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BLACK HAWK: UN HELICÓPTERO QUE VUELA ENTRE  LA OPACIDAD Y EL ESCÁNDALO   *El Black Hawk de Delfina Gómez acumula dudas sobre su costo, o...

viernes, 14 de agosto de 2026

BLACK HAWK: UN HELICÓPTERO QUE VUELA ENTRE

 LA OPACIDAD Y EL ESCÁNDALO

 

*El Black Hawk de Delfina Gómez acumula dudas sobre su costo, origen de los recursos, matrícula, pilotos y adquisición; el gobierno mexiquense guarda silencio mientras crecen las sospechas de opacidad

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 14 de agosto de 2026.- El gobierno de Delfina Gómez Álvarez presume un Black Hawk como símbolo de fuerza contra la delincuencia, pero la aeronave comienza a convertirse en símbolo de algo mucho más incómodo: la opacidad que caracteriza algunas de las decisiones de su administración.

 

El pasado 22 de junio, la gobernadora, el secretario general de gobierno Horacio Duarte, el secretario de Seguridad Cristóbal Castañeda Camarillo y otros funcionrios presentaron el Sikorsky UH-60 como una nueva herramienta para combatir al crimen. El costo anunciado fue de 170 millones de pesos.

 

Pero fuentes internas de la Secretaría de Seguridad, que pidieron anonimato, aseguran que el costo real habría sido cercano a 190 millones de pesos ¿Dónde están los 20 millones de diferencia?

 

La pregunta es todavía más incómoda porque el 26 de mayo, La Revista Expediente Secreto ya había revelado que dentro del propio gobierno estatal existían dudas sobre una aeronave que presuntamente había sido adquirida desde enero de este año y que no aparecía por ningún lado: no había evidencia pública de su entrega, ubicación u operación, aunque incluso se hablaba de pagos relacionados con su resguardo. Después apareció el helicóptero. Y con él, nuevas dudas.

 

De acuerdo con fuentes de la dependencia, el gobierno mexiquense no cuenta con pilotos para operar esta aeronave, por lo que dos días antes de su presentación habría sido tripulada durante vuelos en Toluca por dos pilotos estadounidenses.

 

Si es así, las autoridades tienen que explicar quién los contrató, quién les pagó y bajo qué autorización realizaron esas operaciones. Pero el asunto no termina ahí.

 

También existen señalamientos de que no hay claridad documental sobre quién pagó la aeronave ni sobre el origen de los recursos utilizados para adquirirla. Las fuentes sostienen que un empresario cercano a Castañeda Camarillo habría intervenido como intermediario.

 

Hasta ahora, esta versión no ha sido acreditada públicamente. Precisamente por eso, el gobierno debería demostrar con documentos que no existe ninguna irregularidad.

 

Y hay otro dato todavía más delicado: las mismas fuentes aseguran que el Black Hawk no cuenta con matrícula.

 

Si una aeronave destinada a tareas de seguridad pública realmente carece de una identificación aeronáutica regular, la pregunta es brutalmente sencilla:

 

¿Qué está haciendo en el cielo del Estado de México? Aquí no sirven los discursos de combate al crimen ni las fotografías oficiales.

 

Una operación de casi 190 millones de pesos debe tener contratos, facturas, comprobantes de pago, procedimiento de adquisición, proveedor, intermediarios, registro, matrícula, permisos, pilotos y responsables perfectamente identificados. Todo debe estar en los expedientes.

 

Por eso, Delfina Gómez y Cristóbal Castañeda tienen una obligación política y administrativa: mostrar los documentos y despejar todas las dudas.

 

Porque si los 170 millones anunciados son reales, deben demostrarlo. Si costó casi 190 millones de pesos, deben explicar la diferencia. Si hubo un intermediario, deben identificarlo. Si existieron, o existen pilotos extranjeros, deben transparentar su contratación. Si tiene matrícula, deben mostrarla.

 

Y si todo está legalmente en regla, ¿por qué tanta opacidad? El problema ya no es el helicóptero. El problema es lo que parece estar ocultándose detrás de él.

 

Un gobierno que presume combatir a quienes operan en la oscuridad no puede permitir que una adquisición multimillonaria de su propia administración vuele envuelta en sombras.

 

El Black Hawk necesita algo más que combustible para despegar: necesita transparencia para no convertirse en otro escándalo de la administración de Delfina Gómez.

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