HIGINIO MARTÍNEZ USA A “ANDY” Y A INZUNZA COMO TRAMPOLÍN
PARA SU PROYECTO RUMBO AL EDOMEX
*Higinio Martínez convierte los casos de “Andy” e Inzunza en
escaparate para impulsar su proyecto político rumbo a 2029, mientras sus
presuntos pactos con Antorcha por 1,640 hectáreas de Chapingo encienden las
alarmas dentro de Morena
Por: EXPEDIENTE SECRETO
TOLUCA, Estado de México, 20 de agosto de 2026.- El retiro de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”, volvió a convertirse en combustible para las ambiciones políticas del senador morenista Higinio Martínez Miranda, quien aprovechó los reflectores para pronunciarse sobre el caso, defender el debido proceso y, de paso, volver a dejar claro que está decidido a conquistar espacios de poder dentro del Senado y mantener viva su carrera rumbo a la gubernatura del Estado de México.
Martínez Miranda calificó la suspensión de visas
estadounidenses como una decisión soberana de Washington y consideró que el
asunto no debería convertirse en un tema nacional.
“De 130 millones de personas que quiten 10 o 15 visas, creo
que no debe ser un tema nacional”, sostuvo.
El senador también pidió que las acusaciones contra López
Beltrán y otros personajes sean llevadas ante las autoridades ministeriales y
jurisdiccionales, no únicamente ventiladas en medios de comunicación.
Aseguró que los medios tienen derecho a informar porque esa es
una vía para que los ciudadanos conozcan los hechos, pero insistió en que
corresponde al Ministerio Público investigar y a los jueces determinar
responsabilidades mediante los procedimientos correspondientes.
Hasta ahí, el discurso podría parecer una defensa del Estado
de derecho. Sin embargo, el problema aparece cuando el mismo senador utiliza
asuntos judiciales y políticos de alto impacto para colocarse nuevamente bajo
los reflectores y proyectarse como un actor central dentro de Morena.
INZUNZA, OTRO ARGUMENTO PARA GANAR REFLECTORES
Martínez tampoco dejó pasar el caso de su compañero de
bancada, Enrique Inzunza Cázarez, a quien la justicia estadounidense habría
señalado para ser detenido con fines de extradición.
El texcocano marcó distancia respecto de la decisión de
Inzunza de permanecer en su cargo y aseguró que, si él estuviera en una
situación semejante, solicitaría licencia para defender su inocencia.
“Inzunza es un jurista de toda la vida, ha sido juez, ha sido
magistrado y ha sido presidente del tribunal; él piensa como jurista, yo pienso
como político”, afirmó.
Y justamente ahí está la clave: Higinio Martínez no dejó pasar
la oportunidad de recordar que él “piensa como político”.
Porque mientras habla de visas, procesos judiciales y
licencias, el senador sigue moviendo sus piezas para colocarse al frente de la
Mesa Directiva del Senado, cargo desde el cual tendría una plataforma
privilegiada para ampliar su influencia política.
El propio legislador dejó entrever que busca alcanzar esa
posición con el respaldo de Morena, sus aliados y posteriormente mediante
acuerdos con las demás fuerzas políticas.
EL VERDADERO OBJETIVO ESTÁ EN EL ESTADO DE MÉXICO
El discurso sobre “Andy” y sobre Inzunza parece ser solamente
la superficie.
Detrás de los reflectores está una disputa mucho más grande:
el proyecto político de Higinio Martínez y su intento de utilizar cada posición
de poder para fortalecer a su grupo “Mexiquenses de Corazón” y mantener abierta
su aspiración de convertirse en candidato a gobernador del Estado de México.
Desde esa perspectiva, la Mesa Directiva del Senado no sería
solamente un cargo protocolario. Sería una poderosa plataforma de operación
política, negociación y construcción de alianzas.
Y es precisamente esa capacidad para pactar con prácticamente
cualquier grupo la que comienza a generar inquietud entre sectores de Morena en
el Estado de México.
El problema para la llamada Cuarta Transformación es que
Martínez Miranda ha demostrado que, cuando se trata de construir poder, las
fronteras ideológicas pueden volverse perfectamente negociables.
ANTORCHA, CHAPINGO Y LAS 1,640 HECTÁREAS QUE ENCENDIERON LAS
ALARMAS
Uno de los episodios que más preocupación ha generado entre
sectores de la comunidad universitaria y morenista es la relación política
atribuida al senador con liderazgos de Antorcha Campesina.
La versión que circula entre integrantes de la comunidad de la
Universidad Autónoma Chapingo sostiene que, dentro de un supuesto entendimiento
político rumbo a la gubernatura mexiquense, se habría planteado el respaldo
para que ejidatarios de Río Frío intenten quedarse con 1,640 hectáreas de
bosque pertenecientes a la UACh.
Se trata de una acusación que debe ser investigada y
acreditada por las autoridades correspondientes, pero que ya provocó
indignación entre integrantes de la comunidad universitaria.
EL CONFLICTO NO ES MENOR
La disputa se concentra en la Estación Forestal Experimental
Zoquiapan, donde se ha denunciado el cierre de accesos, el ingreso de
maquinaria pesada y la ocupación de terrenos utilizados durante años para
actividades académicas, científicas y prácticas profesionales de estudiantes.
El conflicto, además, ya habría escalado a episodios de
violencia.
De acuerdo con los señalamientos referidos por integrantes de
la comunidad, estudiantes que realizaban prácticas fueron expulsados del lugar
por personas vinculadas con el grupo antorchista, en medio de confrontaciones
en las que habrían sido utilizados palos y machetes.
UN PACTO QUE PODRÍA SALIRLE CARÍSIMO A MORENA
Para los sectores que cuestionan la operación política de
Higinio Martínez, el asunto trasciende la disputa territorial.
La pregunta es qué precio estaría dispuesto a pagar el senador
para construir una candidatura al gobierno del Estado de México.
Porque si las versiones sobre acuerdos con Antorcha Campesina
terminan acreditándose, Morena tendría frente a sí una contradicción
monumental: un movimiento que llegó al poder prometiendo acabar con los viejos
pactos de las élites políticas podría terminar utilizando exactamente las
mismas prácticas de negociación, reparto de espacios y alianzas coyunturales
que durante años criticó.
Higinio Martínez parece entender perfectamente que el poder no
se construye únicamente con votos. Se construye con alianzas, posiciones,
operadores y acuerdos.
Y por eso el Senado puede ser apenas una estación más de una
operación política cuyo verdadero destino está en el Palacio de Gobierno del
Estado de México.
El problema para Morena es que la eventual candidatura de
Higinio Martínez podría fracturar todavía más a un partido que ya enfrenta
disputas internas por el control político de la entidad.
Mientras el senador aprovecha cada coyuntura —desde la visa de
“Andy” hasta el caso Inzunza— para mantener su nombre en circulación, dentro de
Morena crece el temor de que su proyecto termine convirtiendo a la Cuarta
Transformación mexiquense en rehén de alianzas construidas únicamente para
satisfacer una ambición personal.
Y si para llegar a la gubernatura necesita pactar con propios,
adversarios o grupos históricamente cuestionados, la pregunta ya no es si
Higinio Martínez está dispuesto a negociar.
La pregunta es hasta dónde está dispuesto a llegar.
Porque en política, como en el caso de las 1,640 hectáreas de
Chapingo, los pactos que se hacen en privado pueden terminar teniendo
consecuencias públicas mucho más grandes que cualquier discurso pronunciado
frente a los micrófonos.

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