LA REALIDAD DE LA NOTICIA

EL COBRO DE PISO COBRA UNA VIDA DE 10 AÑOS: ERANDI DAYLIN,  VÍCTIMA DEL TERROR EN LA PAZ   *Sicarios atacan a balazos una unidad de la R...

martes, 11 de agosto de 2026

EL COBRO DE PISO COBRA UNA VIDA DE 10 AÑOS: ERANDI DAYLIN, 

VÍCTIMA DEL TERROR EN LA PAZ

 

*Sicarios atacan a balazos una unidad de la Ruta 69; matan a una niña y dejan a sus padres gravemente heridos. Transportistas acusan a “Los Vallarta” de imponer extorsiones y advierten que volverán a paralizar las carreteras del oriente si no hay detenidos

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 11 de agosto de 2026.- El cobro de piso dejó de ser una amenaza telefónica, una cuota clandestina o una extorsión más para convertirse en una sentencia de muerte. Esta vez la víctima fue una niña de apenas 10 años de edad.

 

Se llamaba Erandi Daylin y el pasado domingo, alrededor de las seis de la mañana, acompañaba a su padre a trabajar cuando sicarios que viajaban en motocicleta atacaron a balazos, de manera directa, una unidad de la Ruta 69, en la base ubicada en el cruce de las avenidas Pantitlán y Texcoco, en Los Reyes La Paz.

 

Dentro de la cabina principal de la vagoneta viajaban el conductor, su esposa —quien trabajaba como checadora de las unidades— y la pequeña Erandi Daylin.

 

Los primeros reportes señalan que el ataque habría ocurrido después de que el conductor se negara a continuar pagando las extorsiones exigidas por grupos delictivos que operan en la zona.

 

Los agresores dispararon de frente contra la unidad. Las balas alcanzaron a la niña.

 

Erandi fue trasladada para recibir atención médica, pero las heridas fueron mortales. La menor murió víctima de un ataque que, de acuerdo con los propios transportistas, estaría relacionado con el cobro de piso que desde hace años padecen.

 

Su padre recibió impactos de bala en la cabeza y la espalda y permanece en estado grave, con riesgo para su vida. Su madre resultó herida en los brazos.

 

Una familia destrozada. Una niña asesinada. Y detrás de la tragedia, la denuncia de un gremio que asegura llevar años viviendo bajo el régimen de la extorsión.

 

“LOS VALLARTA”, SEÑALADOS POR LOS TRANSPORTISTAS

 

Operadores de la Ruta 69 sostienen que el ataque fue ordenado por un grupo delictivo autodenominado “Los Vallarta”, al que responsabilizan de exigir cuotas a los trabajadores del transporte.

 

Según los propios transportistas, las extorsiones no son nuevas y forman parte de una estructura que ha convertido el miedo en una forma cotidiana de operación.

 

Las cuotas, denunciaron, oscilan entre 100 y 150 pesos diarios por unidad. Pero quienes se niegan a pagar, aseguran, enfrentan consecuencias mucho más graves.

 

El gremio afirma que durante este periodo 20 unidades de pasajeros han sido incendiadas y tres choferes han sido asesinados, además del homicidio de quien fuera su anterior presidente, ocurrido el año pasado.

 

Es decir, para los transportistas de la Ruta 69, el cobro de piso no es una percepción ni un rumor: es una amenaza que, aseguran, lleva años cobrando vidas y destruyendo su patrimonio. Y ahora cobró la vida de una niña.

 

CINCO HORAS DE CAOS: EL GRITO DE LOS TRANSPORTISTAS

 

La muerte de Erandi Daylin provocó una reacción inmediata. Durante las primeras horas del lunes 10 de agosto, cientos de transportistas salieron a las calles y bloquearon las principales vías de comunicación del oriente mexiquense.

 

La protesta alcanzó la carretera federal México-Texcoco, donde fue cerrada completamente la circulación en ambos sentidos a la altura de la zona de bancos de Los Reyes La Paz.

 

También fue bloqueada la autopista México-Puebla, cerca de Santa Martha Acatitla.

 

Durante más de cinco horas, una parte importante de la movilidad de la zona oriente quedó prácticamente paralizada.

 

Kilómetros de vehículos, conductores atrapados y un caos vial que evidenció, una vez más, la fragilidad de la seguridad y la movilidad en una de las regiones más pobladas del Estado de México.

 

Pero el mensaje de los transportistas no fue solamente contra la extorsión. También fue directamente contra las autoridades municipales.

 

“LA POLICÍA SÓLO SIRVE PARA LAS REDES SOCIALES”

 

Los manifestantes acusaron públicamente a la Policía Municipal de Los Reyes La Paz de mostrar una “absoluta incapacidad” para combatir a los grupos criminales que operan en el municipio.

 

Los transportistas cuestionaron que los patrullajes y operativos sean utilizados para difundir en redes sociales detenciones de presuntos sospechosos, mientras —afirmaron— los puntos donde realmente operan los extorsionadores y narcomenudistas y asesinos permanecen prácticamente sin vigilancia.

 

La pregunta que queda en el aire es brutalmente sencilla: ¿De qué sirven las fotografías de detenidos si los extorsionadores continúan cobrando piso y una niña de 10 años termina muerta dentro de una unidad de transporte?

 

La protesta solamente fue levantada de manera temporal después de que se iniciaran carpetas de investigación ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM). Pero el conflicto está lejos de terminar.

 

Los transportistas lanzaron un ultimátum: si las autoridades no esclarecen el asesinato de Erandi Daylin, detienen a los responsables y frenan el cobro de piso, volverán a las calles y amenazan con realizar bloqueos permanentes en las tres principales carreteras de la zona oriente.

 

LA PAZ: ENTRE EL DISCURSO OFICIAL Y LA REALIDAD

 

Mientras en los discursos oficiales se insiste en que los delitos de alto impacto van a la baja, en las calles de Los Reyes La Paz la percepción de los ciudadanos parece contar una historia completamente diferente.

 

Homicidios dolosos, ejecuciones, extorsiones, robo con violencia, narcomenudeo y ataques armados forman parte de las denuncias que cotidianamente se escuchan en distintos sectores del municipio.

 

La alcaldesa Martha Guerrero Sánchez ha sostenido que los delitos de alto impacto presentan una tendencia descendente.

 

Pero el asesinato de una niña de 10 años, ocurrido en una unidad de transporte público, vuelve a colocar esa narrativa oficial frente a una realidad que difícilmente puede maquillarse con estadísticas.

 

Porque una estadística puede decir que un delito bajó. Una familia sabe que Erandi murió. Y los transportistas saben cuánto les cuesta trabajar bajo amenaza.

 

EL PODER DETRÁS DEL PODER

 

En medio de este escenario también aparecen señalamientos políticos que el gobierno municipal tendría que aclarar.

 

De acuerdo con acusaciones realizadas por integrantes del propio entorno morenista, Tranquilino Lagos Buenabad, esposo de la alcaldesa Martha Guerrero, tendría una influencia determinante en las decisiones del gobierno municipal.

 

Asimismo, existen señalamientos —que deberán ser investigados y acreditados por las autoridades competentes— sobre presuntos acuerdos con el grupo criminal que durante años ha sido identificado en la zona como “Sindicato 22 de Octubre”, actualmente denominado Federación Unida 22 de Octubre.

 

El punto central no es solamente político. Es criminal. Si existen acuerdos, pactos, tolerancia o cualquier tipo de entendimiento entre funcionarios públicos y grupos dedicados a la extorsión, deben ser investigados y, en su caso, sancionados.

 

Porque un gobierno que permite que un grupo cobre cuotas a los trabajadores deja de ser simplemente un gobierno ineficiente. Se convierte en un gobierno rebasado.

 

Y cuando ese cobro de piso termina con una niña asesinada, la responsabilidad política adquiere otra dimensión.

 

EL “ÉXITO” QUE NO SE VE EN LAS CALLES

 

Desde el gobierno del Estado de México también se ha insistido en que los homicidios presentan una tendencia descendente.

 

La gobernadora Delfina Gómez Álvarez ha difundido avances en materia de seguridad.

 

Sin embargo, el problema aparece cuando las estadísticas oficiales chocan con lo que sucede en municipios donde, según denuncias de ciudadanos, transportistas, comerciantes y empresarios, el miedo se ha convertido en mecanismo de supervivencia.

 

En algunas zonas, la gente no denuncia. No porque el delito no exista. No denuncia porque tiene miedo.

 

Paga. Se calla. Cierra su negocio. Cambia de ruta. Deja de trabajar de noche. Y aprende a convivir con el delincuente porque siente que la autoridad no puede o no quiere protegerla.

 

Ese fenómeno puede producir una aparente disminución de las denuncias, pero no necesariamente significa que haya desaparecido el delito.

 

Puede significar algo mucho más grave: que la ciudadanía dejó de confiar en las instituciones. Y mientras las autoridades hablan de reducción de homicidios, en las calles del oriente mexiquense los transportistas hablan de cuotas, amenazas, unidades incendiadas y compañeros asesinados. Ahora hablan de una niña muerta.

 

ERANDI NO DEBIÓ MORIR

 

La tragedia de Erandi Daylin vuelve a colocar a Los Reyes La Paz frente a una realidad que ningún comunicado oficial puede esconder. Una menor de 10 años salió de casa para acompañar a su padre a trabajar.

 

No regresó. Su padre permanece gravemente herido. Su madre también resultó lesionada. Y cientos de trabajadores del transporte tuvieron que tomar las carreteras para exigir algo que debería ser elemental en cualquier sociedad: el derecho a trabajar sin pagarle tributo a la delincuencia y regresar vivos a casa.

 

Ahora corresponde a la FGJEM determinar quién disparó, quién ordenó el ataque, quién financia las extorsiones y quiénes dentro del gobierno local forman parte de la estructura criminal señalada por los transportistas.

 

Pero también corresponde a las autoridades municipales y estatales responder una pregunta que ya no puede ser evadida:

 

¿Quién protege a los trabajadores de Los Reyes La Paz cuando quienes deberían protegerlos parecen incapaces de hacerlo?

 

Porque si la respuesta es que los ciudadanos deben bloquear carreteras para ser escuchados, entonces el problema ya no es únicamente la inseguridad. Es el fracaso de la autoridad.

 

Y si después del asesinato de una niña de 10 años los extorsionadores siguen cobrando piso, entonces el mensaje para los delincuentes será devastadoramente claro:

 

en Los Reyes La Paz, la ley puede tener uniforme, oficina y presupuesto, pero el miedo sigue teniendo dueño.

No hay comentarios: