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SELLOS, COBROS Y HARTAZGO: NEZA SE LEVANTA CONTRA CERQUEDA *Comerciantes bloquean dos de las principales avenidas del municipio y exigen f...

sábado, 29 de agosto de 2026

SELLOS, COBROS Y HARTAZGO: NEZA SE LEVANTA CONTRA CERQUEDA


*Comerciantes bloquean dos de las principales avenidas del municipio y exigen frenar las clausuras; denuncias previas por presuntos cobros de hasta 150 mil pesos exhiben el oscuro negocio de los trámites municipales

 


CIUDAD NEZAHUALCÓYOTL, Estado de México, 29 de agosto de 2026.- El hartazgo de comerciantes frente a la actuación del gobierno municipal de Adolfo Cerqueda Rebollo volvió a quedar expuesto en las calles. Ayer, propietarios de bares y chelerías clausurados por trabajadores del ayuntamiento bloquearon el cruce de las avenidas López Mateos y Chimalhuacán, a unos metros del Palacio Municipal, en protesta por lo que calificaron como irregularidades durante los procedimientos de clausura.

 

La movilización paralizó durante varias horas uno de los principales puntos de conexión entre la Ciudad de México y Nezahualcóyotl, afectando a automovilistas provenientes de la alcaldía Iztapalapa y a quienes pretendían dirigirse hacia Bordo de Xochiaca.

 

Los inconformes exigieron al ayuntamiento revisar caso por caso las clausuras y demandaron que sus establecimientos sean reabiertos de inmediato, al señalar que decenas de familias dependen económicamente de estos negocios.

 

El gobierno municipal, encabezado por el morenista Adolfo Cerqueda Rebollo, respondió con diálogo para intentar retirar el bloqueo y recuperar la circulación.

 

Pero detrás de esta protesta existe un conflicto mucho mayor: el creciente enfrentamiento entre pequeños y medianos comerciantes y una estructura municipal de inspecciones, permisos y clausuras que ha sido cuestionada públicamente por ciudadanos y empresarios.

 

Nadie puede defender que un bar o una chelería opere fuera de la ley. Si existen establecimientos sin permisos, que incumplen medidas de seguridad, venden alcohol de manera irregular o están relacionados con delitos, corresponde a la autoridad clausurarlos y, en su caso, poner a disposición de las autoridades competentes a quienes resulten responsables.

 

El problema aparece cuando los propios comerciantes denuncian que los procedimientos no son transparentes y que las clausuras pueden convertirse en una pesada carga burocrática para quienes intentan volver a abrir sus negocios.

 

El antecedente más grave se registró meses atrás, cuando propietarios de farmacias, tiendas y establecimientos de abarrotes denunciaron públicamente que funcionarios de Protección Civil les exigían cantidades de hasta 150 mil pesos para entregarles el visto bueno necesario para continuar operando.

 

El escándalo alcanzó tal dimensión que el alcalde Adolfo Cerqueda terminó despidiendo al encargado de esa área. La pregunta, sin embargo, sigue vigente: ¿Fue un caso aislado o solamente la punta del iceberg? Porque las denuncias de comerciantes no terminaron con la salida de ese funcionario.

 

Actualmente pueden encontrarse en distintos puntos de Nezahualcóyotl negocios de diversos giros con calcomanías que anuncian una “suspensión temporal”.

 

Zapaterías, construcciones de casas, tiendas, restaurantes, fondas y otros establecimientos han quedado marcados por estos sellos administrativos.

 

Para un funcionario pueden representar simplemente el resultado de una inspección. Para un comerciante significan otra cosa: la imposibilidad de trabajar, la pérdida de ingresos, trabajadores sin sueldo y familias enteras enfrentando incertidumbre.

 

De acuerdo con testimonios de comerciantes, una vez colocado el sello comienza un recorrido por distintas oficinas del ayuntamiento para intentar regularizar la situación.

 

Y es precisamente en ese proceso donde algunos afectados aseguran que aparecen exigencias económicas, cobros elevados o conceptos que, según denuncian, serían utilizados para permitirles continuar con sus actividades.

 

Si esas acusaciones son falsas, el gobierno municipal tiene una salida sencilla: transparentar los expedientes, publicar los conceptos cobrados, explicar cada clausura y demostrar que todos los pagos están sustentados legalmente.

 

Pero si existen funcionarios que están utilizando las facultades municipales para obtener dinero de los comerciantes, entonces el problema sería mucho más grave.

 

El gobierno de Cerqueda ha intensificado los operativos contra establecimientos con venta de alcohol.

 

Uno de los más recientes ocurrió en abril, cuando autoridades municipales suspendieron 14 establecimientos ubicados en las colonias Estado de México y Virgencitas, aparentemente sin que existiera un motivo de peso para ello.

 

Es importante que, la existencia de establecimientos posiblemente irregulares no puede utilizarse como argumento para justificar abusos contra quienes sí cumplen con la ley. La discusión, por tanto, no debería ser si el ayuntamiento tiene facultades para clausurar.

 

La discusión es cómo las utiliza, bajo qué criterios, con qué controles y qué ocurre después de que coloca el sello de suspensión.

 

El conflicto ocurre además en un municipio marcado por una característica política que sus críticos consideran fundamental: la ausencia de alternancia real durante por lo menos 15 años.

 

El grupo político que durante años gobernó Nezahualcóyotl bajo las siglas del PRD ahora forma parte, en buena medida, de Morena y de la llamada Cuarta Transformación. Es decir, los grupos políticos y las estructuras podridas de poder han permanecieron.

 

Esa continuidad ha generado críticas de ciudadanos que consideran que la falta de una oposición fuerte y de contrapesos efectivos ha permitido que los funcionarios municipales actúen con demasiada libertad frente a los habitantes.

 

La percepción que empieza a crecer entre comerciantes es preocupante: que abrir un negocio en Nezahualcóyotl puede ser relativamente sencillo, pero mantenerlo abierto frente a la maquinaria burocrática municipal puede convertirse en una auténtica batalla legal y de corrupción. Las denuncias sobre presuntos cobros irregulares no son un asunto menor.

 

Cuando un comerciante recibe una suspensión, queda obligado a acudir a distintas áreas del gobierno municipal: Protección Civil, Desarrollo Urbano, Reglamentos, Tesorería u otras dependencias, dependiendo del giro y del supuesto incumplimiento. Cada trámite implica tiempo y dinero.

 

Y si, como denuncian algunos comerciantes, en ese laberinto aparecen funcionarios que condicionan la solución a pagos indebidos, la inspección deja de ser una herramienta de orden y se convierte en un mecanismo de presión.

 

Por eso el caso de los bares y chelerías que ayer bloquearon López Mateos y Chimalhuacán debería servir para revisar algo más que las clausuras.

 

Debería servir para auditar toda la cadena de inspección, suspensión, multa, regularización y reapertura de establecimientos en Nezahualcóyotl.

 

El alcalde Adolfo Cerqueda enfrenta así una situación políticamente incómoda.

 

Mientras mantiene una agenda pública marcada por actividades, eventos y actos políticos, en las calles se acumulan las quejas de comerciantes que aseguran estar cansados de enfrentar trámites, clausuras, multas y cobros que consideran excesivos.

 

El problema es que cada negocio cerrado representa una familia que deja de recibir ingresos.

 

Y cada denuncia de corrupción que no se investiga alimenta la percepción de que en Nezahualcóyotl existen funcionarios que se sienten intocables.

 

Cerqueda ya tuvo que remover a un funcionario luego del escándalo por las acusaciones de cobros de hasta 150 mil pesos.

 

Ahora tiene nuevamente frente a Palacio Municipal a comerciantes reclamando por sus clausuras.

 

La respuesta no puede limitarse a negociar el retiro de un bloqueo.

 

El gobierno municipal debe explicar públicamente qué negocios fueron clausurados, por qué motivo, qué funcionarios participaron, cuánto deben pagar los propietarios para regularizarse y qué cantidades ingresaron legalmente a las arcas municipales.

 

Porque si todo está en regla, transparentarlo debería ser lo más sencillo.

 

El bloqueo de ayer dejó una imagen difícil de ignorar: comerciantes desesperados cerrando las principales avenidas de Neza para ser escuchados por su propio gobierno. 

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