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POLICÍAS DE TLALNEPANTLA, ATRAPADOS EN LA EXTORSIÓN *Cuatro agentes fueron detenidos tras ser exhibidos presuntamente extorsionando a un t...

miércoles, 26 de agosto de 2026

POLICÍAS DE TLALNEPANTLA, ATRAPADOS EN LA EXTORSIÓN


*Cuatro agentes fueron detenidos tras ser exhibidos presuntamente extorsionando a un transportista; el caso pone bajo la lupa al comisario Jorge Alberto Gómez Estrella y obliga al alcalde Raciel Pérez Cruz a explicar qué ocurre dentro de su corporación

 

Por: EXEDIENTE SECRETO

 


TLALNEPANTLA DE BAZ, Estado de México, 26 de agosto de 2026.- La corrupción volvió a quedar al descubierto en las filas de la policía municipal de Tlalnepantla de Baz. Cuatro elementos de la Comisaría General de Proximidad y Seguridad Ciudadana fueron detenidos y puestos a disposición de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, luego de ser señalados por presuntamente extorsionar a un transportista y posteriormente intentar comprar su impunidad.

 

Se trata de César Alberto “N”, Florencio “N”, Erick “N” y Eusebio “N”, quienes la noche del pasado 4 de agosto fueron captados por cámaras de Telediario Mx cuando presuntamente extorsionaban a un transportista sobre la avenida Ceylán, casi en su incorporación con Periférico Norte.

 

El caso resulta particularmente grave porque, de acuerdo con la información conocida, cuando el comisario Jorge Alberto Gómez Estrella tuvo conocimiento de los hechos ordenó un pase de lista de los agentes de tránsito que se encontraban en turno. Fue entonces cuando los cuatro uniformados, lejos de enfrentar de inmediato las consecuencias de sus actos, habrían ofrecido dinero a su propio mando para evitar una sanción.

 

Ahí se terminó de exhibir el verdadero rostro del problema: policías señalados por extorsionar a ciudadanos y, posteriormente, intentando comprar protección dentro de la propia corporación.

 

Los cuatro fueron finalmente detenidos por policías municipales y trasladados ante la Fiscalía Anticorrupción, donde quedaron a disposición de la autoridad por su presunta participación en el delito de cohecho. Paralelamente, el área de Asuntos Internos inició un procedimiento administrativo y se determinó su baja de la corporación.

 

Pero el asunto no termina con cuatro detenidos. ¿Quién controla realmente a la policía de Tlalnepantla?

 

El escándalo obliga a mirar hacia arriba y preguntar qué está ocurriendo dentro de la corporación que encabeza Jorge Alberto Gómez Estrella, particularmente porque elementos de la propia tropa han señalado presuntas prácticas de cobro de cuotas y castigos económicos al interior de la institución.

 

Según los señalamientos de policías, existirían cobros por prácticamente todo: faltas laborales, utilización de patrullas y diversas situaciones administrativas, además de pagos para evitar castigos. Acusaciones que, por su gravedad, deberían ser investigadas a fondo y no simplemente desestimadas como conflictos internos.

 

La pregunta inevitable para el alcalde morenista Raciel Pérez Cruz es sencilla: ¿qué clase de policía está construyendo su gobierno y quién está realmente al frente de ella?

 

Porque resulta contradictorio que un gobierno que llegó al poder prometiendo acabar con las viejas prácticas políticas permita que dentro de su policía municipal surjan señalamientos de extorsión, cohecho y presuntas cuotas internas.

 

La sombra de Nezahualcóyotl. A este escándalo se suma un elemento que no puede ignorarse.

 

Jorge Alberto Gómez Estrella es señalado como uno de los policías que se formaron bajo las órdenes de Jorge Amador Amador, conocido como “La Jirafa” o “El Doctor”, quien durante más de una década tuvo una posición de enorme influencia en la seguridad pública de Nezahualcóyotl.

 

Diversas publicaciones periodísticas han relacionado a Amador Amador con presuntos vínculos con estructuras delictivas, enfáticamente con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y con la formación de mandos policiales que habrían servido a intereses criminales. Esas acusaciones deben ser investigadas y acreditadas por las autoridades competentes, pero su existencia vuelve indispensable revisar con lupa la trayectoria y las redes de mando que rodean a la actual dirección policial de Tlalnepantla.

 

Lo verdaderamente preocupante es que, mientras la ciudadanía exige policías capaces de enfrentar a la delincuencia, cuatro agentes municipales terminan detenidos precisamente por hechos relacionados con corrupción y presunta extorsión.

 

De la “policía ejemplar” a los acuerdos bajo sospecha. Durante años se ha intentado vender la imagen de que la policía de Nezahualcóyotl es una de las mejores del país. Sin embargo, una corporación no puede medirse únicamente por discursos, estadísticas o reconocimientos: también debe responder por lo que ocurre con sus mandos, sus redes internas y sus posibles vínculos con grupos criminales.

 

Los señalamientos sobre supuestos acuerdos entre actores políticos, policías y organizaciones delictivas en Nezahualcóyotl son graves y requieren pruebas, investigaciones ministeriales y rendición de cuentas. No pueden convertirse en una verdad conveniente ni tampoco en acusaciones utilizadas sin sustento, se requiere una profunda investigación.

 

Precisamente por eso, el caso de Tlalnepantla merece una investigación mucho más profunda. Cuatro policías fueron detenidos, pero el verdadero problema podría estar varios escalones arriba.

 

Si existen cobros ilegales dentro de la corporación, si se exigen cuotas a los agentes, si hay mandos que utilizan su posición para obtener dinero o si existen redes de protección para policías corruptos, el alcalde Raciel Pérez Cruz tiene la obligación de aclararlo. No basta con presumir que los agentes fueron dados de baja.

 

Se debe de investigar quién los dejó operar, quién los supervisaba, quién recibió o pudo haber recibido dinero y si se trata de cuatro policías corruptos o de una estructura de corrupción mucho más amplia.

 

La ciudadanía de Tlalnepantla no necesita una policía que únicamente reaccione cuando una cámara de televisión descubre a sus elementos.

 

Necesita una corporación que no extorsione, no cobre cuotas, no proteja delincuentes y no convierta el uniforme en una licencia para abusar del ciudadano.

 

Y si el gobierno de Raciel Pérez Cruz realmente pretende demostrar que Morena llegó para “purificar” la vida pública, este caso es una prueba ineludible.

 

Porque cuatro policías detenidos pueden ser un problema de corrupción. Pero si la corrupción llega a los mandos, entonces ya no estamos hablando de cuatro malos elementos: estamos hablando de una posible enfermedad institucional. En la que el alcalde tiene la última palabra. Y, sobre todo, tiene la obligación de investigar hasta las últimas consecuencias.

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