HIGINIO VA POR EL SENADO… Y POR EL EDOMEX: LA GUERRA
CONTRA DELFINA Y DUARTE ESCALA
*La llegada del texcocano a la presidencia del Senado exhibe
la ruptura del Grupo Texcoco y abre una nueva batalla por la sucesión
mexiquense; detrás aparecen Antorcha Campesina, Chapingo y el conflicto de
Zoquiapan
Por: EXPEDIENTE SECRETO
En el centro de la confrontación aparece el senador Higinio
Martínez Miranda, quien, después de una década de retrocesos, desplazamientos y
derrotas políticas, estaría a punto de recuperar una posición privilegiada: la
presidencia del Senado de la República.
Y el mensaje político es brutal: el viejo Grupo Texcoco está
roto y sus antiguos pupilos, Delfina Gómez Álvarez y Horacio Duarte, ahora son
adversarios de quien durante años fue su jefe político.
Martínez Miranda, vicecoordinador de membrete de la bancada de
Morena en el Senado, habría superado en la carrera por la presidencia de la
Cámara Alta al tabasqueño Óscar Cantón Zetina, quien contaba con el respaldo de
personajes de enorme peso dentro del morenismo, entre ellos Ignacio Mier y Adán
Augusto López, ambos cercanos al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La diferencia, de acuerdo con las versiones que circulan
dentro del Senado, habría sido una sola: el respaldo de la presidenta Claudia
Sheinbaum.
Y si Higinio llega finalmente a la presidencia del Senado para
el periodo septiembre de 2026-agosto de 2027, no solamente ocupará uno de los
cargos legislativos más poderosos del país.
Tendrá también una plataforma privilegiada para disputar el
futuro político del Estado de México.
El regreso del cacique: Higinio Martínez lleva años intentando
regresar al primer plano de la política mexiquense.
Su historia está íntimamente ligada a Texcoco y al denominado Grupo
Texcoco, una estructura política que comenzó a consolidarse hace
aproximadamente 26 años bajo su liderazgo, primero dentro del PRD y
posteriormente en Morena.
El grupo llegó a convertirse en una de las principales fuerzas
políticas del oriente mexiquense, con influencia que se extendió hasta
municipios como Ecatepec.
Martínez fue presidente municipal de Texcoco entre 2003 y
2006. Antes de él había gobernado el municipio Horacio Duarte, entre 2000 y
2003; años después, Delfina Gómez ocupó la alcaldía entre 2013 y 2015.
Los tres fueron durante años parte del mismo proyecto
político. Hoy, prácticamente todo aquello quedó reducido a cenizas.
Delfina Gómez llegó a la gubernatura en 2023 y, en una de las
mayores afrentas políticas para Martínez Miranda, no lo colocó como secretario
general de Gobierno. Eligió a Horacio Duarte. La decisión no solamente dejó
fuera al viejo cacique texcocano de una posición estratégica.
También fortaleció a su antiguo pupilo y convirtió a Duarte en
uno de los principales operadores del gobierno estatal.
Desde entonces, la disputa por el control político de Texcoco
y por el futuro del Estado de México se convirtió en una guerra de posiciones.
La eventual llegada de Higinio Martínez a la presidencia del
Senado adquiere por ello una dimensión que va mucho más allá del Poder
Legislativo.
Quienes conocen los movimientos internos de Morena sostienen
que la presidenta Claudia Sheinbaum habría identificado en Martínez Miranda una
pieza útil para contener el peso político de Adán Augusto López dentro del
Senado, particularmente de cara al proceso electoral de 2027.
Adán Augusto y la senadora Andrea Chávez han mantenido sus
propios proyectos políticos, entre ellos la disputa por la candidatura de
Morena en Chihuahua. De acuerdo con las versiones internas, ambos habrían
rechazado la posibilidad de que Chávez compitiera por la alcaldía de Ciudad
Juárez, dejando el camino a Cruz Pérez Cuéllar rumbo a la gubernatura. En ese
tablero, colocar a Higinio al frente del Senado significaría introducir una
pieza de contrapeso.
Pero el problema es que el contrapeso nacional puede
convertirse en una bomba política dentro del Estado de México.
Porque mientras Sheinbaum podría estar utilizando a Higinio
para equilibrar fuerzas en el Senado, Delfina Gómez y Horacio Duarte tienen
razones de sobra para impedir que el senador fortalezca su estructura rumbo a
la sucesión mexiquense.
LA ELECCIÓN DE 2027 SERÁ DETERMINANTE
Estarán en juego gubernaturas, diputaciones federales,
congresos locales y presidencias municipales. Y el Estado de México será una
pieza fundamental debido a su enorme peso electoral y a la cantidad de
diputaciones federales que representa en San Lázaro. Por eso, la verdadera
batalla no estaría en quién preside el Senado.
La verdadera batalla es quién llegará con mayor fuerza al
momento de definir la candidatura de Morena al gobierno mexiquense.
Higinio quiere regresar. Delfina quiere conservar el control. Duarte
quiere consolidar el suyo.
Y entre los tres existe una historia política común que ahora
se convirtió en una factura pendiente.
La llegada del texcocano al Senado mandaría, además, una señal
que incomoda profundamente al morenismo mexiquense: la sucesión del Estado de
México podría dejar de depender exclusivamente de Andrés Manuel López Obrador y
comenzar a definirse desde Palacio Nacional bajo la conducción de Claudia
Sheinbaum.
Si esa lectura es correcta, se trataría de una de las mayores
fracturas políticas dentro de Morena desde su llegada al poder. Pero la disputa
no termina en los cargos políticos.
Alrededor del grupo de Higinio Martínez existen situaciones
muy preocupantes. Los señalamientos sobre la relación política con sectores de Antorcha
Campesina, organización que, según diversas voces, ha ganado espacios y
desplazado a liderazgos tradicionales de Morena en distintas regiones del
Estado de México.
Las acusaciones son especialmente delicadas en la Universidad
Autónoma Chapingo, donde sectores universitarios denuncian una intromisión
política que estaría afectando programas académicos, estructuras
administrativas, derechos laborales y proyectos regionales.
Entre los señalamientos se encuentra la intención de modificar
programas universitarios para orientarlos hacia intereses de corporaciones
agroalimentarias y agroexportadoras, incluso mediante la creación de programas
relacionados con cadenas productivas como el aguacate y los llamados frutos berries.
También se denuncia un proceso de debilitamiento o
desaparición de unidades regionales de Chapingo en Mérida, Zacatecas y San Luis
Acatlán, Guerrero, mientras la Unidad Regional Sur-Sureste de Puyacatengo,
Tabasco, enfrentaría una reducción de estudiantes y apoyos.
Todo ello requiere una investigación seria, pública y
documentada.
Porque si detrás de estas decisiones existen intereses
políticos o económicos ajenos a la comunidad universitaria, el problema dejaría
de ser una disputa administrativa para convertirse en un intento de captura
política de una institución educativa estratégica para el campo mexicano.
ZOQUIAPAN: EL CONFLICTO QUE NADIE QUIERE EXPLICAR
El caso más delicado es el de la Estación Forestal
Experimental Zoquiapan.
Las acusaciones que circulan dentro de Chapingo vinculan el
conflicto con una presunta alianza política entre operadores de Higinio
Martínez y sectores de Antorcha Campesina.
De acuerdo con testimonios universitarios, el conflicto
comenzó a escalar el 15 de octubre de 2025, cuando ejidatarios de Río Frío
cerraron el acceso principal a la estación e introdujeron maquinaria pesada
para abrir caminos.
Los estudiantes de Ciencias Forestales intentaron continuar
con sus prácticas utilizando rutas alternas.
La situación habría empeorado el 15 de febrero de 2026,
cuando, según testimonios, estudiantes fueron enfrentados y amenazados con
machetes para impedirles el acceso.
“Estos son nuestros bosques”, habría sido la advertencia. Finalmente,
el 28 de mayo, los caminos y veredas restantes fueron cerrados. Desde entonces,
profesores y estudiantes dejaron de acudir a la estación ante el temor de una
confrontación violenta.
La acusación más grave sostiene que detrás del conflicto
existiría una operación política para reconocer como propietarios a ejidatarios
de Río Frío sobre aproximadamente 1,640 hectáreas.
Y aquí aparecen dos nombres más: los diputados federales de
Morena Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo, quienes son señalados de haber
realizado gestiones ante distintas dependencias para respaldar las demandas de
los ejidatarios.
Si esas gestiones existieron, deben transparentarse. Si hubo
intervención política, debe explicarse. Y si Higinio Martínez ha intentado utilizar
una disputa agraria para construir una estructura electoral, la sociedad tiene
derecho a saberlo.
¿DESPOJO O NEGOCIACIÓN POLÍTICA?
Las versiones más severas sostienen que Higinio Martínez y
Antorcha Campesina habrían intervenido políticamente para favorecer el
reconocimiento de los ejidatarios y facilitar el control de los terrenos.
Son acusaciones extremadamente graves que deben ser
investigadas por las autoridades competentes.
Porque si se demostrara que funcionarios, legisladores,
dirigentes políticos o grupos de presión participaron en una operación para
apropiarse de tierras pertenecientes a una institución pública, estaríamos
frente a algo mucho más serio que una disputa entre ejidatarios y estudiantes.
Estaríamos frente a un posible negocio político con
territorio, una universidad y recursos públicos como moneda de cambio.
EL SILENCIO TAMBIÉN ES POLÍTICO
Lo preocupante es que las denuncias sobre Chapingo y Zoquiapan
ya habrían llegado hasta las conferencias presidenciales. Las mañaneras, sin
que hasta ahora exista una solución contundente que satisfaga a las partes.
¿Quién protege a los estudiantes? ¿quién garantiza que puedan
realizar sus prácticas? ¿quién determina legalmente la propiedad de las
tierras? ¿quién autorizó las gestiones políticas? ¿quién está detrás de ellas? ¿y
qué papel juegan Higinio Martínez y Antorcha Campesina?
Cuando están involucradas tierras, estudiantes, trabajadores,
recursos públicos y una universidad estratégica para el país, la transparencia
no puede ser opcional.
HIGINIO REGRESA, PERO LA GUERRA APENAS COMIENZA
La ruptura del Grupo Texcoco ya no es reversible. Delfina
Gómez no parece dispuesta a entregarle el control político del Estado de México.
Horacio Duarte tampoco. Y Higinio, con la presidencia del
Senado en las manos, tendrá una plataforma desde la cual podrá reconstruir su
estructura. Por eso la disputa apenas comienza.
El Senado puede convertirse en su trampolín hacia la
candidatura mexiquense.
Chapingo puede convertirse en uno de los escenarios más
incómodos de esa batalla. Zoquiapan, en una prueba de fuego para todos los
involucrados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario