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NO BASTA UNA FOTO CON CÁRDENAS PARA HEREDAR SU LEGADO   *El senador texcocano busca reivindicar su imagen con el legado cardenista, pero...

martes, 14 de julio de 2026

NO BASTA UNA FOTO CON CÁRDENAS PARA HEREDAR SU LEGADO

 

*El senador texcocano busca reivindicar su imagen con el legado cardenista, pero enfrenta señalamientos por las fracturas internas de Morena y sus alianzas políticas

 


TEXCOCO, Estado de México, 14 de julio de 2026.- Hay políticos que construyen un legado con sus ideas, sus libros, sus luchas y la congruencia de toda una vida. Y hay otros que, cuando su capital político comienza a agotarse, recurren a las fotografías del pasado para intentar convencer a la opinión pública de que la historia también les pertenece.

 

Eso está ocurriendo con el senador morenista Higinio Martínez Miranda, quien ahora pretende cobijarse bajo la figura histórica de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano para proyectarse nuevamente como un referente de la izquierda mexicana.

 

Pero una fotografía no transfiere principios. Mucho menos hereda autoridad moral.

 

Cuauhtémoc Cárdenas se convirtió en un símbolo nacional por enfrentar al régimen, por encabezar una lucha democrática y por colocar sus convicciones por encima de sus intereses personales.

 

La pregunta inevitable es: ¿qué legado propio puede presentar hoy Higinio Martínez?

 

Fuera de su larga carrera política, cuesta encontrar una obra intelectual, un libro, una aportación doctrinaria o una propuesta de alcance nacional que lleve su firma y que haya marcado la vida pública del país. Su trayectoria está ligada principalmente al ejercicio del poder político y a la construcción de un grupo de influencia en el Estado de México.

 

Durante años, su principal fortaleza ha sido Texcoco, municipio donde muchos consideran que su influencia política ha permanecido prácticamente intacta, al grado de que numerosos actores locales lo señalan como el verdadero poder detrás de las administraciones municipales que se han sucedido.

 

Pero el balance de un liderazgo no sólo se mide por el tiempo que permanece en el poder. También por las consecuencias que deja.

 

En el Estado de México, una de las críticas más frecuentes hacia Higinio Martínez es la profunda división que hoy vive Morena. Diversos liderazgos del partido le atribuyen buena parte de los enfrentamientos internos derivados de la disputa por el control político de la entidad y de sus aspiraciones a la gubernatura, conflictos que durante años debilitaron la cohesión del movimiento.

 

A ello se suma otro tema que sigue generando cuestionamientos entre militantes y ciudadanos: los acercamientos políticos con Antorcha Campesina, organización ampliamente cuestionada por sus métodos de operación y por el control político que ha ejercido durante décadas sobre comunidades donde habita la gente más pobre.

 

Para muchos simpatizantes de Morena, esos acuerdos representaron una contradicción con el discurso que prometía terminar con las viejas prácticas del clientelismo político.

 

Por eso resulta difícil aceptar que hoy el “líder” del grupo Texcoco invoque el nombre de Cuauhtémoc Cárdenas como si bastara con recordar reuniones de hace casi cuatro décadas para acreditar una coincidencia de principios.

 

LOS LEGADOS NO SE HEREDAN POR PROXIMIDAD. SE CONSTRUYEN

 

Y mientras Cuauhtémoc Cárdenas será recordado por encabezar una lucha democrática que transformó la historia política de México, Higinio Martínez todavía enfrenta el juicio de una parte importante de la militancia mexiquense que le reclama las fracturas internas de Morena, los acuerdos políticos que considera incongruentes y una forma de ejercer el poder que muchos identifican más con el control territorial que con la renovación democrática.

 

La historia suele ser implacable. Porque al final no recuerda quién apareció en una fotografía junto a un personaje histórico. Recuerda a quien escribió su propia historia y este no es el caso de Higinio Martínez. Conocido cacique de Texcoco.

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