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DEL COBRO DE PISO A “REPARTIR MOCHILAS”: EL CINISMO DE “EL PERRO”   *Entre señalamientos de extorsión, presuntos vínculos con grupos del...

lunes, 31 de agosto de 2026

DEL COBRO DE PISO A “REPARTIR MOCHILAS”: EL CINISMO DE “EL PERRO”

 

*Entre señalamientos de extorsión, presuntos vínculos con grupos delictivos y cercanía con Morena en Chicoloapan, “El Perro” busca ahora construir una imagen de benefactor repartiendo mochilas en colonias marginadas

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


VALLE DE CHALCO, Estado de México, 31 de agosto de 2026.- Lo que para cualquier familia de escasos recursos podría parecer un gesto de solidaridad, en Valle de Chalco adquiere otra dimensión: Reinaldo Ruiz Castaneyra, alias “El Perro”, señalado por comerciantes de San Vicente Chicoloapan por presuntas prácticas de extorsión, ahora aparece repartiendo mochilas entre habitantes de una colonia popular con motivo del regreso a clases.

 

La escena resulta, cuando menos, políticamente incómoda. El personaje señalado por comerciantes por presuntamente exigirles dinero de manera violenta aparece ahora convertido en benefactor social, repartiendo apoyos entre familias de bajos recursos.

 

“El Perro” es identificado por comerciantes fijos y semifijos de Chicoloapan como presunto dirigente de un grupo delictivo denimnado “Los Talibanes” al que atribuyen el cobro del llamado “derecho de piso”. Se trata de acusaciones graves que deberían ser investigadas por las autoridades correspondientes y no simplemente ignoradas por las instituciones políticas.

 

Pero el asunto adquiere todavía mayor relevancia por su cercanía con la estructura política de Morena en Chicoloapan.

 

Reinaldo Ruiz Castaneyra es padre de Edgar Ruiz Aguilar, quien ocupa la primera regiduría del Ayuntamiento de San Vicente Chicoloapan. Además, padre e hijo han sido vistos públicamente junto al presidente municipal morenista Javier Mendoza Vázquez, participando en actos políticos y lanzando consignas relacionadas con la defensa de la soberanía.

 

Aquí aparece una contradicción que Morena tendría que explicar con absoluta claridad: ¿Dónde termina la política y dónde comienza la tolerancia hacia personajes señalados por actividades criminales?

 

Porque no basta con hablar de “el pueblo”, de soberanía o de transformación mientras, en los municipios, personajes cuestionados adquieren espacios de influencia política y construyen estructuras sociales.

 

LA FACHADA DE LA “AYUDA SOCIAL”

 

La entrega de mochilas no puede analizarse de manera aislada. Históricamente, diversos grupos criminales han recurrido a la creación de organizaciones sociales, sindicales o de comerciantes para construir una imagen de cercanía con las comunidades, ganar simpatías y generar una base social que posteriormente pueda servir como escudo político.

 

En este caso, “El Perro” encabeza la denominada Confederación de Agricultores y Comerciantes Fijos y Ambulantes de la República Mexicana (CACFARMEX), desde donde ha buscado proyectarse como dirigente social.

 

El problema es que una organización social no puede convertirse en patente de impunidad ni en mecanismo para lavar políticamente la imagen de quienes son señalados por actividades delictivas.

 

EL EXPEDIENTE DE OTROS PERSONAJES DEBERÍA SERVIR COMO ADVERTENCIA

 

Años antes de su detención, EXPEDIENTE SECRETO señaló a Christian Jesús Castillo Grimaldo, “El Jimmy”, entonces identificado públicamente como líder sindical y exregidor de Chalco, por sus presuntos vínculos con el denominado Sindicato 22 de Octubre y con actividades de extorsión y despojo.

 

“El Jimmy” también sabía construir una imagen social: entregaba juguetes durante el Día de Reyes y el Día del Niño, repartía despensas en colonias marginadas y tenía cientos de seguidores.

 

Con el tiempo, aquella imagen de supuesto benefactor terminó contrastando brutalmente con las acusaciones y el proceso penal que enfrenta.

 

El mensaje es sencillo: repartir juguetes, despensas o mochilas no convierte a nadie en honorable.

 

“EL PERRO”, ENTRE LA POLÍTICA Y LOS SEÑALAMIENTOS

 

Lo verdaderamente preocupante es que Morena anunció que rumbo a las elecciones de 2027 establecería filtros para evitar que personas con antecedentes cuestionables llegaran a las candidaturas.

 

Sin embargo, en Chicoloapan ya existe un caso que obliga al partido a explicar qué filtros funcionaron y cuáles no.

 

Edgar Ruiz Aguilar ya ocupa una regiduría. Y su padre, Reinaldo Ruiz Castaneyra, aparece públicamente en actos políticos al lado de funcionarios emanados de Morena.

 

Mientras tanto, comerciantes sostienen presuntos señalamientos de extorsión contra el grupo que encabeza.

 

Las acusaciones incluso apuntan a sujetos conocidos como “Los Pelones”, a quienes se atribuye el cobro cotidiano del llamado derecho de piso.

 

Si esas acusaciones son falsas, que la Fiscalía las investigue y las descarte. Pero si son ciertas, entonces la pregunta resulta todavía más grave:

 

¿Cómo es posible que un personaje señalado por comerciantes pueda tener presencia política, construir una estructura social y aparecer públicamente al lado de funcionarios municipales?

 

¿Y EL CASO DE JUANA?

 

También está pendiente una investigación profunda sobre el homicidio de Juana, dirigente del tianguis instalado en el kilómetro 27 de la carretera federal México-Texcoco.

 

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México debería esclarecer quién ordenó y quién ejecutó ese crimen y, en su caso, investigar cualquier relación que pudiera existir entre ese homicidio y quienes tenían intereses dentro de la zona comercial.

 

De la misma manera, deberían revisarse las versiones que han circulado respecto de la supuesta relación de Reinaldo Ruiz Castaneyra con la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), así como el origen y utilización de una camioneta que, según dichos y versiones difundidas, habría pertenecido a esa corporación y todo el tiempo era conducida por “El Perro”.

 

Porque cuando existen señalamientos reiterados, presencia política, organizaciones sociales, grupos de comerciantes y acusaciones de extorsión, lo mínimo que debe existir es una investigación seria, independiente y transparente.

 

MORENA TIENE QUE ESCOGER

 

Morena no puede pretender que el discurso de “primero el pueblo”, “primero Los pobres” y “la defensa de la soberanía” sea compatible con la presencia política de personajes sobre los que pesan señalamientos tan graves.

 

La defensa de la soberanía no se demuestra solamente marchando, gritando consignas o levantando banderas. También se demuestra combatiendo la extorsión. Se demuestra protegiendo a los comerciantes. Se demuestra evitando que grupos criminales construyan bases sociales.

 

Y, sobre todo, impidiendo que el dinero, la intimidación o las estructuras de organizaciones sociales terminen convirtiéndose en pasaportes para acceder al poder político.

 

Por eso, Morena tiene una pregunta que responder antes de llegar a 2027: ¿Su compromiso está realmente con el pueblo o está dispuesto a convivir políticamente con quienes son señalados por vínculos con estructuras de extorsión?

 

Porque una mochila puede aliviar temporalmente la economía de una familia.

 

Pero ninguna mochila borra los señalamientos de extorsión, ninguna despensa limpia un expediente y ningún acto político convierte automáticamente a un personaje cuestionado en representante legítimo del pueblo.

 

La Fiscalía debe investigar. Morena debe explicar. Y los ciudadanos tienen derecho a saber quiénes están buscando convertir la necesidad de las comunidades en una plataforma de poder.

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