CAE POLICÍA DE NEZAHUALCÓYOTL EN CATEO; EL SILENCIO DE ADOLFO CERQUEDA AGRAVA LA CRISIS DE SEGURIDAD
*La captura de un elemento activo de la Policía Municipal con
armas, equipo táctico y droga vuelve a exhibir la falta de controles internos
en la corporación. Mientras crecen los escándalos, el gobierno morenista de
Adolfo Cerqueda Rebollo sigue sin anunciar una depuración de fondo
Por: EXPEDIENTE SECRETO
El operativo, realizado el pasado 26 de junio en un inmueble
ubicado en la calle Herradero número 166, colonia Benito Juárez, derivó en la
detención de César Damián "N", quien se identificó como policía
municipal de Nezahualcóyotl y estaba adscrito al Sector 8 Metropolitano. De
acuerdo con la información oficial, el elemento se encontraba incapacitado por
prescripción médica desde hacía casi cuatro meses.
Durante el cateo, autorizado por un juez tras una denuncia por
la presunta venta de narcóticos, agentes de la Policía de Investigación
aseguraron tres camisolas con insignias de la Policía Estatal, dos pantalones
tácticos tipo comando, cuatro chalecos balísticos, una mariconera, decenas de
bolsas tipo Ziploc utilizadas presuntamente para dosificar droga, dos armas de
fuego, cargadores, 45 cartuchos calibre .40 Smith & Wesson, además de dosis
de aparente metanfetamina.
El detenido fue trasladado al Centro Penitenciario y de
Reinserción Social Neza-Bordo, donde quedó a disposición de un juez. En caso de
ser declarado culpable, podría enfrentar penas de hasta ocho años por portación
de arma de fuego, seis años por delitos contra la salud y cinco años por el uso
indebido de uniformes e insignias oficiales. Como establece la ley.
Sin embargo, más allá de la responsabilidad individual del
detenido, el caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que el gobierno
municipal sigue sin responder: ¿cuántos casos más serán necesarios para que se
realice una depuración real de la Policía de Nezahualcóyotl?
La captura de un policía en activo con este tipo de
aseguramientos vuelve a colocar bajo presión al comisario general Vicente
Ramírez García, cuya administración ha enfrentado reiterados cuestionamientos
por la aparición constante de elementos municipales en investigaciones penales.
Pero la responsabilidad política también alcanza al alcalde morenista
Adolfo Cerqueda Rebollo. Como titular del gobierno municipal y responsable de
la seguridad pública en el ámbito administrativo, hasta ahora no ha anunciado
una revisión integral de la corporación, un programa extraordinario de control
de confianza ni medidas concretas para fortalecer los mecanismos internos de
supervisión, pese a que los casos de policías investigados continúan generando
preocupación entre la población.
La ausencia de una respuesta institucional alimenta la
percepción de que las autoridades municipales reaccionan únicamente cuando la
Fiscalía interviene, en lugar de prevenir, detectar y sancionar oportunamente
posibles actos de corrupción dentro de sus propias filas.
A ello se suman las denuncias y señalamientos públicos de
ciudadanos que, desde hace tiempo, han acusado presuntos actos de corrupción y
extorsión cometidos por algunos policías municipales. Aunque esas acusaciones
no acreditan por sí mismas responsabilidades penales, si deben investigarse
conforme a la ley, su persistencia ha deteriorado la confianza ciudadana en la
corporación.
Mientras la Fiscalía mantiene asegurado el inmueble y continúa
con las investigaciones, el caso deja nuevamente en evidencia que la crisis de
seguridad en Nezahualcóyotl no sólo debe medirse por los delitos que ocurren en
las calles, sino también por la capacidad —o incapacidad— de las autoridades
municipales para garantizar que quienes portan un uniforme actúen conforme a la
ley.
La ciudadanía espera algo más que silencio. Espera resultados,
transparencia y una depuración efectiva que permita recuperar la confianza en
una institución cuya principal obligación es proteger a la población, no
convertirse, a través de algunos de sus integrantes, en motivo de preocupación.

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