ATLACOMULCO: POLICÍAS DENUNCIAN RED DE EXTORSIÓN, ABUSOS Y CORRUPCIÓN AL INTERIOR DE LA CORPORACIÓN MUNICIPAL
Por: EXPEDIENTE SECRETO
ATLACOMULCO, Estado de México, 25 de marzo de 2026.- La
descomposición al interior de la policía municipal de Atlacomulco ha alcanzado
niveles alarmantes. Elementos en activo, hartos de abusos, corrupción y
amenazas, decidieron romper el silencio —bajo anonimato— para denunciar lo que
describen como una estructura sistemática de extorsión, impunidad y acoso
encabezada por mandos sin preparación, pero protegidos desde el más alto nivel
del gobierno municipal.
Los uniformados aseguran que la corporación está controlada
por jefes que no cuentan con licenciatura ni formación policial, a pesar de que
estos requisitos deberían ser indispensables para ocupar cargos de mando. Aun
así, señalan directamente al alcalde Nicolás Martínez Romero de permitir —y
presuntamente fomentar— estas irregularidades.
De acuerdo con los testimonios, los mandos exigen cuotas
económicas para mantener sus cargos, dinero que —afirman— proviene directamente
del bolsillo de los policías de tropa. Esto ha generado una cadena de
corrupción donde los elementos son presionados a extorsionar a ciudadanos,
negocios, gasolineras, tiendas de conveniencia y centros nocturnos para cumplir
con las exigencias.
La situación no se limita a lo económico. Policías denuncian
un ambiente de acoso constante, donde las mujeres son víctimas de hostigamiento
sexual, insinuaciones vulgares e incluso presiones para consumir alcohol bajo
coerción, todo con tal de conservar su empleo.
Además, acusan que los recursos destinados a la corporación
han sido desviados. Señalan que no se han adquirido patrullas nuevas, que
motocicletas oficiales permanecen abandonadas y que incluso armamento y
municiones estarían siendo mal administrados o vendidos irregularmente.
En el centro de las acusaciones aparece el comisario Néstor
Capetillo Peralta, a quien describen como inexperto y subordinado a intereses
externos. También señalan a Samuel Amezcua Capetillo, quien —afirman— ni
siquiera cuenta con permiso para portar armas, pero opera con total impunidad,
apoyado por una elemento apodada “La Tacuara”, presuntamente encargada de
coordinar esquemas de extorsión.
Otros mandos, identificados por apodos como “El Bigotes de
Morsa” y “El Capitán Cabellos”, son señalados de recolectar dinero ilícito.
Este último incluso es acusado de descuidar sus funciones para fines
personales, mientras utiliza recursos oficiales sin restricción.
Uno de los señalamientos más graves apunta a posibles vínculos
con el grupo criminal La Familia Michoacana. Según los denunciantes, existirían
acuerdos para no confrontar a sus integrantes, lo que explicaría la pasividad
de la corporación frente a ciertas actividades delictivas en la región.
La tropa asegura haber solicitado en múltiples ocasiones la
intervención de Asuntos Internos del Estado de México, sin obtener respuesta.
Mientras tanto, la presión económica y operativa sigue recayendo en los
policías de base, quienes deben cubrir cuotas, pagar mantenimiento de patrullas
y enfrentar el desgaste de una estructura que —afirman— los obliga a delinquir.
Los elementos advierten que la situación está al borde del
colapso y hacen un llamado urgente a las autoridades estatales para intervenir
antes de que el problema escale aún más.
En ese contexto, consideran imprescindible que el Operativo
Enjambre llegue a Atlacomulco para investigar a fondo a los responsables,
incluyendo al propio alcalde Nicolás Martínez Romero, así como a mandos como
Néstor Capetillo Peralta y otros funcionarios señalados.
La denuncia es clara: una policía rebasada por la corrupción,
donde los ciudadanos —como siempre— terminan pagando las consecuencias.
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