POLICÍAS DE CHALCO SECUESTRAN A MENOR Y EXIGEN RESCATE; CRISIS DE SEGURIDAD SE PUDRE DESDE DENTRO
*Segundo caso en 2026 involucra a uniformados; detenciones en flagrancia exhiben
una corporación infiltrada mientras el gobierno municipal guarda silencio
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Los hechos, que retratan una estructura de corrupción
incrustada en la corporación, ocurrieron en la colonia San Martín Cuautlalpan.
De acuerdo con reportes de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, los
uniformados arribaron al domicilio de la víctima bajo el pretexto de investigar
una camioneta con reporte de robo. Fue entonces cuando, aprovechando la
confianza, subieron al menor a una patrulla oficial.
Minutos después, la familia recibió una llamada: 15 mil pesos
a cambio de su libertad. Un secuestro exprés ejecutado, presuntamente, por
quienes deberían proteger a la ciudadanía.
La denuncia al 911 permitió activar un operativo estatal que
derivó en una entrega controlada del dinero. En el punto acordado, los agentes
estatales lograron capturar a los dos policías municipales en pleno
intercambio. Durante la intervención se aseguraron armas de fuego, cartuchos
útiles y la patrulla utilizada para cometer el delito.
Los detenidos, ambos de aproximadamente 30 años, fueron
puestos a disposición de la Fiscalía Antisecuestros con sede en Nezahualcóyotl,
donde se definirá su situación jurídica. El adolescente fue liberado sin
lesiones graves y ya se encuentra con su familia.
REINCIDENCIA QUE ALARMA
Lejos de ser un hecho aislado, este caso confirma un patrón
alarmante. Apenas el pasado 16 de febrero, otro policía activo de Chalco fue
detenido por su presunta participación en la privación ilegal de la libertad de
una persona, localizada en un inmueble de la colonia Santa María Huexoculco
tras un operativo derivado de denuncias ciudadanas.
Dos casos en poco más de un mes, ambos con elementos en
activo, apuntan a algo más grave que conductas individuales: una corporación
penetrada por la delincuencia.
CRISIS Y DESCONTROL EN LA POLICÍA MUNICIPAL
En medio de este escenario, el municipio enfrenta una
inestabilidad evidente en su estructura de seguridad. El Cabildo aprobó
recientemente la designación de Hugo Flores Morales como nuevo director de
Seguridad Pública, Tránsito y Bomberos, convirtiéndose en el cuarto comisario
en menos de diez meses.
La presidenta municipal, Abigail Sánchez Martínez, tomó
protesta al nuevo mando tras la salida de Eduardo Aguilera González, quien
apenas había asumido el cargo en julio y renunció tres meses después.
Los constantes cambios en la cúpula policial reflejan un
descontrol institucional que coincide, peligrosamente, con el incremento de
delitos cometidos por los propios elementos.
SILENCIO OFICIAL Y DESCONFIANZA CIUDADANA
A pesar de la gravedad de los hechos, el gobierno municipal no
ha emitido una postura clara. Mientras tanto, la ciudadanía observa con
creciente temor cómo quienes portan uniforme y armas oficiales se convierten en
victimarios.
Lo ocurrido en Chalco no es un hecho menor: es la evidencia de
una policía que, lejos de garantizar seguridad, se ha convertido en un riesgo.
La captura de estos elementos debería detonar una depuración urgente,
investigaciones a fondo y, sobre todo, responsabilidades políticas.
Porque cuando los policías secuestran, el problema ya no es la
delincuencia: es el Estado fallando desde adentro.

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