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jueves, 20 de agosto de 2026

MORENA MAQUILLA DE “ORGANIZACIÓN” SU CAMPAÑA ADELANTADA EN EDOMEX


*José Francisco Vázquez niega actos anticipados, pero asambleas, movilizaciones y propaganda de Morena levantan sospechas; mientras el partido se promociona, los mexiquenses siguen esperando resultados en salud, seguridad y servicios públicos

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 20 de agosto de 2026.- José Francisco Vázquez Rodríguez, presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador de Morena en el Congreso mexiquense, podrá repetir una y otra vez que las asambleas, recorridos y actividades de su partido “no son campaña adelantada”, pero el discurso oficial comienza a chocar frontalmente con la realidad que los ciudadanos observan en las calles.

 

El morenista sostiene que “el movimiento es el movimiento” y que no se pide el voto ni se promueven nombres. El problema es que, cuando un partido organiza concentraciones, despliega a sus estructuras, moviliza simpatizantes, difunde mensajes políticos, reparte su periódico Regeneración y utiliza cualquier cantidad de pretextos —incluida la supuesta defensa de la soberanía— para mantener una presencia permanente ante el electorado, resulta difícil convencer a la sociedad de que todo se trata simplemente de “organización”.

 

Más que una explicación, la postura de Vázquez Rodríguez parece un intento de cambiarle el nombre a una práctica que despierta cada vez más sospechas: hacer campaña antes de que oficialmente comiencen las campañas.

 

Morena podrá argumentar que no solicita el voto, pero la política moderna no se reduce a pronunciar la palabra “vota”. Construir presencia territorial, posicionar al partido, movilizar simpatizantes, difundir mensajes y mantener a sus estructuras activas también puede tener un evidente propósito de posicionamiento político. Y si de verdad no existe ningún interés electoral, entonces la pregunta es obligada: ¿por qué tanta prisa, tanto despliegue y tanto gasto?

 

Porque tampoco puede pasarse por alto el costo de esa maquinaria política.

 

Sería muy saludable que Morena explicara con absoluta transparencia cuánto dinero se está destinando a estas actividades, de dónde salen los recursos para organizar asambleas, movilizaciones, propaganda y recorridos, y qué beneficios concretos obtiene la población del Estado de México de semejante despliegue partidista.

 

El dinero público no pertenece a Morena ni a sus dirigentes. Es dinero de los ciudadanos, de los trabajadores, comerciantes, empresarios y familias que pagan impuestos y que, a cambio, esperan servicios públicos dignos, hospitales funcionales, seguridad, calles transitables, agua potable y atención gubernamental.

 

Por eso resulta particularmente ofensivo que mientras existen reclamos ciudadanos por deficiencias en salud, pagos pendientes a trabajadores y problemas de infraestructura, desde la cúpula morenista se pretenda vender como un gran logro político una intensa actividad partidista.

 

Y todavía más cuestionable resulta la respuesta de Vázquez Rodríguez cuando se le preguntó por los pendientes del gobierno de Delfina Gómez Álvarez: “ha súper cumplido, requete cumplido”.

 

Una respuesta de ese tipo podrá arrancar una sonrisa entre los simpatizantes de Morena, pero difícilmente resuelve los problemas de quienes enfrentan diariamente las carencias de los servicios públicos.

 

La frase, además, recuerda el estilo coloquial que en ocasiones utiliza la propia gobernadora mexiquense, un lenguaje que puede funcionar en un mitin político, pero que resulta insuficiente cuando se habla de gobernar una entidad con más de 17 millones de habitantes y con problemas que no se resuelven con ocurrencias, frases hechas ni aplausos partidistas.

 

Vázquez Rodríguez también pide no tener una “piel tan sensible” frente a las críticas y asegura que dentro de Morena no existe rompimiento. Perfecto. Entonces que tampoco tengan la piel tan sensible para responder preguntas incómodas y explicar con documentos, cifras y transparencia qué está ocurriendo con los recursos utilizados por el partido y sus estructuras.

 

Porque mientras Morena asegura que solamente está “organizando el movimiento”, la ciudadanía tiene derecho a preguntarse si está presenciando una estrategia política anticipada rumbo a las próximas disputas electorales.

 

Y si Morena considera que todo lo que hace es legal, legítimo y transparente, que lo demuestre.

 

Que explique quién paga, cuánto cuesta, quién organiza, quién financia, quién se beneficia políticamente y cuál es el propósito real de cada asamblea, cada recorrido y cada acto partidista.

 

Lo que no puede pretender el partido gobernante es pedirle a la sociedad que cierre los ojos y acepte como verdad absoluta que todo es simple “organización”.

 

La ciudadanía ya no está para discursos. Está para exigir resultados.

 

Y mientras los políticos se reparten posiciones, preparan plenarias, negocian la Jucopo, disputan la Mesa Directiva y mantienen activas sus estructuras electorales, millones de mexiquenses siguen esperando que el gobierno resuelva los problemas que Morena prometió solucionar.

 

Porque si el partido tiene tiempo y recursos para hacer política, también debería tener la misma energía para responder por la salud, la seguridad, los servicios públicos, los trabajadores y las condiciones de vida de los mexiquenses.

 

Lo demás corre el riesgo de convertirse en lo que la sociedad cada vez cuestiona con mayor fuerza: una campaña disfrazada de movimiento, pagada directa o indirectamente por ciudadanos que no votaron para financiar propaganda política, sino para recibir un gobierno que cumpla.

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