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INUNDACIONES EXHIBEN EL FRACASO DE DELFINA GÓMEZ; LA BASURA NO ES EL PROBLEMA, LA INCOMPETENCIA SÍ   *Las lluvias vuelven a exhibir que ...

domingo, 14 de junio de 2026

INUNDACIONES EXHIBEN EL FRACASO DE DELFINA GÓMEZ; LA BASURA NO ES EL PROBLEMA, LA INCOMPETENCIA SÍ

 

*Las lluvias vuelven a exhibir que las millonarias promesas para modernizar la infraestructura hidráulica del Estado de México no se reflejan en las colonias donde cada temporada cientos de familias pierden parte de su patrimonio por las inundaciones

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


CHIMALHUACÁN, Estado de México, 14 de junio de 2026.- Mientras el gobierno de la morenista Delfina Gómez Álvarez presume la campaña “Limpiemos Nuestro EDOMEX” como una muestra de compromiso ambiental, miles de familias mexiquenses vuelven a enfrentar la misma pesadilla de todos los años: viviendas inundadas, calles convertidas en ríos, pérdidas económicas y autoridades que parecen más preocupadas por las fotografías oficiales que por resolver el problema de fondo.

 

La narrativa gubernamental intenta convencer a la ciudadanía de que la basura es la principal responsable de las inundaciones. Sin embargo, la realidad que viven diariamente los habitantes de municipios como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, La Paz, Ecatepec, Valle de Chalco, Coacalco, Cuautitlán Izcalli, Tultitlán y Chalco desmiente el discurso oficial. El verdadero problema está en la infraestructura hidráulica abandonada, en los drenajes colapsados, en los colectores saturados y en la ausencia de obras preventivas que durante décadas han sido prometidas por distintos gobiernos.

 

Hace apenas un año, Delfina Gómez anunció inversiones millonarias para combatir las inundaciones y modernizar la infraestructura hidráulica del Estado de México. Hoy, las lluvias han puesto a prueba esos compromisos y el resultado es contundente: miles de familias siguen perdiendo muebles, electrodomésticos, documentos y parte de su patrimonio cada vez que cae una tormenta intensa.

 

Las escenas se repiten sin cambios. Vecinos sacando agua de sus hogares con cubetas, comerciantes observando cómo se pierde su mercancía y colonias enteras incomunicadas por el nivel del agua. Lo más grave es que no se trata de un fenómeno inesperado. Las inundaciones son un problema plenamente identificado desde hace décadas y, aun así, cada temporada de lluvias encuentra a las autoridades sin una estrategia efectiva de prevención.

 

La campaña “Limpiemos Nuestro EDOMEX” puede ser útil para retirar residuos de calles y espacios públicos, pero difícilmente resolverá el colapso de una red hidráulica envejecida y rebasada. Levantar basura de los camellones no sustituye la construcción de colectores, cárcamos, drenajes profundos y obras hidráulicas capaces de soportar el crecimiento urbano de la entidad.

 

Los más afectados continúan siendo los sectores populares, precisamente aquellos a quienes Morena prometió poner en el centro de las decisiones públicas. Son las familias de menores ingresos las que terminan pagando el costo de la falta de planeación, mientras desde las oficinas gubernamentales se insiste en presentar como éxito una estrategia que no ha logrado evitar los mismos daños de siempre.

 

La conclusión resulta incómoda para el discurso oficial: si después de años de diagnósticos, promesas e inversiones anunciadas las inundaciones siguen provocando los mismos estragos, entonces el problema no es únicamente la basura. El problema es la incapacidad institucional para ejecutar soluciones permanentes y garantizar obras que realmente protejan a la población.

 

Además, el reciente revés electoral sufrido por Morena en Coahuila debería encender las alertas dentro del partido gobernante. Aunque sus dirigentes intenten minimizar la derrota, el mensaje ciudadano es claro: los discursos y la propaganda tienen límites cuando los problemas cotidianos permanecen sin solución. En el Estado de México, las inundaciones podrían convertirse en uno de los principales símbolos del desencanto social hacia una administración que prometió transformación, pero que hasta ahora no ha logrado impedir que miles de mexiquenses sigan viendo cómo el agua destruye su patrimonio año tras año.

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