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EDOMEX: DE ANTORCHA AL UPREZ, LOS “MONSTRUOS” QUE EL  PODER NO PUEDE CONTROLAR   *Del PRI a Morena, el Estado de México repite el mismo ...

viernes, 20 de marzo de 2026

EDOMEX: DE ANTORCHA AL UPREZ, LOS “MONSTRUOS” QUE EL

 PODER NO PUEDE CONTROLAR

 

*Del PRI a Morena, el Estado de México repite el mismo error: organizaciones que nacen al amparo del gobierno y terminan chantajeándolo

 

Por: Rodolfo Rodríguez, Martín Ponce y Carlos Recio

 



TOLUCA, Estado de México, 20 de marzo de 2026.– En el Estado de México, la historia política parece condenada a repetirse, y no precisamente en sus mejores capítulos. Existe una regla no escrita que los partidos en el poder han seguido al pie de la letra: crear, tolerar o alimentar estructuras clientelares que tarde o temprano terminan convertidas en verdaderos monstruos políticos.

 

ASÍ OCURRIÓ DURANTE DÉCADAS CON EL PRI Y ANTORCHA POPULAR

 

Lo que comenzó como un movimiento de corte social, terminó transformándose en un aparato de presión y chantaje que operó con total impunidad en municipios clave de la zona oriente como Chimalhuacán, Los Reyes La Paz, Ixtapaluca y Chalco. Durante casi 30 años, Antorcha no solo negoció con los gobiernos priistas: los dobló.

 

Sus liderazgos —Aquiles Córdoba Morán, Tolentino Román Bojórquez, Brasil Acosta y Maricela Serrano— perfeccionaron un modelo perverso: un día respaldaban al gobernador en turno y al siguiente bloqueaban calles, organizaban plantones o movilizaban contingentes para exigir recursos, programas sociales o privilegios.

 

Todo bajo un discurso de combate a la pobreza, acceso a la vivienda o impulso a la educación. En la práctica, los beneficios reales rara vez llegaban a la base social; quienes sí prosperaban eran los dirigentes, convertidos en caciques intocables.

 

HOY, CON MORENA EN EL PODER, EL PATRÓN NO SOLO CONTINÚA: SE RECICLA

 

La Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ), encabezada por el exdiputado local y federal perredista y hoy flamante dirigente de Morena, Felipe Rodríguez Aguirre, se perfila como el nuevo “Antorcha” de la llamada Cuarta Transformación. Con un discurso similar y tácticas prácticamente calcadas, esta organización ha comenzado a tensar la relación con el gobierno estatal.

 

Hace apenas unos meses, en septiembre pasado, la UPREZ llenó puentes peatonales y vialidades principales como Paseo Tollocan con propaganda para felicitar a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez por su Segundo Informe de gobierno. Hoy, ese respaldo se transformó en presión directa: mantienen un plantón indefinido frente a Palacio de Gobierno en Toluca.

 

¿LA EXIGENCIA? RECURSOS PÚBLICOS PARA RODRÍGUEZ AGUIRRE Y OTROS LÍDERES DE MORENA

 

Recursos para vivienda, educación y programas sociales, principalmente en la zona oriente del estado. Exactamente el mismo libreto que durante años utilizó Antorcha Campesina.

 

El mensaje es claro: primero se construye cercanía con el poder, luego se ejerce presión para obtener beneficios. Una relación basada no en gobernabilidad, sino en chantaje político.

 

Lo más preocupante no es la existencia de estos grupos, sino la permisividad del gobierno estatal. La administración de Delfina Gómez parece repetir el error histórico del PRI: tolerar estructuras que no representan a la ciudadanía, pero que sí tienen capacidad de movilización y presión.

 

El resultado es un círculo vicioso donde organizaciones como Antorcha o UPREZ no solo sobreviven, sino que se fortalecen, mientras la población sigue atrapada entre promesas incumplidas y liderazgos que lucran con la necesidad.

 

Hoy, nombres como Aquiles Córdoba Morán, Tolentino Román Bojórquez, Brasil Acosta, Maricela Serrano y Felipe Rodríguez Aguirre generan rechazo entre amplios sectores estudiantiles y ciudadanos. Sin embargo, ese descontento social no se traduce en acciones de gobierno.

 

POR EL CONTRARIO, LA TOLERANCIA INSTITUCIONAL LOS MANTIENE VIGENTES

 

El problema de fondo es estructural: el poder en el Estado de México sigue apostando por la misma fórmula desgastada, donde las organizaciones sociales dejan de ser interlocutores legítimos para convertirse en grupos de presión que condicionan la gobernabilidad.

 

ANTORCHA FUE EL MONSTRO DEL PRI, UPREZ AMENAZA CON SER EL DE MORENA

 

La pregunta ya no es si el gobierno puede controlarlos. La pregunta es cuánto tiempo más está dispuesto a seguir alimentándolos.

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