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LA SALUD SE HUNDE EN EL EDOMEX MIENTRAS DELFINA  GÓMEZ GUARDA SILENCIO   *Trabajadores denuncian salarios retenidos, hospitales sin pers...

martes, 18 de agosto de 2026

LA SALUD SE HUNDE EN EL EDOMEX MIENTRAS DELFINA

 GÓMEZ GUARDA SILENCIO

 

*Trabajadores denuncian salarios retenidos, hospitales sin personal, falta de insumos y equipos; advierten paro estatal mientras pacientes enfrentan retrasos, carencias y una atención médica cada vez más precaria

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


CIUDAD NEZAHUALCÓYOTL, Estado de México, 18 de agosto de 2026.- El sistema de salud del Estado de México vuelve a exhibir sus miserias: trabajadores sin cobrar, hospitales con plantillas incompletas, falta de insumos y equipo, cirugías retrasadas y pacientes obligados a peregrinar de una unidad médica a otra, mientras la gobernadora morenista Delfina Gómez Álvarez guarda un silencio que resulta cada vez más difícil de justificar.

 

Ayer, prácticamente durante todo el día, trabajadores del sector Salud salieron a las calles en Texcoco, Toluca, Villa Victoria, La Paz, Ecatepec, Chalco, Ciudad Nezahualcóyotl, Acambay, Atizapán e Ixtlahuaca, entre otros municipios, para reclamar algo tan elemental como el salario que debieron recibir el pasado 15 de agosto.

 

No recibieron su quincena.

 

Y detrás de cada trabajador que no cobra hay una familia que también queda atrapada en los problemas administrativos de un gobierno que presume transformación, pero que ni siquiera logra garantizar el pago puntual a quienes mantienen de pie los hospitales públicos.

 

Las protestas comenzaron alrededor de las 11:00 horas. En algunos municipios hubo bloqueos de vialidades y reducción temporal de servicios. Los trabajadores advirtieron que, si este martes el dinero no aparece en sus cuentas, la movilización podría convertirse en un paro estatal de labores.

 

El problema no se limita a una nómina retrasada. Los trabajadores denuncian también adeudos de bonos de salud, canasta básica y complementos salariales, además de falta de personal, medicamentos, insumos y equipo.

 

Y acusan que los problemas se agravaron desde la transferencia de los servicios estatales al IMSS-Bienestar.

 

“Desde que entró IMSS-Bienestar hemos tenido muchos problemas”, señalaron trabajadores, quienes denunciaron que las plantillas de médicos y enfermeras permanecen incompletas.

 

HOSPITALES FUNCIONANDO AL LÍMITE

 

En el Hospital Materno Perinatal “Mónica Pretelini Sáenz”, en Toluca, alrededor de 50 trabajadores bloquearon intermitentemente la lateral de Paseo Tollocan.

 

Pero el problema alcanza a aproximadamente mil 500 empleados de todos los turnos.

 

De acuerdo con el secretario general sindical del hospital, Carlos Camacho, no se han cubierto plazas de trabajadores jubilados, renunciados o cuyos contratos terminaron. La falta de anestesiólogos durante el turno matutino, además, habría provocado retrasos en procedimientos quirúrgicos durante meses.

 

El resultado es una cadena de consecuencias que termina golpeando al ciudadano: menos personal, menos capacidad de atención, procedimientos retrasados y pacientes y familiares enfrentados a médicos y enfermeras que también están trabajando bajo presión. La situación ha llegado a un punto alarmante.

 

Camacho reconoció que algunos médicos y enfermeras han sido víctimas de amenazas de muerte por no poder atender oportunamente a pacientes.

 

Es decir, el fracaso administrativo termina convertido en violencia dentro de los hospitales.

 

En La Paz, médicos y enfermeras del Hospital Materno Infantil “Miguel Hidalgo y Costilla” bloquearon parcialmente la carretera federal México-Texcoco, a la altura de La Magdalena Atlicpac. No es un conflicto nuevo.

 

En enero de 2024, trabajadores de ese mismo hospital ya habían bloqueado la vialidad para exigir pagos, insumos, mejores condiciones laborales y plazas definitivas. En agosto de 2025, personal de limpieza y mantenimiento volvió a protestar por salarios y prestaciones pendientes. Dos años después, los problemas siguen ahí.

 

UNA SALUD PÚBLICA QUE SE DESMORONA

 

Mientras Morena presume que el país y el Estado de México están viviendo una transformación histórica, los trabajadores de la salud exhiben una realidad completamente distinta: hospitales que operan con carencias, trabajadores que no cobran a tiempo y pacientes que terminan pagando las consecuencias de una burocracia incapaz de resolver lo básico.

 

Y AQUÍ APARECE UNA PREGUNTA INEVITABLE: ¿DÓNDE ESTÁ DELFINA GÓMEZ ÁLVAREZ?

 

La gobernadora morenista no puede limitarse a observar desde el silencio mientras los trabajadores de la salud protestan en las calles y los hospitales acumulan carencias. Porque el problema no comenzó ayer.

 

Desde la llegada de Morena al poder, tanto a nivel federal como en el Estado de México, el sistema de salud ha enfrentado una profunda crisis derivada de problemas de abasto, personal, infraestructura, atención y operación institucional. Una crisis que no puede medirse únicamente en pesos, contratos o estadísticas: se mide también en pacientes que no reciben atención a tiempo y en familias que viven auténticas tragedias cuando una enfermedad encuentra un sistema incapaz de responder.

 

Miles de vidas humanas han quedado atrapadas en esta crisis sanitaria, mientras los gobiernos morenistas han convertido muchas veces las deficiencias en discursos, las promesas en propaganda y las responsabilidades en explicaciones administrativas. Y mientras tanto, la gente enferma.

 

En el Estado de México, conseguir una consulta, un estudio, una cirugía o un tratamiento puede convertirse para muchas familias en una auténtica peregrinación: de un hospital a otro, de una ventanilla a otra y de una institución a otra, buscando una atención que debería ser un derecho, no un favor.

 

HASTA LA HEMODIÁLISIS ESTÁ BAJO PRESIÓN

 

El propio IMSS-Bienestar informó que el servicio de hemodiálisis continúa funcionando en las 12 unidades médicas mexiquenses que brindan esta atención y aseguró que ningún paciente ha dejado de recibir su terapia renal.

 

Sin embargo, la institución reconoció fallas en la mayoría de las máquinas de cinco unidades, cuya operación corresponde a la empresa Mantenimiento de Equipo Médico BITA, S.A. de C.V.

 

IMSS-Bienestar aseguró que instaló una mesa de trabajo para reparar los equipos y anunció medidas extraordinarias, incluido el traslado de pacientes a otras unidades cuando sea necesario. Pura mentira.

 

Pero incluso esta explicación deja al descubierto la fragilidad de un sistema en el que un paciente renal —cuya vida depende de recibir su tratamiento puntualmente— puede terminar dependiendo de que una máquina funcione, de que exista personal suficiente y de que otra unidad tenga capacidad para recibirlo.

 

En hospitales de Villa Victoria, Ixtlahuaca, Chalco, Acambay, Ecatepec y Atizapán, las inconformidades también hicieron evidente que el problema es estatal y no un incidente aislado.

 

En Chalco, trabajadores denunciaron que los problemas administrativos han dejado sin ingresos a familias enteras del personal.

 

La frase resume el tamaño del desastre: “Detrás de cada trabajador hay una familia, compromisos y necesidades que no pueden ponerse en pausa por problemas administrativos”.

 

Tampoco pueden ponerse en pausa los infartos, los embarazos de riesgo, las enfermedades renales, los cánceres, las urgencias ni ninguna otra enfermedad.

 

DELFINA NO PUEDE SEGUIR CALLADA

 

La gobernadora Delfina Gómez Álvarez tiene frente a sí un problema que no se resuelve con comunicados ni propaganda.

 

Tiene trabajadores protestando. Tiene hospitales con plazas vacantes. Tiene denuncias por falta de insumos y equipo. Tiene procedimientos quirúrgicos retrasados. Tiene personal amenazado por pacientes desesperados. Tiene problemas recurrentes en hospitales que ya habían protestado anteriormente.

 

Y ahora tiene a trabajadores reclamando en las calles porque no les pagaron su quincena.

 

El silencio del gobierno estatal resulta todavía más ofensivo para miles de familias mexiquenses que todos los días enfrentan enfermedades y descubren que obtener atención médica digna puede convertirse en una carrera de obstáculos.

Porque una cosa es administrar mal una oficina. Y otra muy distinta es administrar mal un sistema del que depende la vida de millones de personas.

 

Si este martes el salario no aparece en las cuentas de los trabajadores, el conflicto podría escalar a un paro estatal.

 

Y entonces la pregunta dejará de ser solamente cuánto tiempo puede soportar un hospital sin personal suficiente.

 

La pregunta será mucho más brutal: ¿Cuántos pacientes más tendrán que pagar con su salud —o con su vida— por el colapso de un sistema que los gobiernos de Morena prometieron transformar?

 

Mientras tanto, Delfina Gómez permanece callada. Pero los hospitales hablan por ella. Y lo que están diciendo es aterrador.

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