LA REALIDAD DE LA NOTICIA

EL MAQUILLAJE ESTADÍSTICO NO FRENA LA EMBESTIDA LOCAL  CONTRA LA PRENSA EN EL EDOMEX   *Mientras el gobierno estatal maquilla cifras de ...

martes, 25 de agosto de 2026

LA POLICÍA DE CHICOLOAPAN, CONVERTIDA EN CAJA DE COBRO: ACUSAN A COMISARIO Y MANDOS DE EXTORSIONAR A SUS PROPIOS AGENTES

 

*Policías denuncian cuotas de 900 pesos semanales, castigos y presuntas extorsiones a transportistas; acusan al comisario Josafat Green Ramírez y señalan al alcalde morenista Francisco Javier Mendoza Vázquez de conocer el esquema y permitirlo

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


SAN VICENTE CHICOLOAPAN, Estado de México, 24 de agosto de 2026.- Lo que debería ser una corporación encargada de proteger a la ciudadanía habría terminado convertida, de acuerdo con testimonios de propios elementos policiacos, en un mecanismo de cobro, amenazas y castigos internos, donde los agentes no sólo enfrentan condiciones laborales precarias, sino que son obligados a conseguir dinero en la calle para cubrir cuotas impuestas desde la propia estructura policial.

 

Los señalamientos apuntan directamente al comisario de Seguridad Pública Municipal, Josafat Green Ramírez, y alcanzan al presidente municipal morenista, Francisco Javier Mendoza Vázquez, a quien los uniformados responsabilizan de conocer la situación y permitir que continúe.

 

De acuerdo con los testimonios recabados por EXPEDIENTE SECRETO, los policías aseguran estar hartos de los presuntos abusos y de un esquema en el que cada elemento debe entregar 900 pesos semanales por utilizar una patrulla.

 

La acusación es particularmente grave: los uniformados sostienen que los mandos les exigen salir a conseguir dinero mediante extorsiones a ciudadanos y conductores para poder cubrir esa cuota.

 

LA PATRULLA COMO NEGOCIO

 

Entre los mandos señalados aparece Tolentino Hernández Luis Ángel, jefe de turno, a quien los policías identifican como uno de los operadores encargados de cobrar las cuotas y de contener las inconformidades dentro de la corporación.

 

Los elementos aseguran que las denuncias internas por abusos no prosperan y que existiría una red de protección alrededor de los mandos, incluso dentro del área de Asuntos Internos. La licenciada y titular del área tiene una muy estrecha cercanía con el comandante Luis Ángel, por ello, las denuncias nunca prosperan.

 

Pero los señalamientos no terminan ahí. Otro de los nombres mencionados por los uniformados es el del comandante Pérez Cantú Evelio, a quien atribuyen el cobro de 600 pesos por cada falta laboral. Los agentes aseguran contar con comprobantes de depósitos que, según su versión, corresponderían a esos cobros.

 

Más grave todavía es la acusación de que a los policías se les habría sugerido obtener dinero mediante presuntas extorsiones a los camiones de carga que circulan por la carretera México-Texcoco.

 

El mecanismo descrito por los uniformados sería sencillo y brutal: detener a los conductores, amenazarlos con inventarles algún delito y mantener sus vehículos en los corralones, sabiendo que recuperar una unidad puede representar para los transportistas gastos de decenas de miles de pesos. Por ello, acceden a pagar las extorsiones.

 

Si estos señalamientos se confirman mediante una investigación formal, no se estaría hablando simplemente de abusos aislados de algunos policías, sino de un posible esquema institucional de corrupción que convertiría la función de seguridad pública en una fuente de ingresos producto de extorsiones.

 

EL PRECIO DE DENUNCIAR

 

Los policías también denuncian que quienes se atreven a cuestionar las cuotas o a protestar por los abusos son castigados. Según sus testimonios, pueden ser retirados de las patrullas y enviados a los llamados “servicios de castigo”, con la intención de desgastarlos hasta provocar su renuncia.

 

Los elementos afirman incluso que existe el temor de que, como represalia, se les fabriquen responsabilidades y sean puestos a disposición del Ministerio Público. Es decir, el mensaje para los uniformados sería contundente: pagar, callar o irse.

 

Y mientras los policías viven bajo presión, la ciudadanía queda atrapada en el extremo más peligroso del problema: si los uniformados necesitan obtener dinero en la calle para cumplir cuotas internas, la seguridad pública deja de ser un servicio y corre el riesgo de convertirse en una actividad de recaudación ilegal.

 

CINCO MIL 500 PESOS QUINCENALES Y 900 PESOS SEMANALES DE CUOTA

 

Las condiciones económicas denunciadas por los policías hacen todavía más grave el panorama. Los elementos aseguran percibir 5 mil 500 pesos quincenales, pero de esa cantidad tendrían que desprenderse de 900 pesos cada semana por la renta de las patrullas.

 

A ello se suman los gastos de combustible. Los agentes aseguran que reciben apenas ocho litros diarios de combustible, cantidad que consideran insuficiente para realizar sus recorridos.

 

Cuando una patrulla se descompone, según los testimonios, los propios policías tendrían que asumir el costo de las reparaciones si quieren continuar trabajando.

 

El resultado sería una corporación en la que el policía termina pagando por trabajar, mientras los ciudadanos padecen las consecuencias de una estructura que, en lugar de fortalecer la seguridad, estaría generando incentivos para obtener dinero por vías irregulares.

 

JORNADAS EXTENUANTES Y POLICÍAS AL LÍMITE

 

A este escenario se agregan las condiciones laborales. Los uniformados denuncian jornadas de 24 horas de trabajo por 24 de descanso, aunque aseguran que en ocasiones ni siquiera cuentan con tiempo suficiente para comer.

 

Quienes permanecen asignados al Palacio Municipal, afirman, deben cubrir jornadas de aproximadamente 9 de la mañana a 12 de la noche, con apenas una hora destinada a alimentos. La pregunta resulta inevitable: ¿cómo puede exigirse eficiencia, profesionalismo y seguridad a policías sometidos a estas condiciones?

 

El problema no sería únicamente laboral. También representa un riesgo para la ciudadanía. Un policía agotado, mal pagado, presionado económicamente y sometido a amenazas internas difícilmente puede desempeñar de manera adecuada una función que exige concentración, disciplina y capacidad de respuesta.

 

¿QUÉ SABE EL ALCALDE MORENISTA?

 

Los policías aseguran que el presidente municipal Francisco Javier Mendoza Vázquez conoce los señalamientos y que, pese a ello, el sistema continúa operando. Las acusaciones son suficientemente graves como para que el alcalde no pueda limitarse a guardar silencio.

 

Si desconoce lo que ocurre dentro de su propia corporación, entonces tendría que explicar por qué sus mandos pueden cobrar cuotas a los policías sin que nadie los detenga. Si lo conoce, tendría que explicar por qué no ha actuado.

 

Y si sostiene que todo es falso, la respuesta no debería ser política ni discursiva: debería abrirse una investigación independiente, revisar los depósitos bancarios denunciados por los elementos, auditar las cuotas, investigar las quejas ante Asuntos Internos y determinar si existe o no una estructura de extorsión dentro de la policía municipal.

 

Porque aquí no se está hablando solamente de policías inconformes.

Se está hablando de cobros obligatorios, amenazas, castigos, extorsiones a transportistas, denuncias internas que son frenadas y una cadena de mando que, según los testimonios, llegaría hasta el comisario y el propio gobierno municipal.

 

LA POLICÍA SE CANSÓ DE SER SEÑALADA

 

Los uniformados que decidieron romper el silencio sostienen que existe una percepción social de que toda la policía municipal es responsable de los abusos. Pero aseguran que detrás de muchos de esos comportamientos existe una estructura de presión que comienza dentro de la propia corporación.

 

Y ante la gravedad de estos señalamientos, el alcalde Francisco Javier Mendoza Vázquez y el comisario Josafat Green Ramírez tienen algo más que una obligación política de responder: tienen la responsabilidad de aclarar públicamente qué está ocurriendo dentro de la corporación que está bajo su mando.

 

Las acusaciones aquí descritas corresponden a testimonios de policías municipales y deberán ser investigadas y corroboradas por las autoridades competentes.

No hay comentarios: