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UNIDAD EN EL DISCURSO, FRACTURA EN LOS HECHOS: MORENA  SE RESQUEBRAJA EN EL ESTADO DE MÉXICO   Mientras Ramírez Cuéllar promete el “segu...

lunes, 23 de febrero de 2026

UNIDAD EN EL DISCURSO, FRACTURA EN LOS HECHOS: MORENA

 SE RESQUEBRAJA EN EL ESTADO DE MÉXICO

 

Mientras Ramírez Cuéllar promete el “segundo piso” en Neza, crecen las rupturas internas por pactos con Antorcha, imposiciones familiares y el control criminal del agua en la zona Oriente.

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, 23 de febrero de 2026.- El discurso fue impecable. Unidad, bienestar, justicia social, seguridad, regeneración del agua, 60 mil viviendas y más de 400 mil votos para la presidenta en 2027. El diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar encabezó en Ciudad Nezahualcóyotl una reunión para fortalecer el llamado “Segundo Piso de la Transformación” bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum.

 

Pero mientras en el templete se hablaba de consolidación y honestidad, abajo, en el territorio, Morena enfrenta una de sus crisis internas más delicadas en el Estado de México.

 

LA FRACTURA CON ANTORCHA

 

Uno de los focos rojos está en los acuerdos que el senador Higinio Martínez Miranda estaría construyendo con Antorcha Campesina, organización históricamente vinculada a prácticas clientelares y estructuras corporativas que Morena prometió erradicar.

 

Militantes de base advierten que estos acercamientos no sólo contradicen el discurso de transformación, sino que profundizan la división interna. Para muchos cuadros morenistas, pactar con estructuras que simbolizan el viejo modelo de control territorial erosiona la credibilidad del proyecto y revive los métodos que la Cuarta Transformación dijo combatir.

 

La fractura no es menor: en municipios estratégicos del oriente mexiquense ya se habla de bloques internos enfrentados rumbo a 2027.

 

NEZA: EL RIESGO DEL CACICAZGO RECICLADO

 

En Ciudad Nezahualcóyotl, la unidad que se presume en los eventos oficiales contrasta con la tensión interna provocada por la intención del exalcalde Juan Hugo de la Rosa de impulsar a su hija, Carmen de la Rosa, como candidata a la presidencia municipal.

 

La imposición familiar genera inconformidad entre liderazgos locales que acusan un intento de heredar el poder bajo las siglas de Morena. Lo que antes se criticaba en otros partidos, el cacicazgo y el control dinástico— hoy amenaza con reproducirse al interior del partido guinda.

 

En privado, operadores territoriales advierten que, si se concreta la candidatura sin consenso real, podría detonarse una ruptura que afecte la meta de los 400 mil votos que Ramírez Cuéllar planteó como objetivo.

 

EL AGUA: LA PRUEBA DE FUEGO

 

Pero la mayor contradicción no está sólo en las candidaturas, sino en el territorio donde el agua se ha convertido en moneda política y botín criminal.

 

Si Alfonso Ramírez Cuéllar, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y la presidenta Claudia Sheinbaum realmente quieren resolver el desabasto en la zona Oriente, tendrán que ir más allá de convenciones y discursos. Tendrán que enfrentar a los alcaldes que, por acción u omisión, han permitido que grupos criminales controlen el suministro.

 

El caso más grave se ubica en Los Reyes La Paz, donde el esposo de la alcaldesa morenista Martha Guerrero, Tranquilino Lagos Buenabad, habría pactado con el grupo delictivo conocido como Sindicato 22 de Octubre, entregándole el control del agua en la localidad.

 

Habitantes denuncian que el suministro se condiciona: agua a cambio de afiliación política. Un mecanismo que convierte un derecho humano en herramienta de presión electoral.

 

Mientras en el discurso se promete “rehúso de agua”, “mejoramiento de la red hidráulica” y apertura de pozos, en la práctica el líquido es administrado por estructuras que operan con lógica de control territorial.

 

LA CONTRADICCIÓN CENTRAL

 

En el evento, del pasado sábado 21 de febrero, se habló de combatir la extorsión y el cobro de piso. Se dijo que la unidad es necesaria para que los delincuentes no encuentren huecos. Sin embargo, los huecos parecen estar dentro del propio partido: acuerdos con organizaciones cuestionadas, intentos de imposición familiar y tolerancia a estructuras que operan el agua como instrumento de sometimiento político.

 

El “Segundo Piso de la Transformación” en el Estado de México enfrenta su prueba más compleja: demostrar que la unidad no es sólo una fotografía de evento, sino una limpieza real de prácticas heredadas.

 

Porque si Morena no resuelve sus fracturas internas, si no frena los pactos que contradicen su narrativa y si no lleva ante la justicia a quienes permiten que el crimen administre servicios básicos, el discurso de transformación podría convertirse en una repetición del viejo régimen con nuevos colores.

 

La unidad se proclama. La cohesión se demuestra. Y en el oriente mexiquense, hoy, la distancia entre ambas es cada vez más evidente.

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