LA REALIDAD DE LA NOTICIA

NAUCALPAN: CUANDO LA POLICÍA AGREDE A PERIODISTAS  EN LUGAR DE COMBATIR AL CRIMEN   *Mientras la violencia golpea al municipio, uniforma...

viernes, 24 de julio de 2026

NAUCALPAN: CUANDO LA POLICÍA AGREDE A PERIODISTAS

 EN LUGAR DE COMBATIR AL CRIMEN

 

*Mientras la violencia golpea al municipio, uniformados son acusados de atacar a comunicadores que cubrían un hecho delictivo

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO



NAUCALPAN, Estado de México, 24 de julio de 2026. Mientras la violencia sigue cobrando víctimas en Naucalpan, un nuevo episodio vuelve a colocar a la corporación policiaca en el centro de la polémica. Lo ocurrido la noche del jueves no solo representa una presunta agresión contra dos periodistas que realizaban su labor informativa, sino que también alimenta las dudas sobre las prioridades de quienes tienen la obligación de proteger a la ciudadanía.

 

De acuerdo con la denuncia difundida por Telediario MX, los reporteros Miguel Sarmiento y Leonardo Sánchez fueron golpeados por elementos de la policía municipal cuando daban cobertura a un homicidio ocurrido en el municipio.

 

Lejos de concentrar sus esfuerzos en preservar la escena del crimen y facilitar el trabajo de investigación, los uniformados habrían dirigido la fuerza contra quienes documentaban los hechos. La acusación es todavía más grave porque, además de la agresión física, se señala que los policías se apoderaron de teléfonos celulares y equipo de audio perteneciente a los comunicadores.

 

Si estos hechos se confirman, no se trataría únicamente de un abuso de autoridad, sino de posibles conductas delictivas cometidas por servidores públicos, quienes habrían utilizado el uniforme y el poder del Estado para intimidar a representantes de la prensa y despojarlos de sus herramientas de trabajo.

 

El episodio vuelve a exhibir un problema recurrente: corporaciones que muestran mayor firmeza frente a ciudadanos y periodistas que frente a quienes generan la violencia que diariamente golpea a Naucalpan. En un municipio donde los homicidios y otros delitos siguen siendo motivo de preocupación, resulta difícil entender que la respuesta policial termine enfocando toda su furia contra quienes documentan la realidad y no en quienes la provocan.

 

La administración del presidente municipal Isaac Montoya enfrenta ahora la obligación de aclarar lo ocurrido. El silencio institucional o la defensa automática de los elementos involucrados solo profundizarían la percepción de impunidad y de falta de control sobre la policía municipal.

 

Asimismo, corresponde al Fiscal General de Justicia del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez realizar una investigación imparcial, identificar a los responsables y, en caso de acreditarse los hechos denunciados, ejercer acción penal por las agresiones y por el robo del equipo de los periodistas.

 

La libertad de prensa no puede quedar a merced del criterio de policías que, en lugar de garantizar condiciones para informar, son señalados de convertir la cobertura periodística en un riesgo adicional. Una democracia se debilita cuando quienes documentan la violencia terminan siendo víctimas de quienes deberían impedirla.

 

Si las acusaciones son ciertas, el problema no es únicamente la conducta de algunos uniformados, sino el mensaje que envía una corporación cuando la fuerza pública se utiliza para silenciar cámaras y micrófonos, mientras la delincuencia continúa operando en las calles. La exigencia ciudadana debe ser clara: una investigación transparente, sanciones ejemplares y una depuración de la policía municipal para evitar que hechos como éste vuelvan a repetirse.

No hay comentarios: