HIGINIO PODRÁ VOLVER AL PODER LLENO DE RESENTIMIENTO
PARA HACER UN AJUSTE DE CUENTAS
Por: EXPEDIENTE SECRETO
La pregunta es inevitable: ¿por qué Claudia Sheinbaum permitió
el ascenso del texcocano y qué gana con ello?
La respuesta parece estar en el equilibrio de fuerzas. Delfina
conserva el Gobierno del Estado de México; Horacio Duarte mantiene la operación
política; Francisco Vázquez conduce el Congreso local, mientras Higinio obtiene
una posición nacional que lo devuelve al centro del escenario y permite a su
organización, Mexiquenses de Corazón, recuperar capacidad de negociación.
El cargo no le entrega el control de Morena, no le permite
repartir candidaturas ni nombrar alcaldes o diputados. Tampoco subordina al
Gobierno mexiquense. Pero sí le proporciona algo políticamente mucho más
importante: tribuna, interlocución directa con el poder federal y capacidad
para recibir y escuchar a gobernadores, alcaldes, legisladores y aspirantes.
Higinio deja así de ser una figura regional que sus antiguos
aliados consideraban disminuida y vuelve a encabezar uno de los poderes de la
Unión. Y ahí comienza el problema.
El texcocano ha perdido dos veces la candidatura de Morena al
Gobierno del Estado de México. En 2017, el expresidente Andrés Manuel López
Obrador eligió a Delfina Gómez. En 2023 volvió a cerrarle el paso a Higinio y
entregó nuevamente la candidatura a Gómez Álvarez.
Después vino su breve paso por la Jefatura de Gabinete del
gobierno estatal, su regreso al Senado y el distanciamiento con quienes alguna
vez fueron sus aliados. Desde Mexiquenses de Corazón, Higinio comenzó a
reclamar espacios, defender reelecciones y exigir posiciones en municipios y
diputaciones estratégicas. La tensión creció porque el poder estatal dejó de
pasar por sus manos.
Delfina obtuvo la candidatura y la gubernatura. Duarte se
convirtió en el principal operador político del Ejecutivo y Francisco Vázquez
asumió el control del Congreso local. Higinio quedó fuera del centro de las
decisiones. Ahora eso cambia.
La Presidencia del Senado no le entrega el Estado de México,
pero sí le devuelve capacidad para negociar. Y, sobre todo, eleva el costo
político de intentar aislarlo.
Para sus seguidores, el mensaje es contundente: Higinio no
está derrotado ni retirado. Para sus adversarios internos, también: ya no
pueden tratarlo como un actor secundario.
La elección de 2027 será la verdadera prueba. En el Estado de
México estarán en juego los 125 ayuntamientos, el Congreso local y las
diputaciones federales, y Mexiquenses de Corazón buscará conservar o recuperar
espacios.
Si Higinio consigue traducir su nueva posición nacional en
candidaturas, municipios, diputaciones y estructura territorial, habrá
recuperado poder real. Si no lo consigue, su regreso podría quedarse en
reconocimiento institucional.
Pero existe otro factor que genera preocupación: sus
relaciones políticas con organizaciones y grupos que durante años han tenido
presencia en la entidad, entre ellos Antorcha Campesina, cuya dirigencia ha
mantenido una relación política con sectores del higinismo. Cualquier
fortalecimiento de esas alianzas podría incrementar la presión sobre el tablero
mexiquense, particularmente en conflictos como el que actualmente rodea a la
Universidad Autónoma Chapingo.
En este nuevo escenario aparecen nuevamente dos polos de
poder: el aparato institucional de Delfina Gómez y la estructura política de
Higinio Martínez.
La gobernadora no queda subordinada al senador, pero tendrá
que volver a negociar con una corriente que su grupo daba prácticamente por
desplazada.
El más comprometido podría ser Horacio Duarte. Su fortaleza
política se ha construido alrededor de la operación territorial, la relación
con alcaldes y la interlocución entre el Estado de México y el Gobierno
federal. Con Higinio en la Presidencia del Senado, Duarte deja de ser la única
puerta mexiquense hacia el centro del poder.
Francisco Vázquez tampoco pierde su posición, pero diputados y
presidentes municipales inconformes tendrán nuevamente un referente nacional al
cual acudir.
La pregunta de fondo es si el nuevo cargo moderará a Higinio
Martínez o, por el contrario, alimentará sus aspiraciones de volver a pelear
por la gubernatura mexiquense en 2029.
Porque el texcocano no obtuvo el Gobierno del Estado de
México, pero recuperó algo que parecía haber perdido: poder de negociación. Y
quizá esa sea la verdadera victoria de Higinio y de Mexiquenses de Corazón.
Ahora habrá que esperar para saber si utilizará la Presidencia
del Senado para construir acuerdos dentro de Morena o para emprender un ajuste
de cuentas político contra quienes contribuyeron a desplazarlo. Lo cierto es
que el higinismo ya no negocia desde la derrota.
Higinio volvió al tablero. Y en Morena del Estado de México,
eso significa que la guerra interna todavía está lejos de terminar.

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