ANA KAREN: OTRO FEMINICIDIO QUE EXHIBE EL FRACASO DE
LA “ESTRATEGIA” DE SEGURIDAD EN EL EDOMEX
*Tres días desaparecida, encontrada sin vida en Metepec;
mientras tanto, las autoridades presumen cifras y se reúnen en mesas de
seguridad
Por: EXPEDIENTE SECRETO
METEPEC, Estado de México, 4 de marzo de 2026. — Ana Karen
salió la noche del sábado 28 de febrero con amigos al fraccionamiento Villas
del Sauce, en San Antonio la Isla. Para volver a casa pidió un servicio de DiDi
Moto. Nunca llegó.
Tres días después, su cuerpo fue localizado sin ropa, con
huellas de violencia y abuso, en un terreno baldío a pie de la carretera
Toluca–Tenango del Valle, en la delegación de San Miguel Totocuitlapilco, en el
municipio de Metepec.
Su trayecto quedó grabado por cámaras de seguridad. Su
desaparición fue reportada por familiares que difundieron su ficha con
fotografías y datos generales. Aun así, no hubo una reacción que evitara el
desenlace. El martes, el hallazgo confirmó el peor escenario.
Elementos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de
México acudieron al sitio para realizar el levantamiento del cuerpo y
trasladarlo al Semefo, donde la necropsia determinará la causa de muerte. Por
tratarse de un caso con violencia por condición de género, el expediente fue
atraído por el área de feminicidios.
Pero más allá del protocolo, la pregunta es inevitable: ¿de
qué sirven las mesas de seguridad diarias si las mujeres siguen desapareciendo
y siendo asesinadas en el Estado de México?
La gobernadora Delfina Gómez Álvarez, el secretario de
Seguridad estatal Cristóbal Castañeda Camarillo y el fiscal José Luis Cervantes
Martínez, junto con mandos de la Guardia Nacional, Marina y Ejército, presumen
coordinación y avances en el combate a la delincuencia. Sin embargo, la
realidad vuelve a desmentir el discurso oficial.
Ana Karen pidió un servicio por aplicación. Su trayecto quedó
registrado. Existían cámaras. Existía una denuncia de desaparición. Existían
mecanismos de búsqueda. Y, aun así, fue encontrada asesinada a la orilla de una
carretera.
No se trata solo de un crimen atroz; se trata de un patrón que
se repite. De protocolos que llegan tarde. De investigaciones que comienzan
cuando la víctima ya no puede ser salvada. De cifras que se presumen mientras
las familias entierran a sus hijas.
La indignación social no es gratuita. La ciudadanía observa
reuniones, comunicados y estadísticas, pero en el terreno baldío donde fue
localizada Ana Karen no había estrategia, ni coordinación, ni resultados.
Hoy la Fiscalía habla de investigaciones para determinar el
móvil. Pero el móvil principal ya es evidente: la violencia contra las mujeres
sigue siendo una herida abierta en el Estado de México, y la respuesta
institucional continúa siendo reactiva, no preventiva.
Ana Karen no es un número. Es el reflejo de un sistema de
seguridad que, pese a los discursos oficiales, sigue llegando tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario