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EL FAVOR DE ANTORCHA A HIGINIO: EL PACTO QUE AMENAZA CON ARREBATARLE A CHAPINGO 1,640 HECTÁREAS DE BOSQUE   *Voces de la comunidad de Ch...

sábado, 15 de agosto de 2026

EL FAVOR DE ANTORCHA A HIGINIO: EL PACTO QUE AMENAZA CON ARREBATARLE A CHAPINGO 1,640 HECTÁREAS DE BOSQUE

 

*Voces de la comunidad de Chapingo sostienen que la ofensiva de los ejidatarios de Río Frío habría encontrado respaldo político en el grupo de Higinio Martínez; Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo son señalados de gestionar ante autoridades el reconocimiento de los terrenos como propiedad ejidal

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 15 de agosto de 2026.- Este sería el favor que Antorcha Campesina le habría pedido a Higinio Martínez Miranda para sellar su pacto rumbo a la gubernatura del Estado de México: ayudar a los ejidatarios de Río Frío a quedarse con 1,640 hectáreas de bosque que pertenecen a la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

 

Esa es la versión que circula con creciente fuerza entre integrantes de la comunidad universitaria, quienes observan con indignación cómo una invasión que comenzó con el cierre de accesos y el ingreso de maquinaria pesada a la Estación Forestal Experimental Zoquiapan (EFEZ) estaría siendo acompañada ahora por una ofensiva política y burocrática para intentar convertir la ocupación en un supuesto derecho de propiedad.

 

El asunto es explosivo porque, de acuerdo con las denuncias, el conflicto dejó de ser hace tiempo un simple pleito agrario.

 

Ahora aparecen diputados federales de Morena, funcionarios estatales, autoridades municipales, operadores agrarios y un técnico forestal externo que estaría construyendo los argumentos técnicos para respaldar la pretensión de los ejidatarios.

 

Y en el centro de esa operación aparece el nombre de Higinio Martínez Miranda, senador texcocano y uno de los principales aspirantes del morenismo mexiquense a la candidatura para gobernador en 2029.

 

La pregunta que nadie quiere responder es evidente: ¿El bosque de Chapingo se convirtió en la moneda de cambio de un pacto político?

 

ANTORCHA HABRÍA COBRADO EL FAVOR

 

Las acusaciones que circulan dentro de Chapingo apuntan a que la relación entre el grupo político de Higinio Martínez y sectores de Antorcha Campesina continúa vigente y que el conflicto de Zoquiapan podría formar parte de los acuerdos territoriales y políticos que permitirían al senador fortalecer su estructura rumbo a 2029.

 

La versión es contundente: Antorcha habría pedido apoyo para que los ejidatarios de Río Frío fueran reconocidos como propietarios de los terrenos forestales ocupados y Higinio habría activado a sus operadores políticos para abrir esa puerta.

 

Las voces aseguran que presuntamente el senador y Antorcha Campesina palmearon el despojo y así apropiarse de los terrenos. Las acusaciones deben ser investigadas porque, detrás de ellas, existe una serie de hechos concretos que requieren explicación.

 

Entre ellos está la intervención de dos diputados federales de Morena: Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo.

 

Ambos son señalados de realizar gestiones ante distintas dependencias para respaldar a los ejidatarios y conseguir que sean reconocidos como propietarios de las 1,640 hectáreas.

 

Corona Arvizu, además, se hizo famoso en octubre de 2025 por impulsar una iniciativa relacionada con sancionar con prisión la difusión de memes contra funcionarios públicos, propuesta que provocó críticas y burlas en redes sociales.

 

Ahora vuelve a colocarse bajo los reflectores, pero por un asunto mucho más serio: su presunta participación en las gestiones políticas alrededor de uno de los principales espacios forestales de Chapingo.

 

PRIMERO ENTRARON POR LA FUERZA; AHORA BUSCAN LA LEGALIZACIÓN

 

La historia de Zoquiapan tiene una cronología que resulta difícil de ignorar. El 15 de octubre de 2025, ejidatarios de Río Frío cerraron el acceso principal a la Estación Forestal Experimental Zoquiapan e introdujeron maquinaria pesada para abrir caminos.

 

Los estudiantes de Ciencias Forestales no abandonaron inmediatamente sus prácticas. Buscaron caminos secundarios para continuar con sus actividades académicas.

 

Pero el 15 de febrero de 2026, según testimonios universitarios, los ejidatarios los enfrentaron con machetes y los amenazaron para impedirles el paso.

 

La advertencia habría sido directa: “Estos son nuestros bosques”.

 

Los alumnos continuaron intentando realizar sus prácticas hasta que la situación llegó a un punto crítico. El 28 de mayo, los caminos y veredas restantes fueron cerrados.

 

Los estudiantes fueron nuevamente expulsados y, desde entonces, profesores y alumnos dejaron de acudir a la estación por temor a una confrontación violenta.

 

Un profesor de Chapingo, quien solicitó anonimato, lo resumió así: “Pensamos que no irían más allá, por lo cual no suspendimos nuestras tareas de enseñanza, hasta que el 28 de mayo pasado cerraron todas las veredas y caminos y expulsaron con más amenazas a nuestros estudiantes. Desde entonces no hemos vuelto por el riesgo de violencia”.

 

LA OPERACIÓN POLÍTICA

 

Mientras los estudiantes quedaron fuera del bosque, comenzó otra etapa de la disputa.

 

Según las denuncias, Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo comenzaron a realizar gestiones ante distintas instancias gubernamentales para respaldar la pretensión de los ejidatarios.

 

En el entramado aparecen también María Eugenia Rojano Valdés, secretaria del Campo del Estado de México; Abraham Noriega González, delegado regional de esa dependencia; integrantes del Ayuntamiento de Ixtapaluca y Lorenzo de Jesús, comisariado ejidal de Río Frío.

 

Pero existe otro personaje que llama particularmente la atención. Se trata de un técnico forestal externo, señalado como asesor de los ejidatarios y quien, según las denuncias, habría alentado su incursión en la estación.

 

Su función sería todavía más delicada: elaborar planos, delimitaciones, argumentos cartográficos y elementos técnicos relacionados con el uso de suelo para sustentar la reclamación de los terrenos.

 

Es decir: primero se ocupa el territorio y después se construye el expediente para intentar justificar la ocupación.

 

Eso es precisamente lo que integrantes de Chapingo consideran una operación destinada a fabricar una fachada técnica y legal para el despojo ¿Quién está protegiendo a los invasores?

 

Mientras tanto, el rector de Chapingo tampoco ha escapado a las críticas. El 15 de diciembre de 2025, el rector acudió a reunirse con representantes de los ejidatarios de Río Frío.

 

La comunidad universitaria nunca conoció con claridad el resultado de aquella reunión, mientras la ocupación continuó.

 

“Los estudiantes, los profesores y los trabajadores administrativos quedamos a la espera de que los desalojaran. Sin embargo, ahí siguen”, señaló el profesor entrevistado.

 

Y agregó una acusación todavía más fuerte: “Quizá convencieron al rector de que se hiciera de la vista gorda y de que no actuara con firmeza legal, o tal vez Antorcha Campesina lo presionó para que no se moviera y los ha dejado hacer a su antojo, beneficiando a los usurpadores ejidales”.

 

La acusación es grave y corresponde a las autoridades universitarias responderla.

 

Porque mientras se discuten documentos, gestiones y argumentos jurídicos, la realidad es que los alumnos de la Universidad de Chapingo fueron expulsados de una estación forestal que utilizan para su formación profesional.

 

CORONA, CUANALO Y EL GRUPO DE HIGINIO

 

La presencia de Corona Arvizu y Jesús Cuanalo adquiere especial relevancia por su presunta participación en las gestiones para favorecer a los ejidatarios.

 

Corona Arvizu pertenece al grupo morenista identificado con Higinio Martínez Miranda, por lo que la comunidad universitaria observa con especial suspicacia que un legislador cercano al senador participe en la defensa política de los reclamantes. Y ahí vuelve a aparecer la organización más represiva del Edomex, Antorcha Campesina.

 

Para quienes conocen la política mexiquense, la organización no es un actor menor. Su capacidad de movilización, presión territorial y negociación política la ha convertido durante décadas en un factor de poder.

 

Por eso, la versión que circula dentro de Chapingo resulta políticamente explosiva:

 

el conflicto de Zoquiapan sería uno de los favores que Antorcha habría colocado sobre la mesa para mantener su alianza con Higinio Martínez. Y si esa versión fuera cierta, la pregunta sería todavía más delicada:

 

¿Qué está dispuesto a entregar el grupo político de Higinio Martínez para obtener el respaldo territorial que necesita rumbo a 2029?

 

EL BOSQUE COMO MONEDA POLÍTICA

 

Lo que está en juego no son unas cuantas parcelas. Son 1,640 hectáreas de bosque pertenecientes al ámbito de la Universidad Autónoma Chapingo, utilizadas para enseñanza, investigación y prácticas profesionales.

 

Es patrimonio vinculado a una institución pública. Por eso, el caso exige que las autoridades federales, estatales, agrarias y universitarias hagan públicos los documentos que acrediten quién tiene la propiedad y posesión legal de esos terrenos.

 

También deben transparentarse las gestiones realizadas por los diputados Corona Arvizu y Cuanalo.

 

¿Con qué dependencias se reunieron? ¿A quién solicitaron que reconociera a los ejidatarios? ¿Con qué documentos pretenden acreditar la propiedad? ¿Quién elaboró los planos? ¿Quién financió esos trabajos técnicos? ¿Quién es el asesor forestal externo? ¿Y por qué los estudiantes de Chapingo tienen meses sin poder entrar a realizar sus prácticas?

 

Pero hay una pregunta todavía más importante: ¿Higinio Martínez está interviniendo en el conflicto?

 

Si no lo está haciendo, debería decirlo públicamente y deslindarse. Si sí lo está haciendo, debería explicar por qué.

 

Porque el escenario que hoy se denuncia es indignante: una organización política necesitaría un favor para respaldar una candidatura; el favor consistiría en ayudar a ocupar un bosque universitario; diputados morenistas moverían los hilos institucionales; funcionarios estatales y municipales aparecerían en el entramado y, finalmente, un técnico forestal construiría la justificación para intentar vestir de legalidad lo que comenzó con maquinaria, bloqueos y amenazas.

 

Si esto se confirma, no estaríamos frente a una simple disputa agraria. Estaríamos frente a una operación política para apropiarse de patrimonio público.

 

Y entonces el problema ya no sería únicamente que los ejidatarios de Río Frío quieran 1,640 hectáreas. El verdadero problema sería que alguien desde el poder político les esté abriendo la puerta para conseguirlas.

 

Mientras tanto, los estudiantes siguen fuera. El bosque sigue ocupado. Y quienes denuncian el despojo siguen esperando que alguna autoridad tenga el valor de preguntar lo elemental:

 

¿Quién está negociando Zoquiapan y qué está recibiendo a cambio?

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