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domingo, 30 de agosto de 2026

HIGINIO PODRÁ VOLVER AL PODER LLENO DE RESENTIMIENTO

 PARA HACER UN AJUSTE DE CUENTAS


*La Presidencia del Senado fortalece al texcocano y devuelve a Mexiquenses de Corazón al tablero político del Edomex; Delfina Gómez y Horacio Duarte deberán enfrentar nuevamente a su viejo adversario rumbo a 2027

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 30 de agosto de 2026.- La llegada de Higinio Martínez Miranda a la Presidencia del Senado no es un simple movimiento legislativo. Es, sobre todo, una operación política para contener la creciente tensión dentro de Morena en el Estado de México y evitar que la disputa entre el grupo de Delfina Gómez Álvarez, Horacio Duarte y el higinismo termine convirtiéndose en una ruptura antes de las elecciones de 2027.

 

La pregunta es inevitable: ¿por qué Claudia Sheinbaum permitió el ascenso del texcocano y qué gana con ello?

 

La respuesta parece estar en el equilibrio de fuerzas. Delfina conserva el Gobierno del Estado de México; Horacio Duarte mantiene la operación política; Francisco Vázquez conduce el Congreso local, mientras Higinio obtiene una posición nacional que lo devuelve al centro del escenario y permite a su organización, Mexiquenses de Corazón, recuperar capacidad de negociación.

 

El cargo no le entrega el control de Morena, no le permite repartir candidaturas ni nombrar alcaldes o diputados. Tampoco subordina al Gobierno mexiquense. Pero sí le proporciona algo políticamente mucho más importante: tribuna, interlocución directa con el poder federal y capacidad para recibir y escuchar a gobernadores, alcaldes, legisladores y aspirantes.

 

Higinio deja así de ser una figura regional que sus antiguos aliados consideraban disminuida y vuelve a encabezar uno de los poderes de la Unión. Y ahí comienza el problema.

 

El texcocano ha perdido dos veces la candidatura de Morena al Gobierno del Estado de México. En 2017, el expresidente Andrés Manuel López Obrador eligió a Delfina Gómez. En 2023 volvió a cerrarle el paso a Higinio y entregó nuevamente la candidatura a Gómez Álvarez.

 

Después vino su breve paso por la Jefatura de Gabinete del gobierno estatal, su regreso al Senado y el distanciamiento con quienes alguna vez fueron sus aliados. Desde Mexiquenses de Corazón, Higinio comenzó a reclamar espacios, defender reelecciones y exigir posiciones en municipios y diputaciones estratégicas. La tensión creció porque el poder estatal dejó de pasar por sus manos.

 

Delfina obtuvo la candidatura y la gubernatura. Duarte se convirtió en el principal operador político del Ejecutivo y Francisco Vázquez asumió el control del Congreso local. Higinio quedó fuera del centro de las decisiones. Ahora eso cambia.

 

La Presidencia del Senado no le entrega el Estado de México, pero sí le devuelve capacidad para negociar. Y, sobre todo, eleva el costo político de intentar aislarlo.

 

Para sus seguidores, el mensaje es contundente: Higinio no está derrotado ni retirado. Para sus adversarios internos, también: ya no pueden tratarlo como un actor secundario.

 

La elección de 2027 será la verdadera prueba. En el Estado de México estarán en juego los 125 ayuntamientos, el Congreso local y las diputaciones federales, y Mexiquenses de Corazón buscará conservar o recuperar espacios.

 

Si Higinio consigue traducir su nueva posición nacional en candidaturas, municipios, diputaciones y estructura territorial, habrá recuperado poder real. Si no lo consigue, su regreso podría quedarse en reconocimiento institucional.

 

Pero existe otro factor que genera preocupación: sus relaciones políticas con organizaciones y grupos que durante años han tenido presencia en la entidad, entre ellos Antorcha Campesina, cuya dirigencia ha mantenido una relación política con sectores del higinismo. Cualquier fortalecimiento de esas alianzas podría incrementar la presión sobre el tablero mexiquense, particularmente en conflictos como el que actualmente rodea a la Universidad Autónoma Chapingo.

 

En este nuevo escenario aparecen nuevamente dos polos de poder: el aparato institucional de Delfina Gómez y la estructura política de Higinio Martínez.

 

La gobernadora no queda subordinada al senador, pero tendrá que volver a negociar con una corriente que su grupo daba prácticamente por desplazada.

 

El más comprometido podría ser Horacio Duarte. Su fortaleza política se ha construido alrededor de la operación territorial, la relación con alcaldes y la interlocución entre el Estado de México y el Gobierno federal. Con Higinio en la Presidencia del Senado, Duarte deja de ser la única puerta mexiquense hacia el centro del poder.

 

Francisco Vázquez tampoco pierde su posición, pero diputados y presidentes municipales inconformes tendrán nuevamente un referente nacional al cual acudir.

 

La pregunta de fondo es si el nuevo cargo moderará a Higinio Martínez o, por el contrario, alimentará sus aspiraciones de volver a pelear por la gubernatura mexiquense en 2029.

 

Porque el texcocano no obtuvo el Gobierno del Estado de México, pero recuperó algo que parecía haber perdido: poder de negociación. Y quizá esa sea la verdadera victoria de Higinio y de Mexiquenses de Corazón.

 

Ahora habrá que esperar para saber si utilizará la Presidencia del Senado para construir acuerdos dentro de Morena o para emprender un ajuste de cuentas político contra quienes contribuyeron a desplazarlo. Lo cierto es que el higinismo ya no negocia desde la derrota.

 

Higinio volvió al tablero. Y en Morena del Estado de México, eso significa que la guerra interna todavía está lejos de terminar.

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