NO BASTA UNA FOTO CON CÁRDENAS PARA HEREDAR SU LEGADO
*El senador texcocano busca reivindicar su imagen con el
legado cardenista, pero enfrenta señalamientos por las fracturas internas de
Morena y sus alianzas políticas
Eso está ocurriendo con el senador morenista Higinio Martínez
Miranda, quien ahora pretende cobijarse bajo la figura histórica de Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano para proyectarse nuevamente como un referente de la
izquierda mexicana.
Pero una fotografía no transfiere principios. Mucho menos
hereda autoridad moral.
Cuauhtémoc Cárdenas se convirtió en un símbolo nacional por
enfrentar al régimen, por encabezar una lucha democrática y por colocar sus
convicciones por encima de sus intereses personales.
La pregunta inevitable es: ¿qué legado propio puede presentar
hoy Higinio Martínez?
Fuera de su larga carrera política, cuesta encontrar una obra
intelectual, un libro, una aportación doctrinaria o una propuesta de alcance
nacional que lleve su firma y que haya marcado la vida pública del país. Su
trayectoria está ligada principalmente al ejercicio del poder político y a la
construcción de un grupo de influencia en el Estado de México.
Durante años, su principal fortaleza ha sido Texcoco,
municipio donde muchos consideran que su influencia política ha permanecido
prácticamente intacta, al grado de que numerosos actores locales lo señalan
como el verdadero poder detrás de las administraciones municipales que se han
sucedido.
Pero el balance de un liderazgo no sólo se mide por el tiempo
que permanece en el poder. También por las consecuencias que deja.
En el Estado de México, una de las críticas más frecuentes
hacia Higinio Martínez es la profunda división que hoy vive Morena. Diversos
liderazgos del partido le atribuyen buena parte de los enfrentamientos internos
derivados de la disputa por el control político de la entidad y de sus
aspiraciones a la gubernatura, conflictos que durante años debilitaron la
cohesión del movimiento.
A ello se suma otro tema que sigue generando cuestionamientos
entre militantes y ciudadanos: los acercamientos políticos con Antorcha
Campesina, organización ampliamente cuestionada por sus métodos de operación y
por el control político que ha ejercido durante décadas sobre comunidades donde
habita la gente más pobre.
Para muchos simpatizantes de Morena, esos acuerdos
representaron una contradicción con el discurso que prometía terminar con las
viejas prácticas del clientelismo político.
Por eso resulta difícil aceptar que hoy el “líder” del grupo
Texcoco invoque el nombre de Cuauhtémoc Cárdenas como si bastara con recordar
reuniones de hace casi cuatro décadas para acreditar una coincidencia de
principios.
LOS LEGADOS NO SE HEREDAN POR PROXIMIDAD. SE CONSTRUYEN
Y mientras Cuauhtémoc Cárdenas será recordado por encabezar
una lucha democrática que transformó la historia política de México, Higinio
Martínez todavía enfrenta el juicio de una parte importante de la militancia
mexiquense que le reclama las fracturas internas de Morena, los acuerdos
políticos que considera incongruentes y una forma de ejercer el poder que
muchos identifican más con el control territorial que con la renovación democrática.
La historia suele ser implacable. Porque al final no recuerda
quién apareció en una fotografía junto a un personaje histórico. Recuerda a
quien escribió su propia historia y este no es el caso de Higinio Martínez. Conocido
cacique de Texcoco.
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