LA PAZ: MANO DURA CONTRA EL POBRE, IMPUNIDAD PARA LOS DELINCUENTES
*Video de policías sometiendo a un vendedor de tacos desata
indignación ciudadana y reaviva cuestionamientos sobre la actuación de la
corporación en un municipio golpeado por la inseguridad y las denuncias de
impunidad
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran una escena
que ha provocado indignación entre los habitantes: un trabajador suplicando por
su libertad mientras uniformados lo someten, y ciudadanos cuestionando la
actuación policial. Lejos de ofrecer explicaciones o mostrar sensibilidad ante
la situación, los agentes respondieron con actitud desafiante y burlona,
dejando la impresión de una corporación más preocupada por exhibir autoridad
que por servir a la ciudadanía.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda
para el gobierno de la alcaldesa morenista Martha Guerrero: ¿por qué la fuerza
policial parece actuar con tanta eficacia contra comerciantes y trabajadores,
pero resulta prácticamente invisible cuando se trata de enfrentar a
delincuentes que aterrorizan a la población?
La percepción ciudadana es cada vez más devastadora. Mientras
las víctimas de delitos denuncian ausencia policial, tardanza en las respuestas
y falta de resultados en materia de seguridad, los videos de presuntos abusos
de autoridad se multiplican. El mensaje que recibe la población es alarmante:
el peso de la ley cae con fuerza sobre los sectores más vulnerables, pero
parece diluirse frente a quienes verdaderamente generan violencia e
inseguridad.
Particularmente cuestionada es la actuación del comisario de
Seguridad Pública, Contralmirante Eduardo Fouilloux Bataller, cuya gestión es
señalada por ciudadanos y elementos de la propia corporación como distante de
los problemas reales que enfrenta el municipio. Para muchos habitantes, la
policía se ha convertido en una institución reactiva contra los débiles e
ineficaz contra los criminales.
La situación también ha generado cuestionamientos sobre la
estructura de mando dentro de la corporación y la capacidad real del gobierno
municipal para recuperar la confianza ciudadana. En un municipio golpeado por
la inseguridad, los habitantes exigen resultados concretos contra la
delincuencia y no operativos espectaculares contra personas que buscan trabajar
honradamente.
A ello se suman los persistentes señalamientos y rumores que
circulan desde hace años sobre posibles vínculos entre actores políticos, como
el esposo de la alcaldesa, Tranquilino Lagos Buenabad y mandos de seguridad pública
con grupos criminales que operan en la región. El silencio de las autoridades
frente a las dudas ciudadanas únicamente alimenta la desconfianza y la
percepción de impunidad.
Porque mientras un vendedor de tacos termina esposado y
humillado frente a las cámaras, los habitantes de La Paz siguen esperando
respuestas sobre quién protege a sus familias, los extorsionadores y homicidas,
han convertido la inseguridad en una forma de gobierno de facto.
El problema ya no es únicamente un presunto abuso policial. El
problema es la imagen de un gobierno que parece fuerte con los trabajadores y
débil con los criminales.
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