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LA SANGRE QUE MARTHA GUERRERO NO PUEDE LLAMAR “DESINFORMACIÓN”   * La Paz se desangra mientras el gobierno de Martha Guerrero acusa de “...

lunes, 17 de agosto de 2026

LA SANGRE QUE MARTHA GUERRERO NO PUEDE LLAMAR “DESINFORMACIÓN”

 

*La Paz se desangra mientras el gobierno de Martha Guerrero acusa de “amarillistas” a los medios que exhiben la violencia


Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 17 de agosto de 2026.- Mientras el gobierno municipal de Martha Guerrero Sánchez pretende convencer a los habitantes de que en Los Reyes La Paz no existen “percances graves” y acusa a los medios de comunicación de ser un “arma” para desinformar, la realidad se encarga de responderle de la manera más brutal: a balazos.

 

Una niña de apenas 10 años fue asesinada; su padre recibió un disparo en la espalda y su madre resultó herida. Un trabajador de seguridad fue ejecutado afuera de un bar y, días antes, un motociclista fue atacado a plena luz del día.

 

Tres episodios violentos en cuestión de semanas bastan para exhibir la distancia entre el discurso oficial y la realidad que padecen los habitantes de La Paz.

 

Porque una cosa es la propaganda desde el Palacio Municipal y otra muy distinta lo que ocurre en las calles. Y en las calles hay armas, ataques, muertos, heridos y miedo.

 

UNA NIÑA DE 10 AÑOS, LA PRUEBA MÁS BRUTAL

 

El episodio más indignante ocurrió el pasado 9 de agosto, cuando la menor de iniciales E.Y.G.C., de apenas 10 años, perdió la vida durante un ataque armado contra una camioneta Toyota Hiace de transporte público, número económico 102 y placas 187NZ101, perteneciente a la Unión de Taxistas de Servicio Colectivo del Estado de México. En la unidad viajaban la niña y sus padres. Los hechos ocurrieron el domingo 9 de agosto alrededor de las 7:20 de la mañana, en avenida Texcoco Manzana 96 Lote 12, Colonia Ancón.

 

Cristian Alvarado Antonio, de 33 años, recibió un disparo en la espalda, mientras que Blanca Daniela García Cruz, de 32 años, resultó herida en el brazo izquierdo. En el lugar fueron localizados cinco casquillos calibre 9 milímetros. La niña murió, mientras su padre continúa luchando por su vida.

 

De acuerdo con compañeros de la ruta que pidieron permanecer en el anonimato, el ataque estaría relacionado con el cobro de extorsiones o “derecho de piso”, y señalaron que el transportista presuntamente se habría negado en reiteradas ocasiones a pagar las cantidades exigidas por grupos criminales.

 

Los testimonios recabados apuntan a que dos sujetos llegaron a bordo de una motocicleta; uno de ellos abrió fuego contra la unidad y ambos huyeron. Hasta donde se ha informado públicamente, no existe una detención relacionada con este ataque. Eso no es una opinión. Eso ocurrió.

 

MIENTRAS EL GOBIERNO HABLA DE “DESINFORMACIÓN”, LAS BALAS HABLAN POR SÍ MISMAS

 

El 1 de agosto, alrededor de las 23:30 horas, hombres armados llegaron al bar “La Malquerida de Oro”, ubicado sobre la carretera federal México-Puebla, en la colonia Emiliano Zapata, dentro del mismo predio donde opera el corralón Castillo.

El establecimiento pertenece a Arturo Castillo, también propietario de las grúas y el corralón Castillo.

 

De acuerdo con testimonios obtenidos en la zona, dos sujetos que viajaban en motocicleta ingresaron al establecimiento y dispararon contra un hombre de aproximadamente 40 a 45 años, quien se desempeñaba como elemento de seguridad y se disponía a abrir el negocio.

 

El trabajador murió. En el sitio fueron localizados dos casquillos calibre 9 milímetros.

 

Y apenas unos días antes, el 28 de julio, alrededor de las 15:30 horas, otro ataque volvió a demostrar la vulnerabilidad de quienes transitan por las calles de La Paz.

 

Un motociclista circulaba sobre la calle Tenancingo cuando dos sujetos que viajaban en otra motocicleta le cerraron el paso. Sin mediar palabra, abrieron fuego y escaparon. Nuevamente fueron localizados dos casquillos calibre 9 milímetros.

 

Tres hechos. Una niña asesinada. Un padre baleado. Una madre herida. Un trabajador ejecutado. Un motociclista atacado a plena tarde.

 

Y ante esta realidad, el discurso oficial parece concentrarse en desacreditar a quienes la documentan.

 

¿“AMARILLISMO” O UNA REALIDAD QUE EL AYUNTAMIENTO NO QUIERE MIRAR?

 

La administración municipal encabezada formalmente por Martha Guerrero Sánchez ha respondido a las críticas contra su gobierno descalificando a medios y páginas informativas que exhiben los problemas de seguridad y de servicios que enfrenta el municipio.

 

Entre los espacios señalados aparecen Comunicadores en Pie de Lucha, Maroma La Paz, Circo Maroma y Teatro, Palomita Buena Onda, Denuncia Informativa Los Reyes La Paz, Observatorio Ciudadano, La Mediocridad de La Paz, Denuncia Informativa La Paz y Escena Delictiva-MP.

 

La pregunta es inevitable: ¿Son “amarillistas” los medios o son amarillistas las balas? ¿También es “desinformación” una niña de 10 años asesinada? ¿Es “amarillismo” un padre que recibe un disparo en la espalda? ¿Es una “narrativa” una madre herida?

 

¿Es falsa información un trabajador de seguridad ejecutado? ¿También es “desinformación” un motociclista atacado a plena luz del día?

 

Los hechos no necesitan propaganda para existir. La sangre tampoco necesita comunicados de prensa.

 

MARTHA GUERRERO: “LOS MEDIOS PUEDEN SER UN ARMA PARA DESINFORMAR”

 

La postura de la alcaldesa quedó expuesta nuevamente durante la 67ª sesión ordinaria de Cabildo, celebrada el 16 de agosto, donde cuestionó la información difundida por los medios de comunicación.

 

Durante su intervención sostuvo que los medios pueden convertirse en “un arma muy interesante para desinformar” y pidió a los ciudadanos no creer todo lo que aparece en esos espacios.

 

El problema para la presidenta municipal es que hay hechos que no dependen de lo que diga un periodista, una página de Facebook o un medio de comunicación. Dependen de las balas.

 

Cinco casquillos calibre 9 milímetros no son una campaña mediática. Una niña muerta no es una opinión editorial. Un hombre herido de bala no es “desinformación”. Un trabajador ejecutado no es “amarillismo”.

 

Y una familia atacada dentro de una unidad de transporte público no puede desaparecer de la realidad simplemente porque resulta incómoda para el gobierno municipal.

 

EL PODER PUEDE DESACREDITAR A LOS MEDIOS, PERO NO PUEDE BORRAR LOS MUERTOS

 

La paradoja de Los Reyes La Paz es obscena. Mientras desde el gobierno municipal se intenta construir un discurso de tranquilidad y se cuestiona a quienes informan sobre la violencia, los hechos siguen acumulándose.

 

Transportistas denuncian presiones y extorsiones. Comerciantes viven bajo el yugo del pago de derecho de piso. Los ciudadanos tienen miedo.

 

Y ahora una familia fue alcanzada por las balas, con el resultado más terrible posible: una niña de 10 años perdió la vida.

 

Frente a esto, el gobierno tiene dos caminos. Puede seguir atacando a los medios. O puede responder a los ciudadanos.

 

Porque la obligación de una administración municipal no es pedirle a la población que ignore las noticias que le incomodan al poder.

 

Su obligación es prevenir el delito, proteger a la población, colaborar con las investigaciones y exigir resultados.

 

Y AHORA, EL POLÉMICO MANDO POLICIACO

 

A esta crisis se suma otra interrogante que diversos medios de comunicación han venido planteando desde la llegada de Isaías Ramírez Leal, “El Gallo”, como director operativo de la policía municipal.

 

Desde entonces se han difundido señalamientos relacionados con su trayectoria en corporaciones de municipios del sur del Estado de México y presuntos vínculos con integrantes de La Familia Michoacana.

 

Estos señalamientos deben ser investigados y esclarecidos por las autoridades competentes; no pueden convertirse ni en condenas anticipadas ni en asuntos que simplemente se ignoren.

 

Pero precisamente ahí está el problema ¿Qué ha hecho el gobierno municipal para despejar públicamente esas dudas? ¿Ha presentado investigaciones, certificaciones, antecedentes y controles de confianza que permitan responder a los señalamientos? ¿O simplemente ha optado por cerrar filas y descalificar a quienes preguntan?

 

Porque si un gobierno considera falsas las acusaciones, tiene una obligación elemental: demostrarlo con transparencia.

 

No basta con llamar “amarillistas” a los medios. No basta con decir que existe “desinformación”. No basta con pedirle a la ciudadanía que no crea lo que lee.

 

LA PAZ NO NECESITA PROPAGANDA; NECESITA SEGURIDAD

 

Martha Guerrero y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad —a quien actores políticos y militantes locales señalan por tener una influencia importante en decisiones del Ayuntamiento, pese a no haber sido electo para ocupar la Presidencia Municipal— pueden intentar controlar el discurso político.

 

Pueden cuestionar a los medios. Pueden señalar páginas. Pueden acusar de “amarillismo” a quienes exhiben los problemas.

 

Pero no pueden controlar las balas. No pueden regresar la vida a una niña de 10 años. No pueden borrar los cinco casquillos encontrados en el lugar del ataque. No pueden desaparecer el disparo que recibió su padre. No pueden curar con discursos la herida de su madre. No pueden revivir al trabajador ejecutado.

 

Y tampoco pueden convencer a los ciudadanos de que un ataque armado ocurrido a plena luz del día nunca sucedió.

 

La verdadera pregunta ya no es qué dicen los medios. La verdadera pregunta es:

 

¿Hasta dónde piensan llegar Martha Guerrero y Tranquilino Lagos Buenabad con una política de gobierno que, en lugar de responder a las denuncias sobre inseguridad, parece más preocupada por desacreditar a quienes las hacen públicas?

 

Porque mientras en el Ayuntamiento hablan de “desinformación”, en las calles de Los Reyes La Paz existe otra versión.

 

Una versión que no necesita micrófonos. Una versión que no necesita propaganda. Una versión escrita con balas. Y hay algo que ningún discurso oficial podrá convertir en “amarillismo”:

 

la sangre de una niña de diez años.

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