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viernes, 20 de marzo de 2026

PT AMENAZA CON ROMPER CON MORENA POR CAMBIOS AL PLAN B ELECTORAL


*Denuncian que se alteró el acuerdo sobre la revocación de mandato de Claudia Sheinbaum y temen uso político del proceso en 2027

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



CIUDAD DE MÉXICO, 20 de marzo de 2026.- La aparente unidad del oficialismo en torno al llamado “Plan B” de la reforma electoral comenzó a resquebrajarse. El Partido del Trabajo (PT) abrió la puerta a rechazar la iniciativa, al acusar un rompimiento de acuerdos en las negociaciones sostenidas con el gobierno federal y Morena.

 

De acuerdo con versiones internas del petismo, el respaldo inicial a la propuesta no fue gratuito. El día en que dirigentes de Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el PT salieron públicamente a cerrar filas con la iniciativa, se habría firmado un acuerdo político clave: la revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum se realizaría en agosto de 2027, es decir, fuera del calendario electoral.

 

Sin embargo, según denuncian los petistas, tras el anuncio de respaldo el contenido del proyecto fue modificado “mágicamente”. El nuevo planteamiento fija la revocación en junio de ese mismo año, coincidiendo con las elecciones federales intermedias y los comicios para renovar gubernaturas, lo que encendió las alertas dentro del PT.

 

La preocupación no es menor. Dirigentes cercanos a Alberto Anaya consideran que la coincidencia de fechas podría abrir la puerta a una intervención directa de la titular del Ejecutivo en el proceso electoral. Bajo el argumento de promover la revocación de mandato, temen que Sheinbaum participe activamente en la contienda, pero no necesariamente para fortalecer a toda la coalición oficialista.

 

En el cálculo petista, el riesgo es claro: que la presidenta utilice su posicionamiento para apuntalar exclusivamente a los candidatos de Morena, relegando —o incluso debilitando— a sus aliados. Este escenario pondría al PT en una posición de desventaja frente a su socio mayoritario, con quien ha mantenido una relación de cooperación, pero también de tensiones soterradas.

 

El episodio exhibe, una vez más, la fragilidad de los acuerdos dentro del bloque gobernante. Aunque públicamente se ha buscado proyectar cohesión, en los hechos persisten disputas por espacios de poder, candidaturas y reglas del juego electoral. La eventual modificación de un compromiso previamente pactado habría sido la gota que derramó el vaso para el PT.

 

En este contexto, el partido enfrenta una decisión estratégica: mantener su respaldo al Plan B, aun con condiciones que considera adversas, o endurecer su postura y rechazar la reforma como medida de presión política. La disyuntiva no es menor, pues implicaría tensar la relación con Morena y el gobierno federal en un momento clave rumbo a 2027.

 

Por ahora, el petismo ha optado por elevar el tono y advertir que no dará un cheque en blanco. En los próximos días se definirá si las huestes de Alberto Anaya ceden ante la presión del oficialismo o, como ha ocurrido en otras coyunturas, deciden “vender caro su amor” y convertir su respaldo en moneda de cambio dentro del tablero político nacional.

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