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viernes, 20 de marzo de 2026

POLICÍAS DE TRÁNSITO DE LA PAZ GOLPEAN A CIUDADANO

 QUE SE NEGÓ A EXTORSIÓN


*Elementos de la patrulla TM-262, bajo el mando de Ismael “La Ardilla” Garduño, evidencian abuso mientras crecen señalamientos contra la alcaldesa Martha Guerrero por tolerar corrupción sistemática

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 20 de marzo de 2026.- La escena es tan indignante como reveladora: policías municipales de tránsito, a bordo de la patrulla TM-262, fueron captados mientras golpeaban a un ciudadano en plena vía pública. Los agresores —dos mujeres y un hombre uniformados— no solo hicieron uso excesivo de la fuerza, sino que, de acuerdo con testigos, actuaron como represalia luego de que la víctima se negara a ser extorsionada.

 

Los hechos, que han comenzado a circular entre vecinos y redes sociales, exponen nuevamente el patrón que desde hace años se denuncia en La Paz: el uso de la corporación de tránsito no para garantizar la seguridad vial, sino como un mecanismo sistemático de cobro ilegal a ciudadanos.

 

UNA ESTRUCTURA QUE PROTEGE ABUSOS

 

Detrás de estos elementos se encuentra el director de tránsito municipal, Ismael Garduño, alias “La Ardilla”, un personaje ampliamente señalado por su historial dentro de las corporaciones policiacas del Estado de México, donde arrastra acusaciones de prácticas corruptas y redes de complicidad con criminales.

 

Lejos de ser un hecho aislado, la agresión refleja una cadena de mando que, por acción u omisión, permite que estos abusos ocurran a plena luz del día. La pregunta es inevitable: ¿quién protege a estos policías?

 

SILENCIO DESDE EL PODER

 

La responsabilidad también alcanza a la alcaldesa de extracción morenista, Martha Guerrero, así como a su operador político y esposo, Tranquilino Lagos Buenabad. Ambos, según múltiples denuncias ciudadanas, conocen perfectamente el comportamiento de la policía de tránsito, cuya reputación está marcada por constantes señalamientos de extorsión.

 

A pesar de ello, no hay acciones contundentes, investigaciones públicas ni sanciones ejemplares. El silencio institucional frente a denuncias reiteradas solo fortalece la percepción de que existe una tolerancia deliberada —o incluso un beneficio directo— de estas prácticas.

 

LA PREGUNTA INCÓMODA

 

Las redes sociales están llenas de testimonios que apuntan en la misma dirección: agentes que detienen sin motivo, amenazas disfrazadas de infracciones y “arreglos” en efectivo para evitar sanciones. Todo esto ocurre sin que la autoridad municipal actúe.

 

En ese contexto, la interrogante que crece entre la ciudadanía es cada vez más directa y corrosiva: ¿Cuánto dinero circula dentro de esta estructura para que quienes gobiernan decidan hacerse de la vista gorda?

 

UN PROBLEMA QUE ESCALA

 

La golpiza registrada no es solo un abuso individual, es el síntoma de una corporación descompuesta, donde la violencia y la corrupción parecen normalizadas. La falta de control interno, sumada a la ausencia de voluntad política, convierte a los ciudadanos en víctimas potenciales de quienes deberían protegerlos.

 

Mientras no haya consecuencias reales, el mensaje es claro: en Los Reyes La Paz, negarse a pagar puede salir caro.

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