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AUSTERIDAD DE MENTIRA: LA 4T Y LA OBSCENIDAD DEL PODER   *Entre peines, maquillaje y zapatos boleados, la 4T convirtió la “austeridad” e...

sábado, 7 de febrero de 2026

AUSTERIDAD DE MENTIRA: LA 4T Y LA OBSCENIDAD DEL PODER

 

*Entre peines, maquillaje y zapatos boleados, la 4T convirtió la “austeridad” en un privilegio de élite

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



CIUDAD DE MÉXICO, 7 de febrero de 2026.— La Cuarta Transformación ya no gobierna: se burla. Se burla del hambre, de la precariedad, del salario mínimo que no alcanza y del ciudadano al que durante años le repitieron como dogma que “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”. Hoy ese lema no solo está muerto: está escupido, pisoteado y exhibido en vivo desde el propio Senado de la República.

 

Mientras millones de mexicanos sobreviven sin servicios básicos, los legisladores de la 4T disfrutan de un salón de belleza dentro del Senado, pagado con dinero público. No es una metáfora, no es exageración, es la postal exacta de un régimen que prometió acabar con los privilegios… para quedárselos todos. ¿En qué país serio un representante popular tiene estética, peinado y maquillaje financiados por el erario público? En el México de Morena, donde la austeridad solo aplica hacia abajo.

 

La indignación estalló cuando se difundió el video de la senadora del Partido Verde, Juanita Guerra, recibiendo tranquilamente un tratamiento capilar en ese recinto de lujo disfrazado de oficina legislativa. El problema no fue el privilegio —porque ese ya lo dan por hecho—, sino que se atrevieran a exhibirlo. Por eso ahora se habla de “prudencia”, no de cancelarlo. Que vuelva a operar, sí, pero sin cámaras, sin escándalo, sin pueblo mirando.

 

El cinismo alcanzó niveles grotescos cuando la senadora morenista Beatriz Mojica intentó apagar el incendio acusando de misoginia a quienes cuestionan el salón de belleza. Una manipulación vulgar: usar la bandera de género para justificar el despilfarro y los lujos de una clase política desconectada de la realidad. No es misoginia señalar privilegios; misoginia es usar a las mujeres como escudo retórico para proteger la corrupción del poder.

 

Y como si el cuadro no fuera suficientemente ofensivo, también se normaliza que los legisladores varones cuenten con un espacio para bolearse los zapatos. Tan acostumbrados están al trato de realeza, que ahora algunos exigen “equidad”: si se cierra la estética, que también se clausure el área de lustrado. No por austeridad, sino por berrinche. ¿O acaso esperan recibir a alguien tan importante que amerite zapatos relucientes y cabezas perfectamente peinadas?

 

La respuesta la dio la propia 4T hace unos días, cuando circuló un video que quedará marcado como símbolo del nuevo régimen: una mujer arrodillada, limpiando los zapatos del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, minutos antes de un acto oficial en Querétaro. Una imagen humillante, clasista, colonial. La foto perfecta del poder morenista: de pie, cómodo, mientras otros se arrodillan para servirle.

 

Eso es Morena hoy. Eso es la 4T real. No la de los discursos, no la del templete, no la de las mañaneras. La de los privilegios ocultos, la de los salones VIP, la de los servidores públicos convertidos en servidumbre moderna. Un proyecto que prometió dignidad y terminó reproduciendo —con más descaro— los vicios del viejo régimen.

 

La transformación no fue del sistema, fue de los beneficiarios. Cambiaron los colores, cambiaron los nombres, pero el desprecio por el pueblo sigue intacto. La austeridad republicana murió peinada, maquillada y con los zapatos bien boleados, dentro del Senado de la República.

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