BACHEAN EL ABANDONO: RECONOCEN AÑOS DE
DETERIORO EN ACCESO AL METRO LA PAZ
Por: EXPEDIENTE SECRETO
La propia alcaldesa reconoció que la vialidad conocida como
Camino al Pozo lleva años sin mantenimiento, que el drenaje se encuentra
colapsado en varios puntos y que las inundaciones han provocado severos daños
en la carpeta asfáltica. Sin embargo, resulta inevitable preguntarse por qué se
tuvo que esperar a que el deterioro fuera prácticamente irreversible para
intervenir una vía que diariamente utilizan miles de usuarios del transporte
público y automovilistas.
Más que un logro de gobierno, los trabajos de bacheo
evidencian el tamaño del rezago acumulado. La administración municipal admite
que se requieren más de 300 toneladas de asfalto para reparar una vialidad
estratégica, lo que demuestra que el problema no surgió recientemente, sino que
fue ignorado durante años por distintos niveles de gobierno.
Tampoco pasa desapercibido que el Ayuntamiento argumente que
estos trabajos corresponden a otras autoridades. Si bien la responsabilidad
puede ser compartida, los ciudadanos difícilmente distinguen entre competencias
administrativas cuando enfrentan calles destruidas, inundaciones recurrentes y
riesgos para su patrimonio y seguridad.
El reconocimiento de que hace apenas unos días se retiró más
de 30 toneladas de basura, escombro y maleza de la zona tampoco representa
necesariamente una buena noticia. Por el contrario, confirma la falta de
mantenimiento permanente y la ausencia de una estrategia preventiva que
impidiera que la vialidad llegara al estado de deterioro que hoy presenta.
Mientras se presume la instalación de luminarias mediante el
programa Senderos Seguros y ahora se anuncian trabajos de bacheo, miles de
habitantes continúan enfrentando problemas estructurales que van mucho más allá
de tapar algunos hoyos. El verdadero desafío sigue siendo resolver el colapso
del drenaje, evitar las inundaciones y garantizar una infraestructura urbana
funcional.
La intervención en Camino al Pozo parece más una medida
reactiva para contener una crisis visible que el resultado de una política
pública planificada. Los vecinos y usuarios de la zona no necesitan obras de
emergencia cada temporada de lluvias; requieren soluciones definitivas que
eviten que el acceso principal a la terminal del Metro vuelva a convertirse en
símbolo del abandono gubernamental.

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