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martes, 31 de marzo de 2026

ESCÁNDALO EN EL INDEP: DESPOJO, ROBO DE VEHÍCULOS Y CONTRADICCIONES SACUDEN AL GOBIERNO DE MORENA


*Auditoría interna contradice versión oficial de Mónica Fernández Balboa y exhibe irregularidades graves en inmueble de Veracruz

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



CIUDAD DE MÉXICO, 31 de marzo de 2026.- Un nuevo escándalo golpea al gobierno federal y vuelve a poner en entredicho la narrativa de combate a la corrupción. Esta vez, el epicentro es el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), envuelto en una trama de despojo, robo de vehículos y versiones oficiales contradictorias que evidencian descontrol institucional.

 

Luego de que se diera a conocer en el periódico. El Universal, el despojo de un inmueble en Veracruz —conocido como “El Sardinero”— por parte del Sindicato de Maniobristas, Carretilleros, Cargadores, Abridores y Conexos, donde desaparecieron al menos 211 vehículos bajo resguardo del instituto, la reacción oficial no hizo más que agravar la crisis: el Indep negó que se tratara de un robo y lo calificó únicamente como un “despojo ilegal”.

 

Sin embargo, la propia institución desmiente esa narrativa.

 

De acuerdo con la auditoría realizada por su Órgano Interno de Control, el caso está claramente identificado bajo el encabezado: “Despojo del inmueble El Sardinero en 2020, con reporte de robo de vehículos en 2024”. Es decir, no solo reconoce la toma irregular del predio, sino que confirma que los vehículos sustraídos sí cuentan con reportes formales de robo, echando abajo la versión oficial que intenta minimizar los hechos.

 

El documento no deja lugar a dudas: dentro de la cédula de resultados se detalla que el Registro Público Vehicular ya tiene identificada al menos una docena de estas unidades, las cuales incluso han sido reemplacadas bajo el estatus de “robadas”. Un dato alarmante que abre la puerta a una posible red de encubrimiento, negligencia o complicidad institucional.

 

La gravedad del caso no radica únicamente en la pérdida de los vehículos —que forman parte de bienes asegurados por el Estado—, sino en el manejo opaco, tardío y contradictorio de la información por parte de las autoridades responsables.

 

Al frente del Indep se encuentra Mónica Fernández Balboa, cuya gestión ahora enfrenta cuestionamientos severos por la falta de control sobre los bienes públicos y por la narrativa que intenta suavizar lo que, a todas luces, constituye un saqueo.

 

Especialistas advierten que este tipo de irregularidades no solo representan un daño patrimonial al Estado, sino que minan la credibilidad de una institución creada precisamente para recuperar y devolver bienes obtenidos de manera ilícita.

 

En este contexto, el discurso anticorrupción del gobierno federal vuelve a tambalearse. Mientras desde el poder se insiste en que las prácticas del pasado quedaron atrás, los hechos revelan una realidad distinta: inmuebles tomados, vehículos desaparecidos, registros oficiales que confirman robos y una autoridad que, en lugar de esclarecer, parece empeñada en maquillar la magnitud del escándalo.

 

El caso del Indep no es menor. Es una señal más de que, pese a las promesas de transformación, los mecanismos de control siguen fallando —o peor aún, operando bajo la sombra de la impunidad.

 

Y mientras las responsabilidades no se esclarezcan y no haya sanciones ejemplares, la pregunta seguirá en el aire: ¿quién responde por los bienes robados al propio Estado?

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