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jueves, 2 de julio de 2026

OTRO NIÑO ASESINADO EN LA PAZ: LAS ADVERTENCIAS IGNORADAS Y UN PATRÓN QUE VUELVE A EXHIBIR AL GOBIERNO DE MARTHA GUERRERO

 

*Aunque el presunto asesino ya fue detenido, vecinos denuncian que las autoridades ignoraron durante meses las alertas sobre la violencia que sufría el menor. Un año después del caso de Fernandito, Los Reyes La Paz vuelve a enfrentar un crimen que exhibe posibles omisiones institucionales y el fracaso de los mecanismos de protección a la infancia

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 2 de julio de 2026.- El asesinato de un niño de apenas tres años de edad volvió a colocar a Los Reyes La Paz en el centro de la indignación nacional. Más allá del crimen, el caso abre una nueva línea de cuestionamientos sobre la actuación —o la falta de ella— del gobierno municipal encabezado por la alcaldesa morenista Martha Guerrero Sánchez, luego de que vecinos aseguran haber advertido en diversas ocasiones sobre la violencia que sufría el menor sin que las autoridades intervinieran.

 

Mientras el gobierno municipal intentó contener la crisis mediante un video y un comunicado en el que la alcaldesa expresó condolencias a la familia, la reacción fue considerada por diversos sectores de la población como insuficiente frente a la gravedad de los hechos. Para muchos habitantes, el mensaje oficial no respondió a la pregunta central: ¿por qué nadie actuó cuando las alertas ya existían?

 

De acuerdo con el reporte policial, el crimen ocurrió en un domicilio ubicado en la calle Girasol, colonia San José de las Palmas. Sobre la banqueta fue localizado sin vida un menor identificado con las iniciales I.A.J., de tres años de edad.

 

La primera persona que solicitó ayuda fue la vecina Abigail Reyes González, quien declaró que escuchó los gritos del niño y, al asomarse, observó al padrastro, Sergio Quintana, de 23 años, golpeándolo violentamente. Según su testimonio, cuando el agresor notó que el menor había dejado de llorar huyó del lugar con rumbo desconocido.

 

Los servicios de emergencia acudieron a la vivienda y únicamente pudieron confirmar que el menor ya no presentaba signos vitales.

Poco después arribó la madre del niño, María Isabel Gracia Juárez, de 33 años, quien manifestó que regresaba de su jornada laboral y desconocía lo ocurrido. Posteriormente fue trasladada ante el Ministerio Público para rendir su declaración.

 

Habitantes de la colonia aseguran que desde tiempo atrás el menor era víctima constante de violencia física y que esa situación fue reportada en diversas ocasiones a la Policía municipal de Género.

 

De acuerdo con sus testimonios, realizaron llamadas telefónicas y solicitaron apoyo porque con frecuencia escuchaban al niño llorar durante la madrugada y en distintos momentos del día. Aseguran incluso que existen registros de esas comunicaciones.

 

Según los vecinos, las respuestas fueron insuficientes o simplemente nunca hubo una intervención efectiva para proteger al menor.

 

De confirmarse estas versiones mediante las investigaciones correspondientes, el caso no sólo evidenciaría un homicidio, sino también posibles omisiones institucionales en los mecanismos de protección a la infancia.

 

EL DIF MUNICIPAL, NUEVAMENTE BAJO CUESTIONAMIENTOS

 

La tragedia también vuelve a colocar bajo escrutinio el funcionamiento del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

 

El organismo es presidido honoríficamente por Ana María Guerrero Sánchez, hermana de la alcaldesa Martha Guerrero Sánchez, un nombramiento que es para beneficiar a la familia de la mandataria, sin embargo, no cuenta con un perfil especializado que requiere ese cargo.

 

Vecinos consultados sostienen que el DIF municipal opera como una institución distante de la ciudadanía y con escasa capacidad de respuesta para atender casos de violencia familiar o riesgo contra menores.

 

Hasta el momento, el gobierno municipal no ha informado públicamente si existían antecedentes, expedientes, reportes o intervenciones relacionadas con el entorno familiar del menor asesinado.

 

UN AÑO DESPUÉS, LA HISTORIA PARECE REPETIRSE

 

El nuevo crimen revive inevitablemente uno de los episodios más dolorosos registrados en el municipio.

 

En julio de 2025 fue asesinado Fernandito, un niño de cinco años cuyo caso provocó indignación nacional después de haber sido secuestrado y posteriormente privado de la vida por presuntos prestamistas, quienes, de acuerdo con las investigaciones difundidas en aquel momento, actuaron como represalia por una deuda de mil pesos que la madre no pudo cubrir.

 

En ese caso, la madre del menor denunció públicamente que acudió al DIF municipal, a la Policía Municipal y a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México buscando ayuda mientras su hijo permanecía secuestrado. Según su versión, ninguna autoridad actuó con la rapidez necesaria para localizar al menor.

 

Tras el homicidio, la alcaldesa Martha Guerrero Sánchez y la gobernadora morenista Delfina Gómez Álvarez acudieron al domicilio de la familia. Diversas versiones difundidas públicamente señalaron que ofrecieron dinero a los familiares a cambio de su silencio, desde entonces, no se supo más del asesinato de Fernandito.

 

DOS CASOS, UN MISMO CUESTIONAMIENTO

 

Aunque las circunstancias de ambos homicidios son distintas, existe un elemento que hoy vuelve a generar cuestionamientos entre la población: las denuncias de que existieron alertas previas que no derivaron en acciones eficaces de protección.

 

Especialistas en protección infantil sostienen que cuando existen reportes reiterados sobre posibles agresiones contra menores, las instituciones encargadas de la seguridad, asistencia social y procuración de justicia deben activar protocolos de evaluación de riesgo e intervención inmediata.

 

UNA CRISIS QUE REBASA LOS DISCURSOS

 

La muerte de otro menor coloca nuevamente al gobierno municipal frente a una severa crisis de credibilidad.

 

Más allá de los mensajes de condolencia, la principal exigencia ciudadana apunta a conocer si las denuncias vecinales existieron, qué dependencia las recibió, quién decidió no intervenir y por qué los mecanismos de protección infantil volvieron a fallar.

 

La captura del presunto homicida podrá cerrar una parte de la investigación penal, pero no devuelve la vida al niño de tres años. Tampoco elimina las dudas sobre el desempeño del gobierno municipal.

 

Si se confirma que existieron denuncias previas ignoradas por las autoridades, el caso dejaría de ser únicamente un homicidio para convertirse también en un ejemplo del fracaso institucional para proteger a un menor cuya situación de riesgo, según los vecinos, había sido advertida con anticipación.

 

La responsabilidad del agresor deberá ser determinada por los tribunales, pero las posibles omisiones de los servidores públicos también tendrían que ser investigadas y, en su caso, sancionadas.

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