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martes, 30 de junio de 2026

CAE POLICÍA DE NEZAHUALCÓYOTL EN CATEO; EL SILENCIO DE ADOLFO CERQUEDA AGRAVA LA CRISIS DE SEGURIDAD

 

*La captura de un elemento activo de la Policía Municipal con armas, equipo táctico y droga vuelve a exhibir la falta de controles internos en la corporación. Mientras crecen los escándalos, el gobierno morenista de Adolfo Cerqueda Rebollo sigue sin anunciar una depuración de fondo

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


CIUDAD NEZAHUALCÓYOTL, Estado de México, 30 de junio de 2026.- La promesa de construir una policía confiable en Nezahualcóyotl vuelve a desmoronarse. La detención de un elemento activo de la Comosaria de Seguridad Ciudadana durante un cateo realizado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México representa un nuevo golpe a la credibilidad de una corporación que, desde hace varios años, arrastra señalamientos por presuntos actos de corrupción, abuso de autoridad y posibles vínculos de algunos de sus integrantes con actividades delictivas.

 

El operativo, realizado el pasado 26 de junio en un inmueble ubicado en la calle Herradero número 166, colonia Benito Juárez, derivó en la detención de César Damián "N", quien se identificó como policía municipal de Nezahualcóyotl y estaba adscrito al Sector 8 Metropolitano. De acuerdo con la información oficial, el elemento se encontraba incapacitado por prescripción médica desde hacía casi cuatro meses.

 

Durante el cateo, autorizado por un juez tras una denuncia por la presunta venta de narcóticos, agentes de la Policía de Investigación aseguraron tres camisolas con insignias de la Policía Estatal, dos pantalones tácticos tipo comando, cuatro chalecos balísticos, una mariconera, decenas de bolsas tipo Ziploc utilizadas presuntamente para dosificar droga, dos armas de fuego, cargadores, 45 cartuchos calibre .40 Smith & Wesson, además de dosis de aparente metanfetamina.

 

El detenido fue trasladado al Centro Penitenciario y de Reinserción Social Neza-Bordo, donde quedó a disposición de un juez. En caso de ser declarado culpable, podría enfrentar penas de hasta ocho años por portación de arma de fuego, seis años por delitos contra la salud y cinco años por el uso indebido de uniformes e insignias oficiales. Como establece la ley.

 

Sin embargo, más allá de la responsabilidad individual del detenido, el caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que el gobierno municipal sigue sin responder: ¿cuántos casos más serán necesarios para que se realice una depuración real de la Policía de Nezahualcóyotl?

 

La captura de un policía en activo con este tipo de aseguramientos vuelve a colocar bajo presión al comisario general Vicente Ramírez García, cuya administración ha enfrentado reiterados cuestionamientos por la aparición constante de elementos municipales en investigaciones penales.

 

Pero la responsabilidad política también alcanza al alcalde morenista Adolfo Cerqueda Rebollo. Como titular del gobierno municipal y responsable de la seguridad pública en el ámbito administrativo, hasta ahora no ha anunciado una revisión integral de la corporación, un programa extraordinario de control de confianza ni medidas concretas para fortalecer los mecanismos internos de supervisión, pese a que los casos de policías investigados continúan generando preocupación entre la población.

 

La ausencia de una respuesta institucional alimenta la percepción de que las autoridades municipales reaccionan únicamente cuando la Fiscalía interviene, en lugar de prevenir, detectar y sancionar oportunamente posibles actos de corrupción dentro de sus propias filas.

 

A ello se suman las denuncias y señalamientos públicos de ciudadanos que, desde hace tiempo, han acusado presuntos actos de corrupción y extorsión cometidos por algunos policías municipales. Aunque esas acusaciones no acreditan por sí mismas responsabilidades penales, si deben investigarse conforme a la ley, su persistencia ha deteriorado la confianza ciudadana en la corporación.

 

Mientras la Fiscalía mantiene asegurado el inmueble y continúa con las investigaciones, el caso deja nuevamente en evidencia que la crisis de seguridad en Nezahualcóyotl no sólo debe medirse por los delitos que ocurren en las calles, sino también por la capacidad —o incapacidad— de las autoridades municipales para garantizar que quienes portan un uniforme actúen conforme a la ley.

 

La ciudadanía espera algo más que silencio. Espera resultados, transparencia y una depuración efectiva que permita recuperar la confianza en una institución cuya principal obligación es proteger a la población, no convertirse, a través de algunos de sus integrantes, en motivo de preocupación.

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