de Morena, Mario Delgado. El libro sostiene que parte de las ganancias
del tráfico ilegal de combustibles “bañaron” campañas del partido oficial en
las elecciones intermedias de 2021, particularmente en Tamaulipas, Sonora y
Sinaloa.
Más aún: se maneja la versión de que el propio Carmona se
habría reunido con López Obrador.
Hoy, mientras Carmona está muerto, Mario Delgado ocupa la Secretaría de Educación
Pública en el gobierno de Claudia Sheinbaum —y se menciona incluso su posible
regreso a la dirigencia nacional del partido—, y Ramírez Cuevas funge como jefe
de asesores presidenciales. Según el libro, su nombre ya figura en cortes de
Nueva York y Texas, un dato que podría tener implicaciones internacionales.
Pero el golpe no termina ahí.
Scherer Ibarra dibuja a un presidente que “casi no leía los
periódicos” y cuya principal fuente de información eran las tarjetas que
Ramírez Cuevas dejaba en su escritorio y los comentarios que le hacía camino a
la mañanera. En ese trayecto —según el relato— se cocinaba la agenda pública.
“Le refería todo lo que le interesaba que el presidente
escuchara. De ese modo se daba la gran manipulación, aderezada con preguntas
siempre a modo”, escribe Scherer. Y remata: el presidente respondía a temas que
eran de interés de Jesús Ramírez, no necesariamente del gobierno ni del país.
El exconsejero jurídico admite que la mañanera estuvo poblada
de “seudoperiodistas” al servicio del “gran manipulador”, y que el sistema de
medios públicos operó para satisfacer los deseos del vocero y su círculo. La
información —según el libro— se filtraba y se moldeaba, generando “un gran daño
tanto al presidente como a la sociedad”.
En paralelo, se describe una red de comunicadores y empresas
favorecidas con contratos millonarios y publicidad oficial. Entre los casos
señalados destaca el periódico Regeneración, que habría recibido 2 mil 800
millones de pesos durante el sexenio lopezobradorista, actuando —según el
relato— como un instrumento incondicional del régimen.
Paradójicamente, mientras Scherer intenta presentar a López
Obrador como el gran traicionado, el libro va dejando huellas que alcanzan a
figuras clave del obradorismo, algunas aún incrustadas en el actual gobierno.
La pregunta inevitable es política y judicial: ¿habrá
consecuencias? Porque si las revelaciones provienen del corazón mismo de la 4T,
el escándalo no puede despacharse como ataque opositor. Se trata de un
testimonio interno que, de confirmarse, configuraría uno de los capítulos más
oscuros del financiamiento político reciente.
El libro apenas comienza a circular. Pero sus “misiles”, como
los llama el propio relato, ya impactaron en Palacio Nacional.

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