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ANTORCHA: EL DISCURSO DE LA DEMOCRACIA DESDE LA COMODIDAD DEL PODER   *Mientras Abel Pérez Zamorano alerta sobre el avance de la derecha...

domingo, 5 de julio de 2026

ANTORCHA: EL DISCURSO DE LA DEMOCRACIA DESDE LA COMODIDAD DEL PODER

 

*Mientras Abel Pérez Zamorano alerta sobre el avance de la derecha en América Latina, la organización enfrenta cuestionamientos por su liderazgo perpetuo, su modelo de control político y la pérdida de respaldo ciudadano en sus antiguos bastiones

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


CHIMALHUACÁN, Estado de México, 4 de julio de 2026.- Lo dicho por Abel Pérez Zamorano en Antorcha TV no pareció el análisis de un dirigente político preocupado por el futuro de América Latina. Sonó, más bien, como el discurso de una organización que observa cómo el poder que acumuló durante décadas comienza a escapársele de las manos.

 

El dirigente de Antorcha Campesina aseguró que la "ultraderecha" avanza peligrosamente en el continente. Citó los cambios de gobierno registrados en diversos países y advirtió que México podría recorrer el mismo camino si Morena no atiende con mayor decisión a las clases trabajadoras. Incluso responsabilizó al llamado "imperialismo" de impulsar ese supuesto reacomodo político.

 

Pero mientras Abel Pérez Zamorano señala enemigos externos, guarda absoluto silencio sobre los problemas internos de Antorcha que durante años han desgastado la credibilidad de la organización.

 

Hablar de democracia resulta difícil cuando Antorcha Campesina continúa bajo el liderazgo histórico y vitalicio de Aquiles Córdova Morán, fundador y principal dirigente del movimiento desde hace décadas. La renovación de liderazgos, la pluralidad y la alternancia que hoy exige para los gobiernos son principios que, nunca se han reflejado en la estructura interna de la organización a la que el pertenece.

 

Resulta igualmente contradictorio escuchar llamados en favor de los trabajadores provenientes de un movimiento que durante años ha sido acusado de convertir a miles de personas de escasos recursos en su principal instrumento de presión política. Obligándolos a participar en marchas, plantones, bloqueos y movilizaciones, durante décadas, ha sido el sello distintivo de Antorcha Campesina.

 

El discurso también pierde fuerza cuando se confronta con la realidad económica de la propia organización. Mientras condena el poder del capital y de las élites económicas, Antorcha Campesina ha construido una importante estructura empresarial que, de acuerdo con información pública y diversas investigaciones periodísticas, incluye gasolineras, restaurantes, instituciones educativas y otros negocios que permite a los líderes vivir como virreyes. Esa situación ha dado pie a cuestionamientos sobre la coherencia entre su narrativa política y el patrimonio asociado al movimiento.

 

LA MAYOR CONTRADICCIÓN, SIN EMBARGO, SE ENCUENTRA EN LAS URNAS

 

Si Antorcha Campesina presume ser un movimiento disciplinado, ideológicamente sólido y con respaldo popular, la pregunta es inevitable: ¿por qué nunca ha logrado consolidarse como una fuerza política propia capaz de competir con éxito a nivel local o nacional?

 

La pérdida de municipios emblemáticos como Chimalhuacán e Ixtapaluca marcó el inicio del declive político de una organización que durante años convirtió esas administraciones en su principal escaparate de poder.

 

Hoy, lejos de recuperar por sí misma la confianza ciudadana, el movimiento enfrenta versiones sobre acercamientos con distintos actores políticos, entre ellos el senador Higinio Martínez Miranda, con la intención de construir acuerdos rumbo al proceso electoral de 2027. Esas versiones alimentan la percepción de que Antorcha Campesina solo busca mantenerse vigente mediante alianzas políticas, más que a través de un crecimiento electoral propio.

 

Y mientras sus dirigentes advierten que la democracia está en riesgo, en municipios donde gobernaron durante años persiste un recuerdo que continúa pesando en la memoria colectiva. La mayoría de ciudadanos identifican aquellos gobiernos con un modelo de control político que privilegiaba a sus liderazgos y no a los ciudadanos, las movilizaciones permanentes y la concentración del poder son parte de los recuerdos. Por ello, consideran que Antorcha Campesina nunca debe de regresar a gobernar.

 

El discurso de Abel Pérez Zamorano pretende presentar a Antorcha Campesina como el último bastión de la izquierda popular. Sin embargo, antes de señalar a la derecha, al imperialismo o a los adversarios ideológicos, la organización tendría que responder por qué perdió el respaldo en los territorios que gobernó durante décadas y por qué su modelo político genera hoy más dudas que entusiasmo.

 

Porque la democracia no se defiende únicamente con discursos transmitidos por televisión. También se demuestra con alternancia, con autocrítica, con transparencia y con la disposición de someterse al juicio de los ciudadanos.

 

Y precisamente ahí es donde, para muchos ciudadanos, Antorcha Campesina mantiene su mayor deuda.

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