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CHIMALHUACÁN EN MANOS DE LA VIOLENCIA   *“Centurión”, bajo señalamientos por presuntas cuotas, extorsiones y control de la policía munic...

martes, 4 de agosto de 2026

CHIMALHUACÁN EN MANOS DE LA VIOLENCIA

 

*“Centurión”, bajo señalamientos por presuntas cuotas, extorsiones y control de la policía municipal; dos hombres fueron ejecutados en una zona donde vecinos denuncian venta de droga

 


Por: EXPEDIENTE SECRETO

CHIMALHUACÁN, Estado de México, 4 de agosto de 2026.- Mientras el Gobierno del Estado presume una supuesta reducción de los delitos de alto impacto, las calles de Chimalhuacán cuentan otra historia: homicidios a plena luz del día, puntos de narcomenudeo que continúan operando y una corporación policiaca acusada de cobros ilegales. Ciudadanos y elementos cuestionan el poder del director operativo Arturo Hernández Ortega, “Centurión”, y exigen que la alcaldesa Xóchitl Flores Jiménez explique quién manda realmente en la Policía Municipal.

 

La propaganda oficial habla de avances, los funcionarios presumen estrategias, las cifras intentan vender una imagen de control. Pero en las colonias hay balaceras, asesinatos, miedo y una creciente desconfianza hacia quienes tienen la obligación de proteger a la población. La distancia entre el discurso oficial y lo que ocurre en las calles es cada vez más difícil de ocultar.

 

El pasado viernes 30 de julio, alrededor de las 17:30 horas, dos hombres quedaron tendidos sin vida sobre la vía pública, en la zona de las calles Xocuilco y San Pablo, luego de ser atacados con disparos de arma de fuego. Al lugar acudieron cuerpos de emergencia, pero ya no había nada que hacer. Ulises Yahir Rodríguez y José Francisco López habían perdido la vida.

 

Dos hombres asesinados. Dos familias destruidas. Y una nueva escena de violencia que vuelve a exhibir el fracaso de las autoridades para garantizar seguridad en uno de los municipios más golpeados por la delincuencia.

 

Mientras los gobiernos contabilizan cifras y difunden boletines, los habitantes cuentan muertos. Y la pregunta que nadie responde es cuánto tiempo más seguirá la violencia imponiendo su propia ley en Chimalhuacán.

 

NARCOMENUDEO A LA VISTA DE TODOS

 

Vecinos de la zona aseguraron que en el lugar donde ocurrió el doble homicidio opera un punto de venta de droga, particularmente cocaína en su modalidad conocida como “piedra”.

 

La denuncia es todavía más grave porque, según los habitantes, la actividad sería conocida por la Policía Municipal. Los vecinos aseguran que los elementos sabían —y saben— de la venta de droga.

 

Sin embargo, denuncian que, lejos de intervenir, detener a los responsables o desmantelar el punto de narcomenudeo, algunas patrullas acuden de manera constante para recolectar dinero.

 

Es decir, de acuerdo con los testimonios ciudadanos, la policía no habría llegado para combatir el delito, sino para cobrar. Se trata de una posible red de tolerancia y corrupción que habría permitido la continuidad de actividades delictivas a cambio de beneficios económicos.

 

La autoridad que debería proteger a los ciudadanos estaría siendo señalada de cobrar a quienes tendría que perseguir. Y mientras las patrullas pasan, el narcomenudeo continúa. Mientras los mandos permanecen en sus cargos, la violencia crece. Y mientras el gobierno guarda silencio, los cuerpos siguen apareciendo en las calles.

 

¿Quién permitió que ese punto de venta siguiera funcionando? ¿quién supervisa a las patrullas que acudían a la zona? ¿quién recibía el dinero que, según los vecinos, se recolecta? ¿y por qué nadie ha sido separado del cargo mientras se investigan estas denuncias? Hasta ahora, las respuestas no aparecen.

 

“CENTURIÓN”, EL MANDO QUE POLICÍAS SEÑALAN COMO EL VERDADERO PODER

 

El descontento no sólo se escucha entre los ciudadanos. También existe dentro de la propia Policía Municipal. Elementos de la corporación aseguran estar cansados de las exigencias económicas que atribuyen al director operativo Arturo Hernández Ortega, identificado con el indicativo “Centurión”.

 

De acuerdo con las versiones recabadas, “Centurión” sería quien realmente controla la operación de la corporación y tendría una influencia mayor que la del propio comisario de Seguridad Pública Municipal, Salvador Hernández Torres.

 

La pregunta es inevitable: Si “Centurión” es quien manda, ¿quién supervisa a “Centurión”? Policías inconformes sostienen que el director operativo exige cuotas a los comandantes y que éstos, a su vez, trasladan las exigencias económicas a los elementos de menor rango.

 

Según los señalamientos, se habría construido una cadena de presión que termina golpeando directamente a la ciudadanía. El mando exige. Los comandantes cobran. La tropa busca el dinero. Y el ciudadano termina convertido en la fuente de recursos.

 

Es preocupante que la Policía Municipal no estaría funcionando como una institución de seguridad, sino como una estructura de recaudación de dinero que opera en la clandestinidad.

 

Los elementos consultados aseguran que las cuotas generan una presión constante y que algunos policías terminan involucrándose en abusos, extorsiones, cobros ilegales o presuntos acuerdos con grupos delictivos para cumplir con las cantidades exigidas.

 

La acusación es devastadora: Una corporación creada para combatir la delincuencia estaría siendo señalada de empujar a sus propios elementos hacia prácticas delictivas. Un uniforme que debería representar protección estaría siendo utilizado, según las denuncias, como una herramienta de intimidación.

 

Y una estructura de mando que tendría que imponer disciplina estaría alimentando una cadena de corrupción. Si los señalamientos son falsos, “Centurión” y el gobierno municipal tienen la obligación de aclararlos públicamente y demostrar que no existe ningún sistema de cuotas. Pero si son verdaderos, la responsabilidad no puede terminar en los policías de menor rango.

 

SALVADOR HERNÁNDEZ, UN COMISARIO CUESTIONADO Y REBASADO

 

Los ciudadanos también cuestionan la inoperancia del comisario de Seguridad Pública Municipal, Salvador Hernández Torres. Para muchos habitantes, la corporación parece carecer de control, estrategia y resultados.

 

Los presuntos de venta de droga continúan operando. La violencia no desaparece. Los homicidios siguen ocurriendo. Y las denuncias de corrupción se acumulan. Entonces, ¿qué está haciendo el comisario?

 

Si las versiones de los policías son ciertas y “Centurión” concentra el control real de la corporación, Salvador Hernández Torres tendría que explicar cuál es su función y por qué no ha frenado las prácticas denunciadas.

 

Porque el silencio de un mando frente a posibles actos de corrupción no fortalece a la corporación. La debilita. La desacredita. Y deja a la ciudadanía completamente desprotegida.

 

XÓCHITL FLORES Y EL COSTO POLÍTICO DEL SILENCIO

 

La alcaldesa morenista Xóchitl Flores Jiménez no puede seguir actuando como si las denuncias no existieran. La seguridad pública depende de su gobierno. Los mandos fueron designados o ratificados bajo su administración. La Policía Municipal forma parte de la estructura que encabeza.

 

Por ello, la responsabilidad política llega directamente hasta la Presidencia Municipal. Guardar silencio para evitar que el escándalo alcance a su gobierno, es una pésima señal del gobierno morenista.

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