TOLUCA BAJO ASEDIO: CALL CENTERS DE EXTORSIÓN OPERAN CON IMPUNIDAD Y EXHIBEN DEBILIDAD DE LA FISCALÍA
*Extorsión telefónica crece mientras autoridades titubean y
criminales se reorganizan en el Estado de México
Por: EXPEDIENTE SECRETO
TOLUCA, Estado de México, 24 de marzo de 2026.- En el Estado de México, la delincuencia no solo muta, también se institucionaliza en la sombra. Hoy, los llamados “call centers” operan como auténticos centros de extorsión sin que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, a cargo de José Luis Cervantes Martínez logre —o quiera— frenarlos con contundencia.
Detrás de fachadas aparentemente legales, estos centros de
llamadas funcionan como engranajes de un sistema de cobranza ilegal que
intimida, amenaza y exprime a ciudadanos endeudados. Con acceso a bases de
datos cuya procedencia nadie explica, los operadores llaman de manera
insistente para exigir pagos que, en muchos casos, ni siquiera corresponden a
ellos, sino a bancos o tiendas que deberían regirse bajo la ley.
El esquema es claro: presionan a las víctimas con amenazas,
les exigen depósitos a cuentas personales —algo abiertamente irregular— y
juegan con la incertidumbre y el miedo. No es cobranza, es extorsión
disfrazada.
Lo más grave no es su existencia —que es un secreto a voces— sino
la pasividad de las autoridades. Mientras ciudadanos denuncian abusos, la
Fiscalía parece ir un paso atrás, generando más dudas que certezas. La falta de
acciones firmes alimenta la percepción de complicidad o, en el mejor de los
casos, de una alarmante incapacidad institucional.
Aunque algunos de estos centros han bajado sus cortinas ante
la presión mediática y el temor a operativos, el problema dista mucho de resolverse.
Se trata de una estructura que opera como “monstruo de mil cabezas”, capaz de
replegarse y reaparecer en cuestión de días.
Paradójicamente, sí hubo resultados en el pasado reciente.
Bajo la coordinación del entonces fiscal regional Elohim Díaz Jiménez, se
llevaron a cabo operativos en Nezahualcóyotl entre 2023 y 2024, donde se desmantelaron
múltiples centros clandestinos en colonias como la Metropolitana. En esos
operativos se aseguraron inmuebles, se decomisó equipo especializado para
fraudes y se detuvo a decenas de personas, incluidos presuntos líderes de estos
centros de extorsión.
El modus operandi era sofisticado: uso de software para
engaños bancarios, llamadas masivas de fraude y extorsiones que trascendían
fronteras. Era una industria criminal bien aceitada.
Pero el golpe más duro llegó después. La tarde del 21 de enero
de 2025, Díaz Jiménez fue asesinado dentro de un restaurante en Metepec. Su
ejecución no solo apagó a un operador clave en la lucha contra estos grupos,
también dejó un mensaje inquietante: enfrentar a estas redes tiene
consecuencias.
Hoy, con ese antecedente, la Fiscalía mexiquense enfrenta una
prueba crítica. No bastan operativos espectaculares ni despliegues mediáticos.
Se requiere solidez jurídica, inteligencia, coordinación y, sobre todo, voluntad
real para desmontar una estructura criminal que ya echó raíces.
Porque mientras no se actúe con firmeza, los call centers
seguirán marcando… y cobrando, pero no deudas, sino el miedo de miles de
ciudadanos.

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